Economía
Quince años contracorriente
Estamos a tiempo de evitar que se repitan errores pasados. El colapso de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos en el año 2006 provocó la conocida como crisis de las hipotecas subprime. Las repercusiones provocaron un potente efecto dominó, primero en el sistema financiero estadounidense, y después en todo el mundo.
Inicialmente, la mayoría de los países adoptaron políticas fiscales expansivas y rescates bancarios masivos para evitar el colapso del sistema y reactivar la economía. En buena medida, la deuda privada pasó a ser pública, con el consiguiente aumento del déficit público. Este aumento sirvió de excusa para que las instituciones comunitarias europeas, a partir de 2010, cambiaran de estrategia hacia la austeridad fiscal y los ajustes presupuestarios. Se aprobaron importantes recortes del gasto público que afectaban especialmente al Estado del bienestar y las partidas sociales y se introducían medidas de flexibilidad laboral y moderación salarial.
En 2011, un grupo de profesionales hacen oír su voz frente a la corriente dominante. Así nació Economistas Frente a la Crisis (EFC), con un mensaje claro: «Nosotros también somos economistas y no estamos de acuerdo». Frente a la austeridad fiscal impuesta, el manifiesto fundacional señalaba que esas políticas económicas podían agravar la crisis.
Han pasado 15 años y la historia muestra que aquel manifiesto tenía razón. Las políticas austericidas frenaron el consumo, elevaron el desempleo y alargaron casi diez años la salida de la recesión económica. Crecieron enormemente la desigualdad y la polarización social, lo que propició el auge de movimientos políticos neofascistas.
El tiempo ha ido confirmando la necesidad de situar la justicia social, los servicios públicos y la sostenibilidad ambiental en el centro de la política económica.
Basta con comprobar la distinta respuesta que se ha dado, especialmente por el gobierno español a la crisis de la COVID frente al austericidio de la crisis precedente. La preocupación por minimizar los costes sociales y mantener las políticas del Estado de bienestar ha permitido una salida de la crisis notoriamente más rápida, un balance social mucho más positivo y, al mismo tiempo, una progresiva reducción del déficit y de la proporción de deuda respecto al PIB
Durante estos quince años, Economistas Frente a la Crisis (EFC) no ha cesado de participar en el debate público y de aportar propuestas en casi todos los campos. La amplia pluralidad de sus miembros ha posibilitado el debate y la convergencia desde el objetivo compartido de mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía, reduciendo la desigualdad y respetando el medio ambiente.
En este tiempo, EFC - como colectivo y sus miembros con su firma - ha publicado en su WEB y en muy diferentes medios, más de 2.000 artículos y documentos y ha estado presente en radio, televisión y actos públicos. Además, ha publicado dos libros colectivos y presentado varios otros de sus asociados.
Con motivo de su 15 aniversario, EFC acaba de publicar un nuevo manifiesto en el que se destacan las prioridades económicas y sociales en los momentos actuales.
El llamamiento resulta especialmente oportuno ante la convocatoria de elecciones generales. Porque, a pesar de las enseñanzas de la historia, en esta precampaña ya empezamos a oír las mismas voces que llevaron al desastre quince años atrás. Se oye hablar de sacrificios, de bajar impuestos a los más ricos, de privatizar las pensiones, de seguir reduciendo el sistema público de sanidad y de educación...
La trayectoria española de los últimos años nos hace sentirnos orgullosos de que nuestro país sea un ejemplo que demuestra que la protección social, el crecimiento y la consolidación fiscal no son necesariamente objetivos incompatibles.
Resulta, por tanto, inconcebible, que los partidos de la derecha pretendan abandonar la senda benéfica en la que está la política económica española y nos quieran llevar a los mismos errores que se cometieron hace quince años.
Ello no significa ignorar que existen problemas. Las tensiones geopolíticas, la incertidumbre energética y las desigualdades amenazan con alimentar respuestas regresivas. Frente a ellas, necesitamos reforzar la democracia y ampliar los derechos que permiten desarrollar una vida digna.
En esos días, la vivienda ha estallado como un factor de especial preocupación social. Uno de los principales factores de desigualdad e inseguridad. El mercado de la vivienda falla en la provisión de este derecho para una parte muy amplia de la población. Las Comunidades Autónomas, principales detentadoras de competencia en esta materia, no han hecho nada e, incluso, en su mayoría, han boicoteado los intentos regulatorios y otras medidas impulsadas por el Gobierno central. Y todas las administraciones han fallado en la promoción de vivienda pública y asequible.
La regulación y las medidas fiscales pueden aliviar las tensiones del mercado, pero no resolverán por sí solas la escasez estructural de viviendas asequibles para cientos de miles de españoles. El ICO ha de jugar un papel protagonista en la tarea urgente de solucionar esa escasez.
La apuesta por las energías renovables ha contribuido a mejorar la competitividad y reducir la dependencia energética exterior. La electrificación y las renovables son esenciales para reducir costes e inflación, reforzar la autonomía estratégica de España y combatir el cambio climático.
Servicios públicos equiparables a los de los países europeos más avanzados requieren una fiscalidad más progresiva y una lucha eficaz contra la elusión fiscal. EFC propone aumentar la recaudación tributaria, porque la insuficiencia de recursos del Estado deteriora los servicios públicos, ralentiza los cambios estructurales, reduce la seguridad y, en general, el nivel garantizado de nuestros derechos.
No se trata de subir impuestos, sino de acabar con los privilegios de quienes no pagan lo que deben, especialmente los ultrarricos. Por ejemplo, reforzar la tributación de las grandes fortunas y herencias, revisar los mecanismos que reducen la imposición efectiva sobre los patrimonios más elevados y asegurar una contribución suficiente de las grandes empresas.
Es necesario reforzar la atención primaria, la prevención y la salud mental, y, también, mejorar la equidad educativa, sólo posible garantizando una financiación adecuada a la enseñanza pública. Para ello, EFC propone destinar a educación básica y media el 5% del PIB y a la universitaria el 1%.
El Sistema Público de Pensiones actúa como el más potente factor de reducción de la desigualdad. La suficiencia y sostenibilidad del sistema deben garantizarse reforzando sus ingresos, no mediante recortes. La solidaridad intergeneracional exige rechazar la falsa disyuntiva entre las pensiones actuales y las oportunidades de los jóvenes. La privatización o el paso a un sistema de capitalización solo agravarían la desigualdad y la insuficiencia financiera.
Combatir la desigualdad exige que los avances de la reforma laboral y las subidas de los salarios mínimos se completen con mejores retribuciones, especialmente para los trabajadores jóvenes y con menor cualificación. Es imprescindible combatir el fraude en la contratación a tiempo parcial, reforzar la negociación colectiva y vincular los salarios a la productividad.
La pobreza infantil requiere, entre otras medidas, una prestación universal para la crianza que favorezca la igualdad de oportunidades. También urge reconocer el valor económico y social de los cuidados, proteger a quienes los prestan -especialmente a las mujeres migrantes - y combatir las brechas salariales de género.
Estas son algunas de las propuestas que ofrecemos para afrontar los retos pendientes de nuestra economía. Sabemos que no son las únicas posibles y que muchos y muchas colegas trabajan en la misma dirección. Por ello, y para festejar nuestros tres lustros de existencia, hemos convocado un premio: para reconocer el trabajo de economistas por el progreso social, abierto a periodistas que contribuyen también a la difusión de las aportaciones y debates.
Quince años después de su fundación, Economistas Frente a la Crisis (EFC) reafirma su compromiso de seguir aportando conocimiento y propuestas al debate público. Hoy, las amenazas de restricciones fiscales y sociales vuelven a poner en riesgo los derechos conseguidos y las inversiones imprescindibles para afrontar las transiciones en curso.
Estamos a tiempo de evitar que se repitan errores pasados.
Juan A. Gimeno
Vicepresidente de Economistas Frente a la Crisis (EFC), Rector emérito de la UNED, y fundador de Economistas sin Fronteras
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