Austria: hoy saldrá de las urnas un programa de Estado autoritario de derechas para el 5%

Robar de los pobres y dárselo a los ricos para estabilizar el neoliberalismo: este es el proyecto de Sebastian Kurz, el posible nuevo canciller austriaco, quien apostará por el desmontaje de la democracia y la división racista.

Sebastian Kurz
Sebastian Kurz, candidato del ÖVP, después de votar en las elecciones legislativas austriacas.
Tom Kucharz

Investigador y activista. Miembro de Ecologistas en Acción y de la campaña No al TTIP, CETA y TiSA.


publicado
2017-10-15 16:30:00

Aunque las matemáticas para formar gobierno pueden complicarse, a Austria le espera un triunfo electoral del conservador Partido Popular Austríaco (ÖVP), encabezado por Sebastian Kurz, ministro de Relaciones Exteriores de 31 años. Se habla de una posible coalición derecha-ultraderecha (ÖVP-FPÖ, o “negro-azul”), una amenaza terrible para la convivencia que puede profundizar la derechización de Europa Central (con Orbán en Hungría y la factible elección del multimillonario racista Andrej Babis como primer ministro en la República Checa). 

La campaña electoral austriaca para elegir el nuevo parlamento y jefe de Estado mostró que el candidato del ÖVP tiene un plan anti-social, que incluye aumentar el horario laboral con el fin de que se trabaje 12 horas al día y 60 horas a la semana, una legislación Hartz IV para Austria (lo que fue un brutal ajuste del mercado laboral en Alemania ligado a recortes en las ayudas sociales y la prestación al desempleo), que consiste en reducir considerablemente el monto y la duración de la asignación por desempleo y extender los salarios bajos o el encarecimiento de la vivienda (restringir o abolir la ley de arrendamiento que regula el alquiler de la vivienda para ajustar el derecho del inquilino a las demandas del “mercado”). 

El candidato del ÖVP tiene un plan antisocial que incluye aumentar el horario laboral con el fin de que se trabaje 12 horas al día y 60 horas a la semana

También propone empeorar la pensiones (ajustar la edad de la jubilación a la esperanza de vida; si se sube la edad de jubilación a 67 años o más, aumentará la presión en el mercado laboral generando más precariedad) y reducir impuestos para los salarios más altos.

Sebastian Kurz, el ministro de asuntos exteriores más joven de la UE, incluye en su programa de Estado la reducción de los impuestos sobre la renta. Pero la mitad más pobre de la fuerza de trabajo en Austria no paga este impuesto debido a los bajos salarios, los contratos a tiempo parcial o el desempleo. Más bien tendría que pagar más. Algunos ejemplos: para una empleada a tiempo parcial en un supermercado o como camarera no hay reducción, para una cocinera sólo 115 euros, mientras que una médica o la jefa de una sucursal bancaria puede alcanzar una reducción del IRPF de entre 870 y 1.580 euros al año.

Ventajas fiscales para las grandes corporaciones y más pobreza

Kurz propone reducir los impuestos en 14 mil millones de euros. Casi lo mismo lo que cuesta el mantenimiento de los hospitales en Austria. La forma de lograrlo: recortes en los gastos públicos y especialmente en los gastos para las mayorías sociales. Su política fiscal beneficiará sobre todo al 5 por ciento más rico del país. Pretende, por ejemplo, eliminar el impuesto sobre las sociedades (del 25 por ciento) a las empresas más grandes, si no reparten las ganancias (las re-invierten en la empresa o ahorran). Las pérdidas presupuestarias para el estado podrían ser de 4.000 millones de euros, cuatro veces lo que supone la ayuda social mínima.

El ÖVP dificulta con sus políticas el acceso de las personas migrantes al sistema de ayudas sociales, especialmente reduciendo la asignación mínima para los solicitantes de asilo. Con un discurso racista y xenófobo, Kurz disfraza así su objetivo último de recortar la ayuda social para toda la población austríaca: en breve, la asignación mínima para las familias se limitará a 1.500 euros. Mientras aumentará así la pobreza y exclusión social, el ÖVP pretende “ahorrar” 56 millones de euros para el estado, una suma ridícula en comparación con la pérdida en impuestos.

¿Quién apoya al candidato del ÖVP?

Los principales partidarios y financiadores de Sebastian Kurz son las corporaciones orientadas a la exportación. Quieren para Austria lo mismo que se ha impuesto también en otros países de la UE como doctrina de choque aprovechando la crisis económica y financiera, la crisis del euro y del sistema bancario: cambiar las leyes laborales y de protección social, eliminar la negociación colectiva de los sindicatos y aumentar el horario de trabajo y la edad de jubilación. Estas políticas serán implementadas posiblemente mediante decretos de emergencia y tienen como objetivo reducir los salarios y recortar los gastos sociales.

También la clase media alta y los propietarios inmobiliarios han donado a la campaña electoral del ÖVP porque esperan del partido conservador una alteración de la ley de arrendamiento, que hasta ahora había protegido minimamente al inquilino ante aumentos abusivos del alquiler y no ha dado lugar a la explosión de los precios inmobiliarios tal como pretenden los arrendadores (aunque la población más precaria sí ha notado ya el aumento de los precios de la viviendo en los últimos años).

Stefan Pierer, uno de las 50 personas más ricas de Austria, obtendrá ganancias multimillonarias si cambia la ley de arrendamiento 

Nadie personifica mejor los intereses detrás de la candidatura de Sebastian Kurz que Stefan Pierer, uno de las 50 personas más ricas de Austria. El director ejecutivo del grupo industrial Pierer Industrie AG y fabricante de motocicletas KTM donó medio millón de euros a la campaña electoral del ÖVP. Pierer ha invertido unos 172 millones de euros en bienes inmuebles y si Kurz es elegido canciller y consigue cambiar la ley de arrendamiento, obtendrá ganancias multimillonarias (similar a lo que hace Trump en EEUU con sus políticas que beneficia a sus propias inversiones inmobiliarias así como las de sus “amigos”).

Según el economista Lukas Oberndorfer, el ÖVP tiene nuevas estrategias para implementar su política a favor del 5% más rico de Austria ante la crisis de legitimidad del neoliberalismo, el surgimiento de partidos de izquierdas en el Sur de Europa que representan las mayorías sociales así como por el miedo a descender socialmente -que hasta ahora han sido capitalizado por las fuerzas de ultra-derecha. La manera de “tener éxito en esta situación es tomar una posición que sirva a este sentimiento [de miedo]", dice un documento interno del ÖVP que ha sido filtrado.

Desde un tiempo atrás, Kurz se presenta como "anti-establishment", como explica Oberndorfer. En el verano de 2015, representó las posiciones más inhumanas de cierre de fronteras a los refugiados utilizando un racismo anti-musulmán. Dos citas de Kurz de entonces: "He cerrado la ruta de los Balcanes Occidentales" y "Esto no funcionará sin imágenes feas".

Alianza con la ultra-derecha del FPÖ

Después de 2015, Austria vio un aumento dramático en el apoyo al Partido de la Libertad de Austria (FPÖ)-partido de extrema derecha similar al AfD de Alemania-, cuyo candidato presidencial en 2016 sólo fue derrotado por muy poco. A medida que se acentúa la barbarie de la UE contra las personas refugiadas, el FPÖ exigió endurecer el control de las fronteras y prohibir al Islam, que "no forma parte de Austria".

Similar a Trump y Macron, el FPÖ utiliza el eslogan "Austria Primero". Pero a pesar del marketing y los maquillajes, la marca FPÖ no es capaz de ocultar su historia: fue fundada por ex oficiales de la Waffen-SS (escuadrones de muerte en la Segunda Guerra Mundial dirigidos por Heinrich Himmler que cometieron los más terribles crímenes de lesa humanidad). Hoy en día, mantiene estrechos vínculos con las élites de Rusia, con un respaldo explícito de la anexión de Crimea, y aboga por la salida de Austria de la UE.

El futuro canciller Kurz basa su política en lo que el partido FPÖ ha establecido a lo largo de muchos años: el predominio de ideas abiertamente racistas. Kurz representa la xenofobia institucional bajo un estilo juvenil, informal y burgués y, por lo tanto, será votado también por muchas personas que no apoyarían a la extrema derecha. Kurz ha capturado votos del electorado del FPÖ al apropiarse de sus temas. Hace dos años, propuso una ley sobre el Islam para prohibir la financiación extranjera a las mezquitas austriacas. Más recientemente, ha pedido a la UE que concentre a los migrantes y solicitantes de asilo en islas fuera de la Europa continental (modelo australiano). Algo absolutamente contrario al derecho internacional de los derechos humanos.

El partido de extrema derecha FPÖ, que se ha ido “radicalizado” en los últimos años, es el socio “ideal” de gobierno para Kurz

Entonces, para el ÖVP el socio “ideal” de gobierno es el FPÖ que se ha ido “radicalizado” en los últimos años. Bajo la primera coalición negro-azul (2000-2002), el 15% de sus diputados provenían de asociaciones de extrema derecha, ahora son el 45%. "El FPÖ es una partido dividido porque está compuesto por notarios, propietarios e industriales, pero depende de las votos de la gente de clase baja", expone el periodista del periódico Krone, Claus Pándi.

Una coalición ÖVP-FPÖ no sería algo nuevo. En 1999, el FPÖ ganó con Haider (42,09%), el parlamento y el gobierno del estado regional de Carintia. En las elecciones nacionales del mismo año, el FPÖ fue el segundo partido más fuerte. Aunque ganó el SPÖ, ÖVP y FPÖ formaron un gobierno de coalición con el entonces presidente del ÖVP Wolfgang Schüssel como canciller. Lo que provocó protestas internacionales, porque se consideraba al FPÖ de Haider un partido de extrema derecha, xenófobo y antisemita. 14 gobiernos de la UE establecieron entonces sanciones diplomáticas a Austria (no así la propia UE). En las calles de Viena hubo manifestaciones contra la coalición gubernamental. Tras las elecciones de 2002, Schüssel repitió la coalición con el FPÖ hasta 2007.

El proyecto de Estado de Kurz: desmontar la democracia

Para llevar a cabo los cambios políticos que exigen las élites, el próximo canciller intentará cambiar las relaciones de poder, derribar los pilares democráticos de la república y las fuerzas de la sociedad civil. Por eso no le sirve continuar una gran coalición con el SPÖ, aunque la socialdemocracia también se ha derechizada significativamente en los últimos años. El SPÖ perderá en estas elecciones porque igual que el ÖVP ha representado al capitalismo neoliberal, ha recortado políticas sociales y ha desmontado el derecho al asilo, sin que los sindicatos -que suponen una cuarta parte del partido- se hayan movilizado masivamente.

Hay muchas coincidencias en los programas electorales del FPÖ y ÖVP: el debilitamiento de la Cámara de Trabajo (un órgano histórico de representación de las y los trabajadores en Austria), la privatización parcial de la radio-televisión pública ORF y la restricción del derecho de manifestación. Así como recortes en las subvenciones de proyectos sociales transformadores en el arte, el feminismo, los medios alternativos y la integración.

Urgen nuevas alianzas de las izquierdas sociales

Como argumenta el científico Lukas Oberndorfer, “tarde o temprano se hará evidente que los recortes sociales a los refugiados y los pobres no serán suficientes para obsequiar a los ricos e industrializados. Existe un gran peligro de que el proyecto de Estado autoritario de extrema derecha se agudice cada vez más. En Europa, la combinación de racismo y Estado policial es a menudo la muleta que aún sostiene el neoliberalismo que se desmorona”.

Ante la fragmentación de la izquierda extraparlamentaria son cada vez más voces que demandan un nuevo proyecto político y unidad 

Ante la fragmentación de la izquierda extraparlamentaria son cada vez más voces que demandan un nuevo proyecto político y unidad. “Debemos oponernos al nuevo gobierno con un antirracismo político y vinculado a la cuestión social siguiendo dos principios: ofrecer políticas del 95% sin dejarnos dividir y defender una buena vida para todos.

La izquierda social, los movimientos sociales, los proyectos antirracistas, los actores progresistas en los sindicatos y las organizaciones juveniles de izquierda, Aufbruch, KPÖ PLUS así como la oposición interna en SPÖ y Verdes, tendrán que estrechar lazos”, defiende Oberndorfer.

1 Comentario
Iñigo Arispe 21:48 15/10/2017

La trama (la realidad) es idéntica en España.
La derecha franquista del PP, los ultraliberales de Ciudadanos (peores que los franquistas), y los socioliberales del PSOE (estos ya son lo peor de cada casa).
Un nuevo tripartito, pero de derechas.
El resultado es el mismo en todos los lados, la miseria de las personas.
Igual con el cambio climático se produce la gran perturbación y nos vamos todos a tomar por saco.
Hoy mismo en Galicia, 28 grados, más de cien incendios...y la cola del huracán entrado por A Coruña.

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