¿Qué feminismo hegemónico queremos?

Ante acontecimientos como la huelga del 8 de Marzo, neoliberales como Inés Arrimadas dejan claros los límites de su feminismo: un feminismo que se niega a cuestionar la explotación de clase que también sufren millones de mujeres en todo el mundo.

8 de marzo
Concentración feminista. Álvaro Minguito

Diputada de En Marea en el parlamento gallego, forma parte de Anticapitalistas y milita en el movimiento feminista


publicado
2018-01-29 15:04:00

En el último periodo, el feminismo está colocando en el centro de la agenda debates que hasta hace poco quedaban reducidos a espacios minoritarios. Aparecen “voces feministas” en lugares en los que era inusual: desde las páginas de los periódicos más populares del mundo, hasta en los discursos más virales en galas como los Globos de Oro.

Esta situación es resultado, en gran parte, de la capacidad que tuvo el movimiento feminista de conectar sus demandas con partes muy amplias de la sociedad. Es evidente que esto abre muchas potencialidades, pero estas vienen acompañadas de numerosos riesgos.

Uno de ellos es la posible asimilación y aprovechamiento del discurso feminista por parte de sectores tradicionalmente ajenos e incluso beligerantes a éste. Esto contribuye a la confusión en cuanto a la inclusión de la perspectiva feminista de forma transversal en nuestra sociedad. Partidos como el Frente Nacional en Francia o candidatas como Hillary Clinton pasaron a envolverse en la bandera de la “igualdad”, haciendo que nuestra causa fluctúe entre múltiples niveles de aceptación, transversalidad y radicalidad en función de quién la abandere. Eso sí, ante acontecimientos como la huelga del 8 de Marzo, neoliberales como Inés Arrimadas dejan claros los límites de su feminismo: un feminismo que se niega a cuestionar la explotación de clase que también sufren millones de mujeres en todo el mundo.

Para evitar este riesgo de banalización, es necesario hacer una reflexión sobre la complejidad del sujeto "mujeres". Tenemos que partir de que no existe una única subjetividad femenina universal, aislada de otras construcciones sociales. Por tanto, debemos romper con la idea, que se va extendiendo cada vez más, de que las relaciones de dominación y opresión son iguales para todas las mujeres, en todos los contextos históricos y sociales.

Esto no quiere decir que debamos rechazar o desplazar el género o el sexo como categoría de análisis, como variante que condiciona unas determinadas relaciones sociales o incluso como base para la construcción de una identidad común. Pero sí debemos tener en cuenta que la repercusión masiva que han alcanzado ciertos debates está teniendo, en demasiadas ocasiones, la contrapartida de transmitir una idea homogeneizadora de las mujeres, en la que la parte más mediática se identifica como el conjunto.

En consecuencia, para evitar las invisibilizaciones concomitantes debe ser un objetivo fundamental poner en el centro a las que siempre quedan en un segundo plano, a las que soportan mayores niveles de opresión, las precarias, las cuidadoras, las invisibles.

En la construcción de este nuevo sujeto antagonista, es imperativo incorporar otras categorías como la clase y la raza, que interactúan con el género; sin subordinarlas ni jerarquizarlas. Tenemos que ser conscientes de que a la hora de configurar ese sujeto colectivo, van a convivir identidades y realidades sociales diversas, por lo que va a ser clave la correlación de fuerzas entre ellas.

Pero esto no quiere decir en ningún caso que un “nosotras” no sea necesario, que un sujeto conjunto no sea fundamental. De hecho, aunque pueda parecer contradictorio, es más necesario que nunca para responder a otro de los grandes riesgos actuales: el intento de reconfigurar el feminismo como una salida individual.

Los referentes que transmiten esta idea son múltiples y cada vez están más presentes. Desde cantantes o actrices famosas hasta determinados iconos políticos como los antes mencionados. Esto hace que, salvo excepciones, el mensaje se transmita desde posiciones individuales con un determinados estatus económico y social, por parte de mujeres que han alcanzado una determinada posición de poder.

Ello nos lleva a otra cuestión complicada. ¿Modifican estas conquistas, realmente, las relaciones de poder? ¿Podemos aprovechar las experiencias y estas determinadas posiciones “individuales” para la transformación del conjunto de las relaciones que nos atraviesan y no para reproducir aquello que decimos denunciar?

Estamos ante un debate verdaderamente complejo, porque, por supuesto, uno de nuestros objetivos es el de romper con la falacia de la separación de la vida pública/privada y en este sentido es importante visibilizar todas esas vivencias que se llevaban en lo más interno de cada una de nosotras. Estas palabras de Germaine Greer apuntan algo interesante "Lo personal sigue siendo político. La feminista del nuevo milenio no puede dejar de ser consciente de que la opresión se ejerce en y a través de sus relaciones más íntimas, empezando por la más íntima de todas: la relación con el propio cuerpo".

Pero a la vez que asumimos esto, no podemos olvidar que nuestra política no puede basarse en una colección de estas experiencias particulares. O bien nos dotamos de un marco estratégico, y compartimos la idea de que para ser eficaces en la erosión de los valores dominantes debemos responder conjuntamente, o habremos perdido.

El riesgo de centrar nuestra política sólo en respuestas personales es la de acabar normalizando el concepto liberal de la libertad individual aplicado al feminismo. Detrás de nuestras decisiones y patrones de vida no está la capacidad de "empoderamiento" individual que tengamos, sino una determinada estructura social. Aunque, por supuesto, esta crítica al concepto de libertad liberal y esta mercadotecnia que describe el feminismo como una practica individual, no debe convertirse en un discurso que facilite la vuelta al paternalismo o la victimización sobre las mujeres.

A pesar de todas las contradicciones y riesgos, es innegable que en un momento general de reflujo, el feminismo se está convirtiendo en un espacio para la esperanza y el combate. Nuestro momento es ahora, aprovechémoslo. Los pasos dados de cara este 8 de Marzo señalan que vamos en el buen camino,ya que todo el trabajo de preparación colectiva está ayudando a construir ese "nosotras", ese sujeto vinculado y configurado en torno a las luchas de las subalternas y las trabajadoras. Un sujeto antagonista aglutinante que, en el espacio del conflicto, adquiere el poder de parar el mundo.

Sobre este blog
Somos una fundación de pensamiento crítico. Tenemos como referencia un marxismo abierto, crítico y autocrítico, y el encuentro con otras corrientes del pensamiento emancipatorio. Editamos una revista, una web con análisis de la actualidad política en vientosur.info, publicamos libros, organizamos foros. En nuestro blog en El Salto encontraras artículos sobre la actualidad estatal e internacional, feminismo, ecosocialismo e historia de los movimientos anticapitalistas.
Ver todas las entradas
4 Comentarios
Jesús 17:03 31/1/2018
Puede que mi comentario tenga algunas de las características de no admisibilidad, en tanto soy un producto de ésta sociedad y no de la que me gustaría. Aparte de eso debo decir que este articulo, sobre la cuestión del feminismo,es de los pocos que pone el asunto de la clase como el principal, la mayoría lo que hacen es reivindicar para las mujeres el mismo estatus que los hombres, sin cuestionar la explotación a la que somos todos sometidos para el disfrute de unos pocos privilegiados, algunos claman por la eliminación del "techo de cristal" que se le impone a las mujeres a la hora de ascender a las direcciones de las empresas, cuando las reivindicaciones justas de todos los trabajadores nos llevan a enfrentarnos con esas direcciones,y no son distintas por su composición de género, las mujeres son tan explotadoras como los hombres, y también tan explotadas como los hombres, heterosexuales, homosexuales, bisexuales y todas las variantes que existan....P.D. disculpen igual escribí obviedades o sandeces.
Responder
2
0
José .Mª V. Jiménez 9:46 2/2/2018
La lucha contra la discriminación de la mujer es necesaria (rompe la ideología del 'Patriarcado'), pero si no lucha por un mínimo de bienestar para todos'(reducción de la desigualdad económica, social y política), se convierte en un mero paliativo de la discriminación de genero, siendo totalmente insuficiente para conseguir la igualdad entre géneros, es una falacia que las mujeres lo harían mejor si el 'matriarcado' sustituye al 'patriarcado' en el marco de una Civilización de la Desigualdad, donde la ''Diferenciación económica' está i'institucionaliada'.
Responder
0
0
#7691 15:25 30/1/2018
La libertad no tiene genero
Responder
0
2
Pin Estrada 18:46 29/1/2018
Supongo que ese "nosotras" se refiere a "nosotras" las explotadas, las dominadas¿no? ¿O incluye también a Ana Patricia Botín o a la hija de Amancio Ortega (no sé como se llama)?
Responder
3
1
Sobre este blog
Somos una fundación de pensamiento crítico. Tenemos como referencia un marxismo abierto, crítico y autocrítico, y el encuentro con otras corrientes del pensamiento emancipatorio. Editamos una revista, una web con análisis de la actualidad política en vientosur.info, publicamos libros, organizamos foros. En nuestro blog en El Salto encontraras artículos sobre la actualidad estatal e internacional, feminismo, ecosocialismo e historia de los movimientos anticapitalistas.
Ver todas las entradas

Destacadas

Precariedad laboral
Las marchas contra la precariedad llegan a Madrid

Miles de personas han participado en la manifestación en Madrid de apoyo y bienvenida a las marchas que desde el 19 de mayo han recorrido el país para protestar contra la precariedad y por unas pensiones públicas dignas.

Aborto
Irlanda vota a favor de despenalizar el aborto y abre el camino a una nueva ley

La clara victoria de la opción partidaria de despenalizar el aborto en Irlanda se celebra como hito histórico en un país en el que la influencia católica sobre las mujeres sigue pesando mucho.

Feminismos
La ola feminista en Chile sacude los cimientos de colegios y universidades

Manifestaciones en las calles y ocupación de universidades son algunas muestras del movimiento que desde mediados de abril agita Chile. Las mujeres protestan por los casos de acoso en escuelas públicas y exigen transformaciones que van más allá del ámbito de la educación.

Sistémico Madrid
Ana Botín o la obligación de desconfiar

El grueso de la fortuna que su padre ocultó en paraísos fiscales no está en las 20 empresas que Ana Botín y sus hermanos controlan desde un vigilado callejón en el corazón de la colonia de El Viso.

Últimas

Opinión
Crisis política y moción de censura: ¿gran caos bajo el cielo o restauración en curso?
2

La opción de Ciudadanos y de las élites económicas es clara: la actual relación de fuerzas parlamentaria no se corresponde con la realidad y son necesarias nuevas elecciones para que Ciudadanos gobierne con el apoyo del PP.

España no es (solo) blanca
Fátima Aatar: “El antirracismo será político o no será”

Activista contra el racismo y la islamofobia, Fátima Aatar es una de las voces más solicitadas por los medios para explicar qué es ser mujer y musulmana. Como si eso fuese incompatible.

Tauromaquia
“¿El toro no sufre?” Ocho mitos de la tauromaquia, desmontados
69

Quienes defienden la celebración de corridas de toros suelen emplear argumentos que, en ocasiones, pueden sonar a ciencia ficción. Hemos consultado a varias personas expertas qué hay de veraz en estas premisas.