Huelga pionera en la arqueología: seis meses de paros gracias a la caja de resistencia

Los trabajadores de Aixa Serveis Arqueològics reivindican mejoras en la prevención de riesgos laborales en las obras y temen que se imponga el modelo de fijo-discontinuo después de un ere que acabó con la mitad de la plantilla.
Huelga arqueología
Una de las movilizaciones durante el conflicto laboral en Aixa

“En ningún momento pensamos que sería un conflicto que durase medio año”, explica a El Salto Irene Duaigües, del comité de huelga de los trabajadores de Aixa–Can Mansana, una empresa especializada en servicios arqueológicos y que este viernes cumple seis meses de paros indefinidos. Una huelga que se inicia después de un ERE y que tras reivindicar puntos claves ni la plantilla ni la empresa llegaron a un acuerdo. “Ha sido un cambio radical porque pasas de estar en tu rutina, con tiempo libre, a estar cada semana a organizando, estando disponible prácticamente 24 horas, con movilizaciones, reuniones, etc”, indica Duaigües que asegura que tenían “esperanza” de llegar a un acuerdo antes de convocar la huelga al haber bajado “las expectativas” con los procesos de mediación. 

Pero no fue así y desde el 13 de agosto están en huelga indefinida. “Antes se intentó que mejorara todo”, explica Javi Gordo, compañero de trabajo de Irene y también en el comité de huelga. “La situación empieza a explotar en abril con el ERE que sufrimos, cuando la empresa despide a una veintena de personas, eso nos puso en alerta”, comenta y asegura que solo quedan 26 de la plantilla original. Los que se mantienen después de la regulación de empleo valoran con qué condiciones se quedan y exigen a la empresa mejoras como el reconocimiento de la categoría profesional, pasar auxiliar a oficiales. “Era la categoría peor pagada y no se correspondía a las tareas que hacemos”, explica el arqueólogo que apunta a que lograron la subida pero solo a unos pocos. “Todos tenemos estudios y una experiencia acorde a esa responsabilidad de oficial, pero se quedan de auxiliares”, comenta sin entender el criterio de la empresa. 

“Algo tan básico que haces en cualquier trabajo al entrar, pero aquí tardaron hasta año y medio en hacer este curso”, indica Gordo en referencia al curso de prevención de riesgos

Otro punto en sus reivindicaciones, que cuentan con el apoyo del sindicato CNT, es la prevención de riesgos laborales. Exigen a la empresa que dote de cursos de prevención a los empleados cuando se incorporen a la empresa. “Algo tan básico que haces en cualquier trabajo al entrar, pero aquí tardaron hasta año y medio en hacer este curso, como fue mi caso”, indica Gordo a este medio que se pregunta “de qué me sirve un curso de riesgos después de llevar un año y medio trabajando ahí”. 

Para los trabajadores este punto no es menor ya que trabajan en obras donde hay desniveles, con material como picos o palas, con riesgo de caídas, etc.  “El EPI más básico son las botas de seguridad con punta reforzada, el chaleco y el casco, pero después también necesitamos protección solar, rampas antideslizantes y no tablones”, explica Javi Gordo, que él mismo ha sufrido esguinces al trabajar en arena, con escombros y subiendo y bajando materiales. Esta reivindicación se une a la de que les ofrezcan hacer una revisión médica. “Creemos que es una cosa importante para nuestro trabajo, de hecho solo se lo hicieron a algunos porque en algunas obras es obligatorio”, explica el arqueólogo, que no entiende por qué no se lo hacen a todos y así podrían ir a diferentes obras. 

Denuncian que algunas personas despedidas vuelven a ser contratadas, pero en lugar de hacerlo con contratos indefinidos como tenían, les hacen fijo-discontinuas

Pero para los trabajadores el problema se agrava después del ERE ya que además de la seguridad en el trabajo su estabilidad empeora. Algunas personas despedidas vuelven a ser contratadas, pero en lugar de hacerlo con contratos indefinidos como tenían, les hacen fijo-discontinuas. “Eso significa que tienes asegurado tres meses de empleo nada más” indican desde el comité de huelga que asegura que muchos de esos ‘recontratados’ están esperando que les llamen y solo una persona está trabajando en la actualidad. “Si juntas todo esto con que en agosto iban a despedir a gente, con motivos que no están claros, en agosto tomamos la decisión de ir a huelga. ¿Quién asegura que no acaben con los puestos indefinidos?”, asegura Gordo. 

Oferta 'falsa' y huelga 'ilegal'

Estas reivindicaciones más los atrasos que los trabajadores consideran que hay de la actualización del IPC de sus nóminas se pusieron sobre la mesa. Mientras el comité considera que la empresa hizo una “oferta falsa” para las mejoras porque no daba plazos y siempre dijo ‘no’ a volver a los contratos indefinidos, por parte de la empresa cree que sus ofrecimientos “no han sido ni tan siquiera valoradas por los trabajadores”. Así lo afirma a El Salto Neus Paulet, del despacho de abogados que representa a Aixa Serveis Arqueològics. “El ERE se planteó por la finalización de una importante obra y no disponer, en ese momento, de trabajo suficiente para todo el personal”, justifica Paulet la actuación de la empresa en abril y asegura que “en las nuevas contrataciones se está aplicando la normativa laboral impulsada por el actual gobierno y concretada en el RDL 32/21, ajustando la empresa, en todo momento, su actuación a la legalidad vigente” incidiendo en que “los contratos fijos discontinuos como su nombre indica, tiene naturaleza indefinida”. 

Esta confrontación que ha hecho que el conflicto se alargue seis meses es peor desde que la empresa consideró que la huelga era ilegal. Sin embargo hasta finales de noviembre la empresa se sentó a negociar con el Comité de Huelga “en aras a mantenerla paz social”, explican. “Se decidió interponer un Conflicto Colectivo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a los efectos de que el referido tribunal determine si la huelga es legal o ilegal”, explica la empresa y ya se sabe la fecha para la vista: el próximo 11 de marzo. 

“La empresa no tiene ningún tipo de capacidad para negociar las imposiciones del sindicato CNT”, asegura la abogada representante de Aixa

La razón es que la empresa no reconoce el convenio que reivindican los trabajadores. “Exigen el cumplimiento de un convenio colectivo el cual, a juicio de la empresa, no se encuentra vigente, por lo que, al no estar vigente, es de imposible cumplimiento”, explica la abogada que representa a Aixa, que asegura que “la empresa no tiene ningún tipo de capacidad para negociar las imposiciones del sindicato CNT”. Por su parte Javi Gordo responde y asegura que el argumento ha surgido en los últimos meses y que el actual convenio, aunque caducado desde 2012, sigue en vigencia ya que se prorroga mientras no haya uno nuevo. Y, asegura, es el que muchas instituciones lo aplican como vigente para las contrataciones. 

Mientras, los trabajadores mantienen la huelga gracias a la caja de resistencia de CNT. “Empezamos con muchísima fuerza pero al negarse a negociar la empresa y llenar de excusas el diálogo, fue duro de procesar”, reflexiona Duaigües que asegura que eso les ha dado más motivos para seguir: “Todo el sector está quemado y nos motiva luchar por todos los compañeros”. De hecho son los primeros trabajadores que se plantan así por las condiciones laborales del sector. 

“Nos han escrito de muchas partes de España, nos dicen que estar sorprendidos porque alguien plante cara, nos preguntan cómo se hace", explica otra integrante del comité de huelga

Esto se ha notado en la cantidad de mensajes que les llegan de otras empresas, otras comunidades autónomas e incluso de otros países, como Irlanda. “Nos han escrito de muchas partes de España, nos dicen que estar sorprendidos porque alguien plante cara, nos preguntan cómo se hace para intentar ellos también lucharlo, etc”, relata la arqueóloga que asegura que la principal dificultad es todo el trabajo que lleva y los pocos que son. 

Pero reconoce que, como en todo conflicto laboral, los ánimos se resienten. Primero por todo el trabajo que supone al estar organizados en un sindicato sin liberados teniendo que hacer ellos todo y por el golpe económico que supone hacer huelga. “Todo esto no lo podríamos estar haciendo sin una caja de resistencia, si no en el día dos lo tendríamos que haber dejado”, reconoce la arqueóloga que también señala que llevaban un año organizándose en CNT antes de la huelga. Esto hizo que estuvieran más preparados para organizarse y para plantear una caja de resistencia: un fondo que sale de las aportaciones de los militantes del sindicato y que ha servido para completar las nóminas de los huelguistas durante estos meses.

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