Aragón consolida el ciclo conservador con un PP fuerte y una izquierda fragmentada

La fuerte caída del PSOE, que hace tres años se quedó a apenas 40.000 votos del PP, amplía la sensación de victoria popular. El promedio de encuestas sitúa la candidatura de Alegría en torno al 24%, cinco puntos por debajo del resultado de 2023.
Aragón 8F
Arte El Salto Alejandro Nolasco (Vox), Jorge Azcón (PP), Pilar Alegría (PSOE), Alberto Izquierdo (PAR), Marta Abengochea (IU-Sumar) Tomás Guitarte (Existe), María Goikoetxea (Podemos), Jorge Pueyo (Chunta Aragonesista).

Aragón marca la tercera parada de este año electoral en forma de cascada, si no hay sorpresas a la vista. Al igual que ocurrió en Extremadura, el panorama electoral presenta rasgos muy similares: un Partido Popular que revalidará tanto la victoria como el gobierno, apoyado en un Vox cuyo crecimiento parece asegurado.

Sin embargo, Aragón introduce dos elementos diferenciales relevantes. Por un lado, la presencia de tres partidos regionalistas con peso electoral; por otro, una izquierda a la izquierda del PSOE claramente fragmentada. Aunque el desenlace en términos de gobernabilidad parece bastante definido, estos dos factores alterarán tanto los resultados como, sobre todo, la lectura política de los mismos.


En el bloque de la derecha, el Partido Popular volverá a imponerse tanto por fortaleza propia como por debilidad ajena. Por un lado, exhibe una alta fidelidad entre sus votantes de 2023 y una notable capacidad de absorción de electorados heterogéneos que van desde el Partido Aragonés hasta Vox, pasando incluso por el PSOE —uno de cada diez votantes de Javier Lambán apostará este domingo por Jorge Azcón— y por Teruel Existe. Por otro, la fuerte caída del PSOE, que hace tres años se quedó a apenas 40.000 votos del PP, amplía la sensación de victoria popular.

Como ya ocurrió en Extremadura, el PP concurre a estas elecciones con un presidente más que con un simple candidato, lo que permite ensanchar los límites de las siglas. Azcón no es solo, junto a Pilar Alegría, el candidato más conocido; es además el mejor valorado en términos generales (5,53), entre sus propios votantes (7,85) y también en electorados frontera, como los de Vox (6,13) o el PAR (6,11).


Al igual que María Guardiola en Extremadura, Azcón es percibido como un presidente “presidenciable” para una parte muy amplia del electorado aragonés. No solo tres de cada cuatro ciudadanos dan por hecho que será el ganador, sino que además es el candidato preferido para volver a gobernar entre quienes expresan una preferencia clara (43%).


Ese triunfo, sin embargo, se quedará previsiblemente a pocos escaños de la mayoría absoluta, lo que obligará al PP a depender del apoyo de Vox para la investidura y la estabilidad de la legislatura. También aquí, como en Extremadura, la extrema derecha crecerá por dos razones principales.

En primer lugar, por la fortaleza de su marca, que atraviesa un momento de ascenso. El programa o el candidato territorial resultan secundarios frente al peso del liderazgo nacional y de unas siglas muy movilizadoras. De hecho, solo la mitad de sus votantes desea que Alejandro Nolasco sea presidente, pero el 70% tiene decidido repetir papeleta y, además, hasta un 10% de antiguos votantes del PP optarán esta vez por Vox.


El resultado es un equilibrio funcional dentro del bloque de derechas: un candidato del PP que se expande hacia el centro, captando votantes socialistas, y unas siglas de Vox que garantizan un socio imprescindible para gobernar, pero sin capacidad real de disputar la hegemonía al Partido Popular.

En el bloque de la izquierda conviene distinguir al menos dos niveles. Por un lado, el Partido Socialista, que atraviesa un momento de debilidad pero sigue liderando este espacio; por otro, las fuerzas alternativas minoritarias.

Según el CIS, el voto de Podemos en 2023 se dispersa en tres direcciones —PSOE, CHA e IU/Sumar— y es, además, la formación con mayor proporción de indecisos, que alcanza hasta el 25%

Pilar Alegría llevará al PSOE a su segundo peor resultado histórico en Aragón, solo superado por el impacto de la irrupción de Podemos hace una década. El promedio de encuestas sitúa al partido en torno al 24%, cinco puntos por debajo del resultado de 2023.


Alegría, sin embargo, no es una mala candidata. A diferencia de otros casos autonómicos, su grado de conocimiento es muy alto (93%, al nivel de Azcón), está bien valorada por sus votantes (6,25) y no genera un rechazo intenso en electorados frontera: tanto los votantes de la Chunta Aragonesista como los de IU/Sumar y Podemos la puntúan por encima de la media. Es, además, la única candidata capaz de disputar parcialmente el consenso que rodea a Azcón, ya que el 27% de quienes tienen una preferencia clara la quieren como presidenta.

El problema del PSOE aragonés no es tanto su candidata como el desgaste del PSOE a nivel nacional. Las encuestas muestran un patrón común en la mayoría de comunidades autónomas durante el último año y medio.

En Aragón, el partido mantenía en 2024 un nivel de apoyo similar al de las elecciones anteriores, pero ese respaldo comenzó a erosionarse con claridad a partir de la segunda mitad de 2025, coincidiendo con la sucesión de casos de corrupción y de acoso conocidos públicamente.

En cuanto a la izquierda alternativa, sus principales enemigos son la fragmentación y el sistema electoral. Izquierda Unida y Podemos, que sumaron en torno al 7% en 2023 y lograron entrar por la mínima en Zaragoza, concurren de nuevo por separado y repetirán previsiblemente un porcentaje similar. La diferencia es que esta vez una mayor parte de esos votos se concentrará en IU/Sumar, lo que prácticamente asegura su entrada y complica seriamente la de Podemos.

La explicación no parece estar en el liderazgo. Ambas candidatas son desconocidas para cerca de la mitad del electorado aragonés y sus valoraciones no destacan ni siquiera entre sus propios votantes. El factor más determinante es organizativo y electoral: IU/Sumar ha logrado fidelizar a la mayor parte de su electorado de 2023 y, además, atraer a una porción significativa de antiguos votantes de Podemos —hasta un tercio, según 40dB—. Podemos, en cambio, no ha conseguido retener a su base. Según el CIS, su voto de 2023 se dispersa en tres direcciones —PSOE, CHA e IU/Sumar— y es, además, la formación con mayor proporción de indecisos, que alcanza hasta el 25%.


La CHA emerge así como la candidatura progresista y regionalista mejor posicionada. Cuenta con un candidato, Jorge Pueyo, conocido y bien valorado en el espacio progresista y es la fuerza que más crece dentro de este bloque, captando apoyos tanto a su izquierda como a su derecha. Algunas encuestas le otorgan hasta un 8%, lo que le permitiría disputar hasta tres escaños en Zaragoza y hasta dos en Huesca. No obstante, la fragmentación de estas tres fuerzas —que concurrieron juntas en las generales— puede traducirse en una mejora en votos, pero difícilmente en escaños debido al sistema electoral. Una simulación conservadora indica que, de haber ido unidas, podrían haber alcanzado hasta diez diputados, entre tres y cuatro más de los que previsiblemente obtendrán por separado.

Por último, los partidos regionalistas presentan trayectorias paralelas pero con resultados desiguales. Tanto Aragón Existe como el PAR sufren importantes fugas de voto respecto a 2023. En el caso del PAR, las pérdidas se concentran claramente en la derecha: aproximadamente la mitad de sus antiguos votantes optarán ahora por el PP o por Vox. En Aragón Existe, la fuga es más diversificada y con un peso notable de la indecisión. En cualquier caso, ni el marco electoral ni la dinámica de campaña han favorecido esta vez sus agendas territoriales, y todo apunta a que sus escaños no serán determinantes para inclinar la balanza de gobierno.

En definitiva, Aragón confirma un escenario previsible en su resultado, pero complejo en su lectura: una derecha claramente dominante, una izquierda fragmentada y penalizada por el sistema electoral, y unos regionalismos que pierden centralidad en un contexto de polarización estatal.

Aragón
Aragón 8F: elecciones en tiempos de macroproyectos y microizquierdas
Azcón llega a las elecciones autonómicas subido sobre la ola del anticatalanismo y del crecimiento económico. Su principal competidor no es el bloque progresista, sino un Vox que acaricia el segundo puesto.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...