La izquierda en Uruguay más allá de Pepe Mujica

¿Dónde empieza la historia contemporánea de la izquierda uruguaya? Una lucha que los llevó a crear un partido como el Frente Amplio, capaz de aglutinar de forma exitosa un amplio espectro de ideologías y de hacerse por primera vez, con el gobierno del país y aguantar en él durante más de una década.

José Mujica
Pepe Mujica, en un mitin en septiembre de 1985.
@maxcarbonell

publicado
2018-01-08 16:20:00

¿Quién es Pepe Mujica más allá los tópicos ampliamente difundidos que lo presentan como un presidente atípico —austero, humilde, sincero, etcétera— que ha seducido los corazones de personas de izquierdas —y no tan izquierdas— a lo largo y ancho de todo el globo? Si bien este artículo no es un análisis histórico-político exhaustivo ni sistemático —ni tiene la pretensión de serlo—, intenta arrojar un poco de luz sobre éstas y otras preguntas relacionadas. Aporta mi visión personal, surgida después de haber tenido la oportunidad de pisar esta pequeña y acogedora tierra de un rincón de la Latinoamérica y de haber podido conocer y aprender de algunos de sus encantadores, hospitalarios e interesantes ciudadanos y ciudadanas; siempre, eso sí, con un mate de por medio. 

Montevideo, la capital de Uruguay, es una linda y agradable ciudad porteña, algo más pequeña que Barcelona aunque guarda cierto parecido con esta. Paseando hoy en día por sus calles mientras comparto un mate con un buen amigo uruguayo —cabe decir que el mate y el termo son como una suerte de apéndice inseparable de la anatomía de los uruguayos— paso por delante del Shopping Punta Carretas. Este shopping, que podría ser —y es— como cualquier otro de los que tanto han proliferado en las últimas décadas a lo largo de Latinoamérica —y el mundo—, tiene una historia que lo hace especial y que enlaza con el tema de este artículo. El edificio que ocupa el Shopping está situado en el barrio de nombre homónimo, uno de los de renta más alta de toda la ciudad hoy en día, y cabe destacar que antes de convertirse en un centro comercial fue, durante la mayor parte del siglo XX, una prisión: el Penal de Punta Carretas.

Es en este lugar donde se produjo la operación "El Abuso", una fuga de récord guiness en la que más de 100 presos políticos uruguayos se escaparon de esta cárcel el año 1971, entre los cuales estaba la cúpula dirigente de los guerrilleros Tupamaros, incluido el mismo Pepe Mujica. Esto convierte a este lugar y momento en un buen punto de partida para trazar la historia contemporánea de la izquierda de este país. Seguro que si en lugar de tratarse de Uruguay estuviéramos hablando de Estados Unidos, y en lugar de ser guerrilleros Tupamaros en busca de justicia social fueran presos comunes, Hollywood ya se habría encargado de que conociéramos este nombre; pero no es el caso. Retrocedamos ahora un poco más

Los orígenes de los ‘tupamaros’

A final de los años 60 había un clima mundial de protesta social, recordemos Mayo del 68, y Latinoamérica en general, y Uruguay en particular, no eran excepciones. El país, además, sufría una grave crisis económica. El Partido Comunista de Uruguay, agrupaciones sindicales como PIT-CNT y grupos guerrilleros como el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) empezaron a tener una fuerte presencia a inicios de la década explorando diferentes vías —electoral, sindical, armada— para luchar contra un sistema que, aunque bajo la apariencia de una democracia en esos momentos, era claramente injusto para las clases populares y tenía un fuerte carácter autoritario y represivo.

La revolución cubana era un ejemplo fuerte y reciente y aunque el MLN-T no estaba ligado a ningún partido en concreto, con los años fue adoptando un perfil más marxista

A inicios de los 60 los tupamaros crearon un movimiento guerrillero poco común, de ámbito más bien urbano —Uruguay no es país propicio para otro tipo de guerrilla clásica más rural— que apostaba por la vía armada. La revolución cubana era un ejemplo fuerte y reciente, y aunque el MNL-T no estaba ligado a ningún partido en concreto, con los años fue adoptando un perfil más marxista. Hicieron algunas acciones, la mayoría de perfil bajo, tales como el robo de armamento, robo de provisiones —posteriormente repartidas entre las clases populares—, robo de dinero de fuentes capitalistas como bancos y casinos, etcétera.

Durante su tiempo en activo fueron duramente perseguidos por los sucesivos gobiernos del Partido Colorado y el Partido Nacional que incluso llegaron a vetar su nombre en los medios de comunicación; no en vano los llamaban los innombrables. Así, a fines de los 60 y principios de los 70 se intensificó la actividad guerrillera pero también su persecución estatal, y finalmente las fuerzas armadas tomaron el control en lugar de la policía y aplicaron, cada vez más, tácticas represivas y violentas, tales como la tortura y terrorismo de Estado. 

En el año 71, cuando ya se encontraban un gran número de tupamaros en prisión, y pocos meses después de que 30 mujeres se fugaran del Penal Libertad —paradójicamente Uruguay no solo tiene una cárcel llamada "libertad" sino también un cerro "chato" y un arroyo "seco"— se produjo también la citada fuga de más de 100 presos políticos de Punta Carretas. Lo hicieron de forma espectacular: a través de un túnel de 45 metros que iba desde una celda en el interior hasta una casa en el exterior, merced a una operación orquestada por los tupamaros, coordinándose los de dentro con los de fuera de la cárcel. Curiosamente, unos 40 años antes de esta gran fuga fueron presos anarquistas los que se escaparon del mismo penal cavando también un túnel. Los Tupas llamaron a la excavación de su túnel "Lenin" y al primer túnel construido por los anarquistas —que cruzaron por casualidad a media excavación— "Kropotkin", en honor al creador del anarco-comunismo.

Cuando se fueron, en el cruce de ambos túneles [utilizados para la fuga de 100 presos del penal de Punta Carretas] quedaba un cartel que rezaba “dos ideologías y un mismo objetivo: la libertad”

Cuando se fueron, en el cruce de ambos túneles quedaba un cartel que rezaba "dos ideologías y un mismo objetivo: la libertad". Está claro que todo esto no queda bien en una película de Hollywood por razones obvias, más aún cuando bajo el macartismo se había perseguido febrilmente pocos años antes cualquier atisbo de comunismo —incluso bajo sus propias filas— o cuando eran los estadounidenses —recordemos la Operación Cóndor que se gestó a finales de los 60 y ejecutó durante los 70 y 80— los que financiaban y orientaban la persecución, represión y violencia contra cualquier movimiento del estilo a lo largo y ancho del cono sur. 

La operación fue un éxito y asestó un duro golpe moral al Gobierno de Pacheco (Partido Colorado). De todas formas, y dado que los presidentes en Uruguay no se podían presentar a la reelección, su ‘delfín’ dentro del partido, Bordaberry, volvió a ganar las elecciones en el año 1971 por delante del principal candidato de la oposición, Wilson Ferreira (Partido Nacional). Ambos partidos, tradicionales y que abarcaban (y aun abarcan) posiciones de centro y de derecha, llevaban décadas turnándose en el Gobierno, en una suerte de bipartidismo como el que hemos tenido en España hasta no hace mucho tiempo.

Sin embargo, un hecho destacable fue que en esas mismas elecciones se presentó por primera vez un recién formado Frente Amplio, una coalición de partidos de izquierda que a parte de algunos de los partidos ya existentes o tradicionales (p.ej. Partido Comunista, Partido Socialista, Partido Demócrata Cristiano, entre otros) también integraba a algunos de los miembros del MLN-T, agrupados bajo el brazo político "Independientes 26 de Marzo". Juntos no tuvieron unos buenos resultados en esas elecciones pero plantaron una semilla que había de florecer años después. 

Doce años inacabables de dictadura militar

Sin embargo, un Gobierno debilitado, fuerte contestación social y "la amenaza" tupamara favorecieron que los militares cogieran fuerza y asumieran cada vez más poder con el beneplácito, permiso o incluso colaboración del Gobierno. Antes de 1973 el MLN-T estaba derrotado militarmente, su brazo armado desarticulado y vencido y muchos de sus integrantes, entre los cuales Pepe Mujica, encarcelados. Esta situación no fue suficiente para los militares que ampliaron su represión y persecución a las otras opciones existentes de izquierdas, incluyendo los sindicatos. Poco después, los milicos —nombre con el que se conoce a los militares en Latinoamérica— daban el golpe de Estado definitivo: disolvieron el Parlamento, prohibieron partidos, sindicatos e otras organizaciones (p.ej. estudiantiles) e instauraron una dictadura cívico-militar que duraría unos inacabables y oscuros 12 años.

Los principales dirigentes tupamaros fueron secuestrados y torturados hasta el extremo durante toda la dictadura. Solo hace falta leer el demoledor relato que hacen de esa experiencia Mauricio Rosenkov y el Ñato Huidobro, dos importantes guerrilleros tupamaros que fueron encarcelados junto a Pepe Mujica, en su libro Memorias del Calabozo.  

Los principales dirigentes tupamaros fueron secuestrados y torturados hasta el extremo durante toda la dictadura

No tuvo que pasar mucho tiempo para que la sombra de las dictaduras fascistas se extendiera por la región. Paraguay, Brasil y Bolivia ya lo sufrían desde hacía tiempo.  
 
Sea como fuere, y pese a toda la acumulación de capital económico y de poder político y militar, la presión popular interna y la tardía pero necesaria presión internacional (ONU, AI, URSS...) contribuyeron definitivamente al fin de la dictadura 12 años después de su comienzo. Durante el tiempo que duró, militantes del Frente Amplio lucharon contra ésta desde los diferentes sectores que lo integraban, con especial énfasis en el Partido Comunista y la CNT, y lo hicieron tanto en la clandestinidad como desde el exilio.

La vuelta a la democracia —con unas elecciones que ganó Julio María Sanguinetti del Partido Colorado— trajo la rápida liberación de presos políticos —como los dirigentes tupamaros— pero también una Ley de Caducidad de Pretensión Punitiva del Estado, es decir, una ley de impunidad sobre todos los delitos cometidos durante la dictadura como la violación de derechos humanos o el terrorismo de estado. 

El Frente Amplio empieza a ganar elecciones

La izquierda, duramente castigada durante toda la dictadura, se empezó a reorganizar entorno al Frente Amplio (FA), aunque quedaba la duda de qué harían los tupamaros. El MLN-T decidió abandonar la lucha armada y apostar por la vía democrática, integrándose definitivamente en el FA en el 89 bajo el paraguas del Movimiento de Participación Popular (MPP), al que también se sumaron otros grupos de la izquierda radical. Había mucha tensión interna por todo lo acontecido y sufrido durante la dictadura y la unión (o unidad) de la izquierda no fue tarea fácil. Sin embargo, mostraron mucha madurez: el reto común que tenían enfrente, unas oligarquías y una burguesía muy fuertes, ayudaron a remar en una misma dirección.

En palabras de Rosenkov: "Fuimos derrotados militarmente, pero la ética, las ideas, la energía de la militancia y el reconocimiento de la gente nos permitió estar donde estamos, integrando una fuerza como el Frente Amplio, donde la sabiduría de los fundadores permite mantener en una dignidad de acción a bolches, demócratas cristianos y viejos tupas". Y en efecto, en el FA conviven ideologías que van desde el comunismo, el socialismo y el marxismo hasta la democracia cristiana y un cierto liberalismo. La imperiosa necesidad de aplicar políticas progresistas e inclusivas que tuviesen en cuenta a los sectores más postergados, a las clases populares, y de desplazar a los sectores oligárquicos y burgueses que ostentaban el poder desde hacía décadas, fueron motivos suficientes para que los sectores más radicales aceptasen una vía de consenso más moderada. 

Sin embargo, [el Frente Amplio] mostró mucha madurez: el reto común que tenían enfrente, unas oligarquías y una burguesía muy fuertes, ayudaron a remar en una misma dirección

Y así fueron tejiendo unidad y tomando fuerza a lo largo y ancho del territorio las ideas que defendía el FA. Su primera victoria importante la tuvieron al cabo de poco, en el año 90: Tabaré Vázquez —actual presidente— se hizo con la Intendencia (alcaldía) de Montevideo, feudo que el FA ya no abandonaría y sigue ostentando en la actualidad. Con los años, el MPP —más tarde conocido como "Espacio 609" por su numero de lista electoral— fue ganando peso dentro del FA hasta llegar a convertirse en el sector más votado.

Si bien al principio algunos tupas se resistieron a presentarse como cargos electos, empezaron a hacerlo al cabo de un tiempo; el 94 por primera vez, y Pepe Mujica estaba entre ellos. Este en seguida fue adquiriendo peso y popularidad entre las clases populares: hablaba de forma sencilla, clara y directa, tenía magnetismo y empatía. Se trataba de un político completamente atípico, que iba a la contra de lo que se conocía como a "un político" hasta el momento: vestía, hablaba y vivía como la gente corriente; era humilde, sincero y no parecía tener ambiciones personales. 

Unos años más tarde, una fuerte crisis económica se produjo en la región. El corralito azotó a Argentina en 2001 y la crisis de la aftosa a Uruguay en el 2002. Esta última fue producida por una enfermedad que afectó a las vacas uruguayas, que son uno de los pilares de su economía, no en vano en Uruguay hay tres vacas por cada persona, comprometiéndola enormemente. Todo esto ayudó a que el FA pasara de haber estado a punto de ganar en las elecciones de 1999 a ganar ampliamente las de 2004, haciéndose así un partido de izquierdas con el gobierno de Uruguay por primera vez en la historia de su democracia.

Tabaré Vázquez se convirtió en presidente del país y Pepe Mujica en Ministro de Agricultura. A partir de este momento el FA se enfrentó al reto de gobernar un país, llevar a cabo las largamente esperadas promesas de derechos y justicia social para las clases populares y mantenerse unido a pesar de las distintas almas que conviven dentro de él y de las tensiones internas y contradicciones que inevitablemente conlleva la gestión del poder. La primera legislatura (2005-2010) avanzó con relativo éxito y en 2010, dado que en el FA no se puede repetir legislatura, Pepe Mujica se convirtió en Presidente del Uruguay. 

Mujica, presidente

Ex-guerrillero, campesino y con ideas socialistas; la historia a partir de aquí es más conocida por nuestras latitudes. Se convierte en una figura mundial, como ya hemos dicho, amen de su atípico estilo de vida para un presidente, su origen en la lucha armada y su magnética personalidad. No en vano, su discurso ante la ONU en 2013 tuvo un impacto que recuerda al que tuvo el del Che Guevara del año 64 en el mismo escenario. El mundo hoy es muy diferente del que había entonces pero las ideas que ambos defendían, así como el sufrimiento que padecen los pueblos a lo largo del globo que las justifican, siguen vigentes. La urgencia es, si cabe, aun mayor. Siguiendo la estela del internacionalismo por el que vivía —y murió— el Che, Pepe Mujica lideró activamente un gobierno que estrechó lazos y vínculos con los diferentes movimientos populares —con expresión política parlamentaria y sin ella— existentes en Latinoamérica en ese momento, así como con sus líderes: Raul y la revolución en Cuba, Chávez y la revolución bolivariana en Venezuela, Evo en Bolivia, Correa en Ecuador, así como con sus más inmediatos vecinos, como con el Kirchnerismo —con Cristina— en Argentina o el PT de Lula (y posteriormente Dilma) en Brasil.Además, bajo su mandato se llevó adelante una ambiciosa agenda de derechos sociales que ha convertido a Uruguay en pionero en la región: matrimonio igualitario, legalización marihuana, aborto libre y gratuito, etcétera.   

Por todo ello Pepe Mujica es una persona respetada y querida tanto dentro como fuera de su país, eso es indudable. Sin embargo, hay una parte de la izquierda uruguaya —quizás la que se sitúa más a la izquierda— descontenta, desilusionada o crítica con él y su mandato, no tanto a nivel personal sino como representante o cara visible de las políticas del FA. Si bien sí que se le atribuye una gran parte de responsabilidad a nivel personal de haber participado y potenciado el necesario latinoamericanismo del que hablábamos, los logros en cuanto a derechos se refiere no son tanto una cosa suya sino el resultado de una larga lucha por parte del FA puesto que gozaban de amplio consenso en la coalición. Sin embargo, hay que recalcar, para ser justos, que Tabaré, por ejemplo, no llevó adelante el tema del aborto y en cambio el Mujica sí. Sin embargo, la crítica más importante que se le(s) hace es a nivel económico. Le oíamos en la ONU criticar al "dios mercado" y el consumismo desbocado, pero no parece que ni él ni su gobierno lo hayan enfrentado mucho más allá que con la palabra. Aun así, Mújica acabó su legislatura (2010-2015) con gran popularidad y el FA, con Tabaré de nuevo a la cabeza, consiguió gobernar Uruguay por tercera vez consecutiva, y ya lleva camino de los 13 años en el gobierno, más de los que duró la dictadura. 

¿Y después de Mujica, qué?

Llegados a este punto, parece un buen momento para reflexionar sobre el momento político actual de la izquierda en Uruguay. El país es uno de los más progresistas —en cuanto a derechos sociales se refiere— de la región y goza de una significativa estabilidad económica y social. Además, la izquierda se mantiene en el Gobierno pese al retroceso que han sufrido recientemente algunas de las izquierdas del continente, entre ellos sus vecinos más inmediatos, Brasil y Argentina. Sin embargo, no es menos cierto que muchas de las expectativas que generó la llegada al gobierno del FA, sobre todo en cuanto a distribución de la riqueza, eliminación de privilegios de las oligarquías y cambio de modelo social y cultural, siguen sin verse cumplidas. La unión que requiere una aventura como el FA ha obligado a muchas renuncias, algunos piensan que demasiadas. La verdad es que la principal oposición de izquierdas que enfrenta el FA se produce desde las diferentes corrientes que coexisten dentro de él, por lo menos a nivel parlamentario. Sin embargo, muchos de los y las descontentas con el FA no encuentran otro nicho electoral y articulan su muy necesaria lucha y militancia a través de los movimientos sociales. Muchos de ellos piensan que el FA se pone de perfil ante muchas cuestiones importantes y que es suficientemente camaleónico como para poder "transar" —como llaman aquí a negociar y/o entenderse— con los nuevos gobiernos de derechas que lo flanquean, liderados por Macri y Temer, en Argentina y Brasil respectivamente. 

No en vano, el discurso de Mujica ante la ONU en 2013 tuvo un impacto que recuerda al que tuvo el del Che Guevara del año 64 en el mismo escenario

Es cierto que el FA y sus principales dirigentes, como José Mujica, tiene un capital político que se han ganado a pulso —con sangre, sudor y lágrimas, muchos de ellos— y un largo recorrido en la lucha. Sin embargo, también lo es que mirando hoy en día al FA vemos que se trata de un partido dominado mayoritariamente por hombres de edad avanzada, con una estructura vertical en su cúpula dirigente —demasiada alejada de las bases— y con ciertos déficits democráticos. Dos de los ejes que deberían ser vectores esenciales de una verdadera lucha de izquierdas, anticapitalismo y feminismo, brillan por su ausencia. Los movimientos sociales lideran la lucha feminista; la anticapitalista tiene presencia en algunas de las corrientes del FA pero no en las políticas que finalmente llevan a cabo. 

El centro del debate en el FA se sitúa demasiado a la derecha, seguramente debido a su pluralidad, recordemos que abarca desde comunistas a liberales, a las presiones políticas y económicas externas y a una batalla cultural que se está perdiendo desde hace demasiado tiempo a nivel mundial. Cantaba el gran cantautor y poeta uruguayo Zitarrosa, muerto al poco de llegar la democracia: "Dice mi pueblo que puede leer en su mano de obrero el destino, y que no hay adivino ni rey que le pueda marcar el camino que va a recorrer". Sin embargo, el "dios mercado" —o rey— sigue marcando el camino del pueblo uruguayo igual que el de la mayoría de los pueblos del mundo. El FA debe hacer autocrítica y ser realmente una herramienta útil a éste propósito, un impulso y no un freno, si queremos que la “película”, aunque no sea de Hollywood, tenga un final feliz para toda su gente y no, como siempre, solo para unos pocos.

Publicado inicialmente en catalán en Sentit Crític 

11 Comentarios
#13713 10:12 14/4/2018

El culto a la personalidad esto es el más claro ejemplo

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Jausti 15:50 9/1/2018

La izquierda es más allá del Pepe Mujica y del FA.
El Pepe desde ministro de Ganadería de Tabaré promovió el monocultivo de soja (con todas las consecuencias que tenemos en la tenencia de la tierra, la tierra y el agua); además intentó meter le megaminería a cielo abierto. Así que el Pepe amigo de la naturaleza es puro discurso.
El presupuesto en salud, vivienda y educación es insuficiente. De hecho favoreció a los promotores privados de la construcción con la ley de vivienda de interés social (exoneración de impuestos para viviendas caras en el centro, con toda la gentrificación que implica). En eduación se estancó el presupuesto, en el medio del conflicto con los sindicatos de la educación (no controlados por el FA) fue sumamente hostil: "hay que tener clase hasta debajo de un árbol", "los maestros trabajan 4 horas, tienen 3 meses de vacaciones, y se quejan", "hay que hacer mierda a los gremios de la educación".
En materia represiva le dió forma a la militarización del patrullaje, especialmente en los barrios pobres a manos de cuerpos de choque como la Guardia Republicana, con un MLN a la cabeza (Bonomi) y un ex ROE (Jorge Vázquez). Además el ex MLN Ñato Huidobro, conocido por ser su simpatía con los militares y su hostilidad a los organimos de DDHH, hizo lo imposible para la búsqueda de verdad y justicia. Además Mujica visitó a un genocida (Dalmao) cuándo estuvo internado.
Económicamente se continuó con las exoneraciones de impuestos a las empresas y una tarifa eléctrica injusta para los hogares. Fue un modelo económico basado en la exportación de commodities (soja, celulosa). Además tuvo empresarios aliados como el dueño de los derechos de televisación (Francisco "Paco" Casal) y el dueño del gigante de la pescadería de FRIPUR.
Perdón por ser extenso, pero es necesario contar muchas cosas desde Uruguay que romper con el mito de Mujica por parte de la izquierda, de un presidente que por derecha también es elogiado ¿por qué será?.
Un saludo desde Montevideo.

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#6175 12:16 9/1/2018

Las elecciones las gano Ferreira Aldunate. Los colorados se vietpn perdidos he hicieron lo que hicieron Pacheco, Batlle, Sanguinete son del partido colorado. La noche de esas elecciones las urnas terminaron tiradas x las calles por estos dictadores.

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Isa 12:12 9/1/2018

No es una viudad Porteña

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Criss 9:06 9/1/2018

Yo remarco otro error: No somos ninguna ciudad porteña....

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#6196 17:15 9/1/2018

Si somos una ciudad porteña .MVD debe su importancia al PUERTO !!!

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Criss 15:17 17/1/2018

No no lo somos,en todo caso somo Río Platences como el tango...y si puerto tenemos somos una ciudad al mar....vos SOS porteño no? Anda por ahí..!!!

!

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#6195 17:14 9/1/2018

Tenemos puerto !!!

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#6163 8:40 9/1/2018

Mujica es del mpp no de fa

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#6157 5:26 9/1/2018

Muy bueno el resumen pero tiene un error Pacheco Areco pertenecía al igual que Bordaberry al partido colorado

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