Feminismos
Majo Gerez: “Estamos ante una cuarta ola feminista que es la más internacional de todas”

¿Este momento de apogeo feminista puede entenderse como una cuarta ola? La argentina Majo Gerez, integrante del colectivo Ni Una Menos, cree que sí. Lo defiende junto a otras autoras en un volumen que ha estado presentando en varias ciudades del Estado.  

Majo Gerez
Majo Gerez Álvaro Minguito

publicado
2019-03-09 04:06:00

¿Estamos ante una cuarta ola del feminismo?, como en muchas otras cuestiones, no hay consenso a este respecto dentro de los feminismos. Pero nadie puede negar el momento de apogeo y vivacidad que atraviesa el movimiento. Majo Gerez (San Nicolás, 1983) ha viajado desde el epicentro de la internacional feminista, Argentina, para presentar un libro que respalda que sí, que esta cuarta ola existe y viene con mucha fuerza. 

Fundadora del colectivo feminista Mala Junta, referente del colectivo Ni Una Menos en Rosario, Gerez integró Socorristas en Red Rosario (feministas que acompañan a mujeres que deciden abortar), fue responsable de Género en el sindicato CTA (Central de Trabajadores de la Argentina) y actualmente es asesora legislativa del diputado provincial Carlos de Frade, del Frente Social y Popular. Cuando le pregunto cómo ha logrado hacer tantas cosas en una vida no tan larga me cuenta que es que en Argentina la militancia se vive un poco así, con mucha intensidad. 

Viene cansada de unos días muy movidos en los que ha presentado el volumen colectivo La Cuarta Ola Feminista —editado Mala Junta y la revista Oleada— en Zaragoza o Bilbao además de Madrid. Pero charlamos horas antes del 8m y la perspectiva de pasarlo en Madrid le reaviva. Con más entusiasmo que cansancio conversa sobre el feminismo en Argentina, el momento internacionalista del movimiento y cómo será la cuarta ola feminista la que disputará el sentido a la ola reaccionaria que ya se siente con toda su crudeza desde Sudamérica a la vieja Europa.

Tras varios años de esplendor feminista en Argentina ¿cómo lidiáis una vez tras otra con las expectativas planteadas por un movimiento que ha ido encadenando hitos en los últimos años?
Yo creo que las expectativas las tenemos más las militantes. Pero lo masivo del movimiento es algo que un poco nos supera y nos sorprende todo el tiempo. Desde el 3 de junio de 2015 y las movilizaciones del #niunamenos nos preguntamos cuándo va a venir el reflujo del movimiento y en realidad cada vez somos más. Creo que —como en todo el mundo— estamos viviendo días muy intensos, estamos muy movilizadas porque si hay algo que tiene el feminismo es que cada uno de los hechos políticos que generamos como movimiento, y sobretodo cuando son de una magnitud tan grande como el 8m, también hay algo que nos generan. Esto de lo personal es político y cómo nos toca las fibras más sensibles, y también nos moviliza muchas cuestiones de nuestra historia. 

Desde el 3 de junio de 2015 y las movilizaciones del #niunamenos nos preguntamos cuándo va a venir el reflujo del movimiento y en realidad cada vez somos más

Cuando pensamos por qué paramos, paramos contra el patriarcado y el capitalismo pero eso luego se puede ir palpando en nuestra cotidianidad, en nuestras trayectorias vitales, en nuestras experiencias de vida. Creo que ahí hay algo que es profundamente transformador y es que en el medio de un sistema que siempre nos ha fragmentado y ha buscado que estemos desunidas hemos podido mirarnos a la cara y saber que ya estamos para nosotras y que nada va a ser igual.

¿Y cómo se ha vivido todo el proceso anterior a la huelga?
Se ha vivido así. Muy intensamente, con asambleas feministas que estuvieron funcionando los meses previos, que son masivas, que a veces las listas de oradoras son interminables. Con las intervenciones de las compañeras en sus sindicatos, en los lugares de trabajo, en las instituciones educativas. Con consignas muy fuertes contra el ajuste macrista neoliberal sobre cómo hemos perdido derechos porque el recorte de políticas sociales ha implicado que muchas tareas se trasladen al hogar y al trabajo no remunerado de las mujeres y eso ha hecho que nuestras vidas estén mucho más sobrecargadas.

También hemos estado resistiendo al trans odio que se intenta generar a través de discursos anti derechos. Pues si bien nosotras nos hemos fortalecido, también hay que decir que la derecha se ha organizado y nos ubica a nosotras como su principal enemigo, y por eso tenemos que estar más juntas y juntes que nunca para que no puedan avanzar sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Has hablado de capitalismo, de consignas contra los ajustes macristas. Entiendo que has presenciado el eco mediático en torno al feminismo liberal propuesto por Ciudadanos. ¿Qué opinas?
Históricamente, los feminismos populares, los feminismos negros, y demás, han surgido en parte en respuesta, no sé si estrictamente a un feminismo liberal pero si a un feminismo que no ha tenido una perspectiva anticapitalista o que era más de sectores de clase media o clase alta con esta idea de igualdad de oportunidades y derechos. Nosotras sabemos que estamos atravesadas no por la cuestión de género solamente si no por la clase social a la que pertenecemos o la raza.

Pero en este momento, si bien nos enoja, también tenemos que reconocer que, de algún modo, que la derecha se esté intentando apropiar del feminismo, que quiera coaptarlo el liberalismo, las estrategias de marketing comunicacional de las empresas... tienen que ver con un mérito propio, que hemos pasado de que nos estigmaticen o nos ninguneen a que no puedan negar la fuerza y la potencia que tenemos y los niveles de masividad a los que hemos llegado y quieran sacar su tajada.

Después me parece que hay algo que se vive y se palpita en el movimiento feminista, en lo que es armar un paro nacional de mujeres, pero también en las sujetas que toman con mayor protagonismo el armado de las movilizaciones y que son las portavoces más genuinas del movimiento, que es incoaptable por el feminismo liberal. Yo creo que el feminismo es popular, es disidente, sabemos que el sistema patriarcal y el capitalista operan como hermanos gemelos, estructuran a la sociedad, y no es posible un feminismo realmente transformador o ganador en sociedades donde las desigualdades sociales se profundizan.

¿Cómo enfrentar los discursos de la derecha de manera que no les dejemos liderar el relato o definir el marco de discusión dándoles aún más visibilidad?
Allá fue muy notorio lo que pasó con el debate del aborto de 2018 porque a partir de la fortaleza que se mostró en las calles —lo que nosotras sentimos es que ganamos un debate social, que hubo una descriminalización social del aborto— es importante ver que sectores antiderechos se organizaron a partir de nuestra movilización, generaron una consigna que es la de “salvemos las dos vidas”, un pañuelo, muy en espejo a lo que nosotras hacíamos.

Se han articulado, ya estaban, pero no eran tan visibles. No es solo la iglesia católica o la evangelista que en Argentina son muy fuertes, sino que también estamos hablando de un movimiento transnacional de restauración del orden que se articula bajo esta idea de combatir la ideología de género. Están pretendiendo crecer y organizarse y ganar cada vez más espacios y terrenos, luego de la ley del aborto, fueron a por la ley de educación sexual que es algo que nosotras ya hemos conquistado.

Si bien no hay que subestimar lo que generan las derechas, nosotras tenemos un objetivo mucho más amplio y superador que es hablarle a toda la sociedad y entender que las demandas que pedimos son para todas y todos

Es importante pensar qué estrategias nos damos, en clave de que si bien no hay que subestimar lo que generan, nosotras tenemos un objetivo mucho más amplio y superador que es hablarle a toda la sociedad y entender que las demandas que pedimos son para todas y todos. Creo que hoy lo más fuerte que están produciendo los feminismos es en clave de disputa de sentidos y lo están haciendo como ningún otro movimiento social lo hace.

Este momento que estás caracterizando de los feminismos, ¿podría definirse como una cuarta ola?
Sí, lo que nosotras intentamos es entender en qué contexto se da esta ola. El feminismo se ha medido siempre en olas, nosotras pensamos que estamos ante una cuarta ola feminista que es la más internacional de todas y eso explica por qué estamos gestando hechos tan importante como los paros internacionales de mujeres, lesbianas, travestis y trans, que es la más interseccional porque propone pensar el mundo en clave anticolonial, anticapitalista, antiimperialista. Al menos en Sudamérica lo vemos así. Se da en un momento donde por otro lado hay un intento de restauración neoliberal.

Es obvio que el neoliberalismo ya ha fracasado, se ve que no puede satisfacer las necesidades de las mayorías sociales pero está en un momento de recuperar el poder perdido —luego del ciclo de gobiernos progresistas y populares en la región— y trae elementos de restauración conservadora donde nos ubican a nosotras, a las feministas, como su principal enemigo, porque de algún modo le estamos disputando esa crisis civilizatoria que vive el mundo.

El mundo se ha tornado cada vez más hostil y creo que hoy el feminismo, con sus propuestas, con su construcción de democracia feminista, con la construcción de comunidad que posibilita, le disputa el sentido de habitabilidad a esa restauración conservadora, y por eso son como dos olas que chocan. Es muy importante que quienes queremos construir alternativas, entendamos el lugar estratégico del feminismo, que tiene que ser transversal en todos nuestros objetivos políticos y que tiene que estar a la delantera.

¿Se consigue trasladar esa idea? ¿Que el feminismo es para todo el mundo y una propuesta antagonista al neoliberalismo? 

Siempre hemos tenido muy mala prensa, pero creo que aunque no haya desaparecido esta mirada estigmatizante o ridiculizante de nuestra forma de entender el mundo, sí que hemos llegado a trascender esos lugares comunes a los que siempre nos han querido llevar. Si una piensa en la consigna “El patriarcado se va a caer”, la verdad es que eso lo está utilizando no solo el activismo, las feministas que son militantes, sino muchas mujeres y jóvenes, y es una consigna que es muy fuerte, radical y disruptiva y no pierde el sentido en la masividad, o al menos así estamos viviendo el proceso en Argentina. 

No tenemos que renunciar a ninguna bandera en pos de la masividad que estamos teniendo y eso habla en algún punto de cómo hemos podido trascender nuestros propios guetos históricos del movimiento, y que el feminismo es algo amigable para la gente común. Aunque tampoco es que estemos en un mundo feliz donde todos son feministas.

Has estado vinculada a los sindicatos, en concreto a la CTA. ¿Cómo se habitan espacios tan masculinizados como estos? ¿qué tensiones se generan entre el sindicato y el movimiento?
Creo que las estructuras sindicales son de las más patriarcales que me han tocado habitar, pero que en Argentina al menos venimos tejiendo alianzas muy sólidas entre las compañeras sindicalistas, que son parte del movimiento feminista. No veo una adentro y un afuera, entiendo que el movimiento nos contiene a todas las mujeres que nos organizamos en nuestros lugares por nuestros derechos y que damos batallas por despatriarcalizar o feminizar las instituciones donde se toman decisiones, que por lo general tienen un predominio masculino.

¿Apoyaron los paros? 

Allá las centrales sindicales convocan el paro, al menos la CTA y la CTEP (Central de trabajadores de la economía popular) y después por sus gremios en particular muchas compañeras van logrando distintas medidas de fuerza. Creo que es tan válido la que consigue parar del todo, o algunas horas en lugares que por ahí cuesta muchísimo porque tampoco hay estructuras sindicales apoyando, como compañeras que se las ingenian para generar un espacio de encuentro ese día. 

Creo que nosotras con la idea de paro o huelga, resignificamos el concepto. El paro no es que lo hago solamente a la patronal, es que se lo hago al compañero y a mi pareja y a mi padre y a mi hermano. Evidentemente hay algo que trasciende la idea clásica del paro y tenemos múltiples formas de llevar esas acciones adelante. Creo que la verdad es que venimos haciendo tanto con nada, que tenemos un nivel de creatividad y de recursos que hoy es incomparable con cualquier otro movimiento social. 

Y esa no diferenciación del adentro y afuera, ¿también aplica para quienes están en las instituciones?
Los movimientos sociales, las organizaciones políticas de izquierda, las compañeras damos batallas muy fuertes y somos parte del movimiento feminista. Cuanto más se fortalezca el feminismo mejores condiciones nos generan a nosotras para dar la batalla dentro de la esfera partidaria. Creo que hay una relación que es dialéctica. También hay una tarea generacional que nos toca que es esto de feminizar la política que es mucho más que ver cuántas mujeres estamos en lugares de decisión, sino que tiene que ver con cómo cambiamos la cultura política, cómo hay una forma de hacer política feminista. 

Cuanto más se fortalezca el feminismo mejores condiciones nos generan a nosotras para dar la batalla dentro de la esfera partidaria

Es una forma de salvar también el desprestigio que ha tenido hasta este momento la mirada política, partidaria. También tenemos que estar ahí, porque estamos peleando con derechas cada vez más rancias y conservadoras, con proyectos neoliberales que pretenden recuperar los territorios perdidos como en Latinoamérica. Proyectos que se afianzan con fuerza y se reconfiguran a través de nuevas derechas, donde los estados empiezan a cerrarse, cierran las fronteras, y en donde cada vez se produce mayor exclusión y xenofobia.

Sí, evidentemente hay que construir alternativas políticas y la política feminista tiene que estar ahí con nosotras por delante. La unidad que se necesita tiene que estar gestada a través de muchas alianzas que nosotras venimos ejerciendo todos los días a través del movimiento feminista. Creo que hoy la gran posibilidad de cambio y de transformación está en el feminismo y también que hay que dar un salto, no porque sea superador, pero sí porque necesitamos más feministas en la construcción del cambio social

Y a futuro, ¿cómo ves la confrontación entre ambas olas, la feminista y la reaccionaria? 
Tenemos que ser muy conscientes de que estamos ante un enemigo bastante fuerte y poderoso que tiene mucha sed de venganza. Ya lo hemos visto con el asesinato de Marielle Franco en Brasil, lo vemos con las políticas trans odiantes que generan todo el tiempo, nosotras tenemos que tener muy claro qué es el feminismo y qué es lo que queremos combatir y por eso estar al lado de las compañeras trans, o las compañeras trabajadoras sexuales, de las compañeras precarizadas y entender que esa fortaleza es fundamental para la disputa de los sentidos comunes. 

Las derechas vienen gobernando desde siempre y tienen un gran ejercicio en la construcción de sentidos comunes, nosotras tenemos que disputarlo, hacerlos sentidos críticos, sentidos feministas. Nuestro proyecto de futuro —que disputa cuerpo a cuerpo con ese pasado al que nos quieren hacer volver— tiene que tener una gran vocación de poder, creo que no podemos esquivarlo más y pensar que el poder es algo solo malo o de la derecha, hay que disputarlo porque sino lo terminamos sufriendo en el cotidiano. Eso seguramente no tiene una receta, un “bueno, es por acá”, pero vamos a poner mucho de nuestra creatividad y de la pulsión de vida que nos moviliza en el cotidiano para que sea el feminismo el que triunfe y no las derechas. Si ellos nos están ubicando como su principal enemigo, evidentemente en nosotras hay muchas de las claves. 


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4 Comentarios
Javi 10:14 10/3/2019

Ahora solo falta que los hombres dejemos de apoyar el feminismo en la sombra y empecemos a empoderarnos para poner en evidencia la contruccion social de lo masculino. para que algun dia la lucha feminista la formen mujeres y hombres luchando por un mundo nuevo .

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Anónimo 13:29 11/3/2019

¿Y para cuando esas "Feministas" van a denunciar los grandes escándalos de abusos que no salen en los grandes medios de comunicación? ¿Para cuando van a despegarse de los loobys que las financian?

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#31489 14:54 11/3/2019

Y la tierra es plana y soros está bajo la cama. Por favor deja de hacer el ridículo en público.

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cesar 22:47 4/5/2019

Los que financian a estos "Chirolitas feministas" del nuevo orden mundial ,son los grandes magnates y multinacionales Millonarios Empresarios como Soro ,Rockefeller ,la International Planned Parenthood Federation transfirió una cantidad equivalente a más de 5 millones de dólares en los últimos 10 años a varias organizaciones locales que han protagonizado los reiterados intentos de presentar una proposición de despenalización del aborto en Argentina.Otras organizaciones feministas y favorables a la implantación del aborto libre en el país que han recibido fondos de la industria del aborto son CEDES, Asociación Civil Pro Amnistía (filial de Amnistía internacional, que también presiona a favor del aborto en Irlanda), Fundación Huésped, Fondo de Mujeres del Sur, Universidad de Palermo, CELS, FEIM Argentina y Centro de Estudios Sociales y Políticos, con cantidades entre los 5.000 y los 200.000 dólares. YA NADIE COME VIDRIO LAS FEMINISTAS SON "LOS TITERES UTILES DE LOS PODEROSOS MILLONARIOS", tratando por todos los medios deshumanizar a las civilizaciones y hay gente sin escrúpulos ni con un poco de dignidad se venden al mejor postor pero como dice esa frase populis:"lo que mal comienza, mal termina"

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