Baleares
Decenas de miles de personas claman en Palma contra la turistificación masiva
La libertad de expresión es un derecho y en Palma se vivió en la tarde de este domingo 26 de julio como una fiesta. Y, como en toda celebración, no faltó la música. Los tradicionales xeremiers encabezaron la manifestación contra la turistificación organizada por el colectivo Menys Turisme, Més Vida. Miles de personas se dieron cita en la plaza de España y desfilaron por las calles del centro para decir “¡Basta!”. Carteles como “Yo quiero vivir en Mallorca”, “Estamos hartas”, “Sueño americano, pesadilla mallorquina” o “Turistificación = destrucción” demuestran hasta qué punto el malestar causado por la industria turística planea por todos los ámbitos de la sociedad isleña.
Más de 25.000 personas, —cifra proporcionada por la Delegación el Gobierno en Baleares, los organizadores fijan en 70.000 los asistentes— participaron en una marcha que tenía como punto de encuentro la Plaza de España. Media hora antes de la gran protesta, la plaza ya estaba casi llena. La manifestación se ha dirigido hacia las avenidas y, tras recorrer Vía Roma, enfilaban la Rambla y la calle Unión para tomar después el Born y Antoni Maura y concluir en Ses Voltes.
Precisamente en este punto, a las puertas de la Seu y donde estaba previsto la lectura del manifiesto, la policía ha cargado contra algunos de los manifestantes, provocando varias heridas. Uno de ellos, un fotoperiodista que ha resultado agredido por la policía mientras realizaba su trabajo. Lo ha documentado en video el fotoperiodista Joan Mateu Parra.
En el manifiesto leído al final de la marcha, los organizadores recordaron que en un territorio de 979.000 habitantes hay más de 100.000 inmuebles de alquiler turístico, una realidad que expulsa a los residentes. También hicieron un llamamiento a la organización y pidieron que en cada barrio y pueblo se creen grupos de trabajo y resistencia.
En este sentido, hay que recordar que el 15 de julio dos activistas del colectivo Menys Turisme, Més Vida fueron arrestadas, esposadas y pasaron varias horas en las dependencias judiciales de Palma. Semanas antes habían pintado con spray la fachada de una conocida inmobiliaria del pueblo de Santa Maria del Camí. El juez les imputó de forma provisional los delitos de daños intencionados contra el patrimonio y pertenencia a organización criminal. Finalmente, ha eliminado este último, que aparecía en el auto de la Guardia Civil.
La manifestación demuestra el apoyo social a las detenidas
Partidos políticos, entidades y sindicatos apoyan a las dos activistas y condenan la actuación de las fuerzas de seguridad. De hecho, su abogado, Josep de Luis, considera que durante la detención se vulneraron derechos fundamentales: “Yo nunca había visto que se pusieran esposas a nadie por daños”. Por otro lado, “la Guardia Civil las presionó para que entregaran la ropa del día 31 de mayo y les dijo que, si no lo hacían, dormirían en el calabozo”. De Luis asegura que esto es sinónimo de coacción. También afirma que “las amenazaron con poner sus viviendas patas arriba si no permitían un registro voluntario”.
Una vez en las dependencias judiciales, se vieron por videoconferencia con un abogado de oficio. La conversación duró seis minutos. El defensor de las dos mujeres opina que “es difícil determinar cómo proceder después de una toma de contacto tan corta”. Y añade: “Una prueba más de una serie de actuaciones que vulneran e invalidan derechos fundamentales”.
El pleno del ayuntamiento de Santa Maria ha aprobado por unanimidad una moción que solicita “proporcionalidad policial” y expresa una preocupación por el desarrollo de la investigación
La última reacción a favor de las activistas ha tenido lugar en el ayuntamiento de Santa Maria. El pleno ha aprobado por unanimidad una moción que solicita “proporcionalidad policial” y expresa una preocupación por el desarrollo de la investigación. Además, rechaza la criminalización de la protesta social pacífica y reclama reforzar las políticas públicas de vivienda
Por otra parte, el secretario general de Comisiones Obreras en el archipiélago, José Luis García, ha declarado que “la actuación de los agentes fue exagerada” y considera que “las pintadas denotan un descontento profundo que compartimos”. García señala que “el modelo económico no permite tampoco a los jóvenes tener o aspirar a una vida digna en su tierra”.
El manual de la discordia
Desde Menys Turisme, Més Vida se han vinculado los arrestos a la publicación, a principios de julio, del Manual d’Acció Contra la Turistificació, un texto que “propone abrir un debate y llevar a cabo acciones directas no violentas contra el sistema que nos ahoga”, declara Pere Joan Femenia, portavoz del colectivo. Esto incluye, según el texto, identificar inmobiliarias, establecimientos hoteleros y viviendas de alquiler turístico ilegal para bloquear candados, decorar fachadas o colgar carteles de la manifestación.
Femenia apunta que “es una herramienta de autodefensa”, y destaca que “se enfoca en aquello que genera irregularidades o se aprovecha del modelo turístico, como puede ser el carácter especulador”. El acto del 31 de mayo en Santa Maria podría incluirse como un ejemplo de lo que se sugiere en el manual.
Un verano de concentraciones
La manifestación de ayer no ha sido ni será el único gran acto masivo ligado a la preocupación que genera la turistificación de Mallorca. El 5 de julio miles de personas se unieron en una cadena humana que recorrió toda la playa de Es Trenc, convocados por los ecologistas del GOB. La próxima cita será en Sóller. Moviment Jove de Sóller y Menys Turisme, Més Vida han organizado una manifestación para expresar la “degradación” que implica la turistificación del pueblo, que cuenta con 75 plazas turísticas por cada 100 vecinos.
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