SMILF, la historia de una mujer arrepentida de ser madre

La serie creada y protagonizada por la actriz Frankie Shaw propone romper estereotipos sobre las mujeres sin olvidar los obstáculos reales de una madre soltera en un mundo tan beligerante.

SMILF
Frankie Shaw, creadora y protagonista de la serie

publicado
2017-11-20 09:40:00

Hace ya dos años, Shaw publicó un cortometraje de poco menos de 10 minutos en el que planteaba la situación que ahora desarrolla en forma de primera temporada. La sociedad es simplista y las etiquetas no se despegan fácilmente. A ella le han puesto la de ‘madre’ y lucha a diario para no caer hasta el fondo de una espiral que siente que se le queda pequeña.

El plus de SMILF para elegirla entre toda la vorágine de series es su esencia. Es un proyecto independiente, uno de los escasos ejemplos de humor y trasfondo, predica el laicismo (un tema tabú en EE.UU) y la cruda realidad de la clase trabajadora: son las mujeres las que asumen las tareas domésticas en pleno 2017.

no hay otra serie que trate esta cuestión

Pero además SMILF transmite sentimientos prohibidos, censurados por la cultura y obviados entre las mujeres: También pueden arrepentirse de ser madres. A la vista de la sociedad es visto como algo inmoral o antinatural, mientras que los hombres no tienen problema en reconocerlo. Tanto Brigdette (Frankie Shaw) como su madre hacen constantes referencias a la vida que podrían haber tenido. Es decir, nadie es tan ingenuo como para creer que la vida de una madre joven bajo el yugo de la religión, el machismo y la pobreza es la panacea, ¿no? SMILF te lo recuerda por si acaso.Recogen el testigo en 2015 echó a correr con La Habitación, la película con la que Brie Larson ganó un Oscar. La historia de una chica secuestrada y violada durante años que como resultado trae a la protagonista un hijo. Sin negar un incondicional amor por el crío tampoco duda que borraría cada minuto de su secuestro, con todo lo que conlleva. En SMILF, Brigdette ve con envidia a los amigos de su barrio que fueron a la universidad o simplemente no son padres. Además, muestran como su madre ha vivido toda su existencia pensando qué hubiese pasado si en lugar de su marido, hubiese huido con su verdadero amor.

El punto de fuga de Brigdette de una vida que ahoga es el sexo, que a la vez lo vive con la dependencia que genera la abstinencia. La ansiedad, las ganas de volar, de perder de vista al pequeño durante un rato, la insistencia de la rutina, la falta de objetivos. La protagonista se teme malas noticias: ha llegado a la última etapa de su vida. Es también la más larga y si se gestiona correctamente, la mejor. Pero ha empezado con decisiones equívocas y quiere rebelarse ante las tres obligaciones que le ocupan las 24 horas del día.

El humor acaba pasando a un segundo plano


El humor descafeinado es el gran ‘pero’ de esta serie. Como le pasa en ocasiones a algunos proyectos de este estilo, Atlanta de Donald Glover, Louie de Louis C.K o El fin de la comedia de Ignatius, el humor pasa a un segundo plano para dar prioridad a una situación realista o a una crítica. Se evitan chistes fáciles, humor físico y el típico caos humorístico, por lo que no hay momentos de desasosiego baratos para que recuerdes que SMILF es una comedia. Es una comedia, pero no quiere que el profundo drama que abarca se quede en anecdótico.