La balada del norte, magistral retrato de Asturias

Hay una zona en el norte de España que tiene un idioma propio, pero no está reconocido. También tiene unas playas de aúpa, casi salvajes, pero llueve demasiado. Al mismo tiempo, entre las montañas y el mar se hizo su propia mitología al albor de todo lo que importa: la naturaleza. Asturias es una gran desconocida para todo lo que queda al sur del Negrón. En La Balada del Norte, de Alfonso Zapico (Editorial Astiberri), esta desconocida adquiere un valor inusitado.

Portada de La Balada del Norte. Astiberri, 2017
Portada de La Balada del Norte. Astiberri, 2017

publicado
2017-09-13 08:30:00

La Balada del Norte pone como marco la Revolución del 34, una de las últimas revoluciones que tienen su raíz en el trabajo. Ante una explotación sistémica, la minería se rebela contra los patrones partiendo desde las diferentes ideologías nacidas del marxismo. Tal y como lo representa Zapico, en esta rebelión toman partido, por un lado, socialistas, comunistas y anarquistas. Al otro, la República, descrita como un sistema que, ya por aquellos entonces, tenía serias debilidades. 

LA PROFUNDA CRÍTICA EN LA BALADA DEL NORTE

Falta el último tomo, que parece que verá la luz más pronto que tarde. No obstante, sí podemos sacar cosas en claro de esta novela gráfica: El gran valor político de La Balada del Norte es una visión absolutamente crítica. Las peleas internas de los revolucionarios juegan cierto papel y el autor lo escribe con una ironía brillante: Socialistas mineros que no se hablan con socialistas ferroviarios, comunistas demasiado soñadores, anarquistas que rozan la insensatez…

A su vez, politológicamente hablando, el autor establece como principio de todo al propio ser humano, representado en Apolonio, un minero que se convierte en el líder del Comité de Montecorvo por el sumo respeto que le tienen sus compañeros. Con esto, consigue relativizar bondades y maldades y nos hace ver que la ideología más brillante puede fallar si no la lleva a cabo una persona con integridad, lo cual resulta, sin duda, algo inapelable.

La cara B de esta perspectiva es que la propaganda puede ser más determinante que los libros. Los tiempos han cambiado, cómo no, no pretendería ver con ojos actuales un cuadro del románico. Sin embargo, el razonamiento y la reflexión me resultan necesarios a la hora de llamarse “liberal” o “socialista”, aunque, claro está, las circunstancias que rodean al individuo resultan providenciales a la hora de establecer su discurso. 

LA HUMANIDAD, AL CENTRO DEL RELATO

Como decíamos, parte fundamental de La Balada del Norte es la profunda humanidad de los personajes. Revolución aparte, Zapico se adentra con sensibilidad en las cuestiones primigenias del ser humano: el amor, la familia… Es aquí donde reside el verdadero magnetismo del relato. Es esto lo que convierte una lista de datos en una novela gráfica.

El propio Apolonio construye su identidad a través de sucesos trágicos en la mina. A su alrededor, su hija Isolina vive la trama desde un punto de vista femenino. La elaboración de este personaje también resulta conmovedora y otorga a la obra su propia visión de género. No obstante, como digo, el autor no parte de la visión de género para proyectar al personaje. Más bien, deja que el personaje se desarrolle como ser humano para, posteriormente, tener su propio discurso.

En el lado opuesto están Tristán y su padre, el Marqués. También aquí observo que Zapico hace cierta crítica, esta vez, al burgués progresista. Tristán es hijo del propietario de la mina donde trabaja Apolonio, y vive felizmente del dueño de los medios de producción. No obstante, participa en medios revolucionarios haciendo de periodista y vive de la bohemia. Es decir, que no da un palo al agua. Recita versos de poetas rusos y tal y cual, eso sí.
Ese es, sencillamente, el punto de partida. Tristán vive su particular impacto cuando conoce a Isolina y contrapone este mundo con el que ha visto desde su cómoda juventud. Este contraste entre la esfera de su padre y la esfera de Isolina hace que Tristán salga de una especie de mundo de las sombras y vea la realidad. En este caso, también vemos que el personaje parte de la humanidad para llegar a su particular posición.

EN RESUMEN, LA BALADA DEL NORTE ES RECOMENDABLE PORQUE…

Ofrece la cara más oculta de una región cuya profundidad es desconocida. Si pensamos en Asturias, nos iremos directamente a la Santina, el cachopo y les fabes. No obstante, Asturias tiene bastante más que ofrecer. Sucede a menudo (siendo andaluz, qué les voy a contar) que se comercializa parte de una tradición. Este comercio adapta la identidad popular a las costumbres de otros lugares y la pone al servicio del mejor postor. Relatos como este nos sacan de ese letargo.

En cuanto al dibujo se refiere, la sencillez es acorde a lo que el artista quiere transmitir. En parte, esta novela nos habla de un pueblo humilde, campechano en el buen sentido y profundamente noble. Se entiende que los artificios, a la hora de dibujar a un minero cabreado, pueden hacer de la viñeta un ritual rococó, mejor así. Zapico dibuja en un estiloso blanco y negro lo que tiene que dibujar para expresarse, sin más.

Por último, la historia es interesantísima y los personajes magnéticos. Si esta obra fuera una serie de televisión en Netflix, Apolonio ya estaría en las tazas de café que venden en fnac. De hecho, quizás sea una buena idea, la editorial Astiberri cada día tiene más cosas que ofrecer al público y, puestos a ser hípsters, ¿Qué hay más hípster que una taza de café con un personaje español, de un género cada vez menos marginal? Sería el rey en Malasaña.

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