Túnez
“La juventud indignada y la clase trabajadora no van a quedarse a mitad de camino”

Entrevista con Fathi Chamkhi, diputado del Parlamento tunecino y dirigente del Frente Popular, sobre las actuales movilizaciones en Túnez, realizada por Dominique Lerouge.

Tunez
Manifestación en Tunez. Foto: AI

publicado
2018-02-02 08:44

¿Cuáles son las razones inmediatas de las movilizaciones actuales en Túnez?

El pasado 8 de enero comenzaron los enfrentamientos como respuesta a las medidas de la Ley de Presupuestos de 2018, que afectan de lleno a las clases populares. En concreto, se trata de un aumento de los ingresos fiscales suplementarios de 1.282 millones de dinares (MD) (1), a los que se añade un nuevo impuesto del 1% sobre los salarios, que equivale a 148 MD, así como de una reducción de 1.060 MD de los gastos del Estado. El total de estos ingresos suplementarios previstos representarán alrededor del 7% del presupuesto del Estado.

La información sobre las consecuencias concretas de esta Ley de Presupuestos comenzaron a circular en diciembre y fueron confirmadas a comienzos de enero por una primera oleada de subidas de los precios (2). Han sido estas medidas las que prendieron la chispa. Tras una semana de protestas y en ocasiones, de enfrentamientos muy violentos con las fuerzas del orden (3), una calma precaria se ha instalado de nuevo sobre el conjunto del país.

¿Cuál es la estrategia del gobierno para intentar imponer sus políticas?

Con estas medidas, el gobierno de Youssef Chahed (YC) sabe que camina por terreno minado. No solo a causa de su impopularidad, sino también por la amplitud de las críticas que caen de todas partes contra el gobierno y su muy decepcionante balance. Estas críticas no vienen únicamente de la oposición, sino también del interior de la coalición en el poder (4) e incluso de Nidá Tunis, el propio partido de YC. Por eso el gobierno de YC se ha preocupado por distribuir la aplicación de sus medidas a lo largo de todo el año en curso, a fin de reducir los riesgos de una nueva explosión social. Ha dedicado también muchos esfuerzos de comunicación para intentar justificarlas: YC y sus ministros hacen a menudo referencia al balance negativo que han heredado de los gobiernos precedentes e invocan también los sacrificios por los que habría que pasar para salir de la crisis y lograr un relanzamiento económico que tarda en llegar.

En fin, frente a la espectacular degradación de las condiciones de vida de los y las tunecinas, YC y sus ministros no encuentran otra cosa que decir para tranquilizarles que predecir un final cercano de sus sacrificios. Aseguran que 2018 será el último año de la crisis y que en 2019 Túnez saldrá del largo túnel de la crisis y reanudará su crecimiento. 

¿Esta estrategia tiene posibilidades de triunfar? 

Para mí es totalmente en vano. La gravedad y la persistencia de la crisis económica, la amplitud del desastre social y sobre todo, la larga lista de promesas incumplidas de “futuros esplendorosos”, han acabado con la paciencia de la gente en Túnez, dando paso a sentimientos de cólera y de amargura. 

El descontento social se alimenta constantemente de las crecientes dificultades económicas y sociales, en particular del agravamiento del paro y la bajada casi general del poder adquisitivo. De hecho, YC, al igual que sus numerosos predecesores, sabe que no controla el país. En agosto de 2016, durante su discurso ante el Parlamento en el voto de confianza a su gobierno, YC había evocado los principales indicadores económicos y sociales del país. En un discurso que quería ser sincero, retrató un negro panorama: crisis de las finanzas públicas, corrupción que gangrena todo el aparato del Estado, endeudamiento externo que alcanza récords absolutos y que representa un peso insostenible para las arcas del Estado, una enorme demanda social agravada por un paro endémico, así como una pobreza en extensión continua o la ruina de los servicios públicos. Frente a esta situación de crisis global, YC había prometido aplicar respuestas adecuadas en materia de política económica y social, a fin de enderezar el rumbo, restablecer los equilibrios financieros y reanudar el crecimiento. Hoy todo el mundo está de acuerdo en que el gobierno de YC ha fracasado en su misión de salvamento, aunque intente desesperadamente aferrarse al menor signo para ocultar su palmario fracaso.

Empujado por el FMI, con el que ha acordado una serie de reformas a tres años vista, YC apuesta fuerte y hace declaraciones del tipo: “Estoy obligado a tomar medidas dolorosas”, “los sacrificios son necesarios” o “la situación del país es grave y es necesario que aceleremos el ritmo de las reformas”. 

¿Tiene aún futuro el gobierno Chahed?

La protesta social ha puesto duramente a prueba a un gobierno desgastado, cada vez más abandonado por su aliados políticos y atrapado por su fracaso frente a la dramática situación del país. El gobierno de YC parece claramente en suspenso y sus días están contados. Los raros apoyos que le permanecen fieles son el partido islamista Al Nahda y por increíble que parezca, la todopoderosa central sindical UGTT. Su secretario general no encuentra nada mejor que decir que Túnez está harto de continuos cambios de gobierno. 

¿Cuál es la situación de la economía tunecina?

La situación económica y social de Túnez es grave porque efectivamente, está en medio de su más larga crisis económica, cuyo comienzo se remonta a 2008 y que se ha agravado después de la revolución de 2011. Además, está la crisis de las finanzas públicas. El gobierno tiene cada vez más dificultades para movilizar recursos financieros para su presupuesto, a pesar de la bajada importante y continua del gasto social. El recurso creciente al endeudamiento (5) ha permitido hasta ahora camuflar la grave crisis de las finanzas públicas. En 2010, la parte de la deuda en el presupuesto del Estado era del 17% y en 2017, ha pasado al 30%.

Finalmente, la crisis de la deuda es un hecho comprobado. A partir de ahora el Estado no puede ya contar con los préstamos para compensar la diferencia entre los recursos propios y sus necesidades de financiación. El gobierno actual o el que le reemplace estará cada vez más tentado, en particular bajo la presión del FMI, a tomar medidas antisociales. Frente a esto, las clases populares y la juventud, que han probado en muchas ocasiones su gran capacidad de movilización, no van a dejarse avasallar.

¿Hay que esperar entonces que va a continuar la resistencia de las clases trabajadoras y de la juventud?

Para hacer frente a las agresiones sociales múltiples y continuas por parte de un régimen capitalista decadente, las clases trabajadoras tunecinas y la juventud lo han experimentado todo, o casi todo: resignación a la opresión política, insurrección revolucionaria, luego las elecciones democráticas y más tarde, la manipulación por fuerzas retrógradas y contrarrevolucionarias. Pero lejos de debilitar su determinación y su combatividad, estas experiencias les han beneficiado en el plano de la educación política y de la toma de conciencia. Nada parece indicar a día de hoy que la juventud indignada y las clases trabajadoras vayan a pararse a mitad de camino. Las semanas y los meses que vienen están llenos de promesas positivas.

Notas

1) 3 dinares equivalen 2 euros

2) Aumento de los precios de la electricidad y del gas: 358 MD; del carburante: 342 MD, de ciertos productos de base: 330 MD, del transporte escolar: 30 MD.

3) 1 muerto, 930 detenciones, más de un centenar de personas heridas de los dos lados (manifestantes y policía) y gran cantidad de daños materiales.

4) Es un gobierno de coalición (“de unidad nacional”) entre los dos partidos vencedores en las últimas elecciones de 2014: el partido Nidá Tunis y el partido islamista Al Nahda.

5) La tasa de endeudamiento ha pasado del 40,5% en 2010 al 71,4% actualmente. Al mismo tiempo, el saldo pendiente de la deuda pública ha aumentado de 25,6 a 76,2 mil millones de dinares.

29/01/2018

https://npa2009.org/idees/international/tunisie-la-jeunesse-revoltee-et-les-classes-laborieuses-ne-vont-pas-sarreter-au

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