Tecnología
La red 5G: un paso más hacia la sociedad telegestionada

Con suma celeridad las administraciones públicas han concedido los permisos a la nueva red de telecomunicaciones 5G, para la que no están disponibles herramientas de medida. Hay información científica que dice que añadirá nuevos perjuicios a la salud además de los ya existentes por la actual contaminación electromagnética.


publicado
2019-06-25 06:55:00

¿Quién dijo que la actual economía capitalista no podía seguir creciendo? La industria del entretenimiento y servicios que tienen como base desarrollos tecnológicos han encontrado nuevos mercados. Plataformas como Netflix que transmiten sus contenidos a través de internet se han abierto camino. La logística, el transporte, el comercio, la comida a domicilio han aprovechado la geolocalización y la robótica para ofrecer productos al gran público a precios competitivos... Por supuesto, estos logros empresariales se han realizado a costa de trampas legales y dumping social y medioambiental. Pero no cabe duda de que el cambiante hábitat tecnológico ha ofrecido nuevos negocios para quien ha estado dispuesto a explorar las posibilidades.

El desarrollo de la microelectrónica y la informática continúa imparable. La capacidad de manejo del big data por parte de potentes algoritmos, junto al auge del teléfono móvil y el desarrollo de sistemas integrados en los más variados aparatos cotidianos, está dando lugar a un nuevo entorno cibernético en el que cada vez más actividades están regidas por la ‘inteligencia artificial’. Para la puesta en marcha de servicios que suministren contenidos o se hagan cargo de la gestión de distintos servicios se necesita una red de telecomunicaciones más densa y con mayor velocidad de transmisión de datos que las actuales 3G y 4G, para lo que la industria y los gobiernos han desarrollado la nueva red de telecomunicaciones 5G.

Desde las administraciones públicas se considera que la 5G será un factor de progreso económico. Desde las empresas se anuncia un mundo de posibilidades que harán la vida más fácil a los ciudadanos. Los nuevos sistemas inteligentes serán más eficientes y ofrecerán opciones hace apenas unos años impensables. Sin embargo, ¿será tan buena como se promete para los ciudadanos? ¿O lo será para los negocios en un paso más para crear una sociedad controlada por los dispositivos electrónicos, alienada y consumista?

Tecnología
5G: La batalla por la hegemonía mundial

La hegemonía en el desarrollo tecnológico es el campo de batalla de la hegemonía en el capitalismo futuro. Estados Unidos está intentando limitar el auge de China a través de un ataque a Huawei, una empresa que representa el salto adelante planificado por el gobierno de Pekín.

Uno de los aspectos en los que se está poniendo más énfasis sobre las ventajas que ofrecerá el 5G es el de la salud. Por medio de sensores incorporados, el estado físico del usuario será monitoreado en todo momento, permitiendo a la inteligencia artificial una detección temprana, así como un control y seguimiento de los tratamientos prescritos. Las analíticas constantes se podrán realizar inclusive desde los propios retretes de los domicilios. No es difícil imaginar un futuro cercano en el que nuestro médico de cabecera sea un bot que, desde la mañana hasta la noche, siga nuestra situación de salud y nos de los consejos y las recomendaciones oportunas. Tal vez, inclusive algunos usuarios se sientan más predispuestos a “hacer caso” a un programa informático antes que a un médico de carne y hueso. Resulta paradójico que la robótica y el software inteligente esté amenazando o reconvirtiendo algunos puestos de trabajo más técnicos mientras que aún no es capaz de suplantar a otros menos cualificados como la asistencia doméstica o el cuidado de personas.

La pregunta es: ¿de verdad el 5G va a suponer una mejora en la salud de los ciudadanos? ¿O simplemente será un nuevo área de negocios desde la que se controle y gestione la atención médica para un público pudiente pero no se aporte nada significativo en los aspectos esenciales que influyen en la salud de la población, como son ciertos factores ambientales cada día mas deteriorados? Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se está reconociendo que las próximas generaciones vivirán menos años, por la contaminación. Por desgracia la OMS, vinculada a la industria de las telecomunicaciones, no considera que la contaminación electromagnética sea uno de esos elementos ambientales negativos que harán que nuestros hijos tengan una menor esperanza de vida. Sin embargo parte de la comunidad científica está alertando de que el creciente nivel de exposición electromagnética de la población está relacionado con cada vez más problemas de salud, incluido el cáncer.

No hay información acerca de cómo se va a propagar la radiación de la nueva red de telecomunicaciones. Según informes de la Unión Europea, no hay herramientas precisas disponibles para medir el impacto real de la exposición electromagnética en la población proveniente de los sistemas 5G. Por supuesto no hay información científica que avale su seguridad y la información independiente que existe sobre las nuevas frecuencias que se utilizarán nos dice que, además de los problemas de salud anteriores —afectación de los sistemas nervioso, inmunitario, hormonal y estrés celular— nos podemos encontrar con nuevos inconvenientes a nivel de piel y ojos. Para dar una noción anecdótica de lo que pueda suponer el despliegue de estas frecuencias milimétricas y submilimétricas de hasta 86 Ghz a medio plazo, valga decir que son utilizadas en armas diseñadas para la dispersión de multitudes y son empleadas en aparatos ahuyentadores de plagas de insectos y roedores.

Las noticias destacadas han sido sobre el veto de la administración Trump a Huawei. Tras los supuestos motivos de seguridad se encuentra la defensa de las empresas estadounidenses Verizon y ATT, rezagadas tecnológicamente en relación al gigante tecnológico chino de cara al despliegue de la red 5G. Lo cierto es que si de alguien se ha demostrado la falta de seguridad y el espionaje sistemático ha sido de las agencias de inteligencia estadounidenses CIA y NSA, con la complicidad de las grandes empresas de software americano Google y Microsoft. Sin embargo la negativa al 5G por parte de algunas autoridades locales europeas ha pasado de puntillas por los grandes medios de comunicación. La ciudad de Bruselas ha rehusado elevar sus estrictos límites de emisión electromagnética para dar cabida a la red 5G y el cantón de Ginebra se ha negado al despliegue hasta que no haya garantías acerca de sus efectos en la salud.

Con suma velocidad se han realizado las acciones administrativas para permitir el despliegue de la red 5G. En España el proceso público de alegaciones se puede considerar que fue una farsa en la cual los problemas de salud ampliamente documentados por organizaciones como la PECCEM fueron obviados. Otros recursos como los realizados por Ecologistas en Acción requiriendo declaraciones de impacto medioambiental no se han tenido en cuenta. Se ha aprobado la reasignación de frecuencias de la TDT —700 Mhz— y se ha dado permiso para el uso de la nueva banda de 3.5 Ghz y las ondas de muy alta frecuencia milimétricas. Todo ello sin existir información de cómo van a afectar las nuevas emisiones a la población, sin haber desarrollado instrumentos efectivos para su control y en contra de llamamientos científicos y organizaciones por el medioambiente que denuncian daños para la salud.

Hace apenas unos años defensores del software libre como Richard Stallman hacían discursos sobre los problemas de seguridad de las redes de telecomunicación que al público en general podían sonar paranoicos. ¿Si no soy un terrorista islámico ni un disidente chino, ruso o estadounidense, a quién pueden interesar mis datos de navegación? ¿Y quién va a ser capaz de manejar esa ingente cantidad de datos? Poco tiempo después de que se hiciera pública la patente de software propiedad de Facebook para escuchar de manera remota el sonido ambiente a través del micrófono de nuestro teléfono móvil hemos tenido noticia de personas que, tras hablar sobre determinado producto, recibían publicidad del mismo, y recientemente se producía en los tribunales la sentencia condenatoria a la Liga de Fútbol Profesional española por espiar a los usuarios de su aplicación si estaban presenciando una retransmisión televisiva pirata.

Los ciudadanos siguen encandilados con las nuevas tecnologías de la telecomunicación. Han aceptado los dispositivos electrónicos como objetos cotidianos, están dispuestos a perder su privacidad a cambio de los nuevos servicios y no están interesados en los problemas de salud asociados a la exposición electromagnética. Los organismos de protección de la salud están secuestrados por la industria de las telecomunicaciones; los gobiernos, exclusivamente preocupados por el desarrollo económico. Los cambios se están produciendo demasiado deprisa. Los elementos para una nueva sociedad tecno-autoritaria están aquí. Y para cuando queramos reaccionar puede que sea demasiado tarde.

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2 Comentarios
Taquion 19:50 27/6/2019

¿Por qué "por desgracia"? La investigación no da ningún indicio de que "la exposición electromagnética de la población está relacionado con cada vez más problemas de salud, incluido el cáncer" ... hay que saber un poco más antes de aventurarse a escribir artículos tan perniciosos

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#36366 19:11 26/6/2019

Extraordinario artículo. Convencido de que al menos uno o una del medio millón de políticos que velan por nosotros y nuestra salud, hará uso de su responsabilidad para intervenir. Pongo como ejemplo al senador Patrick Colbeck en Estados Unidos.

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