Altered Carbon: inmortales a la carta

Netflix vuelve a la carga con Altered Carbon. Una serie que hará las delicias de los fans de la ciencia-ficción/fantasía futurista de corte distópico donde, una vez más, se nos muestra un porvenir oscuro donde solo los fuertes (y ricos) sobreviven.

Altered Carbon
El diseño de Altered Carbon recuerda en gran medida a Blade Runner

publicado
2018-02-19 07:00:00

Cientos de años en el futuro, la humanidad ha colonizado otros mundos, constituyéndose en Protectorado. La mente se almacena en unos chips llamados pilas, que van trasladándose a nuevos cuerpos (o fundas) de diversas calidades, vendiéndose al mejor postor. La inmortalidad técnica, por tanto, está al alcance de... casi todos.

Altered Carbon adapta a bombo y platillo la novela de Richard K. Morgan, tirando la casa por la ventana con un despliegue de lujo y la mano creativa de Laeta Kalogridis (Avatar, Terminator, Shutter Island).

En ella, para no variar (la utopía no está de moda), la involución manda: el ser humano sigue (por mucho que viva y los avances tecnológicos alcanzados) hecho polvo, la brecha social tiene tamaño planetario y la inmortalidad, en lugar de hacernos mejores y potenciar nuestras virtudes, nos ha entregado sin remisión a las pasiones más bajas.

La depravación, a todos los niveles, está muy presente en los 10 episodios que componen la temporada. Pero, entre tanto fango, siempre hay valientes dispuestos a devolvernos la cordura, eliminando la inmortalidad del universo. Luchadores de élite conocidos como Brigadas, tan imperfectos como decididos a abrazar la humanidad, y el principal rasgo que la define: el inexorable camino hacia la muerte. No os contaremos más, pues Altered Carbon, hay que disfrutarla. El primer show de Netflix con un look de Blockbuster cuenta con una apabullante producción (llena de 'homenajes' a Blade Runner, aledaños y semejantes), excelente fotografía y banda sonora y un sinfín de ideas que generan debate.

En una Sociedad sin muerte, ¿dónde queda nuestra alma?; ¿la mente es lo único que importa, el cuerpo no es más que una muda?; ¿sobrevive el amor a través del tiempo, predestinando a los seres queridos a reencontrarse por los siglos de los siglos?; ¿se puede controlar el capitalismo, el reino de las grandes fortunas, cuando se perpetúan en el tiempo?; si vivimos para siempre ¿seremos los nuevos dioses que tirarán por tierra los fundamentos fundacionales de las religiones?; ¿dónde está el límite de lo ético?.

Estas y otras muchas preguntas se lanzan durante la temporada, acompañando una trama detectivesca y noir (con su dosis de personajes al límite, mujeres fatales, lluvia eterna y perpetua oscuridad), donde Takeshi Kovacs (por fin Joel Kinnaman muestra más de un registro), Brigada revivido en la piel de un ex policía corrupto, tratará de desentrañar el asesinato de un megaricachón (James Purefoy), mientras lidia con su vuelta al mundo, tres siglos después de su muerte, y los misterios que entrañan su vuelta.