Economía
Ni los alto al fuego ni las negociaciones de paz calman los precios de los fertilizantes
Las gráficas de precios del petróleo o del gas de las últimas semanas parecen una montaña rusa. Subidas y bajadas abruptas con cada declaración de Donald Trump, reacciones cada vez que se acobarda, se disparan con cada respuesta de Irán. Pero hay una cotización a la que millones de personas no le quitan el ojo, que acabará afectando a los bolsillos de todo el planeta y que no ha abandonado su vertiente alcista desde el comienzo de la guerra: la de los fertilizantes.
El precio del crudo y del gas arrancan la semana con subidas tras el nuevo cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán como respuesta al bloqueo del ejército estadounidense, alcanzando los 94 dólares el barril de brent y los 39 euros el MWh de gas. Pero los precios están lejos de los máximos alcanzados durante el conflicto que llevaron el barril de brent a rozar los 120 dólares y al gas a superar los 65 euros MWh.
Desde que comenzó la guerra en Irán, el precio del fertilizante más usado en la agricultura ha subido un 75%
En cambio, la tonelada de urea, el fertilizante nitrogenado más usado en la agricultura y que también es utilizado para la elaboración de otros abonos, se pagaba a 485 dólares el día antes de que Trump y Netanyahu arrancaran su guerra ilegal contra Irán. Actualmente, mes y medio de vaivenes del conflicto más tarde, el precio ha subido otro 2,5% durante el fin de semana hasta alcanzar los 850 dólares la tonelada. Es decir, desde que comenzó la guerra en Irán, el precio del fertilizante más usado en la agricultura ha subido un 75%.
El motivo principal es el mismo que asfixia el mercado energético: casi un tercio del comercio mundial de fertilizantes nitrogenados fluye por el estrecho de Ormuz. Los continuos bloqueos del paso de cargueros han tensionado los precios de los insumos agrarios que llegan con cuentagotas a los mercados. Además, este tipo de fertilizantes nitrogenados necesitan grandes cantidades de gas para su elaboración que, pese a la caída de los últimos días, también ha escalado precios desde que comenzó la guerra.
La cifra a la que se paga está todavía lejos de los 1.000 dólares la tonelada que llegó a tocar tras la invasión rusa a Ucrania. Pero en el sector agrario ve cada vez más posible que los precios no dejen de subir hasta que el mercado marque aquellos disparatados precios alcanzados hace tres años.
El resultado es una gráfica de precios empinada que no cae ni con anuncios de alto el fuego ni con las transitorias aperturas del comercio marítimo en el golfo Pérsico
El tiempo corre en contra del agricultor. En estos meses primaverales, muchos de los cultivos que utilizan estos abonos nitrogenados se encuentran en época de crecimiento y de mayor uso de fertilizantes. La demanda se incrementa al mismo tiempo que el cierre de Ormuz sigue asfixiando el comercio. El resultado es una gráfica de precios empinada que no cae ni con anuncios de alto el fuego ni con las transitorias aperturas del comercio marítimo en el golfo Pérsico. Los precios no hacen más que subir y subir.
En el Decreto ya aprobado de medidas fiscales para paliar las consecuencias de la subida de precios por culpa del conflicto en Oriente Medio se incluyó un paquete por un importe de 500 millones de euros para subvencionar la compra de estos insumos agrarios y compensar las fuertes subidas que ya están sufriendo los agricultores. Pero desde sindicatos de agricultores y ganaderos como Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) advierten que “la ayuda del Gobierno se va a quedar muy corta si llegamos a precios de los 1.000 euros la tonelada”.
El pasado 13 de abril, el ministro de Pesca, Agricultura y Alimentación, Luis Planas, anunció que ha pedido a Bruselas un plan de fertilizantes para que se promueva la investigación y la innovación tecnológica sobre los fertilizantes para buscar alternativas a los fertilizantes nitrogenados importados de fuera de la Unión Europea. La misión de dicho plan, según explicó el ministro, sería que este tipo de abonos nitrogenados no se conviertan en una materia crítica que pone en jaque a todo el sistema agrario del continente cada vez que hay un conflicto o shock de estas características. “Debemos conseguir nuevos instrumentos que nos permitan ser más independientes respecto de las fuentes tradicionales de fertilización”, declaró Planas.
Un cocktail que acabará trasladando los sueños bélicos de Trump y Netanyahu hasta los carros de la compra de las familias
Este lunes el estrecho de Ormuz amanece doblemente bloqueado. Los agricultores deben afrontar una nueva jornada laboral con unos carburantes disparados que encarecen llenar el depósito del tractor o transportar lo recogido hasta los puntos de elaboración o venta. A todo ello se suma el incremento de los precios de los fertilizantes en una época del año de incremento de su utilización. Un cocktail que acabará trasladando los sueños bélicos de Trump y Netanyahu hasta los carros de la compra de las familias de todo el mundo que ya están viendo como los alimentos frescos están escalando de precio.
Agricultura
Desde el estrecho de Ormuz al supermercado: el precio de los fertilizantes ahoga a agricultores y familias
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