El soberanismo prepara su fumata blanca

A no ser que Llarena, Montoro o quien sea nos digan que este hombre tiene alguna multa de tráfico por pagar o demuestren que planeó los atentados de las Torres Gemelas en 2001, parece que no habrá impedimento para que Torra se convierta en el próximo president.

Quim torra
El candidato para investidura como presidente de la Generalitat, Quim Torra, en un acto de Omnium. Mar Martín
Marc Almodóvar

publicado
2018-05-11 10:12:00

Puigdemont, desde Berlín y por su canal de youtube, anunció el nombre que debe desembrollar el meollo en el que anda metida Catalunya desde diciembre. O desde octubre, según se mire.

Democracia digital en toda regla. Por lo de hacerlo por internet y, sobretodo, por el dedo supremo que todo lo nombra. Puigdemont pasa su vara digitalmente de la misma forma que él la recibió de Artur Mas. Hasta los mandamases de Esquerra, socio principal del Govern, reconocen que se enteraron cinco minutos antes.
El resto, por Youtube.

Puigdemont tendrá que mejorar sus dotes de influencer. En tres horas poco más de 4.000 visionados al vídeo. Lejos, muy lejos, de los entre cinco y diez millones que suelen ver los apasionantes videos de Vegetta777 o elrubuisOMG, auténticos messis del youtube español.

Ni Jordi Sanchez, a quien Llarena no dejó salir de la cárcel, ni Jordi Turull, a quien Llarena le mandó entrar, ni evidentemente Carles Puigdemont, a quien la Guardia Civil no encontró en ningún maletero escondido, sencillamente porque no se metió. Tampoco la neocon Elsa Artadi, ni el exsocialista Ferran Mascarell ni tantos otros nombres que han sonado.

Media Catalunya levanta le ceja preguntándose quién es. La otra simplemente espera la final de Eurovisión del sábado o el Mundial de fútbol del mes que viene

Tú no, demasiado gordo; tú tampoco, demasiado flaca; tú menos, sonríes mucho; tú, ni hablar, me da envidia tu melena. Y así, de candidato a candidato, de plan A a plan B para volver al A y luego saltar al D, sin olvidar el C, que haremos después del A, previo el intento de B.

Cinco meses en los que hemos asistido atónitos a una partida de mus entre Llarena y Puigdemont por ver quién se marcaba el farol a tiempo y se llevaba el gato al agua. Cinco meses en que la política catalana se ha obstruido en un puente aéreo entre los tribunales del Estado y Bruselas, primero, y Berlín, después. Cinco meses en que en lugar de políticos y politólogos en las tertulias de la radio no hacen más que hablar abogados y juristas.

Llarena lo tenía claro y, jugando con trampas al Quién es quién, ha ido cerrando el cerco a un soberanismo que ha intentado trampear hasta el límite sin convicción y, sobretodo, sin querer reventar el tablero. La última jugada, esta semana. El Parlament aprobó, a sabiendas que su recorrido era nulo, una ley de nombramiento a distancia para hacer president a Puigdemont. Moncloa la apela. El Constitucional la admite y dicta la suspensión cautelar. Y ninguna sorpresa, ninguna queja, porque ya todo se hizo para hacer este paripé. Sin convicción. Por si acaso, carta en la manga de Moncloa: Montoro anuncia su intención de inhabilitar a Puigdemont por no haber hecho públicos sus bienes en los cuatro meses posteriores a haber sido cesado. Y suma y sigue.

El mismo juego que ya se vio truncado en las fallidas investiduras de Sànchez y Turull, quienes, peses a no tener sentencia en firme y estar en simple preventiva, han visto sus derechos políticos socavados por un juez plenipotente.

¿QUIÉN ES QUIM TORRA?

Y llega el llamado plan D del soberanismo, por no poner más ignominiosas letras del gastado abecedario. Y el plan acabó teniendo nombre. Quim Torra.

Media Catalunya levanta le ceja preguntándose quién es. La otra simplemente espera la final de Eurovisión del sábado o el Mundial de fútbol del mes que viene.

Si no saben quién es Torra, no se preocupen. La Brunete ya ha desempolvado unos viejos tuits supremacistas del presidenciable bastante desafortunados. De un títere, según pone en portada El Mundo. Desde luego, cinco meses buscando un nombre y se les cuela algo así. Mucha presidencia digital, mucha investidura online, pero ni el timeline de twitter parecen haber chequeado.

Tendremos que ver si ahora también se convierte en un simple recambio temporal. En un presidente Kleeneex. Usar y tirar

Quim Torra, excorredor de seguros en Suiza, abogado y editor, miembro del núcleo duro del president Puigdemont, convergente y nombrado por Trias antiguo director del Centro Cultural del Born. También fugaz presidente de Òmnium Cultural. Tendremos que ver si ahora también se convierte en un simple recambio temporal. En un presidente kleeneex. Usar y tirar. Como ya lo fue entonces de Òmnium Cultural, cuando hizo de presidente puente entre la hoy difunta Muriel Casals y el hoy entalegado Jordi Cuixart. Eso fue en 2015, cuando la primera decidió ir a las listas de Junts pel Sí y cuando la Brunete rastreó el timeline de Torra a la búsqueda de la mencionada y desafortunada jauría.

Aunque, francamente, salir de este embrollo dejaba pocas opciones airosas. Básica y primordialmente porque el Estado no pretende ceder. Ha puesto toda la carne en el asador y no parece saciarse. La otra, porque entre los independentistas pocos quedan que quieran poner la cara y que cuenten con la confianza de la plana convergente. Esto no es una plantilla de Champions y, con el once entre rejas o con pies en polvorosa, el banquillo está renqueante. Y muchos parecen no querer salir a jugar y evitan cruzar la mirada con el míster, no sea que les llame a calentar y se les venga el mundo encima.

Y a no ser que Llarena, Montoro o quien sea nos digan que este hombre tiene alguna multa de tráfico por pagar o demuestren que planeó los atentados de las Torres Gemelas en 2001, parece que no habrá impedimento para que Torra se convierta en el próximo president. En segunda vuelta, tras la presumible abstención de las CUP en primera instancia. Y a principios de la semana que viene tengamos nuevo Govern y el presumible fin del 155.
Todo el mismo día en que Juncker pedía diálogo en el tema catalán pero, preguntado por si se ofrecería para mediarlo dijo que no le acababa de venir bien. El mismo día en que Amnistia Internacional le metía un zasca de campeonato al estado denunciando la obstrucción a la investigación de los abusos cometidos en el dispositivo policial del 1 de octubre. Y el mismo día en que el capitán Alatriste, es decir Viggo Mortensen, se hizo socio de Òmnium Cultural a desespero, imaginamos, del señor Pérez-Reverte.

Y, muy bien. Ahora que ya sabemos el quién, quizás empecemos a hablar del qué.

Porque en estos cinco meses de jugar al Quién es quién, no hemos conseguido aclarar cuál es el plan del Govern que viene. Dónde queda la república, el procés o lo que quieran llamarle ustedes. Ni si tenemos que ir con España en el mundial de Rusia o votar por Alemania en Eurovisión el domingo. Ni si seguiremos quemando abuelas en las escuelas o emitiendo ritos satánicos en el Club Super3 o si todo eso se acabó.

Estos cinco meses han ayudado a conocer un relato de lo sucedido en octubre que parece demostrar que los políticos de entonces, el equipo titular, se vieron sobrepasados por los acontecimientos

Porque entre que unos se obsesionaron con su único punto del programa electoral y otros parecían querer descafeinar la república sin decirlo, no sabemos qué esperan hacer ahora juntos. Ahora formarán Govern dos partidos que ya no se entendieron en su momento. Y que por eso estalló todo. Y es que estos cinco meses sí que han ayudado a conocer un relato de lo sucedido en octubre que parece demostrar que los políticos de entonces, el equipo titular, se vieron sobrepasados por los acontecimientos. Puro ejemplo de la era de la mediocridad en la que vivimos.

Equipo suplente

Recuerden que los de ahora son los suplentes. Porque los titulares están entre rejas o en el exilio todavía sin juicio.

Pero ante el atisbo de que, como marca el acuerdo del Senado, el 155 se levante, Ciudadanos ya ha visto su brecha, su necesidad de apretar el acelerador y arrollar a la vieja Rajoy, que cruza la calle. Todo por las encuestas.

Y Rivera se ha puesto el sombrero lepenista, se ha disfrazado de VOX, para ir a cuchillo contra el PP. Y le parece poco todo lo que se ha hecho en Catalunya. Que se ve que han ido de blandos, vaya. Que como puede ser que no hayan degollado ya a todas las abuelas de la ANC que cuelgan lacitos amarillos en los puentes y las vallas. ¡Y encima osan hablar con los vascos! ¡Y pactar las pensiones!

Y llegar a ver que alguien haga parecer moderado al PP. Ver para creer.

Todo por la encuesta.

7 Comentarios
#16092 7:12 15/5/2018

La derecha catalana, tan xenófoba como siempre. Aún me pregunto a que espera la izquierda para no pactar con ella.

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#15995 10:40 13/5/2018

Es curioso para los progres cualquier excusa es valida para no enfrentaros a vuestra incapacidad de reconocer el derecho de autodeterminacion de los pueblos, se parece mucho a cuando el feminismo habla de sistema heteropatriarcal y todos los hombres cis se os saltan las costuras

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#15998 10:54 13/5/2018

Ahora se quieren llamar comunes pero son izquierda tricornio. Para siempre.

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#15934 23:10 11/5/2018

"de la misma forma que él la recibió de Artur Mas" me parece que no. Artur Mas estaba tan tranquilo en su escaño y Puigdemont está perseguido, huido y retenido en Alemania. Ni de lejos es lo mismo. Un poco de rigor. Gracias.

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#15936 23:19 11/5/2018

"El mismo día en que Amnistia Internacional le metía un zasca de campeonato al estado denunciando la obstrucción a la investigación de los abusos cometidos en el dispositivo policial del 1 de octubre". Amnistía Internacional como casi siempre tarde y mal. Ahora, la cuota la cobra regularmente y la mayor parte de sus ingresos en España los repatría a su sede central fuera de España.

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#15935 23:12 11/5/2018

¿"a una partida de mus entre Llarena y Puigdemont"?. Hemos, dices. Habrás asistido tú, yo desde luego no.

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#15917 14:17 11/5/2018

https://t.co/vKA6mzrKMF

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