Ceuta
Mohamed Mustafa: “Si consideras a quienes migran invasores, se justifica cualquier tipo de violencia”
Mohamed Mustafa contesta cansado al teléfono, nadie parece haber descansado en Ceuta en el último mes, y este diputado de la asamblea de la ciudad, y secretario general del partido Ceuta Ya! , no es una excepción. Crítico tanto con el gobierno local, como con el nacional, vocal ante los discursos de odio que se han ido sedimentando en la ciudad, Mustafa ha sido objeto de amenazas de muerte en las redes. También se ha encontrado con la violencia en la calle, donde tanto él como sus compañeros de partido, Julio Basurco y Julia Ferreras, han sufrido agresiones e insultos.
Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad de Granada, el político ceutí reflexiona sobre la inacción inicial del gobierno, el uso electoral de la crisis por parte del PP, o la violencia y tensiones que se han desatado tanto contra la población migrante como entre ceutíes. Identifica en la ciudad africana una brecha social profundizada por la crisis, que será difícil de sanar.
Hace cinco años hablamos tras la crisis migratoria de mayo de 2021, cuando Santiago Abascal viajó a Ceuta, mientras la extrema derecha intentaba ganar terreno en la ciudad autónoma. Lo que ha pasado este verano recuerda a estos eventos, y al mismo tiempo, parece radicalmente distinto, tanto por la escala como por cómo han reaccionado los diversos actores.
En esta ocasión, el Partido Popular está capitalizando toda esa ola reaccionaria que se está aprovechando de esta crisis. La actitud del gobierno de Juan Jesús Vivas, en esta nueva crisis política, que luego también ha derivado en humanitaria y migratoria, ha sido radicalmente distinta a la del 2021, desde el minuto uno. Aquel año, si no recuerdo mal, cuando sucede aquella entrada importante de personas por la frontera, se articula un gabinete de crisis donde participa la Delegación del Gobierno y la Ciudad. En esta ocasión no ha sido así.
En esta ocasión lo que se produce es una reunión de la Junta de Portavoces de la Ciudad que emite una declaración institucional por unanimidad de todos los presentes, porque estábamos asistiendo a un episodio que era, como tú misma has dicho, muchísimo más fuerte que el del 2021, por el número de personas que acabaron entrando.
Pero el presidente de la ciudad, después de que entrasen estas personas y tuviese que reaccionar de forma conjunta con la administración central, al menos desde mi grupo político detectamos que esto iba a ser diferente. Iba a ser diferente porque, en primer lugar, decidió no comparecer con Pedro Sánchez en la rueda de prensa que da cuando visita Ceuta. Yo como representante de Ceuta Ya! se lo digo, que era un error, que tenía que haber comparecido con él. Y luego, tras no comparecer con Pedro Sánchez, casi de forma inmediata, un día o dos días después, aparece Feijóo y sí que lo recibe.
Por lo tanto, el desaire respondía más a una cuestión de política electoral que a un desaire institucional por la no reacción del gobierno de nuestro país. Sí que hay notables diferencias, muy muy notables.
El Partido Popular está capitalizando toda esa ola reaccionaria que se está aprovechando de esta crisis
También en cuanto a la acción del gobierno central.
Claro, claro. La sensación de abandono de la ciudadanía por parte del gobierno de nuestro país, es legítima y certera. Es verdad que en los primeros instantes la reacción del gobierno fue timorata y ahora, cuando ya ha transcurrido un mes de aquel episodio, puedo decir que la reacción también es descoordinada entre ambas administraciones. Es notoria la descoordinación.
También es cierto que ahora sí que algunos ministerios están intentando ya ponerse manos a la obra, pero también es importante indicar que a la ola del discurso reaccionario se sumaron tanto [Jose Manuel] Albares como [Fernando Grande] Marlaska.
Decir que se podía hacer algo que a todas luces contraviene las leyes nacionales, europeas e internacionales era mentirle a la ciudadanía, y decir solamente lo que una población con un miedo justificado y con un desasosiego justificado quería escuchar. A eso se ha agarrado la derecha y la extrema derecha y lo ha explotado al máximo.
¿Te refieres a cuando prometen una devolución rápida?
Marlaska se compromete a devolver a todos. A todos. Y Albares también dice, “A todos”: se refería también a menores. Y aunque son grupos minoritarios, también hay personas de origen subsahariano, de origen sudanés, por ejemplo, que vienen huyendo de guerras. La convención de Ginebra establece que esta gente es susceptible de recibir protección internacional. Lo que proponían era contravenir todos los acuerdos de las leyes internacionales que nuestro país ha suscrito. Entonces, nos parecían graves esos anuncios.
Da la sensación de que de un lado hay una conversación muy geopolítica, que pone en el centro a los estados, a los intereses de Marruecos y sus aliados. Y que por otro lado, se ha movido la “ventana de overton”: ahora parece que trasladar a la gente a la península es algo inasumible, imposible y que la devolución empieza a ser la respuesta lógica para gente para la que antes no lo era.
Sí, efectivamente. Aquí, quienes hemos estudiado cómo funciona, cómo se articula esa ventana de Overton, creo que en la praxis esto lo ha aprovechado mucho la extrema derecha porque ha permitido inocular en el sentido común generalizado de toda la población la idea de que cometer una ilegalidad es justificable siempre que tengamos miedo. Eso es muy peligroso y genera precedentes, y a eso también se han plegado, como te he dicho, Marlaska y Albares, que hacen esas declaraciones con brocha gorda, en lugar de ofrecer soluciones, certidumbre a la ciudadanía, que era lo que reclamaban los ceutíes.
Hay que recordar también que 70.000 personas de las que entraron se fueron voluntariamente y el resto que se quedó aquí, en torno a unas 15.000 personas aproximadamente. Esas personas, hasta la fecha de hoy, siguen saliendo de forma voluntaria algunos, pero muchos de quienes se han quedado aquí han expresado o van expresando de forma notoria no querer irse porque tienen un proyecto migratorio individual o por diferentes cuestiones.
Y esa es la verdadera realidad, no la que han puesto sobre la mesa tanto el gobierno de la nación como el gobierno local como si fuese una cuestión baladí. Luego también es importante aquí entender de qué se trata esto. Es decir, tanto el gobierno local como el gobierno nacional, dicen, “bueno, si Marruecos los quiere, habrá que expulsarlos a todos de forma unánime”. Pero si lo que estamos diciendo es que estamos en una crisis política y geopolítica, si estamos diciendo que esa crisis política y geopolítica lo que busca es desestabilizar nuestra ciudad, si lo que busca es de alguna manera una injerencia clara sobre la política interior, acceder a suspender transitoriamente nuestra legislación nacional e internacional, porque el país que ha desatado esa crisis nos lo diga, justamente nos coloca en el lugar que quiere Marruecos, es decir, hacer lo que ellos quieren.
Se ha inoculado en el sentido común generalizado de toda la población la idea de que cometer una ilegalidad es justificable siempre que tengamos miedo
¿Es este realmente el mensaje que quiere trasladar nuestro gobierno de la nación y también nuestro gobierno de la ciudad, este es el mensaje que quieren mandar, es decir, vamos a hacer lo que dice Marruecos que es precisamente suspender momentáneamente nuestro estado democrático? ¿Y esto es sano, esto realmente es positivo?, ¿qué tipo de consecuencias e implicaciones tendría para Europa?
Debemos recordar que los principios fundacionales de Europa son los de colocar la dignidad del ser humano en el centro y evidentemente el de la solidaridad, una solidaridad que, también es bueno recordar, quebranta Italia, también Alemania y otros 20 países europeos que firmaron una declaración en contra de España, señalándola como responsable de esta crisis. Ojo a la locura: intentando decir que había que sacar a España del espacio Schengen. Cuando todo el mundo que sabe un poquito de política o sabe un poquito de la legislación europea es consciente de que Ceuta está fuera del espacio Schengen. Es decir, esas personas que están acá, si no hay una autorización, no irán a Europa. Ergo, ¿qué es lo que buscan con este mensaje?
Pues evidentemente buscan trazar una línea que se une a esas declaraciones y que viene a insistir en el posicionamiento de esa agenda global antiinmigración, una agenda global también de la derecha y una agenda global que navega sobre sobre un odio que es real, pero que utiliza unos resortes que son ficticios como el de la culpabilización de las personas migrantes que están acá. Recordemos que también han sido víctimas de esa instrumentalización que se ha ejercido y que también son víctimas de las políticas securitarias que nuestra Unión Europea ha trasladado hacia el sur.
Y ¿qué consecuencias tiene este odio para la ciudad? tú mismo has sido objeto de amenaza, hay muchísima tensión entre vecinos y vecinas. ¿Hasta qué punto lo que está pasando puede generar heridas de difícil cicatrización en la sociedad ceutí?
Sí, mira, esa sensación de abandono del gobierno de la nación, del gobierno de nuestro país, es generalizada en todos los ceutíes. Pero la gente de la periferia, aquellas personas que viven en las condiciones socioeconómicas más deplorables de nuestra ciudad y que tienen además unos servicios básicos muy precarios, unos índices de hacinamiento terribles, unos índices de infravivienda terribles lo pasan mal, basta ver el último informe de Cáritas Diocesana.
Así, Ceuta tiene dos realidades, la del centro, una zona privilegiada, que tiene una de las rentas per cápita más altas de Europa y un índice en cuanto a servicios públicos básicos y municipales extraordinarios, frente la periferia, que tiene una de las rentas per capita más bajas de nuestro país, si no recuerdo mal, estaban en torno a 6.000 o 7.000 euros anuales, una miseria.
Entonces, dentro de ese abandono, hay un abandono específico y es el abandono hacia la periferia. ¿En qué ha consistido? Pues en primer lugar, dirigir de alguna manera que toda esta población migrante que se había quedado —me refiero a después de que saliesen esas más de 70.000 personas— fuese hacia la periferia. Y en segundo lugar, y esto es importante, que sean los vecinos de la periferia quienes de forma autoorganizada, autogestionada, en primer lugar montasen campamentos improvisados para que gente vulnerable, mujeres y niños y niñas no estuviesen en la calle. Esa es una competencia que recae directamente sobre la ciudad y sobre el gobierno de la nación, no sobre los vecinos. ¿Y esto que ha generado?, pues que hay una doble sensación de abandono.
La gente de la periferia ha visto cómo en esta crisis se han visto sacrificados, han visto cómo de alguna manera se les ha responsabilizado de estas personas migrantes. Y es más, cuando de forma solidaria han reaccionado ante estas personas que están en sus calles, en sus barrios, dándoles alimento porque se intentaba evitar un estallido social, han sufrido. Más allá de las consignas de sus propios vecinos atacando esa solidaridad, han sufrido una criminalización: se dice que las personas migrantes están acá porque se les da de comer. No están acá porque hayan cruzado la frontera, sino porque les dan de comer ahí. Algo soberanamente injusto y me parece que también muy peligroso. Hemos visto imágenes de cómo se han plantado personas frente a camiones de la Cruz Roja, para evitar el reparto de bocadillos y alimentos.
Esto es terrible, esa criminalización que se ha hecho hacia los vecinos de la periferia. Esto ha generado una brecha, pero no solamente por esto que te indicaba —la gestión desigual y la solidaridad criminalizada— sino también por el carrusel de agitadores que han aterrizado aquí. Vito Quiles a sido recibido por el Partido Popular, recibido por el secretario general del Partido Popular de Ceuta, recibido por Miguel Tellado, recibido por Juan Bravo, recibido por el diputado ceutí Javier Celaya. Este es un agitador que, recordemos, fue expulsado por una manifestación de ceutíes, mayoritariamente musulmanes, que gritaban que Ceuta era antifascista.
Mi delito es defender que se puede estar en contra de la utilización de las personas migrantes y que se puede estar a favor de los derechos humanos
Aquí ha llegado a venir también Alvise. Ha venido Marcos de Quinto con una fragata o con una flotilla langostino, como la denominaría yo, para también incrementar el odio. El gobierno de la ciudad ha recibido con honores a un declarado islamófobo prosionista como es Aznar. Se ha agitado a determinados grupos de WhatsApp aquí en Ceuta para que saliesen a manifestarse. Donde participan estos agitadores hay un clima muy tenso. Y ese clima tenso, esos agitadores, esos grupos de WhatsApp que invitan a los ceutíes a salir ha provocado agresiones a personas migrantes, pero también a ciudadanos ceutíes por parecer “moros”.
Yo digo una cosa. Ceuta saldrá de esta crisis, no tengo la menor duda. Estas personas migrantes llegará un momento en que no estén en Ceuta por las cuestiones que sean, o a través de las soluciones ajustadas a la ley que se hagan. Y volveremos a estar los ceutíes juntos. Pero la herida que se ha hecho a esta sociedad que el PP denomina de convivencia ejemplar —algo que no es cierto, porque recordemos que quienes viven en la periferia son mayoritariamente el colectivo musulmán y quien vive en el centro mayoritariamente es la población de origen europeo cristiana— la herida que se ha hecho va a ser letal.
Se ha generado una desconfianza tremenda y también prueba de ello son las agresiones que hemos sufrido mis compañeros y yo, es la cuarta agresión que sufrimos. Tanto Julio Basurco como Julia Renas, diputados también de la Asamblea, y otro compañero del partido, junto a mí, que me han amenazado con un tiro en la cabeza. ¿Cuál es mi delito? Mi delito es llamarme Mohamed Mustafa y defender que se puede estar en contra de este ataque que ha recibido Ceuta, que se puede estar en contra de la utilización de las personas migrantes y que se puede estar a favor de los derechos humanos, que se puede estar a favor de una respuesta humanitaria. Ese ha sido mi delito.
Parece que la deshumanización ha escalado hasta el punto de que hay personas capaces de decir y hacer cosas, de las que antes quizás no eran capaces.
Efectivamente, no sé si habrás visto los últimos informes que se emiten sobre los discursos de odio en las redes sociales, que denunciaban un crecimiento espectacular durante esta crisis. Aquí Ceuta es muy pequeña, ergo, asomarse a esas redes sociales implica ver a vecinos con los cuales tú también te has criado, lanzando consignas. Es muy difícil de asumir y de digerir.
¿Cómo afrontar también la participación de vecinas y vecinos en la violencia directa contra las personas migrantes?
Es inasumible. Quiero ser muy contundente: no es asimilable, no lo puedo llegar a entender, ni justificar, ni nada. Es tremendo. Pero también es cierto que en esto hay que buscar responsables. Cuando desde el minuto uno aquí, tanto el gobierno de la ciudad como los agitadores dicen que hemos sido invadidos, que las personas que están aquí son invasores, ese pensamiento crea realidad. Porque ¿qué implicaciones tiene eso? Cuando dicen que estas personas migrantes que están en la calle son invasores, lo que se hace automáticamente es convertirlos en el enemigo. Despojarles de su condición de niño o niña, despojarles de su condición de mujer, despojarles de su condición de joven o de adulto, de persona, en definitiva. Se convierte en una enemigo que ha venido a hacer daño a tu sociedad. Y evidentemente ahí entra toda la justificación: Si tú tienes invasores, se justifica cualquier tipo de violencia.
El pensamiento se moldea con ese discurso y las consecuencias son estas. Y ya te digo, es muy duro, muy duro asistir a este tipo de cuestiones. Y es muy difícil, muy contracorriente —que ya es indicativo de cómo estamos— decir que, por ejemplo, quemar las chozas de estas personas no está bien, que agredir a personas migrantes no está bien, que parar un camión con ayuda humanitaria no está bien y que pegar a personas por su apariencia de moro tampoco está bien.
Por ampliar el marco: Hablabas de una brecha difícil de sanar en la sociedad ceutí. Tenemos también una Europa que no es la de la dignidad humana que reivindicas sino la de Meloni, la del Pacto Europeo de Migración y Asilo y la normativa de retorno, la del ansia de devolver a todo el mundo cuanto antes. Eso por un lado, y por otro lado, ciudades como Ceuta y Melilla, que son ciudades frontera, van a seguir siendo disputadas. ¿Qué horizonte podemos imaginar ante este escenario que parece normalizar la instrumentalización de las personas migrantes y la violencia contra ellos por parte de tantos actores?
En primer lugar, creo que tenemos que ser conscientes de lo que ha sucedido y de dónde estamos, de dónde partimos y cuáles son también las implicaciones geopolíticas que van más allá del estrecho de Gibraltar. A nosotros no se nos tiene que olvidar que esta acción por parte de Marruecos también tiene tinte de injerencia política y esto se advierte de forma muy sencilla cuando vamos semanas atrás, incluso meses atrás de este episodio, y encontramos que en el Congreso de Estados Unidos hay un informe donde se duda sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. Ahí Estados Unidos ya marca una intencionalidad.
Pero es que el día de los hechos, cuando Ceuta vive ese episodio el 30 y el 31 de julio, podemos leer tuits donde encontramos que Donald Trump acusa directamente a España. O sea, la víctima es acusada por parte de Donald Trump como responsable de lo que estaba sucediendo. Y encontramos también posteos del embajador de Israel ante la ONU y otros ministros de Israel señalando que se dudaba de la soberanía de Ceuta y Melilla. Es decir, se ve una clara línea entre lo que es la alianza global existente actualmente entre la extrema derecha europea, el movimiento MAGA en Estados Unidos y el sionismo. Hay una clara conjunción de estas líneas y en lo discursivo también lo podemos notar en el ámbito doméstico.
Se ve una clara línea entre lo que es la alianza global existente actualmente entre la extrema derecha europea, el movimiento MAGA en Estados Unidos y el sionismo
Vox aleja su discurso anti Marruecos porque se alinea con las tesis de Israel y encontramos que el PP tiene un discurso también timorato en cuanto a las condenas de este tipo de acciones. ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que si la Unión Europea no decide fortalecer aquellos principios que se dio después de la Segunda Guerra Mundial, que vuelvo a repetir, ponían la dignidad del ser humano en el centro, si no somos conscientes de que perder la solidaridad implica a su vez perder aquella promesa de la paz duradera mediante acuerdos de cooperación y solidaridad, estaremos desmontando Europa para que sea otra cosa que aquello que nos prometimos. Y estamos a tiempo de revertirlo, yo creo que sí.
Vamos a vivir tiempos muy difíciles, pero creo que podemos revertirlo. ¿Cómo? Siendo conscientes, y siendo valientes, y diciendo las cosas por su nombre. Si la izquierda empieza a capitular y a replegar y a dejar de decir las cosas que le toca decir e intenta de alguna manera disputar la batalla cultural a la derecha en aquellos espacios donde cree que no pierde, y en los que es débil, se calla, estaremos muertos. Pero si dice lo que tiene que decir, sí que hay una posibilidad.
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