Análisis
Aragón aúpa a Vox en la vuelta de la Chunta

La derecha lo explicó con absoluta claridad: votarles en Aragón era impugnar a Pedro Sánchez y a Cataluña. ¿La respuesta? Las derechas aragonesas, con una alta participación, votaron contra el sanchismo con ilusión y catapultaron a Vox.
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Arte El Salto Alejandro Nolasco (Vox), Jorge Azcón (PP), Pilar Alegría (PSOE), Alberto Izquierdo (PAR), Marta Abengochea (IU-Sumar) Tomás Guitarte (Existe), María Goikoetxea (Podemos), Jorge Pueyo (Chunta Aragonesista).

Exdiputado de Podemos en Asturias.

10 feb 2026 06:00

Aragón ha votado sus primeras elecciones en solitario. Foco estatal y un centenar de medios. Un poquico de orgullo: enciendes la tele y hablan de tu tierra. Y, como sucede a los primerizos en sus primeras veces, no sabes muy bien si lo estás haciendo bien o mal. ¿Se votaba por Aragón, como defendían las izquierdas? ¿O era un referéndum contra Sánchez y Cataluña, como diría Ana Rosa?

Había división en la izquierda, con tres candidaturas a la izquierda del PSOE, pero también en la derecha, con otras tres a la derecha del PP. La diferencia no estuvo allí, sino en por qué había que ir al colegio electoral este pasado 8-F. La derecha lo explicó con absoluta claridad: votarles en Aragón era impugnar a Pedro Sánchez y a Cataluña. ¿La respuesta? Las derechas aragonesas, con una alta participación, votaron contra el sanchismo con ilusión y catapultaron a Vox.

Cada voto, prometen, acerca el fin del presidente. La tragedia de Ademuz aceleró la agresividad de la ultraderecha ahora preocupada por el transporte público ferroviario

El partido de Abascal sale muy reforzado y dobla hasta los 14 diputados. Da igual su campaña y sus caras, nada les afecta. Nolasco, su líder (por decir algo, en un partido donde el único que manda decide desde Madrid), apoyó el trasvase del Ebro una semana antes de las votaciones. Esa propuesta es tan impopular que antaño se había llevado por delante a dirigentes del PP y PSOE que la defendieron. En otros tiempos, importaría. Aquí y ahora no. Su posición ha sido clara: si, tras consumir todos los productos de comunicación de la ultraderecha, odias con todas tus fuerzas al sanchismo, ellos serán los más duros en defenderte.

Cada voto, prometen, acerca el fin del presidente. La tragedia de Ademuz aceleró la agresividad de la ultraderecha, ahora preocupada por el transporte público ferroviario. A ello se unieron proclamas contra la inseguridad, tras una reyerta en un centro de menores de Zaragoza donde varios medios apuntaron a bandas latinas. Se han acercado al sorpasso al PSOE, que habría sido demoledor. Pero esta vez, jugaban en casa: mientras las elecciones vayan de si Cataluña es favorecida por el Gobierno central, Aragón estará perdido.

Azcón vuela a costa del gobierno de coalición

“No me arrepiento”, repetía sin cesar Jorge Azcón, tras valorar unos resultados de unas elecciones que convocó para tener las manos libres de Vox pero que, como en Extremadura, le hacen más dependiente de los de Abascal. Se deja dos diputados, para acabar con 26, a ocho de la mayoría absoluta, pero la subida de Vox y la caída del PSOE le permitirá gobernar. Azcón, un producto de las Nuevas Generaciones populares, ha hecho carrera política durante tres décadas hasta alcanzar y reeditar la presidencia de Aragón. Durante la campaña, con su ágil dialéctica, se arrogó la defensa de Aragón ante Catalunya y señaló que su gestión en dependencia, sanidad o vivienda mejoraba la de Lambán. Feijóo acudió en su auxilio, pero no está claro si le ayudó: visitó la empresa Fribin para ponerla de ejemplo, antes de confundir su nombre y llamarla Brifin en ocho ocasiones. Entre medio, el presidente aragonés se pegó un homenaje: cerró el mitin con Vito Quiles y una banda de música que añoraba volver al 36. Azcón buscó tener foco estatal, siendo clave en el fin del sanchismo, pero en el camino se hirió a sí mismo y a Feijóo.  Su Aragón imparable no electrizó.

En cualquier caso, los resultados del PSOE sí son peores que en las autonómicas de 2023, donde el batacazo llevó a Sánchez a convocar elecciones generales. El gobierno de coalición tiene un problema: sus buenos datos macroeconómicos y de empleo benefician a presidentes autonómicos del PP, que sacan pecho de ellos, mientras achacan el coste de la vivienda y la inflación al gobierno central. Es más, mientras las comunidades reciben la mayor financiación autonómica de su historia, un 8% más en 2026 que el año pasado, y subvencionan nuevos servicios públicos, los gobiernos del PP (y del PSOE) denuncian agravios con Cataluña.

“No me arrepiento”, repetía Azcón, tras valorar unas elecciones que convocó para tener las manos libres de Vox pero que, como en Extremadura, le hacen más dependiente de los de Abascal

En Aragón, esos fondos estatales han financiado parte del ciclo 0 a 3, futuras matrículas universitarias gratuitas o la reducción de la lista de espera en dependencia, capitalizado todo por Azcón. Hay también dinámicas propias. Si el empleo en España va bien, en Aragón va mejor. Su posición estratégica como hub logístico, el mantenimiento del sector industrial y el desarrollo turístico han convertido a esta tierra y, principalmente a Zaragoza, en un lugar que ya no expulsa, sino que atrae jóvenes, muchos de las propias zonas rurales cercanas.

Alegría, ‘game over’

El PSOE obtiene los peores resultados de su historia. Jugaba en terreno difícil. Aragón es la comunidad, junto a Valencia y Baleares, con más lazos históricos, económicos y demográficos con Cataluña, pero es también la de mayor aversión al vecino rico. Acudir a las elecciones con un acuerdo de financiación bilateral con Cataluña, del que se desmarcó la Chunta Aragonesista, parecía una losa difícil de remontar. El ciclo de las derechas en Aragón es el ciclo del anticatalanismo tras el procés. Aún no hemos salido de ahí. 

“Usted está inhabilitada para ser presidenta al venir de la mano de Sánchez, que ha acordado entregar el dinero de la financiación de Aragón a Cataluña”, repitió decenas de veces Azcón en campaña. Alegría jugó a marcar cierta distancia con el sanchismo, sin éxito, y terminó hablando de financiación autonómica en su entrevista central con el Heraldo de Aragón, el poderoso periódico conservador que también dirige los informativos de la televisión autonómica.

Acudir a las elecciones con un acuerdo de financiación bilateral con Cataluña, del que se desmarcó la Chunta Aragonesista, parecía una losa difícil de remontar

La exministra socialista pensó que con moderación se podía ganar a las derechas antisanchistas, pero cada vez parece más claro que sólo se les puede confrontar a la ofensiva, como intentó Sánchez en la fase final. El futuro de la candidata socialista, en un partido donde sus cuadros territoriales son fieles al socialismo más rancio, parece lejos de Zaragoza.

La Chunta de Pueyo está de vuelta

Las izquierdas del PSOE obtuvieron cinco diputados en 2023. Dos años después logran siete, como en Extremadura, pero seis de ellos los capitaliza la Chunta Aragonesista de un excepcional Jorge Pueyo. Con cara seria, comenzó su noche electoral señalando que “era un buen resultado para Chunta Aragonesista, pero un mal resultado para Aragón”. El camino sólo acaba de empezar.

Creado en 1986, CHA nació en defensa de la cultura aragonesa, la lucha contra los macropantanos y trasvases y la defensa de la vertebración territorial e incluso crearon el tranvía en Zaragoza, cuando gobernaron la capital aragonesa. Pero el 15M de 2011 les pilló con el pie cambiado. Labordeta, su figura más visible, había fallecido el año anterior. Habían sufrido un éxodo de militancia y se habían replegado ideológicamente. Apostaron por perfiles más tecnocráticos e incluso entraron en el Gobierno para aguantar el empuje de Podemos. Hibernaron y resistieron, gracias a su implantación territorial y al continuo recuerdo del presentador de Un país en la mochila

El punto de inflexión lo aportó una serie de movimientos tectónicos entre 2022 y 2023. La vuelta a los escenarios del histórico grupo Ixo Rai en 2022 permitió reencontrarse a generaciones aragonesistas

Pero era la hora de volver. El punto de inflexión lo aportó una serie de movimientos tectónicos entre 2022 y 2023. La vuelta a los escenarios del histórico grupo Ixo Rai en 2022 permitió reencontrarse a generaciones aragonesistas que llevaban una década en su casa en un concierto con 5.000 aragonesistas, que Arainfo lo denominó un “aquelarre de recuerdos y emociones” y “una trobada de encuentros, abrazos y posibles futuros”.

En esa época, comunicadores en aragonés como el propio Pueyo o Silvia Cebolla habían accedido a la televisión aragonesa, gracias a la presencia de Chunta en el Gobierno y sacaban la lengua del armario. La progresiva descomposición del espacio de Podemos Aragón hizo el resto y ya en mayo de 2023 Chunta superaría de nuevo a IU y Podemos. Sólo dos meses después, Jorge Pueyo, cuyo programa de televisión fue cancelado por el PP, saltaría al Congreso, en coalición con Sumar, Podemos e IU. 

Dos años después, Aragón ha descubierto a este abogado de 30 años, hablante de aragonés y natural de Fonz, que, ha hecho el camino de vuelta de Madrid a Aragón. Tras un acuerdo entre las distintas sensibilidades del partido, la secretaria general Isabel Lasobras, voz del sector rural de Zaragoza, daba un paso atrás y cedía la cabeza de lista al joven candidato, apoyado por la dirección de Pepe Soro y Joaquín Palacín que apostó, por fin, por un relevo generacional. De pronto, Chunta conectaba su vieja alma (el aragonesismo histórico de Labordeta y Bernal, el de los fundadores nacidos en los 60) con milennials de la izquierda en Aragón (algunos, paradójicamente, hijos de aquellos).

La mezcla ha sido un potente discurso anti-establishment dirigido a partes iguales a Azcón, Ayuso o las multinacionales tecnológicas. De repente, CHA sonaba diferente. Igual hacía guiños a la impugnación, como el primer Podemos, que a la gobernabilidad y la experiencia en gestión del partido, como el Sumar de Yolanda Díaz, o a la herencia histórica aragonesista, como con su cartel (“A favor de Aragón”), que recuperaba la línea gráfica de la Chunta del 1986. Pueyo habló de Aragón, pero se centró en los temas concretos, como el acceso a una casa. Acumuló millones de visualizaciones tras un beef con Azcón por no regular la vivienda (principal problema percibido por los aragoneses, según el CIS), acusando al presidente de ser millonario y tener diez propiedades inmobiliarias. También habló de Amazon y las tecnológicas, al señalar a los centros de datos, con 31 proyectos aprobados por el PP, que generarán un coste ecosocial y consumirán más energía que todo Cataluña junta y el doble de toda la producida en Aragón, sin contrapartidas en creación de empleo. 

De pronto, Chunta conectaba su vieja alma (el aragonesismo histórico de Labordeta y Bernal) con milennials de la izquierda en Aragón (algunos, paradójicamente, hijos de aquellos)

Y los aragoneses le han reconocido a Chunta el trabajo. Con un 10%, logran el mejor resultado histórico autonómico desde el 2003, cuando Labordeta era su diputado en Madrid. Palabras mayores. El futuro de la Chunta es vibrante, como afirmó Pueyo: “Queremos construir un aragonesismo de amplia base y ser la referencia de la izquierda en Aragón”. Tiene en su mano crecer en militancia y organización social. Pero el Aragón de hoy es distinto del que relataba Labordeta al cantar “Vamos camino de nada, vamos a ver como el Ebro con su soledad se marcha. Y con él van en compaña, las gentes de estas vaguadas, de estos valles, de estas sierras, de estas huertas arruinadas”.

Su tierra capta población y es más diversa que la de hace 30 años. El 15% de la población aragonesa es migrante (y un 32% nació fuera de ese territorio): por ello, la izquierda debe ponerse, como la Francia Insumisa de Melenchón, a agrupar en su bloque político a los nuevos y viejos aragoneses. 

Sus resultados son gasolina ante la desesperanza. Ante la previsible huida de Pilar Alegría, Pueyo lo dejó claro en la noche electoral: “Le decimos a Jorge Azcón que este es el principio de su fin, que le va a presentar batalla y que vamos a construir un proyecto cada día más ilusionante, cada día más grande para convertirnos en la verdadera oposición del Partido Popular”. La batalla comienza ahora. Arremánguense. 

IU sobrevive, pero no suma

Al 50% del escrutinio, IU perdía por primera vez su diputado en Zaragoza. La llegada del conteo de los votos de los barrios de la capital evitó la debacle. Su candidata, Marta Abengoechea, funcionaria municipal y sindicalista de CGT, era bien valorada por los movimientos sociales. Ahora les representará desde las Cortes de Aragón, tras lograr un 2,9% de los votos. ¿Era posible una unidad de izquierdas?

Durante unas semanas se exploró esa coalición. Implosionó cuando, en Madrid, Podemos vetó a Sumar y el Partido Verde. Chunta, preocupada porque el ruido de la capital de España les afectara, lanzó un órdago: o todos o ninguno. Imposible con el ruido de sables entre Sumar, IU y Podemos. Finalmente, IU se amarró a Sumar y Chunta a un Partido Verde (ex Equo) muy fuerte en el Alto Aragón y que recupera el foco antes de las elecciones andaluzas. La portavoz ecologista estatal, Mar González, literalmente se fue a vivir a Huesca y Zaragoza para apoyar la campaña. 

La estética y el lema de IU mejoraron campañas anteriores. Zaragoza en Común y varios ministros arroparon a Abengoechea y la intervención de Antonio Maíllo en su acto central fue impecable, recordando por qué las personas de izquierdas dedicamos nuestras vidas a la militancia. Pero algo no tira. La hipótesis de Izquierda Unida era que sin Podemos ni Sumar, el voto natural de la izquierda se les iba a trasvasar a ellos, herederos naturales. No ha sido así. Sin embargo, su rol, junto al del exalcalde Pedro Santiesteve y al de una Zaragoza en Común que sigue activa, va a ser clave en lo municipal. Las fuerzas de izquierdas tienen la oportunidad de volver a asaltar alcaldías si combinan ambición, ausencia de ruido y generosidad. 

Podemos desaparece de otro parlamento

Podemos Aragón, que llegó a obtener 14 diputados en 2015 (20,5%) y que ostentó la Consejería de Universidades con Maru Díaz, desaparece del parlamento aragonés, con apenas un 1,04% de voto y sólo 2.000 votos más que Escaños en Blanco. Su candidata, María Goikoetexea, a pesar de ser elegida candidata sin proceso de primarias, es una dirigente bien valorada tras su buena gestión en el Instituto Aragonés de la Mujer. Intentó remontar la campaña retomando el discurso podemista de 2019, algo extemporáneo, y con un lema “Con rasmia”, que recordaba a la Chunta. Pero los potenciales votantes en la izquierda tuvieron claro que quien se presentaba era Irene Montero, que visitó Aragón hasta en 3 ocasiones. El lío interno también acompañó esta vez, tras excluirse de las primarias al actual portavoz parlamentario de Podemos, Andoni Corrales, que a su vez logró el escaño en 2023 tras borrar de la lista a la número 2 de la candidatura, Gemma Sinués, que le antecedía, en el registro de las listas. 

Podemos Aragón, que llegó a obtener 14 diputados en 2015 (20,5%) y que ostentó la Consejería de Universidades con Maru Díaz, desaparece del parlamento aragonés, con apenas un 1,04% de voto

Podemos también fue protagonista por hechos más positivos, como el histórico acuerdo de regularización de migrantes, del que se beneficiarán medio millón de personas. Algo que, sin embargo, cuestionaba su línea argumental frente al Gobierno y Sumar: si es positivo llegar a acuerdos con el PSOE, ¿cuál es su diferencia con Sumar-IU? Por eso, al poco, el partido morado cambió el tono. Si Chunta focalizó su campaña en Azcón y Sánchez en Elon Musk, Podemos centró su confrontación en Vito Quiles, tras los ataques de éste. ¿Da para obtener representación una campaña contra la ultraderecha mediática? No lo parece, pero aciertan en que la izquierda ha de perder el miedo y recuperar el espacio público, tras el acoso a comunicadoras como Elena Reines o Sara Santaolalla. 

Si el partido morado no hace una reflexión, y rápido, con los fascistas a las puertas del Gobierno central, sólo aumentará la irritación con ellos en la izquierda 

¿Cuál es el futuro de Podemos? Dice el protagonista de La Gran Belleza de Paolo Sorrentino: “Yo no sólo quería participar en las fiestas, quería tener el poder de hacerlas fracasar”. Durante los últimos años Podemos hizo suya esa frase. Nada sin nosotros. Desde hacía tiempo sabíamos que Podemos ya no puede ganar, pero la amenaza de que sin ellos fracasará todo, cada vez parece menos creíble. Por ello, si Belarra y Montero querían mostrar fortaleza en Aragón, la jugada ha sido la contraria. Si el partido morado no hace una reflexión, y rápido, con los fascistas a las puertas del Gobierno central, sólo aumentará la irritación con ellos en la izquierda, lo que les expulsará de los parlamentos andaluces y castellano-leonés, donde defienden cuatro diputados en los próximos meses.

Aragón va de cojón o el mundo según el PAR

“Facha con tractor: rezar, cazar y almorzar al bar”, decía el vídeo de campaña lanzado por el conservador Partido Aragonés (PAR) donde Alberto Izquierdo salía en su tractor o siendo revolcado por una vaquilla. Izquierdo es un candidato multiusos, alcalde de un pueblo de Teruel, surgido de las cenizas de un PAR que durante décadas se ha coaligado por igual con el PP y con el PSOE a cambio de financiar una red clientelar que les garantizaba votos y control de ayuntamientos. Al menguar, esa red sólo se había mantenido en Teruel, donde 4.000 votos te otorgaban representación. 

Alberto Izquierdo intentó levantar una campaña donde todas las encuestas le eran desfavorables. Intentó ser el Jacome aragonés en las comarcas más envejecidas del Estado. Se hizo famoso en la campaña tras decir “Aragón va de cojón” en su minuto de oro del debate electoral. Aunque sin éxito, su camino puede ser explorado por otras derechas con implantación territorial para frenar a Vox. Mimetización con sus pueblos, críticas a los políticos de moqueta de Madrid y un discurso populista y agresivo, a la ofensiva. Como decía en los carteles de los taxis aragoneses: “Izquierdo no usa Uber. Con un PAR”.

La desaparición del regionalismo aragonés de derechas del PAR, que llegó a ostentar la presidencia de Aragón durante seis años, es un suceso de extraordinaria relevancia. Sobrevivirá en algunos ayuntamientos, pero tendrá muy complicado volver a las Cortes. ¿Ocuparán su espacio Teruel Existe y CHA? ¿O irá directamente hacia Vox? 

Aragón Existe vuelve a ser Teruel Existe

Tomás Guitarte era no hace mucho el hombre del momento. Con un diputado y dos senadores irrumpió en el Congreso en 2020, invistió al Gobierno de coalición del PSOE y Podemos y soñó con extender su proyecto progresista a la España vaciada. Lo intentaron en otros territorios, pero sólo se consolidó en Soria. Se lanzó a sustituir a la Chunta en Aragón en 2023 impulsando Aragón Existe y se quedó por segunda vez a pocos votos de obtener representación por Zaragoza. Siguen siendo percibidos como los únicos que defienden a Teruel de la desigualdad con Zaragoza, pero su extensión fuera de allí no ha cuajado y se quedan con dos únicos diputados autonómicos por Teruel.

La indefinición de Aragón Existe les han pasado factura. La derecha no les perdona haber investido a Sánchez y para la izquierda son “el clavo del abanico” del PP de Azcón

Tiene simpatía y apoyos, pero su indefinición, con apoyos a izquierda y derecha, les han pasado factura. La derecha no les perdona haber investido a Sánchez y para la izquierda son “el clavo del abanico” del PP de Azcón. Sufrieron una campaña dura, donde las cloacas las puso en marcha el PAR, con una surrealista denuncia sobre la mujer de Guitarte, que tuvo un desproporcionado vuelo en la campaña electoral. Como ha señalado su líder, este movimiento ciudadano que llegó a unir a la provincia, tendrá que realizar una profunda reflexión, incluida la del propio liderazgo del movimiento y su vuelta definitiva a Teruel. 

Alvise, ‘au d’astí’

De las pocas buenas noticias de estas elecciones es que el SALF de Alvise, que había obtenido el 5% en las europeas en Zaragoza, no estará en las Cortes de Aragón. Lo han rozado, quedándose a sólo 228 votos tras obtener un 2,9% de voto. Su candidata, Cristina Falcón, directora de un colegio público de Zaragoza representa un perfil de una ultraderecha más popular que Vox. Fuera de los medios, que ya cubrían a ocho partidos, han denunciado fraude electoral por la falta de papeletas de SALF en los colegios electorales, lo que en su mundo conspiranoico les dará gasolina para futuras oportunidades. Por el camino, han dejado a 18.000 votos de extrema derecha sin representación.  

Pero otros ultraderechistas también ganaron sin presentarse a las elecciones. Los agitadores Ndongo y Vito Quiles utilizaron Aragón como su laboratorio de pruebas. Entraron en campaña para acosar a Pilar Alegría, Irene Montero o Pablo Iglesias. Vito Quiles, además de escuadrista, fue participante en mítines del PP. Lo que parece claro es que si no les frenamos, seguirán participando activamente en las siguientes citas electorales.  

¿Y ahora qué?

La izquierda baja y la ultraderecha sube en Aragón, sí, pero la otra sensación de la noche debe ser que hay partido. En unas elecciones hostiles, las izquierdas en su conjunto solo han perdido tres escaños (de 28 a 25). No están tan lejos. Feijóo, por su parte, no ha perdido, pero tampoco ha ganado. Gobernarán Aragón y el PSOE está más débil, a costa de hacer de trampolín de Vox. Su jiu-jitsu continuará en Andalucía y Castilla y León. El político gallego espera que estos desastres autonómicos impulsen una rebelión interna contra el sanchismo antes de las municipales. Si con esta estrategia sigue subiendo Vox, es su silla la que puede correr peligro. De momento, los de Abascal ya han pedido “consejerías, con estructura y presupuesto”, para apoyar al PP. Cuanto más cedan, más se alejarán del centro y reactivarán a la izquierda.

La izquierda baja y la ultraderecha sube en Aragón, sí, pero la otra sensación de la noche debe ser que hay partido. En unas elecciones hostiles, las izquierdas en su conjunto solo han perdido tres escaños

Sánchez sigue teniendo una baza en la política internacional. Durante años, la izquierda realizó alertas antifascistas ante el surgimiento de Vox. No está claro si toda la población percibía eso como fascista. Sin embargo, el ICE y las acciones de Trump, con detenciones de niños delante de sus padres o asesinatos a plena luz del día, muestran lo que podríamos esperar de unas ultraderechas desacomplejadas en Europa. Sánchez acierta poniendo el foco en Estados Unidos, elevando el nivel de decibelios con los tecno oligarcas e impulsando regularizaciones de migrantes. Mejor estar del lado de Bad Bunny que de un presidente americano vinculado a Epstein. Su agenda internacional lo sitúa como referente fuera del país. Apunten: las izquierdas internacionales más beligerantes con las derechas son las que tienen más cerca repetir sus gobiernos, como México, Colombia, Brasil y España.

Entre las izquierdas del PSOE, la unidad tendrá que esperar. Andalucía está en rojo para Antonio Maíllo: se juega su futuro y el de IU con la audaz jugada de liderar una izquierda fuerte en la comunidad más poblada del país. Espera que les lance para liderar la nueva confluencia estatal. Pero otro desastre en Castilla y León, dentro de un mes, acelerará la OPA de Rufián a la izquierda española, que tendrá su primera parada en el acto del político catalán con Emilio Delgado y Sara Santaolaya. O se mueven rápido, o les mueven. 

En un momento donde la izquierda vemos con miedo los resultados de Vox en Aragón, la tierra de Labordeta también nos recuerda que no debemos bajar los brazos. Hay una esperanza posible porque, más pronto que tarde, veremos una tierra que ponga libertad. 
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