Coronavirus
¿A quién vamos a matar?

Las formas de producción, distribución y consumo propias del capitalismo son las que están generando la crisis climática, no el mero aumento de la población. Sin embargo, la desinformación o el desconcierto ante el covid19 ha dado relevancia a discursos teñidos de la peligrosa ideología del ecofascismo.

25 mar 2020 06:01

Un jabalí pasea tranquilamente por la calle Balmes, en Barcelona. Atraviesa una Diagonal desierta y silenciosa y sigue su camino. Alguien lo graba con el móvil y lo sube a las redes sociales. En pocos minutos, el vídeo acumula miles de reproducciones. La imagen es hermosa, pero también inquietante. Se parece demasiado a las escenas apocalípticas que hemos visto cientos de veces en el cine y la televisión. El vídeo se viraliza en unos minutos y comienza a extenderse por Twitter, por Facebook, por WhatsApp. No es el único de este tipo que ha circulado por las redes sociales en los últimos días. Hemos visto también pavos reales en las calles de Madrid, delfines en el puerto de Cagliari, peces en los canales de Venecia. Los vídeos aparecen acompañados de comentarios. Un buen número de ellos afirma que esas imágenes son la prueba de que la verdadera pandemia es el ser humano, que el verdadero virus somos nosotros.

No es la primera vez que leemos este tipo de afirmaciones desde la extensión del covid19. La reducción de los niveles de contaminación en Wuhan, el primer foco de extensión de la pandemia, también fue interpretada por un buen número de usuarios de las redes sociales como una prueba de que el planeta se defendía de la nocividad del ser humano creando una enfermedad para la que no teníamos cura. La Tierra se purgaba de la plaga humana. Gaia se vengaba de nosotros.

La mayoría de estos tuits y posts no tenían una reflexión estructurada detrás. Eran simples comentarios rápidos que mezclaban ecologismo mal entendido, culpa judeocristiana y cultura de la distopía. Sin embargo, aunque las personas que los lanzaban a las redes no fueran conscientes de ello, compartían un marco de pensamiento peligroso. No solo porque eran tremendamente insensibles con el sufrimiento de miles de personas que están viendo enfermar y morir a sus seres queridos, que están luchando ellos mismos contra el virus o que están afrontando despidos y pérdida de ingresos, sino también porque contribuían a extender el sustrato necesario para el desarrollo de una ideología peligrosa, el ecofascismo.

Las semillas del ecofascismo

Detrás de la afirmación de que el ser humano es una plaga para el planeta está la idea de que la solución a la crisis ecológica es la eliminación de parte de la población. En este marco de pensamiento, lo que se identifica como causa de la crisis es el exceso de seres humanos, por lo que la muerte de una buena cantidad de ellos sería la única posibilidad de restaurar el equilibrio ecológico.

La pregunta entonces es ¿quién va a morir? Parece difícil creer que las personas que defienden este tipo de ideas estén pensando en organizar el suicidio colectivo de su familia o asesinar a sus amigos. Lo más probable es que piensen que eso no va a sucederles a ellos, que van a estar en el grupo de población que no se vea afectado por esa medida. ¿A quién vamos a considerar “desechable” entonces? ¿Qué población vamos a eliminar? En una sociedad capitalista parece bastante plausible que se esgrimiesen criterios de productividad y meritocracia, que en realidad solo encubrirían una tremenda violencia de clase contra los de más abajo. Los “desechables” probablemente serían los expulsados del sistema, como las personas sin techo, los inmigrantes ilegales o los habitantes de poblados chabolistas y barriadas de infraviviendas. Esto puede parecer exagerado, pero basta un vistazo a la historia de violencia contra estos colectivos para darnos cuenta de que no es tan lejano.

Otra posibilidad sería que, desde esta ideología ecofascista, se quisiese aplicar un criterio demográfico. En la actualidad, la zona del mundo que presenta una mayor tasa de crecimiento de población es el África subsahariana, así que parece bastante probable que los países occidentales quisieran externalizar el exterminio de población a esta zona. La historia de violencia colonial niega cualquier tentación de considerarlo exagerado.

Si seguimos el razonamiento de muchos de los comentarios en redes sociales, parece que es el propio planeta el que se va a hacer cargo de la “purga” de la población a través de pandemias y enfermedades

Más allá del exterminio directo de la población, se podrían optar por medidas como la esterilización. De nuevo, surge la misma pregunta ¿las personas que piensan que el ser humano es una plaga están considerando esterilizar a sus amigos, a sus seres queridos? ¿A quién vamos a esterilizar? Las esterilizaciones masivas tampoco son nuevas en la historia, ni ajenas a las democracias liberales: el Perú de Fujimori esterilizó sin consentimiento a 300.000 personas, la mayoría mujeres indígenas, entre 1996 y 2001; Japón esterilizó a 25.000 personas con enfermedades hereditarias o diversidad funcional entre 1948 y 1996 gracias a la Ley de Protección de la Eugenesia que buscaba “un Japón mejor”; Estados Unidos esterilizó forzosamente a más de 60.000 personas en la primera mitad del siglo XX, gracias a leyes de eugenesia que daban potestad a los funcionarios públicos para esterilizar a personas consideradas “no aptas” para tener hijos, la mayoría mujeres negras, indias, latinas y con diversidad funcional. Y podríamos seguir con decenas de ejemplos más por todo el mundo.

Otra posibilidad sería establecer políticas de limitación del número de hijos, como la política del hijo único vigente en China durante varias décadas. Sin embargo, con una natalidad desplomada en Occidente, lo más probable es que de nuevo esto se aplicase, haciendo uso de un alto grado de violencia colonial, a las zonas del mundo que tienen una tasa de fecundidad superior a la tasa de reposición, como África subsahariana o Asia occidental.

Si seguimos el razonamiento de muchos de los comentarios en redes sociales, parece que es el propio planeta el que se va a hacer cargo de la “purga” de la población a través de pandemias y enfermedades. Esto va bien para descargarnos de la responsabilidad de tener que asesinar o esterilizar, pero lo cierto es que es bastante absurdo. El planeta no es un ente con capacidad de pensar, no hace planes, no se venga del daño que le han causado los humanos. Esta especie de ecofascismo místico que antropomorfiza al planeta no solo no resiste ningún tipo de razonamiento lógico, sino que además es bastante desconsiderado con el sufrimiento de enfermos y familiares. Tienes que ser una persona bastante terrible para decirle a alguien que acaba de perder a su madre que en realidad es un sacrificio de Gaia.

Desviar el foco

El marco ideológico del ecofascismo no es ajeno a algunos de los principales partidos de extrema derecha europeos. El Frente Nacional de Marine Le Pen o el Fidesz de Viktor Orban ya han hablado en varias ocasiones de la necesidad de endurecer el cierre de fronteras como medida de lucha contra el cambio climático. En una entrevista hace unos meses, Le Pen argumentaba que la preocupación por el clima es “inherentemente nacionalista” y que los “nómadas”, como llama a los migrantes, “no se preocupan por el medio ambiente porque no tienen patria”. De momento, las medidas que proponen no incluyen el exterminio o la esterilización forzosa de la población, pero parece irresponsable alimentar en redes el sustrato de este marco ideológico. Al fin y al cabo, solo hay un paso entre uno y otro, y la experiencia histórica ya nos advierte de lo sencillo que es recorrerlo.

Pero además de contribuir a extender las semillas del ecofascismo, los comentarios que señalan el exceso de población como causa de la crisis ecológica también desvían el foco del problema principal: el capitalismo. Las formas de producción, distribución y consumo propias del capitalismo son las que están generando la crisis climática, no el mero aumento de la población. Esta misma población, con otra forma de organización social, podría vivir de forma sostenible.

Un estudio publicado en la revista Nature en enero de este mismo año mostraba que el planeta sería capaz de alimentar a 10.000 millones de personas, casi 3.000 millones más que en la actualidad, sin sobrepasar los límites ecológicos. Para ello, claro, serían necesarios cambios en la producción y en la dieta, como el descenso en el consumo de carne, la sustitución de unos alimentos por otros o la reducción del regadío y la fertilización química en determinadas zonas del planeta. El informe partía de un escenario capitalista, por lo que es fácil imaginar lo que podríamos hacer en otro escenario.

No necesitamos medidas de control de la población ni esterilizaciones masivas, y tampoco necesitamos pandemias que lo hagan por nosotros

Responsabilizar de la crisis climática al conjunto de la población por igual también supone desviar el foco del problema de clase. La realidad, sin embargo, es que el 10% de la población más rica del planeta genera la mitad de las emisiones derivadas de los hábitos de consumo. La mitad más pobre del planeta, en cambio, solo contribuye con un 10%. Las medidas destinadas a reducir la población parecen poco efectivas para hacer frente a una contaminación que es producida de forma mayoritaria por un conjunto bastante pequeño de la población mundial.

Si de verdad nos preocupa la crisis ecológica y esta no es una mera excusa para imponer políticas de cierre de fronteras y control de la población, deberíamos poner el foco en las relaciones de producción y consumo capitalistas y no en la cifra global de población. Y si nos preocupan las tasas de natalidad de algunas zonas del planeta ─según los datos de la ONU la global ya descendió hasta el 2,3 mujeres por hijo, muy cerca de la tasa de reposición de 2,1─ deberíamos hacernos fervientes feministas, porque si algo nos ha demostrado la experiencia histórica es que las tasas de natalidad descienden cuando las mujeres tienen el control sobre sus propios cuerpos y pueden acceder libremente a métodos anticonceptivos y a abortos seguros.

No necesitamos medidas de control de la población ni esterilizaciones masivas, y tampoco necesitamos pandemias que lo hagan por nosotros. Necesitamos acabar con un sistema de producción y consumo que está llevándonos a una crisis ecológica sin precedentes y que ha supuesto ya el exterminio de cientos de miles de especies. Necesitamos entender que el capitalismo es un sistema fracasado que no es capaz de garantizar la supervivencia en el planeta y que debe ser sustituido por otra forma de organización social. Frente al riesgo de la extensión del ecofascismo, necesitamos articular un ecosocialismo que será necesariamente diferente del socialismo del siglo pasado, pero que nos permitirá garantizar la supervivencia de todos los habitantes del planeta ─humanos y no humanos─ y asegurar la mejor de las vidas posibles para todos, no solo para unos pocos. Quizá, como decía el filósofo Jason Read hace unos días, la elección del siglo XXI ya no es entre socialismo o barbarie, sino entre socialismo o extinción.

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42 Comentarios
#57529 18:08 18/4/2020

Muy interesante, preciosa y necesaria reflexión!!!! No he podido encontrar el artículo científico que comentas de la revista Nature; estaría bien poner la referencia bibliográfica, me interesa mucho!

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#56135 17:13 9/4/2020

Ni la tierra madre Gala,ni los virus ,ni leches ...todos tenemos un poquito de culpa.Somos malos por naturaleza,debemos ser controlados un poco sino esto seria una anarquía total.Por ultimo,me da mS miedo que un meteorito,capitalismo,etc,que tengamos 170000000 millones de gente que quieren la eugenesia para los otros 6000millones,"los hermanos musulmanes",con su manual retocado con typex por mahoma.

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#56025 23:32 8/4/2020

Un cóctel de buenismo, idealismo, maniqueísmo y estupidez. Enhorabuena.

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#53051 13:30 26/3/2020

Tú dile al españolito medio currante y explotado que deje de consumir sus cervezas de fin de semana para que el subsahariano pueda comer más y verás lo que te dice, pues así a todos los niveles. Mientras las soluciones se basen en la buena voluntad de la gente no funcionarán. Simplemente hay que pensar en que pasaría si el actual confinamiento fuera voluntario, que pasaría? Esta muy bien ser bien intencionado pero no ser iluso...

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#53223 20:34 26/3/2020

Si mejor fusilar a los que se tomen birras y dejar que la gente se chive desde los balcones. La voluntad es lo que hace las cosas posibles la hipercentralización mata la eficacia y la eficiencia por ser un cuello de botella en el que se acumulan problemas sin resolver por la incapacidad de los pocos que han de tomarlas.

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#53002 12:16 26/3/2020

Desde luego que tiene una estrecha relación con el número de habitantes. Os imagináis 6.000 millones de lobos, cocodrilos o cabras en el mundo? Seguro que no

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#52891 24:51 25/3/2020

Felicidades por el artículo, es muy interesante.
Haces referencia a leyes de distintos paises que permiten la esterilización de parte de la población. No hace falta ir muy lejos, el artículo 156 de la constitución española ampara la esterilización forzosa de mujeres con diversidad mental y es una práctica que sigue realizándose en el Estado Español a día de hoy. Se esteriliza por norma a mujeres con discapacidad intelectual y se obliga a abortar a mujeres con discapacidad psicosocial. La derrogación del artículo 156 de la constitución es una demanda del feminismo loco.

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#53765 22:15 28/3/2020

O no es el artículo que comentas o no está en la constitución española...
El artículo 156 de la constitución española habla de la Autonimía Financiera de las Comunidades Autónomas, que también sería un tema a tratar... pero en ningún caso nombra las esterilizaciones forzosas a mujeres.

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#52878 23:26 25/3/2020

Se ha olvidado usted que en el planeta no hay solo una especie sino millones y que son tan valiosas como la humana porque sin ella el mundo sería un centro tecnológico para abastecernos, sin belleza ni ecosistemas. Algo que para mí es impensable. Si necesitamos políticas sociales enfocadas a una educación que empodere a aquellos sectores más desfavorecidos; pero teniendo en cuenta que somos la única especie que se puede autorregular.

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#52847 21:52 25/3/2020

Layla, yo no he visto los twist esos a los que te refieres, ni sé en que sentido estan escritos. Yo tambien pienso que somos muchos y que somos las peor plaga del planeta, no por ello quiero matar a nadie, ni me gustaría que nadie me llamara fascista, creo que es una evidencia. Acusas a los que plantean esa cuestión de alimentar el fascismo o darles malas ideas, aunque tu en el artículo das alguna terrorífica, pero no te preocupes a los fascistas ya se les ha ocurrido antes, por ahí no les enseñas nada. Lo de hacer una sociedad más feminista para reducir la natalidad me parece muy buena idea, otra que podría estar bien sería intentar sacar de la pobreza a los más desfavorecidos, que como bien dices son los países donde la natalidad es mayor. También sería muy buena idea la educación y la concienciación, que es diferente a la imposición y a la obligación.

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#53226 20:35 26/3/2020

Si eres plaga puedes irte, o hay que echarte?

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#52840 21:48 25/3/2020

“Mueren por coronavirus más hombres que mujeres. Por fin algo positivo”

Marta Flich

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#52708 15:44 25/3/2020

"Las formas de producción, distribución y consumo propias del capitalismo son las que están generando la crisis climática, no el mero aumento de la población..." y dale con la matraca buenista... 'amos a ver, el capitalismo es malo? pozí... ahora: hay una diferencia substancial para con el ecosistema global en un planeta con 100, 1,000 ó 10,000 millones de humanos? por supuesto, es más un planeta con 100 millones podría permitirse el lujo de ser más capitalista todavía, un planeta con 10,000 ni capitalista ni comunista ni leches... no tenéis lo que hay que tener para actualizar el concepto de "límites planetarios o fronteras planetarias" con el tema de la sobrepoblación

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#53228 20:37 26/3/2020

Ecofascistas y social darwinistas se os ve el plumero. No seréis capaces de lograr un nuevo Hitler así que id a ver series en la tele.

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#52819 21:04 25/3/2020

Tú sigue desviando el foco en lo verdaderamente importante, el sistema económico excluyente para la mayoría y acumulador para un elite ultrapoderosa.
Recursos hay de sobra, pero el capitalismo no tiene límites para concentrarnos en unas pocas manos

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#52673 14:28 25/3/2020

El capitalismo os da comodidades desde las que podeis criticar y sentiros mejor pero a la hora de la verdad que no os cambien nada

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#52824 21:14 25/3/2020

Si tenemos ciertos derechos y estabilidad, estás se han logrado gracias a la democracia y al sacrificio con vidas de miles de trabajadores. El capital siempre ha estado en contra de ceder la más mínima parte de sus privilegios, tan solo lo ha echo cuando no ha tenido más opcion

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#52958 9:02 26/3/2020

que si, que si que te gustan las comodidades del capitalismo

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#53230 20:37 26/3/2020

Que no, que tu no te enteras

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#52665 14:06 25/3/2020

Excelente artículo. Me encanta y enhorabuena a la autora.

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#52649 13:21 25/3/2020

De acuerdo con todo, excepto con los 10.000 millones viviendo con una huella ecológica aceptable. Me parece wishful thinking peligroso. No solamente porque incluso en el postcapitalismo la gente va a querer vivir con ciertas comodidades, algunas legítimas, y no solamente aquí, sinó en todos los países (y hoy, con menos de 80000, ya hemos sobrespasado la capacidad de carga del planeta), sinó que además, la especie humana ocupa un nicho ecológico desmesurado. Decir esto no significa ser malthusiano ni ecofascista, sinó asumir dos datos centrales. El primer es que sin petróleo no hubiéramos vivido esta explosión demográfica. Y sin petróleo debe ser nuestro futuro, si queremos alguno, así que algo falla en los cálculos que presentas. En segundo lugar, los animales no-humanos estan siendo masivamente desplazados, con todo el impacto que esto tiene para ellos y para nosotros. Creo pues que hay que apostar seriamente y en paralelo no solo por estabilizar la población en una tasa de reposición neutra, sinó por decrecer, también en población. Por miedo a ser funcional a las estrategias ecofascistas y necoloniales (y con razón), la izquierda lleva demasiado tiempo eludiendo este debate. Y estoy de acuerdo en que el empoderamiento feminista es la clave; aunque el proceso de urbanización también (y en eso hay sombras además de luces).

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#52640 12:52 25/3/2020

Brillante artículo, una reflexión muy sensata y clara de lo que supone el sistema capitalista en nuestras vidas y doble peligro que genera sobre personas-mundo. Todos aquellos que apoyan las tesis de que somos demasiados humanos o hay que controlar la natalidad, están haciéndole el juego al sistema, pues son iguales de cobardes que el fascismo, el mismo que convierte a las víctimas (trabajadores, migrantes, indígenas...) en culpables de una supuesta crisis humana.
No, los humanos no tenemos la culpa de nada, la culpa central se llama capitalismo, un sistema, dominado por una élite económica, que ha distribuido a personas geográficamente y capital económicamente en unas pocas ciudades y manos, favoreciendo la acaparacion de poder en sus manos. Ellos y su sistema sin el peligro y el causante de TODO

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#52672 14:23 25/3/2020

Cuando dices “ellos” te olvidas que formas parte esencial del sistema y disfrutas también del mismo

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#52821 21:07 25/3/2020

Ni disfruto del sistema, ni soy un hijo de papá. Lo que soy es un trabajador que no recibe más que una parte mísera de lo que produce, que no le vale para tener cubiertas todas las áreas de necesidad, y que sabe, por estudios y formación, que este sistema no es justo, legítimo ni viable para el planeta y los humanos.
Los que desviais la atención, sois cómplices de ello

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#52959 9:03 26/3/2020

vamos que vives comodamente en el sistema capitalista

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#52677 14:32 25/3/2020

Sí, aquí suele olvidarse eso, se debe a que mayoritariamente a que son revolucionarios hijos de papás con pasta. Es algo freudiano

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#52698 15:31 25/3/2020

Bueno, eso lo dices porque eres un vago, pasas de esforzarte en cambiar nada, pero te crees mejor en tu pijo-cinismo de 3 al cuarto.

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#52596 8:38 25/3/2020

No vamos a matar a nadie, el proceso es totalmente natural y lo describió Darwin hace unos cientos de años.

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#52704 15:33 25/3/2020

Según tu darwinismo social ya deberías haber caido, pero mira que gracias a la sanidad pública no darwinista-social aquí estás estorbando tranquilamente.

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#52946 6:38 26/3/2020

Tal vez , he escrito pocas palabras y no me he explicado bien.
Lo lamento y les pido disculpas a todos los lectores.
Un cordial saludo.

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#52644 12:56 25/3/2020

Acaso te has leído el artículo?? Decir que la naturaleza o la tierra va a poner a cada uno en su sitio, es eximir de culpa al sistema capitalista y la clase dominante que es culpable de esta crisis medioambiental y social.
No sois más que unos cobardes que condenais al pueblo para proteger a los verdugos

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#52678 14:34 25/3/2020

¿Qué pueblo? El que sale cualquier fin de semana en cualquier ciudad del país de fiesta. ¿O los que abarrotan los centros comerciales? El sistema somos todos i*****.

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#52822 21:11 25/3/2020

El sistema posee unos medios de comunicación, aparato estatal, redes sociales, industria cultural y un capital enorme para desconcienciar a los trabajadores.
Es difícil salir de ese mundo consumista e individualista que nos propone el capitalismo, para ello hace falta mucha conciencia de clase.
Dicho eso, repartir las culpas por iguales, no es justo, pues quienes más poseen son quiénes diriguen todo, explotan y destruyen el planeta

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#52699 15:32 25/3/2020

Tú más que otros.

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