Corto Maltés, la melancolía del nómada

Tres décadas después de la muerte de Hugo Pratt, recordamos las claves por las que ‘Corto Maltés’, su título más icónico, es una de las creaciones más personales e intransferibles del mundo de la viñeta y por qué trascendió como icono cultural universal.
Viñetas de un álbum de la serie ‘Corto Maltés’ de Hugo Pratt
Viñetas de un álbum de la serie ‘Corto Maltés’ de Hugo Pratt. Imagen cortesía de Norma.
22 ene 2026 06:00

Quizá no tenga mucho sentido subrayar a estas alturas que Corto Maltés es uno de los hitos del noveno arte. No obstante, el alud de interpretaciones que irradia la obra cumbre de Hugo Pratt proporciona un sinfín de argumentos que potencian la sensación de estar ante una rara avis de su época. Una que devino en fuente inspiración a través del hilo autobiográfico que subyace en la composición de un universo cuajado en torno a un concepto nómada de la existencia vital e ideológica.

No en vano, a lo largo de los 13 álbumes escritos y dibujados por Pratt entre 1967 y 1988 viajaremos a lo largo del ancho mundo bajo la sensación permanente que aflora en un espíritu desligado de cualquier tipo de arraigo geográfico. De hecho, en su vida personal Pratt fue hijo de un funcionario del gobierno italiano que trabajaba en la Etiopia colonial. De ahí regresó a Italia y, más adelante, emigraron a Buenos Aires, donde afloró el arte de un Pratt cuyo encuentro con el maestro Héctor Germán Oesterheld, autor de pilares del mundo del cómic como El eternauta, le sirvió para desarrollar sus virtudes minimalistas a los lápices. Las mismas que, ya desde La balada del mar salado, el primer álbum de Corto Maltés, le sirven para darnos la hora exacta del día con unos simples trazos de lápiz. La cualidad que dota de entidad propia a Pratt es el cariz impresionista que luce en todo momento su blanco y negro y que se traduce en profundo poso melancólico. A la postre, una de las características más reconocibles de un cómic atrapado en su propia idea del ritmo, más cercana a una dimensión viscontiana que a un cómic al uso de la época.

Pero para llegar a constituir los rasgos intransferibles que hacen de Corto Maltés una creación tan seminal como endogámica en su forma de entender el medio, los años de Pratt junto a Oesterheld le sirvieron para dibujar títulos tan relevantes como Ernie Pike o Sargento Kirk. El propio autor lo reconocía, hablando sobre sus años formativos en Argentina: “Lo que desarrollé en este país fue la madurez, mi formación es anterior. Empieza en Venecia, cuando tenía cinco o seis años, y prosigue en Etiopía, donde abrevé en la pintura copta, cuyas imágenes poseen semejanza con la historieta”.

Página de un álbum de ‘Corto Maltés’ de Hugo Pratt
Ampliar
Página de un álbum de ‘Corto Maltés’ de Hugo Pratt. Imagen cortesía de Norma.

Fue también en su trasvase a creador total, ocupándose del guion y el dibujo en Corto Maltés, como Pratt encontró la brújula de sus impulsos creativos en una máxima por la que él mismo explicaba que nunca estudió dibujo si por ello se entiende copiar yesos. “No creo ser un buen dibujante, lo mío es habilidad para narrar o, si se quiere, para acompañar los diálogos. Soy mejor dialoguista que dibujante”, confesó en alguna ocasión.

Tal como se palpa en su creación más legendaria, Pratt irradiaba espíritu aventurero. También se dejaba llevar por impulsos esotéricos, expresados en títulos como Bajo el signo de capricornio”, donde toma forma todo un caudal de ritos, magia negra y hechizos relacionados con el folclore de la Amazonía. Tampoco se debe desdeñar su fascinación por lo litúrgico y las mitologías, a las que Pratt les confería una poderosa credibilidad, tal como queda refrendado en un viaje por las aguas del misterio que asolan cada viñeta de un título canónico de la saga de Corto Maltés como Fábula de Venecia”. Espeleólogo de la vida, Corto Maltés no deja de ser un alter ego idealizado del propio Pratt, tal como también se puede comprobar en álbumes como Las etiópicas, inspirado en sus años de infancia en Etiopía.

A la hora de comprender el aura biográfica que desprende Corto Maltés, no debemos olvidar que el origen veneciano de Pratt estaba ligado a detalles como su rama materna, compuesta de sefardíes o comerciantes venecianos, y que sus antepasados, asentados en Cornualles durante la conquista normanda de Inglaterra, incluso guardan relación con Boris Karloff.

‘Corto Maltés’, una creación de Hugo Pratt
Ampliar
‘Corto Maltés’, una creación de Hugo Pratt. Imagen cortesía de Norma.

Se puede decir sin miedo al error que la vida de Pratt daría por sí sola para una colección de cómics de aura cortomaltesiana. Sin embargo, el título por el que siempre será recordado extiende sus ambiciones más allá: desde el onirismo artúrico compuesto en un clásico del surrealismo como Las helvéticas, pasando por una decidida posición política y cultural que conecta con la aparición de personajes reales como el escritor Jack London, en un flashback de la vida de Corto Maltés como La juventud. En este álbum, somos testigos de sus años de aprendizaje antes de convertirse en un marino lanzado al mundo de la aventura, imbuido en la proyección cosmopolita y anarquista de Pratt, quien creó una isla autoral dentro del mundo del cómic que, al igual que ha sucedido con el Spirou y Fantasiode Emile Bravo, ha conseguido extender su espíritu tras su muerte gracias a autores como Juan Díaz Canales, autor de Blacksad, o de Bastien Vivès, gracias a títulos a considerar como Océano negro y La reina de Babilonia. Ambos no solo han conseguido atrapar el alma forjada por Pratt en su cómic, sino que lo han reubicado en renovadas perspectivas que, sin llegar a los niveles del que se puede considerar como el gran dialoguista de la historia del cómic, sí han logrado ampliar su leyenda, ya sea desde el homenaje de Canales y Pellejero, como desde la hipnótica impronta casi etérea del dibujo firmado por Vives.

Antes de que la inserción del término “novela gráfica” sirviera para darle un estatus de alta cultura al noveno arte, Corto Maltés consiguió allanar el terreno hacia dicha consideración

Lo que también constata esta prolongación de Corto Maltés es un hecho que siempre aflora al estudiar el impacto que supuso dicho título en el mundo del cómic. Y es que va más allá de sus atributos artísticos. No en vano, antes de que la inserción del término “novela gráfica” sirviera para darle un estatus de alta cultura al noveno arte, Corto Maltés consiguió allanar el terreno hacia dicha consideración —totalmente asentada por medio de títulos como Maus, de Art Spiegelman, o From Hell, de Alan Moore y Eddie Campbell—, perfectamente explicada por el propio Pratt en una entrevista concedida en 1986: “Siempre está latente el prejuicio —que más bien es ignorancia— de que la historieta es un arte menor. Se presume que habría un arte mayor. Pero este ¿en qué consiste? Porque es muy difícil dar una definición del arte. El arte o es una intuición pura de la realidad o es comunicación. Y si es comunicación, la historieta entonces es arte. No me defino como artista, sino como artesano, a la manera del pintor renacentista que cuenta con colaboradores. La historieta es ante todo una disciplina, un gran medio laboral. Trabaja no solo el dibujante, sino el colorista, el que hace el lettering, el responsable de la composición tipográfica, el guionista. Me pregunto: ¿quién inventó esta subvaloración de la historieta? ¿Los críticos, la cultura oficial, el periodismo, la opinión de cierta clase social?”.En este sentido, seguramente no haya símbolo más refulgente de las palabras de Pratt que su propia creación más relevante y universalmente estudiada.

Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...