Para comprender el resultado de las elecciones presidenciales en Venezuela

El resultado de las elecciones presidenciales en Venezuela sirve a la performatividad de los discursos en juego: al del Gobierno, al de la oposición abstencionista y al de la que sí se presentó.

Un mural en un edificio del centro de Caracas (Venezuela) recuerda a Hugo Chávez
Un mural en un edificio del centro de Caracas (Venezuela) recuerda a Hugo Chávez. Luis Carlos Díaz

Sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela


publicado
2018-05-22 12:00:00

Lo que ocurrió estaba previsto en los escenarios bosquejados. Pero en Venezuela las cosas sorprenden porque cambian las formas de presentarse y las interpretaciones terminan trastocando el panorama. Lo de ayer fue sorpresivo porque no hubo derrotados y alimentó tendencias en la misma dirección que traían los actores antes del evento, como si se tratase de una pelea con ganadores y sin perdedores. Luz verde para que todas las tendencias pisen el acelerador.

El primer escenario previsto era el triunfo de Maduro. Pero sorprendió el 68%, una tasa que por alta puede resultar poco creíble, siempre y cuando no se conozca el resultado de la abstención: no se esperaba una tan elevada, se ubicó en el 52 % cuando en las recientes presidenciales apenas superó el 20%. Sumó al asombro la decisión de Henri Falcón de desconocer los resultados, porque aunque apenas llegó al 21% de votos, con el llamado contencioso se mantuvo como líder de la oposición electoral en un momento en el que el resto de líderes de la oposición se encuentran en el extranjero.

Estamos en presencia de un resultado que sirve a la performatividad de los discursos en juego. Sirve al gobierno para decir que arrasó y que, por primera vez, un presidente saca un porcentaje tan alto sobre sus competidores (45%). Sirve a la oposición radical, abstencionista, puesto que más de la mitad del padrón electoral prefirió abstenerse y tendrá herramientas discursivas para hablar de “deslegitimación” del proceso. Finalmente, sirve a la oposición electoral, quien no ha reconocido el triunfo de Maduro debido a las “irregularidades” que tuvieron lugar en la jornada, con lo cual intentarán mantenerse en el espectro político demandando nuevas elecciones.

El triunfo estratégico de Maduro se basó en lanzar a la oposición al terreno de la abstención y mover una maquinaria electoral mínima. El triunfo de la abstención se basa en ratificar que la vía debe ser extraelectoral y ofrece oxígeno a los gobiernos del mundo que quieren intervenir en Venezuela. Otra vez en medio, la oposición electoral es la más golpeada, pero con su falta de reconocmiento al proceso electoral entra nuevamente en el juego de la oposición radical.

Amanecerá y Maduro continuará como presidente, y eso tiene como principal responsable al abstencionismo. Una breve comparación con las legislativas de 2015 —donde la oposición sacó 7.700.000 votos— indica que mantener la línea político-electoral hubiera permitido sacar al menos dos millones de votos de ventaja al oficialismo, que ayer obtuvo 6.190.000. ¿Por qué no lo hicieron?

¿Cómo llegó la oposición al abstencionismo?

 Desde que a tempranas horas comenzó el proceso electoral, fue evidente que las calles de las urbanizaciones de clase media y alta estuvieron vacías, y que igual suerte corrían otros centros electorales, donde muy pocas personas estaban efectuando el voto. Se planteaba un acatamiento de la línea abstencionista por parte de un buen sector de la oposición.

El resultado de este 20 de mayo no podrá comprenderse si se desconocen los pasos previos que llevaron a esta situación inédita en Venezuela, con respecto a la alta abstención y al elevado resultado del presidente.

A comienzos de 2016, la MUD (Mesa de la Unidad Democrática, coalición opositora), en medio de un ambiente de victoria, inusitada frente al chavismo, comenzó a presionar por salidas rápidas. El presidente de la AN, Henry Ramos Allup, declaró que su idea era “sacar a Maduro en menos de seis meses”, lo que no estaba contemplado ni en la Constitución ni en las leyes. El Tribunal Supremo de Justicia declaró en desacato a la Asamblea Nacional el 9 de diciembre de 2016.

La oposición pisó el acelerador. El 9 de enero de 2017 la nueva directiva de la Asamblea Nacional, presidida entonces por Julio Borges, declaró la falta absoluta del presidente y su abandono del cargo.

A partir de allí comenzó una pugna institucional que explotó durante el segundo trimestre de 2017 con la violencia de calle —“guarimbas”— como protagonista y con el liderazgo político opositor llamando a manifestaciones. Henrique Capriles, principal líder opositor, fue inhabilitado por la Contraloría General para cargos de elección, hecho que lo alejó de una estrategia política-electoral y lo sumó a los actores que promovían una salida violenta. Hasta allí llegó la estrategia electoral de la MUD.

Maduro sorprende

Después de las mencionadas legislativas de 2015, la crisis económica se agudizó rápidamente y hubo desajustes institucionales que hicieron ver al gobierno en franco deterioro, no solo económico, sino político. Parecía venirse abajo.

Maduro emprendió una estrategia en alianza con los militares y la institucionalidad levantada durante el gobierno de Chávez y el suyo propio, que les fortaleció internamente ante las declaraciones de la oposición y sus aliados internacionales que subían su tono.

La respuesta a este levantamiento de calle de 2017 la diseñó Maduro por la vía de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y logró descolocar a la MUD (Mesa de la Unidad Democrática, coalición opositora) al punto de no saber cómo responder ante el llamado de elecciones de gobernaciones (septiembre 2017), alcaldías (diciembre 2017) y ahora presidenciales. En 2017 la ANC declaró improcedente el triunfo del opositor Juan Carlos Guanipa, por no haberse juramentado en su seno, mientras los otros cuatro gobernadores de oposición sí lo hicieron. Las diferentes tendencias de la oposición tuvieron respuestas disímiles y prefiguraron diversas vías que disolvieron el escenario electoral de un posible triunfo.

Aunque parezca debilitado por la alta abstención, el resultado se muestra suficiente para los planes de Maduro. Hace tres días la BBC titulaba un artículo: “Maduro ha mostrado ser un político más astuto de lo que muchos pensaban”. Ciertamente, muchos actores en el mundo van a entender tarde que la situación en Venezuela es más compleja que lo que perfilan las informaciones que giran en contra de Maduro y sobre la situación en Venezuela, o que hay factores de poder que deben tomarse en cuenta, como la misma oposición y sus procesos internos, y la hegemonía chavista dentro de las Fuerzas Armadas y buena parte de los sectores populares.

¿Qué pasará ahora?

Maduro minimizará la importancia de la abstención y el reclamo electoral, sabrá neutralizarlo discursivamente y en la política interior. Pero aún desconocemos la respuesta de Estados Unidos y sus aliados, que de arremeter económicamente con un embargo o bloqueo pueden terminar de empujar a Venezuela hacia el abismo económico. Marco Rubio ha dicho hoy: “Maduro ha hecho lo que esperaba, mañana Estados Unidos responderá”. Pero también es cierto que Marco Rubio y un conjunto de funcionarios han realizado importantes amenazas desde hace mucho y aún no terminan de actuar directamente. ¿Es posible que esta vez sea diferente?

Con el resultado de la alta abstención, la oposición radical tiene más argumentos para esperar un Día D parecido al de Panamá en 1989. Mientras tanto, el gobierno ha logrado un nivel de atornillamiento que después de este evento está más cerca de procesos de “perpetuación atemporal”, como en Cuba y México. En ambos los partidos de gobierno han tenido la hegemonía total. En el caso de Cuba desde el año 59, y el PRI de México desde 1929, con un breve intersticio de cuatro años.

5 Comentarios
#16939 15:49 23/5/2018

https://www.lahaine.org/mundo.php/venezuela-las-tareas-inmediatas

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#16851 16:01 22/5/2018

http://insurgente.org/norelys-morales-aguilera-apuntes-sobre-la-cobertura-mediatica-internacional-a-los-comicios-de-venezuela/

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#16850 15:59 22/5/2018

22/05/2018 :: Venezuela
Un nuevo plano existencial se abre en Venezuela
x Misión Verdad
Maduro es el primer líder que consigue enfrentar y de momento vencer la nueva estrategia de "cambio de régimen" de EEUU y sus aliados

Editorial

Es un principio máximo de la batalla política y de la guerra: nadie puede seguir en pie sin asegurar su propia supervivencia. Y este domingo Nicolás Maduro con su victoria electoral lo hizo abriendo un nuevo ciclo para el chavismo y, sobre todo, para el país.

1. Una victoria electoral que cierra un ciclo político de confrontación

Los años en la Venezuela chavista pasan con rapidez, parecen cinco años y no uno desde que sucedió el brutal linchamiento de Orlando Figuera, hecho conmemorado precisamente el mismísimo día de la cita electoral. Ese dato de profundo sentido emocional y humano para una gran parte de los venezolanos nos lleva hacia un punto nodal de la política hoy: Maduro ganó la presidencia de la República en el aniversario del asesinato con mayor contenido simbólico de todo lo que se movía contra el chavismo en las guarimbas de 2017.

Estas presidenciales estuvieron marcadas dentro de un ciclo en el que la oposición presionó el quiebre contra el Gobierno Bolivariano y la conformación institucional diseñada por Hugo Chávez desde la primera constituyente en 1999.

Se puede decir que desde el triunfo de la oposición en las parlamentarias de 2015, este ciclo llevó al país hacia un empate técnico en términos de fuerza que el antichavismo intentó volcar a su favor a través de un referéndum revocatorio, declaraciones de abandono del cargo, juicios políticos, antejuicios de mérito, intentos de golpe de Estado y guarimbas. Toda una guerra política por vías legales e ilegales se puso en marcha para conformar una nueva Venezuela que sacara al chavismo de la ecuación institucional. Lamentablemente y con extrema crudeza, el caso de Orlando Figuera reveló la sustancia humana de lo que había detrás de esta metódica.

Maduro, junto al chavismo, retomó la iniciativa en 2017 con el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente para encausar el conflicto hacia una salida y destrabar la parálisis institucional abierta con la victoria parlamentaria de la oposición. Cambió completamente el escenario al adversario por uno totalmente nuevo, y lo llevó a dirimir esta confrontación a través de tres elecciones seguidas que cerraron este domingo con la presidencial. En ese sentido, al triunfar en las tres elecciones fragmentando al antichavismo, el Presidente canceló completamente la capacidad de peligro para el chavismo por parte de la oposición venezolana.

Obviar esto del análisis sería dejar sin pies ni cabeza cualquier tipo de interpretación sobre lo que sucedió este domingo.

2. Una elección que abre otro tipo de confrontación con EEUU

Ahora la disputa en el seno opositor parece ser por quién gestiona interna y externamente el embargo petrolero en ciernes o el paquete de sanciones de EEUU. Su razón de ser luego de esta estruendosa caída es intentar ejercer presión contra cualquier indicio de estabilidad en el país con el objetivo de fracturar al chavismo.

No es un detalle menor que el Frente Amplio Venezuela Libre, Soy Venezuela y ahora Henri Falcón se peleen por quién exige más fuerte la repetición de elecciones presidenciales.

Todos con nula capacidad de movilización, víctimas de sus propios militantes que podrían aceptar participar en el Gran Acuerdo Nacional convocado por el presidente Maduro para reestablecer el acuerdo de convivencia pacífica entre todos los actores políticos de Venezuela. Después de todo, la diferencia entre la participación en las parlamentarias y estas presidenciales es de 26%, casi la mitad de lo conseguido por Falcón, lo que convierte a los abstencionistas en una minoría que por sí misma no puede articular un proceso de presión interna similar a la de estos últimos años, en el corto y mediano plazo.

Este descalabro interno, por otro lado, pone al país en el centro de las amenazas de EEUU de utilizar todo su arsenal de guerra financiera, diplomática, mediática y comercial para generar una fractura interna que movilice un "cambio de régimen", según lo dejó entrever Juan Cruz, el asesor para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional de Donald Trump. La revelación del presidente Maduro acerca de un plan de golpe militar, pagado desde Colombia, abona además la tesis de que la estrategia de la Administración Trump es tomar Venezuela por la fuerza de las botas, intentando regresar a la región a un estadio similar al de las dictaduras militares de los años setenta.

3. Una victoria como lección regional que ubica a Maduro en otro plano histórico

Subestimado y maltratado por el progresismo regional, al punto de que ni Lula ni Cristina Fernández de Kirchner han mostrado respaldo público a su figura, Maduro acaba de vencer en esta elección una metódica de guerra política contra los liderazgos regionales que fulminó al progresismo en Ecuador, Argentina y Brasil. Ensayada sincrónicamente en todo el continente, esta metódica fue extremadamente sofisticada y exitosa al punto de que en todos estos países construyó panoramas nuevos que terminaron con la persecución, estigmatización y cárcel, como es el caso de Lula Da Silva.

No se trata aquí de hacer leña del árbol caído, ni señalar a quienes muchas veces con su silencio evitaron defender al chavismo en un momento existencial, sino tan solo remarcar la importancia de la experiencia histórica acumulada que deja la fórmula política inédita diseñada por Maduro con la que salió del mismo atolladero adonde fueron llevados Lula, Dilma, Correa y Cristina.

Esto convierte a Maduro en el primer líder que devela una forma de cómo enfrentar la nueva estrategia de "cambio de régimen" de EEUU y sus aliados en la región. Dejando así un piso político que le permite afrontar el desafío de gobernar una Venezuela que al día de hoy representa el segundo país más bloqueado del continente después de Cuba. Paradójicamente, ahora el deber histórico le demanda a Maduro, junto al chavismo, convertir a Venezuela en el primer país que en el siglo XXI puede sortear un bloqueo económico manteniendo un rumbo propio, como lo hizo en el pasado Fidel Castro.

4. El desafío del chavismo es blindar una de sus más importantes victorias políticas

El centro de este nuevo momento de la política venezolana deja de ser la confrontación con la oposición y se traslada toda la atención hacia el conflicto económico. Donde está en juego la capacidad del presidente Maduro de imponer una salida a situaciones agravadas por fallos administrativos y burocráticos que podrían dañar en el mediano plazo la posición alcanzada con esta importante victoria electoral. En su alocución después del anuncio de los resultados, el Presidente dejó en claro que ésta será la etapa política que se avecina en el país. El reto ahora es contra nosotros mismos.

Maduro ha centrado la lucha contra las mafias económicas como uno de los más importantes objetivos de su plan en pos de reestablecer el control administrativo de importantes áreas económicas del país: la distribución, la comercialización, el intercambio financiero, y el manejo de empresas e instituciones del Estado de alto valor estratégico. Su plan se ampara en el margen de maniobra que ha conseguido en estas últimas elecciones.

De esto deriva entonces el reto monumental más importante de la historia chavista: la imperiosa necesidad de salir del diseño de un país petrolero pensado, creado y moldeado a calco marginal del consumo gringo, culturalmente ultra dependiente de las importaciones y exportaciones de EEUU.

Ir hacia un modelo de país propio, que hoy no existe y que con Chávez llegó a dibujarse apenas en sus primeras líneas maestras. Un país basado en las capacidades del pueblo que hoy ha impedido -otra vez- la guerra total. Un país que pueda construir la gente que decidió quedarse, apoyándose en los aliados internacionales para afrontar el agresivo bloqueo estadounidense. Dejar atrás el país constituido en su cuerpo por el consumo superfluo, para sustituirlo por una cultura distinta, propia, no importada. Si acaso se pensase que es posible reeditar el país saudita, bien difícil sería mantenerlo vivo sin atar su destino a las manos del Fondo Monetario o a la inversión de transnacionales extranjeras.

Por fuerte que sea, el pulso que el presidente Maduro abrirá con el anuncio de su plan económico, centrado posiblemente en recuperar el valor de la moneda y la lucha contras mafias económicas del país, implicará según él "una renovación espiritual, ética, política y cultural", como ha afirmado en sus discursos, un nuevo comienzo. En los próximos días, sabremos con mayor detalle cuál es ahora nuestro lugar como chavistas en este nuevo ciclo estratégico para solidificar y blindar, quizás, una de las más importantes victorias políticas que hayamos tenido sin el comandante Hugo Chávez.

En su memoria, aquí seguimos rindiéndole homenaje, cinco años después, con el autobusero que nos dejó al volante en uno de los momentos más peligrosos de la humanidad.

Texto completo en: https://www.lahaine.org/un-nuevo-plano-existencial-se

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#16852 16:02 22/5/2018

http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/05/21/la-gran-derrota-de-trump-en-venezuela-por-carlos-aznarez/

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#16841 11:06 22/5/2018

Resulta simple, el chavismo mantiene una alta capacidad de la movilización, cuando la oposición se abstiene de participar en la democracia venezolana, Maduro vence con amplio margen. No existe una alternativa política al PSUV, la alternativa de la derecha es el golpismo, gobernar no les ha traído más que problemas, enseguida se les ve el plumero. Pronto comenzarán a buscar excusas para una intervención extranjera, pero lo harán pese a la voluntad de su propio pueblo.

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