Francia
El verano de Mélenchon: el candidato insumiso arranca con fuerza la campaña de las presidenciales francesas
“No gritéis mi nombre, ¡gritad resistencia!”. Cuando Jean-Luc Mélenchon celebró en junio de 2016 el primer mítin de su campaña para las elecciones presidenciales del año siguiente, pidió a los asistentes que no abusaran del culto a la personalidad y que corearan una proclama habitual en la izquierda. Las fuerzas progresistas habían sufrido cuatro años de presidencia del socialista François Hollande y tocaba resistir en unos comicios que se presentaban realmente difíciles. Una década después, un ambiente distinto se respiraba el pasado fin de semana en la universidad de verano de la Francia Insumisa (fi) (afines a Podemos o Sumar). Sus militantes ya no gritaban “resistencia”, sino “ganaremos”.
La Francia Insumisa afronta esta rentrée política presumiendo de un sentimiento poco habitual en la izquierda europea estas últimas décadas: el optimismo. Mélenchon ha arrancado con buen pie la larga campaña de las presidenciales francesas, previstas para el 18 de abril (primera vuelta) y el 2 de mayo del año que viene (segunda). Tras un primer mítin multitudinario en Saint-Denis el pasado 7 de junio, los insumisos hicieron otra demostración de fuerza el 23 de agosto con más de 10.000 personas reunidas cerca de Valence (en el sudeste del país) para asistir al acto final de la universidad de verano.
En 2022, Jean-Luc Mélenchon obtuvo el mejor resultado de un aspirante de la izquierda alternativa en la historia de la Quinta República. Sin embargo, resultó insuficiente para clasificarse para la segunda vuelta
“No solo se trata de un objetivo, sino algo que esperamos con impaciencia. La victoria es posible”, aseguró el cuatro veces candidato en unas presidenciales (2012, 2017, 2022 y 2027) ante un público en el que abundaban los jóvenes y las camisetas de la selección francesa con el apellido del veterano líder y el número 27, en referencia a la cita electoral. Mélenchon, de 75 años, se había caracterizado en el pasado por sus remontadas. Empezaba las campañas con una intención de voto relativamente baja, pero, gracias a su talento como orador en los mítines y debates televisivos, consiguió más del 19% de los votos en 2017 y casi el 22% en 2022. Entonces, obtuvo el mejor resultado de un aspirante de la izquierda alternativa en la historia de la Quinta República. Sin embargo, resultó insuficiente para clasificarse para la segunda vuelta.
Cerca de clasificarse para la segunda vuelta
A diferencia de sus anteriores intentos fallidos para llegar al Elíseo, los sondeos sonríen ahora a Mélenchon desde el inicio de la campaña. Los últimos estudios de opinión, que deben cogerse con pinzas, le otorgan una intención de voto entre el 16 y el 19% y pronostican un casi empate con el macronista Édouard Philippe para la segunda posición. La ultraderechista Marine Le Pen (32-35%) parte como favorita de cara a la primera vuelta de unos comicios que se prevén inciertos y ajustados.
“Si hay una candidatura de izquierdas que puede ganar, es la nuestra”, presume Alexia, de 33 años y militante insumisa. Una década después de su creación, esta formación republicana y social-ecologista es la que mejor ha envejecido entre los partidos de la nueva izquierda surgida en las plazas europeas, como Podemos, Syriza o Die Linke. que irrumpieron con el ciclo de los Indignados. De hecho, se trata de la candidatura progresista que afronta con mejores opciones la próxima carrera al Elíseo, por delante del Partido Socialista (PS) que elegirá a su aspirante con unas primarias cerradas durante el próximo mes de octubre.
“El optimismo de sus militantes se debe a que Francia Insumisa es ahora un partido más sólido que en el pasado”, explica el analista político Fabien Escalona
El buen momento de Mélenchon va más allá de los sondeos. “El optimismo de sus militantes se debe a que la Francia Insumisa es ahora un partido más sólido que en el pasado. Cuenta con más cargos electos, más experiencia y con una gran capacidad de convocatoria entre la juventud”, explica el analista político Fabien Escalona, periodista en el diario digital Mediapart. A eso se le suman sus mítines multitudinarios y la rapidez con la que su aspirante ha conseguido más de 350.000 apoyos en internet en menos de cuatro meses. Además, se ha beneficiado del respaldo de figuras relevantes de la cultura francesa, como los escritores Annie Ernaux, Eric Vuillard o la actriz Anna Mouglalis, conocida por su papel protagonista en la serie Baron Noir.
Tras un verano sofocante, ¿la ecología será un tema central?
Hay otro factor que contribuye al momentum de Mélenchon: el actual verano sofocante. Con más de 120.000 hectáreas quemadas, el país vecino ha sufrido su peor oleada de incendios en los últimos 50 años. Cinco olas de un calor intenso desde finales de mayo han provocado la muerte de, al menos, unas 7.300 personas. Varias zonas del territorio galo han padecido sequías extremas. Además, 39 personas han resultado heridas. La última catástrofe ha sido la aparición de un tornado durante el pasado lunes 24 de agosto en el pueblo meridional de Pomas. 300 casas han sufrido destrozos. Francia ha vivido múltiples ejemplos de las consecuencias trágicas del cambio climático, lo que ha reforzado la centralidad de la ecología en el debate político.
“El cambio climático supone una nueva era de la civilización humana […]. Para adaptarse a ello, resulta fundamental cambiar nuestras maneras de vivir, producir y comerciar”, advertía Mélenchon el pasado 23 de agosto. Ante las recientes catástrofes climáticas, que han ejemplificado algunas de las absurdidades del Estado neoliberal, como reducir los medios materiales y humanos de los bomberos pese al calentamiento global, el aspirante insumiso se presentó como el representante de un “nuevo orden”. “¡Abajo la improvisación permanente del macronismo! […] En todos los ámbitos tenemos que identificar, prever, organizar y disciplinar”, defendió durante el acto de cierre de la universidad de verano.
Su discurso estuvo centrado en torno a la urgencia ecológica y, en concreto, en dos nuevas propuestas: las “eco-regiones” y la conscripción climática. Por un lado, la izquierda mélenchonista defiende una reforma territorial que redefina las regiones en función de los ríos y las costas marítimas. Por ejemplo, habría una región asociada al Sena u otra al Ródano. Estos organismos se encargarían de la gestión del agua, el litoral, bosques, fertilidad de los suelos, la calidad del aire o de los transportes públicos. Por el otro, propone que una parte de los jóvenes de cada generación reciba una formación obligatoria en tareas de preservación de la naturaleza y pase a formar parte de los grupos de voluntarios de los bomberos o agentes forestales.
El candidato también tiene el objetivo de conseguir el apoyo de Los Ecologistas. Con apenas un 3% de intención de voto, la líder de los verdes franceses se enfrenta a una fuerte presión interna para retirar su candidatura
Esta centralidad de la ecología no resulta ninguna novedad en el programa del “Futuro en común”, cuya ambición y divulgación es una de las claves de la resiliencia electoral de la FI. No obstante, en esta rentrée también tiene el objetivo de conseguir el apoyo de Los Ecologistas. Con apenas un 3% de intención de voto, la líder de los verdes franceses, Marine Tondelier, se enfrenta a una fuerte presión interna para retirar su candidatura. Su partido está dividido entre un ala izquierda que apuesta por apoyar a Mélenchon a cambio de un pacto de cara a las elecciones legislativas del próximo verano, y la derecha, que se decanta por aliarse con el social-liberal Raphaël Glucksmann.
“Esperamos que nos ayuden. El grupo insumiso y el ecologista han votado lo mismo el 82% de las veces estos últimos años en la Asamblea Nacional”, explicó Mathilde Panot, presidenta del grupo parlamentario de los insumisos, a los medios acreditados en la universidad de verano, entre los cuales se encontraba El Salto. Con el apoyo de Los Ecologistas, esta formación no solo aspira a atraer a una parte de los sectores moderados del electorado progresista, sino también a disminuir la dispersión electoral a causa de las múltiples candidaturas.
El retorno del ala derecha de los socialistas
“La izquierda corre el riesgo de sufrir una situación parecida a la que se produjo en las presidenciales de 2017 y 2022”, cuando su división contribuyó a que ningún aspirante progresista se clasificara para la segunda vuelta, advierte Escalona. Según este experto, que se muestra escéptico respecto a una hipotética victoria de Mélenchon “debido a lo que se le detesta entre las élites y en una parte de la población”, se ha cerrado el paréntesis de las legislativas de 2022 y 2024, cuando los principales partidos de la gauche (insumisos, socialistas, verdes y comunistas) se presentaron en una misma candidatura. Esa unidad resultó decisiva para que el bloque progresista acabase primero en los comicios de hace dos años, aunque lejos de la mayoría absoluta.
Dos años después, las fuerzas progresistas vuelven a cometer la temeridad de multiplicar sus candidaturas. El comunista Fabien Roussel anunciará la semana que viene su intención de presentarse. La propuesta de celebrar unas primarias de la gauche ha acabado siendo un fracaso. Finalmente, el Partido Socialista elegirá a su aspirante en una votación en que solo pueden presentarse candidatos de esta formación o de otros partidos de centro-izquierda, como Plaza Pública de Glucksmann.
Estas primarias cerradas parecen hechas a medida para que las gane este eurodiputado. Glucksmann, de 46 años, es conocido por su oposición feroz a la Francia Insumisa —a principios de año comparó a Mélenchon con el ultraderechista Jean-Marie Le Pen—, así como sus posiciones atlantistas en asuntos internacionales. También se opone a tachar de genocida la limpieza étnica llevada a cabo por Israel en Gaza. La votación de octubre consistirá, probablemente, en un duelo con el secretario general de los socialistas, Olivier Faure, que no destaca por su carisma.
El expresidente Hollande, uno de los principales responsables de esta profunda fractura entre las formaciones progresistas, no descarta presentarse en los comicios del año que viene
El favoritismo por Glucksmann refleja el peso creciente del ala derecha del PS. A pesar de que esta formación frenó su declive en los últimos años gracias a sus alianzas electorales con los insumisos, sus sectores más conservadores se impusieron en las últimas votaciones de la dirección nacional, lo que dificulta que esos pactos unitarios se repitan. Esta situación lleva el progresismo galo a un escenario en que coexistan “dos izquierdas irreconciliables”.
De hecho, el expresidente Hollande, uno de los principales responsables de esta profunda fractura entre las formaciones progresistas, no descarta presentarse en los comicios del año que viene. Su candidatura contaría con escasas opciones de victoria —los sondeos apenas le otorgan una intención de voto del 8%—, pero sí que podría ser un obstáculo para evitar que Mélenchon se clasifique para la segunda vuelta. Tras un verano propicio, el candidato insumiso se enfrenta a partir de ahora a la parte más difícil de la campaña. Y con la novedad de que esta vez no va de tapado.
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