‘Como todo mortal’, una reflexión sobre la finitud humana y la escala del hombre en relación con el universo

La ópera prima de María Molina Peiró retrata un paisaje entre los límites de la realidad y la (ciencia) ficción.
Fotograma de la película ‘Como todo mortal’, de María Molina Peiró
Fotograma de la película ‘Como todo mortal’, de María Molina Peiró.

Un paisaje marciano domina una vasta extensión de terreno en el sur de España, bañado por un río rebosante de cobre, óxido de hierro y azufre, sus aguas se tiñen de tonos rojizos dando la impresión de transportar un caudal de sangre o mejor aún, de vino, de ahí su nombre, Río Tinto.

Esta singular zona, situada en la provincia de Huelva, conserva en su territorio estratos de historia con los que remontarse a más de cinco mil años. Sus minas, consideradas las más antiguas del planeta aún en funcionamiento, han experimentado un constante proceso de actividad extractiva, que ha transformado profundamente el entorno. Esta mutación del terreno ha supuesto la desaparición no solo de montañas y valles, sino incluso de núcleos de población enteros, dando lugar a un extraño entorno caracterizado por relieves seccionados y sorprendentes configuraciones geométricas.

La directora compone un caleidoscopio de historias que retratan la vida de una comarca conectada por un paisaje único, que acaba convirtiéndose en el verdadero protagonista

En este escenario de apariencia distópica se superponen importantes momentos históricos. Habitado por los íberos y tartesios desde tres mil años a. de C., escenario de lo que se considera la primera protesta ecológica del país, objeto de estudio por parte de la NASA y cuna del fandango, es donde la cineasta María Molina Peiró sitúa su ópera prima, Como todo mortal (2026). A través de una estructura fragmentada, la directora compone un caleidoscopio de historias que retratan la vida de una comarca conectada por un paisaje único, que acaba convirtiéndose en el verdadero protagonista. Estrenada en el pasado festival de cine de Málaga, donde obtuvo la Binazga de plata a la mejor dirección de documental, la película fue presentada a nivel internacional en el prestigioso CPH: DOX de Dinamarca, celebrado a finales de marzo.

Una estimulante cita de la bióloga estadounidense Lynn Margulis abre la puerta a una obra con ecos de ciencia ficción. En ella, unos extremófilos —organismos capaces de sobrevivir en las condiciones más adversas, incluso potencialmente en otros planetas— parecen haber encontrado su lugar en las profundidades de Riotinto. Allí, desde que la NASA lo considerara uno de los lugares en la tierra más parecidos a Marte, y un enclave único desde el punto de vista biológico y geológico, se dan cita científicos que analizan las aguas del río que corre por sus grutas, en busca de pistas sobre los orígenes de la vida en la Tierra. Mientras, otros hacen pruebas en el exterior de tecnología espacial con robots destinados a explorar otros planetas, cuya visión subjetiva del terreno es incorporado por Molina Peiró al metraje de la película.

El paisaje de Riotinto, protagonista de la película ‘Como todo mortal’
El paisaje de Riotinto, protagonista de la película ‘Como todo mortal’.

En Riotinto la exploración científica convive con la explotación capitalista y la actividad no cesa; decenas de operarios y camiones transitan sin descanso en una coreografía constante dedicada a la extracción de minerales, que bajo la fotografía nocturna, obra de Juan Palacios y el preciso uso de puntos de luz diseminados por toda la mina, recrean un ambiente sobrecogedor. Esta actividad en mayor o menor medida lleva sosteniendo la economía del lugar durante siglos, combinada ahora, como no podía ser de otra forma, con el negocio del turismo en torno a su patrimonio industrial.

Mientras los visitantes extranjeros se fotografían con astronautas y cohetes, la voz de una guía nos narra el trágico episodio ocurrido en uno de sus periodos de mayor apogeo, con la llegada de los británicos a finales del siglo XIX, cuando la empresa Rio Tinto Company Limited adquirió los yacimientos al Estado español, iniciando un proceso de colonización en toda regla, caracterizado por la imposición de condiciones laborales cercanas a la esclavitud y por una explotación salvaje de los recursos naturales. La elevada contaminación derivada de la quema indiscriminada de minerales al aire libre, junto con las pésimas condiciones de trabajo, llevaron a mineros, agricultores y vecinos de la zona a manifestarse contra la empresa. El 4 de febrero de 1888 se inició una protesta que fue violentamente reprimida por el ejército, causando numerosas víctimas mortales, en lo que se conoce como “El año de los tiros”.

La memoria reciente del lugar queda en manos de algunos de sus más veteranos habitantes, que recuerdan el viejo pueblo, ahora sepultado por los residuos de la mina, y las vidas de sus antepasados en tertulias callejeras improvisadas al caer la tarde. Al mismo tiempo, en un yacimiento cercano, el pasado más remoto de la zona emerge gracias al minucioso trabajo de unos arqueólogos que clasifican objetos con siglos de antigüedad, mientras los más jóvenes siguen rigiendo su día a día al ritmo que marca la explotación minera, entre sirenas, voladuras y duras jornadas de trabajo.

La película establece un diálogo entre la tecnología de última generación y los avances científicos más recientes con las tradiciones más arraigadas del territorio

La película establece un diálogo entre la tecnología de última generación y los avances científicos más recientes con las tradiciones más arraigadas del territorio. Entre ellas el fandango minero, originario del propio pueblo, un cante jondo tan intenso que nos conecta con las profundidades de la tierra, vivo en la voz de un joven que sueña con poder dedicarse a la música. Uno de estos fandangos, compuesto por el cantaor El Cabrero, es precisamente el que da título al filme. Junto a ello, la procesión de Santa Bárbara, patrona de los mineros, recorre el paisaje, guiada por la imponente cruz de leds que corona un cerro.

Con un pie en el arte contemporáneo y otro en la sala de cine, María Molina Peiró está desarrollando una carrera interesada en la construcción y sistemas de registro de la memoria y sus mecanismos de representación, interrelacionando historia, tecnología, ciencia y naturaleza. Obras como The Sasha (2019) y Digital Trauma (2018) sentaron las bases para Como todo mortal, en la que a través de una planificación pausada, un ritmo sostenido y una atmósfera hipnótica potenciada por el magnífico diseño sonoro, reflexiona sobre la finitud humana cuestionando la escala del hombre en relación con el universo, en un entorno tan insólito que parece hecho a medida para la especulación.

Historia
El “año de los tiros” de Huelva

El 4 de febrero de 1888, un regimiento del ejército disparó contra una marcha que protestaba contra las condiciones laborales en la explotación minera de Riotinto (Huelva). Aún hoy se desconoce la cifra de muertos. Las familias de muchos de los fallecidos los enterraron clandestinamente para evitar las represalias de la Rio Tinto Company Limited.

Flamenco
“Si otros cantaores ven el mundo perfecto, que sigan cantándole a la Feria de Sevilla”
El Cabrero repasa una vida llena de luchas y vetos políticos por utilizar sus fandangos, seguiriyas y tonás como arma para criticar los abusos del poder.
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