Filosofía
Vuelve El Rumor de las Multitudes
Vivimos tiempos convulsos. Tiempos en los que la filosofía no debería permanecer indiferente a lo que sucede en el mundo. Más allá de la omnipresencia de la extrema derecha en la esfera pública, de sus discursos racistas y de esta atmósfera genocida que no dejamos de respirar, las multitudes siguen resistiendo. Hoy ya no se trata solo de un rumor, basta con mirar lo que sucede en las calles y en las plazas más cercanas: en España, Portugal, Francia o Albania, por señalar solo algunos episodios actuales, la gente está luchando por sus derechos, rompiendo con las inercias de un presente que resultaba demasiado dócil para quienes tienen el poder. En realidad, la cartografía de resistencias es global: en un momento en que el capital lleva al extremo su capacidad depredadora y ejerce una necropolítica sin máscaras, las voces contra el extractivismo, el neocolonialismo y el imperialismo se escuchan desde América Latina y África hasta Palestina –Gaza se ha convertido en todo un símbolo de época–.
Hacer filosofía hoy pasa por escuchar atentamente lo que acontece, pero no solo para reflexionar sobre ello –ejercicio tradicional de la disciplina–, sino también para agitar la imaginación política y participar en el campo de batalla de los relatos que dan sentido al mundo y orientan nuestra acción. Frente a las narrativas que cancelan el futuro o lo sumen en una distopía clasista, machista, racista y antidemocrática, la apuesta de El Rumor de las Multitudes siempre ha estado comprometida con la transformación social y la liberación. Por ello, en un momento en que los regímenes bélicos se imponen en el mundo, en una fase en la que el capitalismo y las extremas-derechas sellan su alianza contra las personas migrantes y castigan a la mayoría con precariedad y miseria, consideramos que un espacio de discusión filosófica y política como El Rumor de las Multitudes vuelve a ser más que necesario.
En una fase en la que el capitalismo y las extremas-derechas sellan su alianza contra las personas migrantes y castigan a la mayoría con precariedad y miseria, consideramos que un espacio de discusión filosófica y política como El Rumor de las Multitudes vuelve a ser más que necesario.
Quienes formamos parte este blog de filosofía política hemos decidido que el “El Rumor” vuelva a la vida en El Salto Diario. Nos parece fundamental impulsar una práctica filosófica que ayude a construir líneas de resistencia, pensamientos otros, horizontes utópicos y herramientas críticas que permitan imaginar un futuro más allá del capitalismo. Una filosofía alejada de las torres de marfil de la academia, capaz de atender a lo que sucede en las acampadas por el derecho a la vivienda, o de interrogarse sin concesiones sobre la violencia colonial ejercida por Europa en sus fronteras. Un pensamiento que acompañe las luchas y las huelgas actuales y por venir, pero también un pensar que se atreva a descifrar otras formas de relación colectiva –nuevas formas de organización y de vínculo, otra erótica social–. También una filosofía que se atreva a descentrar el canon y ejerza una deserción activa de cualquier forma de eurocentrismo.
Nos parece fundamental impulsar una práctica filosófica que ayude a construir líneas de resistencia, pensamientos otros, horizontes utópicos y herramientas críticas que permitan imaginar un futuro más allá del capitalismo.
Podríamos decir, y no mentiríamos del todo, que han sido los acontecimientos los que nos han llevado a reactivar este proyecto. Pero lo cierto es que también echábamos de menos el diálogo, la reflexión colectiva, las conversaciones y los aprendizajes que una apuesta como esta permite. Así que El Rumor de las Multitudes regresa. No sabemos si como una herramienta o como un arma, si como un espacio de reflexión, una suerte de común del pensamiento o como un vértigo. Tal vez como una interrupción del tiempo neoliberal, una cadencia antifascista y un ritmo inquieto que piensa en la liberación y el porvenir. Sea como fuere, no hay que olvidar que un rumor en ocasiones es como un clinamen –que diría Lucrecio–: se esparce entre una multitud y si toma consistencia en las condiciones adecuadas, puede anticipar el nacimiento de un mundo o alumbrar un devenir revolucionario.
Nos leemos pronto.
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