Uranio
Se castiga a la India pero se paga a Rusia
Artículo publicado originalmente en Beyond Nuclear International.
El 6 de agosto nos enteramos de que el presidente estadounidense, Trump, elevaría los aranceles a la India al 50 %. La decisión se anunció mediante otra orden ejecutiva de la Casa Blanca, que aparentemente buscaba castigar a Rusia, proclamando que «las acciones y políticas del Gobierno de la Federación Rusa siguen representando una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos».
En cambio, las medidas punitivas se dirigieron contra la India porque, según la orden, «el Gobierno de la India está importando actualmente, directa o indirectamente, petróleo de la Federación Rusa».
Aunque Trump ya llevaba tiempo con su ofensiva arancelaria, este fue, sin embargo, un golpe bastante sorprendente contra uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos.
En cambio, las medidas punitivas se dirigieron contra la India porque, según la orden, «el Gobierno de la India está importando actualmente, directa o indirectamente, petróleo de la Federación Rusa».
La razón que Trump dio para aumentar los aranceles fue que India seguía importando el 38% de su crudo de Rusia y que “no les importa cuántas personas en Ucrania estén siendo asesinadas por la maquinaria de guerra rusa”. Peor aún, despotricó Trump, India estaba vendiendo parte del petróleo en el mercado abierto “para obtener ganancias”.
Huelga decir que nada de esto supera la prueba de credibilidad, ya que los especuladores exitosos son una de las personas que Trump admira, y él mismo no tiene ningún interés en el asediado pueblo de Ucrania, ni en ningún otro lugar, ni siquiera en Estados Unidos. ¿Y acaso no nos dijo durante su reunión en Alaska que el presidente ruso, Vladimir Putin, es su amigo? “Siempre he tenido una relación fantástica con el presidente Putin, con Vladimir”, dijo Trump.
Entonces, ¿por qué castigar a India por sus tratos con Rusia y no a China, por ejemplo, un importador mucho mayor de petróleo ruso?
La hipocresía radica en que Estados Unidos aún importa el 44% de su concentrado de uranio, necesario para abastecer sus centrales nucleares nacionales, de Rusia (12%), Kazajistán (22%) y Uzbekistán (10%), estos dos últimos países aparentemente independientes, pero muy bajo la influencia rusa en el sector energético, incluido el nuclear.
La hipocresía radica en que Estados Unidos aún importa el 44% de su concentrado de uranio, necesario para abastecer sus centrales nucleares nacionales, de Rusia (12%), Kazajistán (22%) y Uzbekistán (10%), estos dos últimos países aparentemente independientes, pero muy bajo la influencia rusa en el sector energético, incluido el nuclear.
Según cifras de 2023 de la Administración de Información Energética de EE. UU., las importaciones representaron el 99% del concentrado de uranio utilizado en EE. UU. para fabricar combustible nuclear. La mayor parte proviene de Australia y Canadá, además de Rusia, Kazajistán y Uzbekistán. Apenas 0,05 millones de libras se produjeron en el país, de las cuales 32 millones se importaron.
Una transición rápida hacia una producción mayoritariamente nacional parece improbable, dado el alto porcentaje de uranio adquirido en el extranjero.
Sigue en la segunda parte.
Traducción de Raúl Sánchez Saura.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!