Castilla y León
“Pasamos de ser el granero a ser el desierto”: el campo de Castilla y León sale a la calle
@beacasall
Un agricultor de cerca de 90 años espera el inicio de la manifestación en la fuente de la plaza de Zorrilla de Valladolid. Apoyado en dos cachabas de madera, su estética sugiere unos tiempos para la agricultura muy distintos del actual. A su alrededor comienzan a agruparse personas con banderas de las organizaciones profesionales agrarias de Castilla y León convocantes: UCCL, Asaja y La Alianza UP-COEG. “Esta generación no merece ser la que cierre el campo, por eso hoy tenemos la obligación de estar aquí y luchar por lo nuestro, porque la agricultura tiene que tener futuro”, ha declarado el secretario autonómico de UPA a los medios, Aurelio González.
Las organizaciones han fijado en cerca de 500 millones de euros las pérdidas que afronta el campo de Castilla y León y han anticipado para este curso una campaña un 30 por ciento menor que la de 2025
Cientos de personas han recorrido este miércoles Valladolid hacia la Delegación del Gobierno y la Consejería de Agricultura. A la primera le piden una regulación de los precios, la eliminación de la especulación y la protección del campo; a la segunda, reacción. “Desde enero tenemos un Gobierno de Castilla y León que está en funciones, pero no cumple sus funciones y nos ha dejado abandonados”, ha afirmado González.
Las organizaciones han fijado en cerca de 500 millones de euros las pérdidas que afronta el campo de Castilla y León y han anticipado para este curso una campaña un 30 por ciento menor que la de 2025. “Trabajando nos arruinamos, y esa situación no se puede mantener en el tiempo, porque Castilla y León pasa de ser el granero de España a un desierto", ha denunciado el presidente autonómico de Asaja, Donaciano Dujo.
Independencia frente al mercado internacional
La demanda principal de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) era, indudablemente, el cese de las hostilidades y los bombardeos de Estados Unidos sobre Irán. Pero momentos como este, según afirma su coordinador, Jesús Manuel González Palacín, también ponen de relevancia la vulnerabilidad del modelo agrario actual frente a las crisis internacionales. Las organizaciones agrarias demandan un mayor apoyo institucional y más independencia del inestable mercado internacional. Parte del movimiento social y académico señala una única vía para ello: la transición agroecológica y la soberanía alimentaria.
Jesús Manuel González Palacín: “Cualquier subida en el coste de la energía es una subida en el coste de producción y, si no repercute eso en los precios que percibimos, entramos en pérdidas rapidísimamente”
“Cualquier subida en el coste de la energía es una subida en el coste de producción y, si no repercute eso en los precios que percibimos, entramos en pérdidas rapidísimamente”, afirma Palacín. El sector agrario y ganadero de Castilla y León ha vivido con preocupación el aumento de los ataques de Estados Unidos en Oriente Medio. La crisis desatada ha generado, en los últimos dos meses, una subida del gasóleo de un 40% y del fertilizante un 20%, ambos bienes decisivos en el proceso de producción. “De forma automática, especulación pura y dura”, denuncia el coordinador.
La subida en los costes de producción de los alimentos ha llegado, además, al inicio de la primavera y el tiempo de siembra, los meses de mayor dependencia en el abastecimiento del exterior. La dificultad económica de producir redunda, inevitablemente, en una subida del precio de la cesta de la compra, en precariedad para el sector primario y en incertidumbre, el peor enemigo para un relevo generacional en el campo.
Pese a los anuncios de un alto al fuego de Trump, nada salva ya a esta temporada de un incremento en los productos alimentarios. “Es el efecto cohete y el efecto pluma”, lo define Palacín. Mientras la industria decidió que el precio del gasóleo subiera de manera inmediata tras los ataques, su disminución llegará paulatinamente, dos o tres meses después de la anunciada caída del petróleo. “¿Por qué? Porque nadie se lo impide”, denuncia el coordinador.
Castilla y León, un metabolismo depredado
Solo el 20% de los alimentos que consume la ciudad de Valladolid provienen de productores de Castilla y León, según apuntaba en 2018 el estudio “Cómo come Valladolid” de la Fundación Entretantos y la Universidad de Valladolid. El fenómeno, explica el profesor de Economía Mundial en el Departamento de Economía Aplicada y miembro del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas (GEEDS) de esta institución, Jaime Nieto, se debe a una economía globalizada y con una producción fragmentada. “Esto hace el sistema muy eficiente, pero, al mismo tiempo, extremadamente frágil”, afirma Nieto.
La UCCL denuncia que el sector agricultor y ganadero está absolutamente vendido las empresas distribuidoras, quienes imponen los precios sin ninguna capacidad de negociación por parte de quienes trabajan la tierra. Palacín pone el ejemplo de las industrias de la leche en Castilla y León, que, en este contexto, el 1 de abril han acordado disminuir entre 6 y 7 céntimos el precio del litro, bajo amenaza de no recoger la producción. “Cuando se produce un incremento del coste de las materias primas hay dos opciones, o bien que suban los precios o que se ajusten las rentas salariales o las del capital y, lo que hemos visto en las últimas décadas, es que siempre se han mantenido los márgenes empresariales”, afirma Nieto.
El profesor de Economía Jaime Nieto señala que el descontrol sobre los márgenes salariales hace que, ante crisis como la desatada por los ataques contra Irán, el importe recaiga sobre las personas consumidoras o las asalariadas
Desde los sindicatos agrarios han demandado al Gobierno la posibilidad de negociación con las empresas distribuidoras para acordar unos precios mínimos, pero para el académico es necesario dar un paso más. Nieto señala que el descontrol sobre los márgenes salariales hace que, ante crisis como la desatada por los ataques contra Irán, el importe recaiga sobre las personas consumidoras o las asalariadas. Por ello, tanto para el académico como para la UCCL, la ayuda de 20 céntimos por cada litro de hidrocarburo anunciada por el Gobierno resulta insuficiente. Palacín denuncia, además, las que denomina “no medidas” de la Junta de Castilla y León.
Castilla y León no solo depende de los productos traídos del exterior para la producción de alimentación, sino también de los costos asociados a la exportación de sus bienes. Si solo el 20% del consumo de ciudades como Valladolid proviene de productores locales, ¿dónde se dirige el 80% de la producción restante?
Nieto afirma que, si comparamos Castilla y León con un organismo vivo, en la región existe un “doble déficit metabólico”, donde hay un superávit de energía y alimentos. “Este superávit tiene que ver con una industria exportadora que tiene sus propios intereses empresariales, que no necesariamente coinciden con los de la región, los del medio ambiente y los de la mayoría social”, afirma Nieto. “¿Para qué estamos produciendo más alimentos y más energía? ¿Para qué y para quién, sobre todo?”, se pregunta el académico.
La demanda de una transición agroecológica
“Estamos en un momento de tal riesgo que el sector alimentario va a ser uno de nuestros grandes aliados o uno de los mayores problemas”, afirma Olga Rada, técnica en la Fundación Entretantos. La organización lleva más de una década trabajando iniciativas que vinculan la gestión del territorio de Castilla y León con las personas que lo habitan. Para ello desarrollan iniciativas de fortalecimiento de la ganadería extensiva y la producción agroecológica.
Rada señala que estas explotaciones se han visto menos afectadas por las variaciones a nivel global que la producción agraria convencional, dado que tienen una menor dependencia de insumos del exterior. Funcionan, como describía Nieto, como metabolismos que recogen y devuelven los recursos al medio. “Un sector primario más próximo a la agroecología y a la soberanía alimentaria implicaría cadenas de suministro más cortas, más proximidad entre el productor y el consumidor y menor utilización de insumos intensivos en materias primas”, afirma Nieto.
Castilla y León no cuenta, como Castilla La Mancha, Andalucía o Cataluña, con una superficie importante de agricultura agroecológica. En julio de 2024, el entonces consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo rural, Gerardo Dueñas (Vox), llegó a afirmar que no dejaría de hacer oposición a la “psicosis medioambientalista”. El 11 de mayo, la UCCL ha denunciado el impago por parte de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de las ayudas de zonas desfavorecidas y de agricultura ecológica correspondientes al pasado año 2025.
Aunque la UCCL, como otras organizaciones agrarias, mantiene un área de agricultura ecológica, la organización y Entretantos coinciden en denunciar que nunca ha habido apoyo de la Junta para esta finalidad. “Se ponen parches y, de vez en cuando, aparece una pequeña subvención, pero no se está haciendo una verdadera transición agroecológica”, afirma Rada.
Entretantos y la Red de Municipios por la Agroecología defienden, además, que la agricultura y la ganadería ecológicas aportan un valor ambiental que debería ser remunerado, como un servicio añadido para toda la población
Desde Entretantos y la Red de Municipios por la Agroecología defienden, además, que la agricultura y la ganadería ecológicas aportan un valor ambiental que debería ser remunerado, como un servicio añadido para toda la población. Entre los bienes que ofrecen, Rada señala la prevención de incendios, la acumulación de agua, la mejora de los suelos o el aumento de la biodiversidad. Para una verdadera transición agroecológica, que haga al campo más independiente de las crisis internacionales, son necesarios apoyos de este tipo, formación y una demanda que absorba la producción.
Los europarlamentarios Iratxe García (PSOE) y Raúl de la Hoz (PP) coincidían el 8 de mayo en Segovia en la necesidad de reforzar el papel de Europa ante el actual contexto internacional y de avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria y estratégica para garantizar la competitividad del sector agroalimentario. Mientras los ataques contra el Líbano no cesan, Palacín dice sentirse decepcionado con la Unión Europea. “Europa está perdiendo sus principios fundacionales, la agricultura era un pilar fundamental y ahora lo está dejando de ser”, afirma el director. El agricultor denuncia que, en su lugar, las nuevas prioridades de los líderes se dirigen hacia el rearme y la vocación de ser una potencia armamentística. Frente a la incertidumbre, Palacín invoca a la organización, el pensamiento crítico y, ante todo, el territorio.
Irán
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