Colombia
El presidente de Colombia no quiere periodistas
Colombia estaba ocupada atendiendo el terremoto, y Martu estaba cubriendo la catástrofe para las emisoras de paz, al tiempo que intentaba saber si su casa podía seguir siendo habitable. La angustia y la incertidumbre la demolieron emocionalmente. “Mi salud mental colapsó”, cuenta. Sin casa, decidió volver con sus padres en una ciudad calurosa de los Andes colombianos. Martu decide no revelar su identidad real por miedo a las represalias. Aunque no quiere ser ubicada ni identificada sí puede decir que hay algo en el ambiente político que ha cambiado desde la llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia de Colombia: “No tiene que ver directamente con el presidente, pero sí con con el ánimo político que trajo el presidente, o sea, su ideología”.
Mientras la agenda mediática se enfocaba en la ayuda humanitaria y en la gestión del ejecutivo —también en las imágenes del presidente regalando balones en zonas empobrecidas y lanzando saludos con sonrisas en su primera rueda de prensa luego del terremoto— desde el Gobierno suspendieron por unos días la programación de las emisoras de paz, la única política del Acuerdo de Paz que se completó el 100%.
Tras el terremoto, el Gobierno suspendió por unos días la programación de las emisoras de paz, la única política del Acuerdo de Paz que completó el 100% de su implementación
Días después, la parrilla de emisión de las nuevas “emisoras de reconciliación” cambió los nombres de los programas y en ellos incluyó títulos con palabras “patria” y “milagro”, básicamente el lema de campaña de Abelardo de la Espriella.
El desprecio del presidente de Colombia por los periodistas no es nuevo, pero en su vigente Gobierno ya ha anunciado que no habrá ruedas de prensa de las entidades del ejecutivo que no sean autorizadas por él. Esta decisión ya se cobró una cabeza: la del exdirector del DANE —el departamento de estadística—, Ricardo Valencia, que duró apenas tres semanas en su puesto. El funcionario organizó una rueda de prensa que fue cancelada minutos antes de empezar. Como el DANE tiene independencia para difundir su información, Valencia se grabó en un vídeo que subió a las redes del departamento. Esa independencia le costó el cargo.
El 31 de agosto, la mesa de Mañanas BLU, un programa radial matutino, terminó su emisión como desde hace años lo hacía: discutieron temas en el consejo de redacción y la directora, Camila Zuluaga, envió un mensaje diciendo que los que no estuvieran en la oficina tenían que regresar porque había pasado algo importante. El programa había sido cancelado. Zuluaga lo advirtió en vivo. Aunque la emisora alegó problema de presupuesto, los responsable de Mañanas BLU señalan a la presión del nuevo presidente. Según Ana Cristina Restrepo, periodista del equipo, “la campaña que se adelantó en redes de Abelardo de la Espriella fue supremamente violenta, especialmente con las mujeres, con las mujeres periodistas. Hay un trato especialmente violento, misógino, sistemático”. En una entrevista aseguró que el programa fue cancelado por presión del Gobierno de Abelardo de la Espriella porque “le incomodaba”.
Ana Cristina Restrepo preguntó si su despido tenía que ver con órdenes del presidente: “Es un tema de sostenibilidad, me contestaron. Pero ¿cuál sostenibilidad si éramos el segundo programa con mayor audiencia de su cadena radial?”.
El desprecio del presidente de Colombia por los periodistas no es nuevo, pero en su vigente gobierno ya ha ordenado que no habrá ruedas de prensa de las entidades del ejecutivo que no sean autorizadas por él
En campaña electoral, el presidente De la Espriella declaró que “los que deben tener miedo, incluso, terror, son los bandidos”. Ante la pregunta del periodista de Caracol TV Juan Roberto Vargas de si incluía entre los “bandidos” a la prensa, De la Espriella respondió: “Sí, claro”. Según afirmó el entonces candidato, tenía problemas con “13 activistas que parecen periodistas”. En redes sociales, cuentas adscritas al ahora presidente no demoraron en publicar una lista de 13 periodistas entre los que se encontraban Ana Cristina Restrepo y Ana Bejarano.
Ana Bejarano es periodista y abogada, publica columnas de opinión y dirige la organización El Veinte que asesora y defiende a periodistas con un equipo de abogados voluntarios en nombre de la libertad de expresión y prensa. Bejarano ha sido también atacada por De la Espriella y ha defendido a periodistas hostigados por el presidente cuando oficiaba como litigante.
La fijación de De la Espriella con la prensa no es nueva. Como abogado de narcotraficantes y paramilitares, ha denunciado a periodistas en cientos de casos. Perdió la mayoría de los juicios, pero el acoso que sufren los periodistas los desgasta de muchas formas, explica Bejarano. “De la Espriella nunca ha logrado a través de una sentencia que se le ordene a un periodista retirar una información”, dice.
En seis semanas de Gobierno ultraderechista fue despedida toda una mesa de trabajo de radio, el caricaturista Vladdo fue despedido de RCN Televisión por un dibujo del presidente y 16 emisoras cambiaron su parrilla de contenido. Seis semanas lleva De la Espriella en el poder.
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