Dadda Wanche: “Canarias es africana en su alma, latinoamericana en su personalidad y española en sus instituciones y miserias”

Polivalente en su acción, Dadda Wanche combina varias facetas siempre con la intención de que no caigan en el olvido la historia y culturas originarias de las islas Canarias.

Dadda Wanche
Dadda Wanche Luz Sosa

publicado
2018-07-01 06:00:00

Músico tinerfeño, activista guanche y ecologista, Dr. Wanche comenzó a subirse “a los escenarios hace 17 años y desde entonces no he parado. También escribo poesía y colaboro con publicaciones de todo tipo como articulista de opinión, investigador y analista político”.

De inspiración panafricanista y formación libertaria, llegó a grabar una celebrada versión raggamuffin de “A las Barricadas”. Desde su primer álbum —Cosa seria en 2007— y hasta su más divulgado álbum con el artista palmero Abel Cordovez, Tilelli (2014), su música desenfadada cargada de reggae, dancehall y rap pero con líricas en castellano conscientes y reivindicativas de su identidad “amazigh”, ha paseado con gran aceptación por Italia, Marruecos o Venezuela, mucho más que por la Península.

“‘A las Barricadas’ es uno de esos himnos que no deberían morir nunca, por el gran valor histórico que contiene y el significado de sus palabras aún vigentes. Versionarlo de forma personal y desenfadada, naturalizando su contenido, espero pueda haber contribuido a su rescate como himno de los oprimidos. Ahora estoy preparando un nuevo disco que lanzaré de nuevo junto a Abel Cordovez y que llevará por título Asantemir. Como el anterior, el título es una palabra de origen guanche y con ella se denominaban a una casta de Guerreros-sacerdotes, que eran elegidos por sus características particulares de entre los niños nacidos, para ser apartados y cultivados en el conocimiento supra natural y en las artes del combate”, comenta a El Salto.

Pero aquí no nos interesa tanto su faceta de músico como la de observador incisivo y privilegiado sobre cómo el imperio cultural españolizante oculta y reprime sus propias identidades diversas, sobre todo cuando estas desafían su presencia militar, reivindicando la raíz africana a la que pertenecen, y con la que las “islas afortunadas” mantienen a la vez una relación de amor y desdén.

Incluso llegaste a impulsar un blog libertario en pleno 15M, titulado como tu último álbum hasta la fecha, Tilelli, ¿no?
Tilelli (leído tilelí) significa “libre” en lengua tamazight. Como sabes, y para el que no lo sepa, el tamazight es la lengua indígena norteafricana. Entre otros dialectos las hablas precoloniales habladas en Canarias conocidas genéricamente como “guanche”, se incluyen dentro de dicha lengua. El epíteto “guanche” fue empleado por los primeros europeos que visitaron las islas durante los siglos XV y XV. Durante la experiencia asamblearia en las plazas conocida como 15M elegimos ese nombre para designar a un órgano de expresión que canalizara las exigencias e ideas que convivieron durante esos meses en la asamblea.

Como los godos no tenemos idea de qué conexión tienen los amazigh norteafricanos, a los que como mucho conocemos con el término colonial “tuareg”, con los indígenas guanches canarios, se hace necesario refrescar un poco la historia, Dadda.
Las poblaciones isleñas prehispánicas de Canarias fueron herederos de la ancestral cultura “amazigh” continental que ya era reconocida en la antigüedad por otros pueblos mediterráneos y cuyas diferentes tribus eran bautizados por cronistas e historiadores egipcios y grecolatinos como garamantes, libios, númidias, mauros, getulos o atlante, entre otros muchos gentilicios.

El origen de dicha cultura y lengua se pierde en la memoria de los tiempos —cuando el Sáhara aún era aún un vergel— y los diferentes grupos humanos que se circunscriben dentro su esfera cultural se han caracterizado, ya desde que fueran descritos por primera vez hace miles de años, por su diversidad étnica, así como por una organización social de tipo federativa y una estratificación social notablemente igualitaria y colectivista.

Las creencias de los pueblos “amazighs” (o “imazighen” en su plural) comparten una misma naturaleza animista y demuestran ser particularmente adaptativas a otras influencias religiosas sin perder sus fundamentos cosmogónicos idiosincráticos, como demuestran las numerosas figuras y colectivos históricos norteafricanos que destacaran en la Historia Universal por su sincretismo tales como el faraón de origen libio Sheshonq I, el rey y sabio latinizado Juba II, el prócer cristiano San Agustín, las dinastías almohades y almorávides en la edad media o los actuales ‘touaregs’ quienes si bien islamizados, aún son guardianes de la más antigua sabiduría africana.

El trabajo de rescate de la cultura indígena que tuvo lugar a finales del siglo XIX y a principios del XX en Canarias, originalmente de mano de círculos académicos ilustrados llevaría en los años 60 y 70 al nacimiento de un movimiento anticolonialista de corte socialista inspirado en el proceso emprendido por los hermanos y hermanas del continente, con quienes el pueblo canario comparte una historia de esclavitud, genocidio, epistemicidio, expolio y dominación religioso-militar. Dicho movimiento político construyó un imaginario para su discurso nacionalista de izquierdas, redescubriendo la historia e invirtiendo la narrativa españolista que el franquismo tanto empeño puso en afianzar.

Hace años existía quizás un mayor y más generalizado sentimiento guanchista-africano entre las clases populares canarias, que fueron las que sostuvieron el discurso del independentismo hasta bien entrada la democracia, pero no disponían de un conocimiento tan bien contrastado. Hoy día, tras varias décadas en las que se ha producido un flujo migratorio desbordado favorecido por el funcionariado español y el turismo, parece que ciertos conceptos como “colonialismo”, “africanidad” o “independencia” no se entienden o no quieren ser entendidos por la masa social canaria. Realmente, el trabajo del sistema español por desdibujar los rasgos identitarios del pueblo canario y sumirlo en un estado de “desarraigo y desapego” generalizado, forma parte de una intencionalidad bien urdida, en donde el “todo vale” y el “on sale” no cuente con la oposición de un pueblo conocedor de sus raíces y por tanto de su lugar y destino propios en el mundo. Seguimos en la lucha para revertir esta situación, educando y desmantelando las argucias del colonialismo material y mental.

Hace poco se conoció la noticia de la detención del conocido activista canario Roberto Mesa bajo la acusación de “injurias a la Corona”. ¿Cómo es el nivel de represión policial contra el movimiento guanche ahora mismo en Canarias?
La represión en Canarias siempre se ha vestido de particular dureza, transfigurada en esperpento, a causa del bagaje colonial que permanece profundamente enquistado en todas las esferas sociales y políticas del archipiélago. Durante los últimos 30 años, el Estado a través de la propaganda del nacionalismo español, perpetuando el legado franquista —el franquismo, junto con la Guerra de Conquista del siglo XV que duraría cien años debido a la implacable resistencia indígena, constituyen los dos periodos de la historia de Canarias en los que más se españolizó en términos identitarios a una población desentrañada de su herencia cultural ancestral, empleando para ello la violencia, la religión y el folklore—, impregnaría todas las formas de expresión cultural genuinas del pueblo canario.

Hoy día los movimientos sociales de diferente índole comparten en su mayoría la necesidad de descolonizar el conocimiento y también abogan por una descolonización política y administrativa. Roberto es un destacado activista que milita en numerosas causas y luchas sociales, aunque siempre desde una posición libertaria, su conciencia anticolonial le hace reconocerse en símbolos del independentismo tradicional que tuviera su auge en los años 70. La represión del Estado y los responsables de aplicarla en Canarias siempre ha tenido claro y particularmente desde la experiencia del M.P.A.I.A.C de Antonio Cubillo en los 60/70, que el principal enemigo a combatir, por encima de todos los demás posibles, es aquel que defienda la autodeterminación y descolonización de Canarias dentro de su programa de acción.

La ratio de agentes del orden y fuerzas del Estado por habitante en el archipiélago plantea un panorama poco halagüeño para los amantes del libre pensamiento. Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Autonómica, Local y en el caso de Santa Cruz de Tenerife además se cuenta con un cuerpo especial de intervención —al más puro estilo Gotham— creado por el pérfido y corrupto exalcalde y exsenador de Coalición Canaria Miguel Zerolo, cual guardia pretoriana con la que azotar los barrios populares. A todos estos cuerpos de represión se suma por supuesto del ejército español que en el archipiélago tiene su particular feudo por derecho de conquista. Figuras tan sanguinarias como el General Weyler o el propio Francisco Franco tuvieron por encargo en algún momento de sus castrenses carreras genocidas, custodiar esta pertenencia de ultramar. Secundino Delgado, gran referente de la lucha anticolonial y libertaria dio buena fe de ello a comienzos del siglo XX.

En la actualidad podemos decir que estamos viviendo el tercer periodo —tras la conquista y el franquismo— más intenso y agresivo de aniquilación del alma identitaria canaria y por supuesto de sus elementos cohesionadores.

El principal problema que arrastra cualquier canario/a con conciencia social es el lastre educativo que en el ranking del Estado es el más deficiente y desastroso que condiciona el colectivo. Por algo la ignorancia es la más eficiente forma de control social que existe y en eso los responsables políticos en Canarias sí se han esmerado. Mucha gente vive auto-reprimida, conforme y sumisa... por el momento.

Dadda Wanche, activista canario
El activista canario Dadda Wanche. Luz Sosa

Sin embargo, en la península seguimos viendo Canarias como las islas afortunadas y, si acaso, nos molesta que estén tan penetradas por el turismo norte-europeo. Tú que has vivido también en Barcelona, ¿compartes la idea que esa imagen turística tapa, sin embargo, la interculturalidad permanente con África que los cayucos han multiplicado casi a la fuerza?
Lo cierto es que Canarias es en sí un territorio nacido de la interculturalidad, cuyo periplo narrativo identitario ha sido configurado como el puente geográfico que viene representando en los acontecimientos más relevantes de la historia moderna y contemporánea hasta nuestros días. Yo, sin ir más lejos, soy buena muestra de ello.

El colonialismo español con aportaciones de colonos portugueses, judíos o de esclavos negros, el flujo migratorio hacia América y Caribe que en sus diferentes episodios de idas y venidas trajo consigo tanto como se llevó; la siempre presente herencia africana y el hecho de poseer rasgos culturales propios inherentes a una cultura indígena tan única y exclusiva en su personalidad como universal en sus valores y heroicidad épica, son los cinceles de la actual identidad canaria.

Es cierto que el franquismo realizó un gran esfuerzo de manipulación y destrucción de cuanto pudiera sonar o saberse africano para orgullo de los más humildes, y tergiversar la historia de un pueblo que en su tradición oral nunca olvidó del todo lo sucedido durante la conquista y posterior expolio colonial. La Guerra Civil en Canarias, salvo puntuales casos de resistencia heroica —como la semana roja en La Palma— se saldó una la limpieza efectiva de cuantos se opusieran al fascismo católico y ultranacionalista español. Los derechos de propiedad y equilibrios de poder que configuraban la sociedad colonial desde la guerra de Conquista, se vieron reafirmados con la ratificación del “pacto colonial” que le aseguraba para sí al Estado, el apoyo de las élites criollas enriquecidas por el comercio. Por todo ello la personalidad africana del pueblo canario resiste ahogada entre ecos de españolidad y ahora también europeísmo. Siempre dije que Canarias es africana en su alma, latinoamericana en su personalidad y española en sus instituciones y miserias.

¿Realmente hay una convivencia y una acogida mucho más tranquila con los africanos en Canarias que en la península, o como ocurre en otros territorios de frontera, el peso del funcionariado español inclina demasiado la balanza hacia una mentalidad mayoritaria conservadora y proteccionista/xenófoba/racista?
La convivencia con el mundo africano siempre fue más natural y sincera desde Canarias que desde la Península Ibérica, por todo lo mencionado anteriormente y porque la idiosincrasia del canario es acogedora y generosa por naturaleza. El españolismo sociológico y político, que como digo en Canarias ha protagonizado durante las últimas décadas una ofensiva sin parangón en otros territorios del Estado, por contar con una oposición real únicamente desde el independentismo de izquierdas —al contrario que en otros territorios donde el pacto de colaboración con las élites nacionales de cada lugar no comportaba una sumisión cultural tan evidentemente acomplejada— logró acceder de manera hegemónica a las clases populares que consumen televisión, cine, música y arte de predominante factura peninsular, relegando el espacio propio o bien a un folklore caduco y retrógrado o bien al campo de la parodia imitadora.

Es decir, se cumple aquello que decía Franz Fanon también en este caso: “Todo pueblo colonizado —es decir, todo pueblo en cuyo seno haya nacido un complejo de inferioridad a consecuencia del enterramiento de la originalidad cultural local— se sitúa siempre, se encara, en relación con la lengua de la nación civilizadora, es decir, de la cultura metropolitana”.

De ahí que este españolismo rancio posibilite la articulación de discursos racistas, muchas veces de boca de quienes tienen corriendo por sus venas sangre africana, sin siquiera ser conscientes. La pretendida europeidad a la que muchos aspiran para huir del aura de “miseria y atraso” que acompaña a la palabra “africanidad”, renegando así de gran parte de su identidad para identificarse con quienes apenas comparten algo, comporta por lo que parece una necesaria visión segregacionista, propia por otro lado, del pensamiento tradicional europeo. El “ellos y el nosotros”, se construye desde los telediarios y desde la supremacía cultural que enarbola el mundo occidental, del que Canarias es tan solo un satélite útil.

Aún con todo, la africanidad, el amazigismo y el orgullo guanche como conceptos identitarios siguen fuertes y resisten en muchas casas de canarias pese a que el movimiento anticolonial de corte político haya caído en cierto descrédito ante una población aturdida y desorientada.

Dadda Wanche, activista canario contra el imperialismo
Dadda Wanche, activista canario contra el imperialismo. Luz Sosa

¿Existen mecanismos de cooperación cultural entre África y Canarias que, dependientes de los poderes públicos o no, trabajen de manera eficaz en pro de la integración? ¿Cómo se refleja en ellos la situación de las pateras y el CIE ya que no tenéis CETI como en Ceuta y Melilla?
El gobierno autonómico canario se ha esmerado desde aquellas facciones del partido gobernante pseudo-nacionalista, en generar vínculos de aparente intercambio con el continente. Disfrazándolo de un gesto de fraternidad y buena convivencia sabemos, no obstante, que a nivel práctico la colaboración económica con los países de la costa occidental africana está basada en la oportunidad de mercado y en el afán expansionista de las élites empresariales canarias. El expolio de recursos madereros en Cabo Verde, la deslocalización de granjas agrícolas de tomate hacia Marruecos, la instalación de empresas de tipo tecnológico en Senegal o la incursión financiera en Mauritania, son algunas de las acciones que se visten tras la apariencia de un vínculo de solidaridad vecinal.

Como dato, añadir que las relaciones diplomáticas del reino de España con el África septentrional, no fueron prioritarias hasta que el gobierno de Adolfo Suárez se vió obligado a finales de los 70, a enviar delegados a estos países de cara a disuadir a los líderes africanos del momento de brindar cualquier apoyo al movimiento independentista de Antonio Cubillo, que en ese entonces contaba con una amplia simpatía y apoyo popular en las islas.

Para quien no lo sepa, Canarias a través de un Cubillo exiliado en Argelia —el atentado que sufrió para evitar su comparecencia en la asamblea general de la O.U.A. es el único reconocido oficialmente por el Estado español como atentado de estado— estuvo muy cerca de alcanzar el reconocimiento general de los recién creados estados africanos, quienes llegaron a enviar una comisión a las islas para valorar su estatus de colonia en base al artículo.

Evidentemente el peso de un Estado como España y sus argucias diplomáticas doblegaron el interés de los países africanos, ahogados en una lucha de bloques en los que el conflicto saharaui entre Marruecos y Argelia amenazaba con desintegrar el equilibrio de fuerzas interno.

España se deshizo de sus colonias africanas, pero bajo ningún concepto iba a permitir perder su más preciado y antiguo dominio de ultramar, por el alto potencial estratégico que las islas poseen. Recomiendo a quien esté interesado que se lea la Declaración Solemne del Comité de Liberación de la O.U.A en su decimotercera sesión en Julio de 1968 en Argel. En cualquier caso, si hablamos de Canarias y las pateras, una cosa es el sentir popular, por lo común solidario con los recién llegados por ese pasado común migratorio que compartimos y otra muy distinta es el margen de maniobra que deja el Estado español, igual de cruel y represor que en cualquiera de sus otras fronteras limítrofes con el continente africano.

Otra de las razones por las que la actualidad de Canarias salta a la Península tiene que ver con las catástrofes medioambientales. La forma de relacionarse con la naturaleza y los grandes espacios abiertos de la Africanía tiene muy poco que ver con la mentalidad extractivista occidental que impera también en Canarias. ¿Existe resistencia organizada contra el extractivismo?
Sí, existe. Yo mismo milito en varias de estas luchas y formo parte desde su conformación en la Asamblea en Defensa de Nuestra Tierra que lucha por acabar con la desastrosa situación de vertidos ilegales y la ausencia de depuración de aguas residuales que está llevando a nuestro territorio a una gravísima e irreversible catástrofe medioambiental. Los incendios provocados, la acaparación del agua de consumo y riego en manos de unos pocos-revalidados los títulos de propiedad que establecieran los conquistadores castellanos hace cinco siglos y que se mantienen en manos de las mismas familias, la fiebre constructora y el desastroso e insostenible modelo económico de turismo descontrolado que aflige las islas son algunos de los males con los que hemos de enfrentarnos.

La lucha que se sostuvo hace unos años contra las prospecciones auspiciadas por el demoníaco agente del mal José Manuel Soria, las movilizaciones masivas en contra de la construcción del macro-puerto industrial de Granadilla —que incluso vio cómo se desclasificaban especies amenazadas para poder construir en un enclave de alto valor ecológico—, o la oposición contra proyectos hijos de la corrupción y la malversación de fondos públicos, son muestras de que no todo está perdido y de que el pueblo canario aún tiene la palabra. Aunque para ser del todo honestos, poco caso hicieron las autoridades en algunos de estos casos representativos del clientelismo y el nepotismo caciquil que aún predomina y finalmente se salieron con la suya. Lo curioso es que los principales actores del expolio, vuelven a ganar las elecciones.

Canarias nunca fue un territorio rico en metales, ni en recursos particularmente valiosos a los ojos europeos. Durante los dos siglos posteriores a la conquista se calcula que entre el 70% y el 80% de la masa forestal —reducto de los bosques húmedos subtropicales que ocuparan toda la franja mediterránea y atlántica hace 20 millones de años— desapareció fruto de la deforestación descontrolada.

A esto se suma el hecho de que aquellas zonas más ricas en endemismos de flora y fauna, son también los más explotados y habitados, con el consecuente daño irremediable que el boom especulador del ladrillo trajo desde los años 60, aún hoy de forma más agresiva todavía. El monocultivo del turismo convivió con la industria de refinado de crudo y en el presente y contra toda advertencia, se pretende introducir la regasificación como modelo energético preferente. Esta historia de expolio sistemático ha supuesto una gran destrucción de los maravillosos y únicos recursos naturales del archipiélago, que pese a todo aún conservan gran parte de su atractivo y magia. Tan fuerte y resistente es la naturaleza africana.

19 Comentarios
Juan 22:33 7/7/2018

Muy grande hermano, gracias por ir abriendo ojos en tiempos tan complejos.

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#19946 22:35 5/7/2018

Cuánta paja escrita en un solo texto... A los guanchitos éstos les haría yo un análisis de su ADN jijiji fliparían!!!

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Dadda 5:05 14/7/2018

El ADN no determina en absoluto el hecho cultural ni la acepción identitaria que se puede asumir de diversas formas. De hecho llevar la cuestión política al hecho étnico, desfigura por completo el transfondo de la cuestión en sí, que de hecho se aborda desde un aspecto sociológico y económico en esta entrevista. Pese a todo y no ser válido el paradigma étnico para justificar ideas emancipatorias, lo cierto es que contra ese argumento también existen pruebas fehacientes de la pervivencia de genética indígena en la actual población canaria. Esto es un hecho que sólo el nacionalismo supremacista español ha negado. Si bien sería un atraso y hasta abominable tratar de basar una argumentación como la que desarrollo en la entrevista en cuestiones de índole exclusivamente genética, además de una incoherencia, la sencilla realidad antropológica que propicia la pervivencia de un pueblo en términos de ascendencia étnica, desacredita la intención exterminadora del colonialismo como forma de pensamiento totalitario. Aún y todo, tan canaria puede ser una persona criada en esta tierra aún siendo nacida fuera, como colonialista una que aún nacida en las islas posea una mentalidad acomplejada, descentrada, desarraigada y renegada. El arraigo, del que nacen las ideas políticas y los fenómenos culturales que las propician, no está escrito en el código genético sino en los valores y sentimientos que uno posea y logre acaudalar durante su existencia, junto a aquellos con quienes que siente y decide compartir un destino colectivo. Lo demás si es paja, empacada junto a grandes cantidades de ignorancia y prepotencia supremacista. Para daño de algunos, la cultura no viene grabada en la sangre, sino en el ser y el saberse. Y el saber se contagia, generando anhelos de justicia y equidad.

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#19990 17:47 6/7/2018

Más allá de lo atinado o no del texto, creo que con el análisis de ADN de la población canaria fliparías tú

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#19927 16:14 5/7/2018

Un abrazo internacionalista desde Euskalherria! Ni guerra entre pueblos ni paz entre clases.

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#19847 17:31 4/7/2018

Muy bien explicado dadda ,ahora el que quiera buscar fallos en el texto que, seguro lo hay en ciertas definiciones no es sino mas de lo mismo, canarios hechando por tierra a otros canarios, explicar el sentir, los acontecimientos ocurridos a este pueblo en un texto no es facil, aplaudo tu valentia por decir lo que piensas y exponerte a las criticas

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Dadda 1:41 5/7/2018

Muchas gracias por tu honestidad. Realmente fue un reto el intentar contextualizar y aportar algo de conocimiento-como bien dices mucho de éste contrastable-en un formato tan estricto. Aún así me pasé de la raya y quizás hice respuestas excesivamente argumentadas y largas, precisamente para evitar descontextualizaciones malversadoras. Al releerlo siempre saltan cosas que hubiera dicho mejor así o asá, etc...es inevitable, pero en general intenté evitar generalizaciones y determinismos. Como bien dices, todo lo tratado daría para un gran debate bajo ampliación de datos y contrastación. Gracias por tu aportación. Saludos.

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#19819 15:44 4/7/2018

Cuánto descerebramiento, chacho. De profesión: activista canario. Ponte a estudiar y busca un curro, como todos.

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Dadda 1:23 5/7/2018

Gracias por tu comentario. En la entrevista no se pretende hablar de mi vida privada, pero ya que tratas de ofender por no encontrar mejor argumento te hago saber que trabajo con personas con enfermedades mentales, de hecho te escribo desde el trabajo en una de las guardias nocturnas que tenemos. No es mi única profesión ni campo de estudios. Mis respuestas a la entrevista que realiza Carlos Monty tratan de realizar un análisis subjetivo desde una óptica sociológica y polítológica, disciplinas académicas que también desarrollé, además de tratar de aportar humildemente un contexto historiográfico que ubique algunas de sus preguntas para mayor comprensión, todo ello evidentemente y lo repito, bajo un prisma subjetivo sujeto a discusión bajo aportaciones constructivas. Me encanta mi actual trabajo con este colectivo de personas muchas veces incomprendidas, por eso y porque tengo un rato de descanso para leer y comer algo, te respondo cordialmente. Saludos.

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#19674 7:06 2/7/2018

Cuánto daño hace el anarcoindependentismo. Mala influencia del nacionalismo izquierdista.

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Dadda 1:50 5/7/2018

A qué exactamente le hace daño, el supuesto "anarcoindependentismo" que según tú representan mis palabras. El anticolonialismo puede ser transversal de izquierda a derecha, aunque siempre haya sido asumido por el internacionalismo de izquierdas como natural y necesario en su causa emancipatoria. Anticolonialismo y nacionalismo no son lo mismo, al menos no necesariamente. Del mismo modo el nacionalismo puede ser colonialista como se ha demostrado muchas veces. Tengo curiosidad por saber qué daño y a quien o qué, crees que comportan mis declaraciones. Gracias.

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Vinagre 18:52 1/7/2018

Muy bien explicada la situación colonial que vive el archipiélago. Clarito.

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Tamarán 12:08 1/7/2018

Un clásico del nacionalismo tinerfeño posmoderno: llenarse la boca con lucha anticolonial, la imposición de culturas y hasta términos ajenos para luego hablar tan ricamente de "activismo guanche", como si los guanches fueran algo común a todas las islas canarias y no solo una de las varias comunidades aborígenes que hubo.

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Agoney Baute 23:06 1/7/2018

Tamarán y Baltasar: Lo que ustedes llaman "nacionalismo tinerfeño o grancanario" no existe, es simplemente insularismo español. El término guanche, que incluso Dadda reconoce, es un término que originalmente se refiere solo a los habitantes de Tenerife, pero que se adoptó como sinónimo de aborígenes canarios o antiguos canarios por una sencilla razón, fue la cultura que más conoció el conquistador/académicos de la época, y por lo tanto se adoptó como forma general, no como forma de priorizar unas culturas sobre otras dentro de Canarias. Aún queda mucho camino por recorrer para conocer más las culturas internas de otras islas y eso es culpa del sistema que no quiere que sepamos más sobre nuestra historia, pero empañar eso con piques de islas ideados por el nacionalismo español para separar a los canarios es seguir el juego a las élites y a los que quieren pervivir el sistema colonial.

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Dadda 1:29 5/7/2018

Realmente si lees atentamente, el término de "activismo guanche" lo emplea el entrevistador desde su óptica e interpretación personal. Me limito a contestar y contextualizar aquello a lo que sé que en última instancia se refiere, condicionado como es obvio por el formato de entrevista que es y no de tesis, que es lo que acabaría siendo si desgranaramos todos los conceptos que se manejan tanto por mi parte como en este caso por parte del entrevistador. Concretamente si lees la pregunta exacta en la que se utiliza ese término, si entrara en corregir eso, perdería la oportunidad de hablar de la realidad local y por eso hablo de movimientos sociales, intencionalidad desconlonizadora del conocimiento entre muchos de ellos, etc, etc...se hace francamente difícil condensar un tema con tantas aristas, ante preguntas concretas que adjetivizan y que buscan averiguar desde una visión no tan exacta como la que personas como tu quizás posean. Gracias por tu aportación.

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Baltasar 16:58 1/7/2018

Un clásico del nacionalismo grancanario posmoderno: llenarse la boca del insularismo de los otros y olvidarse que los canarios son tanto una comunidad indígena estríctamente de Gran Canaria como en tiempos modernos los habitantes del archipiélago de Canarias. ¿Para unos si vale, pero para los demás, no?

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Susan 10:57 1/7/2018

Perfectamente definidas las Canarias en el titular. Genial definición. Total

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Matute 13:11 2/7/2018

Tanta perfección mosquea. No comparto tales simplificaciones.

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Dadda 1:33 5/7/2018

Se hace realmente complejo, poder abarcar tantas cuestiones en una entrevista que no se conviertan en un coñazo de cifras y datos. Aún y todo, simplificar entraña el riesgo de la malinterpretación. Intenté resumir y a la vez llegar a plantear visiones que no poseen interés oculto alguno. Las matizaciones y desacuerdos en positivo, ayudan a generar más conocimiento. No hay mosca.

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