Estados Unidos
Sherrie Fernández-Williams: “Trump tenía que crear un ejército para sí mismo, ahora ya tiene al ICE”
Sherrie Fernández-Williams, escritora, poeta, artista y activista afroestadounidense, es una voz destacada en la defensa de los derechos civiles y las luchas comunitarias en Estados Unidos.
Su trayectoria combina creación literaria, trabajo social y organización política desde una perspectiva negra feminista. Autora de libros como No puedo parar, no pararé, un libro de poemas de escritores negros de las Ciudades Gemelas en respuesta al asesinato de George Floyd. En esta entrevista, desde Minneapolis, epicentro actual de la represión contra los inmigrantes, analiza la situación política actual en EEUU: desde la llegada de Donald Trump al Gobierno y el despliegue de políticas abiertamente racistas, un fortalecimiento de las fuerzas represivas y una política exterior cada vez más autoritaria y difícil de prever. Su mirada aporta contexto histórico, memoria y resistencia frente al avance del fascismo supremacista blanco en EEUU.
¿Cómo interpretas la reacción supremacista blanca que está viviendo el país?
Muchas personas consideran que tener un presidente negro, como Barack Obama, activó el movimiento supremacista blanco. Ahora bien, este movimiento siempre ha existido en Estados Unidos. El país se fundó sobre la supremacía blanca desde sus inicios, con la colonización del territorio y el robo a los pueblos indígenas. La nación se construyó a costa de los africanos esclavizados, seguida de una larga historia de lucha por los derechos civiles.
En 2008, cuando Barack Obama fue elegido, ya se estaba realizando un gran esfuerzo para corregir los errores del pasado a través de acciones afirmativas y Development Initiatives (organización global independiente que trabaja para la erradicación de la pobreza) para trabajar el reparto justo del capital y aumentar la financiación de la sanidad y de la educación pública. Nuestras instituciones intentaban crear una sociedad más equitativa, pero cuando comenzó a gobernar un presidente negro, se desató el caos.
Todavía hay sectores que sienten que los puestos de trabajo en la industria manufacturera desaparecieron por culpa de Obama, a pesar de que era la tendencia mundial debido a la tecnología y al traslado de la industria a otras partes del mundo donde es más barata. La clase trabajadora blanca, que antes ganaba bien sin necesidad de estudios, fue manipulada: se les dijo que la culpa era de los inmigrantes, de los negros y de la izquierda progresista. En lugar de entusiasmarse con el progreso económico, la asistencia sanitaria o las subvenciones educativas, se volcaron hacia el odio contra las personas LGTBIQ+, las personas de color o los migrantes; personas que no les han hecho nada.
La base de trump es tan fuerte que los políticos republicanos normales no pueden hacerle frente. Es como si fuera un dios; si ofendes al dios de alguien, están dispuestos a morir
Para la clase trabajadora blanca parecía como si ellos estuvieran recibiendo un trato especial, cuando solo era un esfuerzo por crear un poco de equidad frente a los daños del pasado. De hecho, estos esfuerzos también incluían a las personas con bajos ingresos sin importar el color, como las madres solteras blancas. Mi abuelo decía que esa actitud era como decir que “se cortó la nariz para fastidiar a su propia cara”: un acto autodestructivo con el fin de vengarse. Para oprimir a los demás, tienes que estar dispuesto a oprimirte a ti mismo, dedicando tiempo y energía a mantener a otros marginados cuando podrías dedicar ese esfuerzo a tu propio crecimiento y felicidad.
Como mujer negra y descendiente de personas esclavizadas en Estados Unidos, Cuba o Barbados, me criaron para comprender la opresión. La derecha odia que compartamos este conocimiento porque piensan que hace sentir mal a los niños por ser quienes son, pero es lo contrario. Nos sentimos orgullosos porque hemos superado tantas cosas que han intentado destruirnos. Toda esa historia poderosa nos da fuerza y nos empodera para el cambio. Por eso nos preocupa lo que pasa en Gaza o lo que pasa con los inmigrantes. Las Panteras Negras se movilizan para apoyar a los inmigrantes porque entendemos la opresión que proviene de la codicia y que se basa en mentiras. Lo vemos tan claro que no podemos evitar decir “No en mi nombre”.
¿De qué forma influyó el discurso racista y conspirativo en el ascenso político de Trump?
A los seguidores de Trump les encanta que se haya vuelto tan poderoso porque actúan como una secta. Él dice todo lo que ellos piensan, les da energía y por eso están tan comprometidos. Su base es tan fuerte que los políticos republicanos normales no pueden hacerle frente. Es como si fuera un dios; si ofendes al dios de alguien, están dispuestos a morir.
Trump llegó al poder siendo él mismo, sin intentar ser el político típico pulido, y fue recompensado por ello. Cuando anunció su candidatura, lo hizo en el contexto del racismo hacia los mexicoamericanos y los inmigrantes. Aunque estaba convencida de que caería en las encuestas, no dejó de subir. Llegó a decir “Podría disparar a alguien en la Quinta Avenida y seguirían votándome”. Con cada cosa horrible que decía, subía en las encuestas.
La gente ya no quería a este político limpio con la imagen pulida que cuida sus palabras. Querían a alguien que reflejara su ira, y Trump la refleja como nadie
Jeb Bush pensaba que sería el próximo candidato, pero Trump anunció que todas esas personas formaban parte del Estado profundo y de todas esas teorías conspiranoicas. Reafirmar la realidad de las teorías de conspiración hizo que las redes sociales lo adoraran. La gente ya no quería a este político limpio con la imagen pulida que cuida sus palabras. Querían a alguien que reflejara su ira, y Trump la refleja como nadie. Es carismático; era una estrella de televisión con un reality show muy popular, pero en realidad era un hombre podrido y quebrado que vivía una vida de lujo porque era un fraude.
¿Cuál es su estrategia para conseguir tantos apoyos entre los hombres blancos?
Algunos lo comparan con un jefe mafioso o un dictador fascista. Los dictadores no suelen decir: “Voy a instaurar un régimen autoritario”; simplemente lo hacen mientras tú te preguntas si eso es ya fascismo. Él proporciona un gran impulso emocional a muchas personas, haciéndoles pensar: “Soy blanco, soy especial. Todo este tiempo me he sentido mal conmigo mismo y no debería, ellos deberían sentirse mal”.
Ahora que tiene el Gobierno federal, está convocando a los hombres blancos heterosexuales que se sienten discriminados para que presenten demandas judiciales. Ahora son la clase protegida. Es absurdo, porque si miras quiénes son los líderes en la cima, el discurso no cuadra. Aun así, a los blancos pobres les molesta que ya no pueden levantarse, ir a cualquier sitio y conseguir un buen trabajo para enviar a sus hijos a la universidad. Para nosotros nunca fue así; siempre tuvimos que trabajar muy duro para llegar a alguna parte. ¿Cuántas pruebas necesitamos para ver que se trata de fascismo?
Sabemos que los ciudadanos autóctonos cometen la gran mayoría de los delitos, pero utilizar a los migrantes como chivo expiatorio era parte del plan: quería tener un ejército propio
¿Cómo ha llegado un servicio de inmigración y control de aduanas como es ICE a convertirse en una fuerza paramilitar?
Fue muy sutil e increíble. Vivo en Minnesota y están aquí aterrorizando a todo el mundo. Todo empezó cuando Trump culpó de todo a los inmigrantes a través de la Ley Laken Riley. La ley que exige al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) detener y repatriar a los inmigrantes en situación administrativa irregular que cometan robos, allanamientos, hurtos, robos en tiendas, agresiones a agentes de policía y delitos que provoquen lesiones graves o la muerte. Esta ley surgió a raíz del asesinato de una joven a manos de un inmigrante. Sabemos que los ciudadanos autóctonos cometen la gran mayoría de los delitos, pero utilizar a los migrantes como chivo expiatorio era parte del plan: tenía que crear un ejército para sí mismo.
Asustó tanto a la gente que su bando apoyó plenamente la financiación del ICE. Ahora, tiene más fondos que nuestro ejército. Da miedo. No son personas entrenadas. Muchos de ellos son los J-6 [personas que participaron en el asalto al Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero de 2021, muchos de los cuales han sido indultados por el presidente Trump en 2025-2026]. Otros tantos forman parte de grupos supremacistas blancos, y algunos son personas racializadas por el dinero. Siempre ha habido gente así: como las patrullas de esclavos, donde había personas negras persiguiendo a otras para arrastrarlas de vuelta a la esclavitud porque les pagaban por ello.
Son muchos y actúan como sus fuerzas especiales, como patrulleros de esclavos, como la Gestapo, como los peores fascistas que se puedan imaginar. Son su propia policía, que no sigue la Constitución y viola los derechos civiles. Detienen a las personas solo por su aspecto y las arrastran a centros de detención sin órdenes judiciales. Atacan a quienes participan en protestas pacíficas. Dispararon a Renee Good en la cara y luego la llamaron terrorista. Era poeta queer y nueva en Minnesota. Yo soy poeta queer y organizo encuentros de escritores; sé que era cuestión de tiempo que nos conociéramos. No era una amenaza; le dijo al tirador: “No me enfado contigo”. Era una persona pacífica. Luego escuchamos a Kristi Noem decir que era una terrorista que intentó atropellarlos, cuando se ve claramente que intentaba alejarse de la violencia. He oído hablar de bonificaciones por fichaje de 50.000 dólares. Incluso un miembro de ICE dijo: “Acabo de graduarme en el instituto y gano seis números”. Estas personas, antes descontentas, ahora tienen la oportunidad de ganar ese dinero siendo crueles con los demás.
Como patrulleros de esclavos, como la Gestapo, como los peores fascistas que se puedan imaginar. El ICE es su propia policía, que no sigue la Constitución y viola los derechos civiles
¿De qué manera se está articulando la resistencia contra Trump y sus seguidores?
Las personas negras que se unen al ICE suelen tener una visión a corto plazo pensando que estarán a salvo, pero al final ese poder desaparecerá y tendrán que enfrentarse a sus delitos. Hay varios grupos tratando de resistir: chicos de la Generación Z que se interponen físicamente y gritan al ICE que se vaya, y otras personas que intentan hacerles entrar en razón preguntando: “¿Por qué haces esto? Estas personas solo intentan ir a trabajar y alimentar a sus familias”.
Como no puedes llamar a la policía para detenerlos [al ICE], necesitas formas populares de resistencia para enfrentarlos. En Minnesota estamos muy organizados
Nuestro fiscal general está demandando al Gobierno federal por lo que el ICE hace aquí, igual que en Illinois. Hay abogadas que se enfrentan a los agentes en las puertas de las casas residenciales diciéndoles: “No deberían estar aquí ni con una orden judicial”, aunque el agente les empuje y pase sin consecuencias, alegando que están exentos de las normas. Esta resistencia incluye los tribunales, jueces y gente en la calle que apoya entregando comida o lavando la ropa de quienes tienen miedo de salir de sus casas. También están los vigilantes de la Constitución que graban todo con sus teléfonos, asumiendo riesgos. La gente tiene más miedo al fascismo que a que ICE les haga daño.
Como no puedes llamar a la policía para detenerlos, necesitas formas populares de resistencia para enfrentarlos. En Minnesota estamos muy organizados porque hay muchas ONG; somos “la tierra de los 10.000 lagos” y la tierra de 10.000 ONG y tenemos mucha mentalidad comunitaria. Estoy escribiendo a los políticos para que alcen la voz, que entren en las redes sociales y podcasts diciendo que queremos que el ICE se vaya ya. Hay que estar constantemente encima de los republicanos, que ahora tienen los tres poderes del Estado, pero en lugar de eso, los demócratas solo envían mensajes pidiéndonos más donaciones para proseguir. ¡Ya les hemos dado todo! Están cobrando su sueldo por hacer su trabajo. Como si necesitáramos pagar un extra para recuperar nuestros derechos.
El 23 de enero tuvimos una huelga general en Minnesota, pero debe ser nacional para que perjudique al Gobierno federal. Porque una huelga local afecta a nuestra economía local, no tiene ningún sentido. Actualmente sentimos que la resistencia de nuestros representantes es débil, casi nula. Hay personas como Ilhan Omar, constantemente bajo ataque, que es una defensora auténtica. Es frustrante que las personas del Gobierno que más se exponen—como nuestro fiscal general, un hombre negro musulmán— sean personas racializadas, las más atacadas, más vulnerables, mientras que la mayoría de los que arriesgan su vida en la calle son blancos. Minnesota es uno de los estados con el mayor nivel educativo, así que sabemos lo que es el fascismo, y por eso nos están machacando enviando a tantos agentes del ICE. Tenemos menos migrantes irregulares que los estados fronterizos, pero nos mandan cada vez más agentes de ICE. Quieren ponernos como ejemplo de una resistencia abatida por el ICE, es su forma de demostrar la fuerza e impunidad.
¿Qué está pasando entre las competencias de ICE, y las fuerzas de seguridad estatales y federales?
Desde el Gobierno nacional hablan de movilizar más fuerzas si nuestra gente sigue resistiendo, y nuestro gobernador menciona la creación de una Guardia Nacional propia... ¿Cómo es posible que unas fuerzas estadounidenses luchen contra otras? ¿Estamos hablando de una guerra civil? Los jóvenes dicen que resistir funciona porque permite acumular pruebas de la ilegalidad del ICE para que la opinión pública cambie. Ya vemos a algunos republicanos conservadores que dicen: “No me gusta ver cómo matan a una joven en la calle”. Muchos son republicanos porque son conservadores con los temas del aborto o al colectivo LGBTQ, pero no quieren vivir en un mundo de terror constante. Siguen siendo un poco indecisos, pero tenemos la oportunidad de disuadir a esas personas.
¿Cómo describirías la actual política exterior?
Existe el término “inundar la zona” (flood the zone), inventado por Steve Bannon para el Proyecto 2025. Se trata de saturar el campo informativo con tantas cosas a la vez que no sepas a qué agarrarte. Entre el caos intencionado y un ser humano caótico con demencia, la estrategia funciona. Hace unas semanas capturaron a Maduro y ahora hablamos de Groenlandia. Mañana será otra cosa.
En su primer mandato, Trump tenía gente más cuerda que le ponía límites, pero ahora ha contratado a leales que se doblegan ante él y comparten deseos psicopáticos de dominar. Aunque algunos republicanos en el Senado critican que no se apoye a Ucrania o que se sigan enviando bombas a Israel, no hacen nada para que rinda cuentas porque les encanta estar en el poder.
La política exterior genera una ansiedad enorme. No queremos que los europeos piensen que queremos Groenlandia; es una idea de Trump para llevar militares allí y la gente intenta explicarlo con recursos naturales o el calentamiento global. Nos hace sentir confundidos y desesperanzados. Cuando además ataca ciudades estadounidenses, nos vemos obligados a pensar en Groenlandia. Es una pesadilla.
¿Qué está sucediendo con los millonstiod que no lo apoyaban?
Creo que algunos tienen miedo porque él tiene el poder de regular lo que hacen a favor de sus ideas más locas. Creo que muchos son como Bill Gates. Yo solía pensar que él era más sensato de lo que es. Ha dado un giro de 180 grados. Solía preocuparse por el cambio climático y la igualdad. Y ahora se está alejando de sus creencias anteriores. Y no sé si es porque tienen algo contra él. Puede ser. Otros, creo, se están regocijando porque la cantidad de dinero que han ganado con este presidente es obscena. Y tienen más poder, más dinero y más control sobre todas las palancas de la sociedad de lo que deberían tener. Un puñado de personas asustadas e insensatamente ricas. Porque a medida que se hacen más ricos, también se vuelven más callados. Y no lo critican. Es pura oligarquía sin matices.
Estados Unidos
Minneapolis bajo el ICE: nadie está a salvo
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