Opinión
Un barrio digno pero muerto: ‘Siemprevivas’, una película sobre trabajo sexual que no muestra trabajo sexual

El documental de la catalana Mar Zapata se estrena en el D’A el 21 de marzo en un contexto político en el que el Ministerio de Igualdad solamente favorece a los proyectos abolicionistas confundiendo trabajo sexual y trata de mujeres.
Protagonistas de Siemprevivas
Las mujeres protagonistas de ‘Siemprevivas’.
6 mar 2026 05:30

Siemprevivases la ópera prima de Mar Zapata, pero es ante todo una historia de cine comunitario, colectivo delante y detrás de las cámaras. Este primer trabajo de Zapata trata sobre una sociedad que le tiene miedo al deseo y a la exposición del cuerpo, moralizando todo de lo que de lo que no consigue liberarse. 

Las historias de Laura, Margarita, Flor, Míriam, Vicenta y Ana, trabajadoras sexuales “maduras con clase”, como se describe Laura, se entrecruzan en este documental que escapa de un cine abiertamente militante y nos enseña la alegría —política como pocas cosas hay más— que habita en las casas de estas mujeres.

La cámara de este equipo que las conoce bien siempre se hace cómoda para todas. Para ellas y para el público. Se agradece su cercanía e incluso su suciedad formal por momentos, contra una mirada exotizante y salvadora, distante y perfecta, a la que nos tiene acostumbrado el feminismo blanco; sobre esta temática en la que todos —el masculino es intencional— opinan, pero pocas viven en su piel. En este sentido es muy Chantal Akerman la elección de no mostrar a ningún hombre. Se colocan así ellas en el centro del tiempo fílmico completo. Siemprevivas va sobre ellas, sobre cómo se sostienen entre sí, esto ya hace a la historia rebosar de interés de principio a fin.

Antes de los créditos de inicio, Laura, con un aire —sí— a Joan Collins, sentencia: “Fue lo más sencillo del mundo para mi, porque era lo que deseaba”. Así el documental abre con un alegato sobre ser valientes, sentir y perseguir lo que deseamos. Algo dificultoso en general para todas las mujeres, no solamente para las trans, por la socialización en la culpa en la que vivimos. Ellas no están atrapadas en la culpa, todo lo contrario. Aún así, bajo la felicidad de las Siemprevivas se atisba una montaña de rabia, porque saben que están —y nunca han dejado estar— bajo el punto de mira.

Este documental llega días después de que el Ministerio de Igualdad abriese a audiencia pública una orden para modificar las bases reguladoras de subvenciones en materia de violencia contra las mujeres. Entre las “actualizaciones” que presenta la orden IGD/239/2022 está la exigencia de que las entidades acrediten, en sus estatutos o mediante experiencia previa, “el reconocimiento expreso de la prostitución, la explotación sexual y la explotación reproductiva como formas de violencia contra las mujeres”. Esta noticia, publicada hace apenas un mes, expone a las feministas del gobierno actual que equiparan el trabajo sexual con la explotación sexual en aras de prevenir la trata de mujeres. 

Sin entrar en ese debate en esta pieza, pues este es un debate abierto actualmente en los feminismos, las trabajadoras resumen su feminismo en el documental, dicen que ellas no se preocupan solamente por ellas, una de las mujeres que aparecen en la película, Zully, lo dice: “A mi me molesta que se ponga el foco en nosotras, cuando hay muchas mujeres malpagadas, como las Kellys”. 

Y motivando ese discurso solidario y de clase, dice de que trabajan por necesidad pero no por obligación, así como ocurre en otros muchos trabajos feminizados como son los trabajos de cuidados. Margarita explica algo esencial en este sentido. Dice que “el mal de este tiempo es la soledad” y sabemos bien que es cierto, nunca hemos estado tan en conexión y tan en la soledad al mismo tiempo. “Igual ahora tenemos un barrio digno” dice, “pero es un barrio muerto”.

Siemprevivas llega como una reparación, de ese Raval continuamente atizado, de esas calles llenas históricamente de vagas y maleantes sin nombre ni registro, y cuya receta de lucha comienza por cuatro cuidados esenciales y malpagados.“Esto va de compañía, compasión, ternura, y paciencia”. 

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