Renta básica artistas 81
Ilustración: Carmen Casado (holasoyka). Carmen Casado (holasoyka)

La brújula cultural europea

Si casi el 80% de la población considera que la cultura es vital en su día a día, ignorar su potencial en los grandes marcos de inversión no es solo un error estratégico, sino un alejamiento de la base social que sostiene el proyecto europeo.
Fundadora de Una Más Una e Instructora de la Fundación Daniel y Nina Carasso. Ilustración: Carmen Casado (holasoyka).
22 abr 2026 06:00

En el actual tablero geopolítico, donde la influencia se mide por el control tecnológico y la capacidad de defensa, la Unión Europea se enfrenta a una encrucijada existencial que va más allá de lo económico. Mientras otros bloques consolidan su poder mediante el dominio de algoritmos o la expansión industrial, Europa corre el riesgo de quedar diluida si no reivindica su activo más distintivo y resiliente: su cultura. Para mantener su relevancia, la cultura debe dejar de ser considerada un adorno presupuestario o un sector de nicho y situarse, de manera urgente, en el corazón de las decisiones estratégicas y de los presupuestos de competitividad, funcionando como una verdadera infraestructura de soberanía.

Esta necesidad de cambio no es una aspiración teórica, sino un mandato ciudadano respaldado por los datos del Eurobarómetro de 2025. Un rotundo 87% de los europeos sostiene que la cultura y el patrimonio son los elementos fundamentales que fortalecen su sentimiento de pertenencia a la Unión. En un momento de fragmentación y polarización social, la cultura se revela como la infraestructura social más potente para generar cohesión. Si casi el 80% de la población considera que la cultura es vital en su día a día, ignorar su potencial en los grandes marcos de inversión no es solo un error estratégico, sino un alejamiento de la base social que sostiene el proyecto europeo.

La Brújula de la Cultura para Europa, presentada por la Comisión Europea en noviembre de 2025, nace para dar respuesta a este desafío transformando la cultura en un eje transversal de la acción política europea hasta 2034. Este nuevo marco estratégico se articula sobre cuatro pilares cardinales que buscan reafirmar los valores y derechos culturales —como la libertad de expresión artística—, empoderar a los artistas mediante la creación de una Carta de los Artistas de la UE, y fortalecer la competitividad y la cohesión territorial integrando la cultura en las estrategias de innovación y acción por el clima. El éxito de esta iniciativa, según analistas como Annalisa Cicerchia, dependerá de su capacidad para no quedar aislada como un ejercicio “para ya convencidos” y lograr, en cambio, incidir en las políticas económicas de poder real mediante la introducción de condicionalidades culturales en los fondos estructurales y programas de competitividad.

En estos momentos se está negociando la declaración conjunta Europa por la Cultura -Cultura por Europa es un compromiso político interinstitucional entre el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión que posiciona la cultura como un recurso estratégico central para la identidad, la democracia y la competitividad de la Unión. Su objetivo fundamental es doble: por un lado, fortalecer el papel de la UE como potencia cultural global que protege la libertad de expresión artística y los derechos de los profesionales del sector ; y por otro, integrar la cultura de forma transversal en todas las políticas públicas para aprovechar su capacidad de generar cohesión social, bienestar ciudadano, innovación tecnológica (especialmente ante la IA) y resiliencia frente a desafíos como el cambio climático o las tensiones geopolíticas.

La novedad reside en la sintonía con la agenda global marcada por UNESCO en MONDIACULT 2022, cuya declaración fue firmada por unanimidad y posteriormente reforzada en Barcelona en 2025. Como señaló Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, “hacer de la cultura una fuerza de paz y diálogo: ese es el sentido de MONDIACULT, Un espacio universal, abierto a todos, que escucha a los demás, incluso a aquellos con los que no estamos de acuerdo”.

La misma coherencia recoge el Plan de Derechos Culturales de España que actúa como la implementación práctica y avanzada de los principios de la Brújula Europea. Mientras la Brújula da el marco político y los datos para la UE, el Plan español despliega 146 medidas concretasy que servirán de faro a nuevas políticas culturales, nacionales e internacionales. La verdadera ambición de estas estrategias no es solo interna al sector; el objetivo es convencer a los centros de poder de que la cultura es el motor de la competitividad y la justicia socialdel futuro. Como señala el plan español, “el futuro es un acto cultural que construimos colectivamente”.

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