Muy pocos cambian el atril político por la pantalla de cine

La opción de Cynthia Nixon a ser gobernadora ha desempolvado la lista de intérpretes que se pasan a la esfera política, pero es inusual hallar casos a la inversa.

Cynthia Nixon, candidata a gobernadora de Nueva York
Cynthia Nixon, en un acto político antes de anunciar su candidatura para ser gobernadora de Nueva York.
@Orenrobac

publicado
2018-04-18 07:00:00

La reciente candidatura demócrata de Cynthia Nixon para ser gobernadora de Nueva York ha desempolvado una larga lista de intérpretes con aspiraciones políticas; ya se han rescatado, por ejemplo, infinitas galerías con fotos de Arnold Schwarzenegger como gobernador de California (desde 2003 hasta 2011) o de Ronald Reagan ocupando ese mismo cargo (desde 1967 hasta 1975) y siendo presidente de Estados Unidos (de 1981 a 1989).

En clave española, se ha recordado a Toni Cantó como exdiputado por UPyD (de 2011 a 2015) y actual diputado por Ciudadanos; también al televisivo Félix 'Felisuco' Álvarez, otrora actor y humorista en El Informal que desde hace casi un año comparte bancada en el Congreso con Cantó; y también se ha recordado la presencia de Pepe Viyuela en la lista de Íñigo Errejón para el Consejo Ciudadano de Podemos en 2017, al igual que su concurrencia a las elecciones municipales de 2011 en San Sebastián de los Reyes con el partido Izquierda Independiente.

Esta candidatura de Cynthia Nixon, quien ganó popularidad por su rol de la abogada Miranda Hobbes en la serie Sexo en Nueva York, ha animado el debate de si en el frívolo mundillo actoral hay hueco para la profundidad reflexiva que se le presupone a un cargo político. Está claro que las reglas del juego han evolucionado tras la elección de Donald Trump como 45º presidente yanqui, pero igualmente han constatado la asiduidad con la que se salta de las pantallas al atril... mientras que escasean ejemplos a la inversa. Así, no es fácil encontrar en la meca del cine ni alrededores a gente que dejase su carrera política para dedicarse a actuar.Destaca en primer lugar James Woods, doble nominado al Oscar (por Salvador en 1987 y por Fantasmas del pasado en 1997). Con cociente intelectual de 180 y tras haber logrado la nota más alta en el SAT (examen similar a la Selectividad), recibió una beca para estudiar Álgebra en UCLA pero la rechazó para cursar Ciencias Políticas en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés); cuando Woods estaba cerca de licenciarse, el director teatral Timothy Affleck (padre de Ben y Casey) y el prestigioso actor Jon Voight lo convencieron de que probara suerte en la interpretación a nivel profesional.En segundo lugar destaca Alec Baldwin, baluarte de toda una saga de hermanos actores. Con el espaldarazo de ser Jack Ryan en La caza del Octubre Rojo (1990) y nominado al Oscar a mejor secundario en 2004 por The Cooler, aún sigue brillando por todo lo alto en la televisión estadounidense gracias a las reposiciones de 30 Rock y a sus premiadas imitaciones de Trump en Saturday Night Live. Y es que esa vis ya se le notaba en su juventud, cuando cursó tres años de Ciencias Políticas en la George Washington University antes de irse a la New York University para formarse en arte dramático.