Feminismos
Explotación reproductiva: libertad de elección y mercantilización de los cuerpos

El día 16 de junio, en el Centro Cultural Alcazaba de Mérida, tendrá lugar una Jornada Feminista sobre Explotación Reproductiva y Mercado de Bebés. Lidia Gómez, de la Editorial La Moderna, una de las entidades convocantes del acto, nos presenta una introducción al debate. Mercado, gestación, derechos, el cuerpo como territorio de disputa, como espacio de confrontación.

mujer embarazada

publicado
2018-06-13 09:21

El debate sobre los vientres de alquiler parte del hecho incontestable de que la gestación solo puede darse en el cuerpo de la mujer. Quienes abogan por regular la explotación reproductiva argumentan que las mujeres podemos hacer lo que queramos con nuestros cuerpos. En cambio, quienes nos oponemos nos preguntamos si la libertad de la mujer consiste en convertir nuestro cuerpo en un mero recipiente (de semen, en el caso de la prostitución, o de hijos ajenos, en el de los vientres de alquiler), en dividirlo por partes para rentabilizarlo, o si, en cambio, nuestra libertad radica, primeramente, en la emancipación de los mandatos patriarcales.

Una regla básica del feminismo es no juzgar nuestros actos, sino analizar las causas que nos llevan a realizarlos. Cuando examinamos los motivos que pueden llevarnos a gestar una criatura a cambio (o no) de dinero, unas lo consideran un acto voluntario y solidario y otras creemos que subyacen opresión, renuncia y sometimiento.

Como dice la filósofa Ana de Miguel, nuestra sociedad ha evolucionado del patriarcado de la coacción al patriarcado del consentimiento. El patriarcado de la coacción imponía por ley la inferioridad de las mujeres respecto de los hombres y que su espacio natural estaba al servicio de la reproducción de la especie, del varón y de su descendencia. En cambio, el patriarcado del consentimiento, también llamado blando, se reproduce a través del arte y las ficciones, desde donde se nos enseña a tomar decisiones diferentes a las que toman los hombres. Con ello se logra inculcarnos desde que nacemos unos patrones de comportamiento que, cuando adquirimos conciencia, nos decimos libres de haber elegido.

Como sabemos, nuestros cuerpos son un campo de batalla. Siempre ha habido quien los ha cosificado para abusar de ellos

Si le preguntamos a cualquier mujer nos dirá que se maquilla, se pone tacones infinitos, vive en una dieta permanente, tiene relaciones sexuales con su pareja aunque no le apetezca y dedica el doble de tiempo a las tareas domésticas que los hombres porque quiere. Con el paso del tiempo, es cierto, cada vez queremos menos. Quizás porque preferimos trabajar que quedarnos en casa cuidando de la familia, porque ya no guardamos riguroso luto durante años o porque ahora tenemos amigas con las que viajar.

Nuestras madres no tenían prohibido hacer todo esto, pero sin profundizar en exceso resulta evidente que no es una cuestión de libertad sino de límites impuestos por la sociedad sin necesidad de normas coercitivas. El sacrificio, el altruismo, la abnegación son valores patriarcales que se nos impone a las mujeres y la base del chantaje emocional de que se sirven las empresas que quieren regular los vientres de alquiler, comerciando con personas, con su salud y con sus sentimientos. Es en estos términos como considero que debería ser interpretada la libertad de las decisiones que tomamos las mujeres.

Como sabemos, nuestros cuerpos son un campo de batalla. Siempre ha habido quien los ha cosificado para abusar de ellos. La historia contiene abundantes ejemplos. En el Antiguo Testamento ya encontramos la primera referencia a los vientres de alquiler y Aristóteles sostenía que las mujeres somos meras vasijas vacías a la espera del semen creador. No se sostiene, por tanto, que, como defienden los que presionan por regular los vientres de alquiler, esto sea un asunto moderno y que quienes no estamos dispuestas a convertir nuestro cuerpo en mercancía seamos unas antiguas y unas retrógradas, ¿verdad? La propuesta de regulación es solo una etapa más en el intento de convertir a la mujer en objeto de compra-venta. Explotar nuestra capacidad reproductiva es tan antiguo como considerar nuestro cuerpo como un bien colectivo al servicio del placer sexual masculino.

Ciudadanos y EH Bildu han presentado, en distintos términos, propuestas de ley que permitan comerciar con personas desprovistas previamente de sus derechos. Así, la condición indispensable del "contrato de subrogación" es que la madre, que en nuestro ordenamiento jurídico es siempre la que pare, renuncie a la filiación y la custodia, derechos fundamentales especialmente protegidos por el amparo constitucional. Tampoco se le permite arrepentirse y abortar, por lo que se le despoja del derecho a decidir sobre su propio cuerpo. La criatura, al quedar su madre borrada de su historia vital, no tendría posibilidad de saber cuáles son sus orígenes y los “clientes” no tienen ninguna obligación de contarle su procedencia.

Mientras persista la feminización de la pobreza y alguien esté dispuesto a comprar habrá mujeres dispuestas a vender por pura necesidad de supervivencia

Mientras, los medios se empeñan en mostrarnos imágenes idílicas de unos padres felices con su bebé en brazos. Todos simpatizamos con facilidad con el sufrimiento de una pareja que no ha tenido éxito tras pasar por un proceso de reproducción asistida. No obstante, esto no debería legitimar que acudan a países donde esta práctica está permitida, saltándose la legislación española, como única posibilidad de seleccionar una criatura a la carta con su carga genética.

Mientras persista la feminización de la pobreza y alguien esté dispuesto a comprar habrá mujeres dispuestas a vender por pura necesidad de supervivencia. No importa si le pagas mucho o poco. No se produce un contrato entre iguales, por lo que el consentimiento está viciado porque se silencian las consecuencias físicas y emocionales que la gestación y la posterior separación de la criatura tiene para la madre y para el bebé. Si a esto no le podemos llamar explotación reproductiva y mercado de bebés es que no hemos entendido el problema.

Espero que aquellas que defienden el derecho a hacer con su útero lo que quieran sean conscientes de que la realidad no se acaba en su útero y que, lo que para algunas solo sería una opción improbable, para otras, empujadas por la necesidad, puede ser la única manera de sobrevivir. Si abrimos la puerta a la regulación estaremos legitimando que los ciudadanos y ciudadanas de países ricos vayan a proveerse de criaturas a países pobres donde a las mujeres, obligadas por sus condiciones materiales, no les quede otro remedio que ceder al proxenetismo reproductivo.

Relacionadas

Feminismos
Ana Bernal Triviño: “Los bulos y la desinformación ponen en riesgo el apoyo social a las víctimas”

A principios de otoño Ana Bernal Triviño, reconocida periodista feminista, presentaba el libro No manipuléis al feminismo: una defensa contra los bulos machistas. En ese marco conversamos con ella sobre el rol de los medios en el auge y blanqueamiento de discursos misóginos. Pero también abordamos un debate nada fácil, el que enfrenta a los feminismos en torno a la prostitución.

Activismo
‘Retrincos’: Luz Fandiño
Retrincos é un formato audiovisual de O Salto Galiza en colaboración con Nós Televisión.
Marruecos
El amor no es un crimen, la lucha por reformar el Código Penal marroquí

Nace una iniciativa popular para “forzar” al Parlamento a debatir sobre la legislación que castiga las relaciones sexuales fuera del matrimonio o entre personas del mismo sexo, el adulterio y el aborto.

9 Comentarios
#19054 12:00 20/6/2018

Se nos olvida siempre una pequeña cuestión, sobre todo a los partidos neoliberales. Ya gestación subrogada sí está regulada en nuestro país. Y está prohibida.

Responder
0
0
#18981 23:12 18/6/2018

Me ha parecido un artículo excelente.
El cuerpo de la mujer en el centro del debate. El cuerpo y sus funciones biológicas de las mujeres del s.XXI, en igualdad, no pueden cederse ni comercializarse ni subrogarse ni someterse para gestar y parir para terceros. La que gesta y pare es madre, no una mera incubadora, por consiguiente, es una práctica retrógrada, que no empodera, si no que somete y sigue cosificando a las mujeres. No somos ni
gallinas ponedoras, ni máquinas expendedoras. La gestación y el parto, son algo inherente a las hembras humanas y de todas las especies. Algo que queremos defender desde el feminismo. Por eso nosotras decidimos y decimos que no a los vientres de alquiler.

Responder
1
0
#18814 10:49 16/6/2018

Mucho me temo que celebrar un acto del partido socialista haciéndonos creer que es del movimiento feminista, no es la mejor forma de abordar un tema tan complejo. No os vamos a votar, menos aún con información sesgada, desde una perspectiva única que poco aporta al debate y sólo es más de lo mismo, campaña electoral.

Responder
0
0
#18726 10:18 14/6/2018

Interesante artículo para seguir el debate: Qué esconde el concepto 'altruista' de Ciudadanos sobre los vientres de alquiler
http://www.publico.es/politica/esconde-concepto-altruista-ciudadanos-vientres-alquiler.html

Responder
2
0
Carmen Ibarlucea 11:36 13/6/2018

mercantilizar los cuerpos de las mujeres es una tradición que venimos sufriendo desde hace más de 5000 años. Ya es hora de acabar con esto. Lo que sucede en el cuerpo, en la mente y en el espiritu de una mujer durante los nueve meses de embarazo es algo que no puede ser mercantilizado. El derecho a formar una familia, no puede pasar sobre el derecho a la felicidad de nadie.
Ojalá comprendamos pronto que la genética no determina el amor. Somos una sola raza y deberiamos aprender a cuidar de nuestras niñas y niños que no tiene hogar, antes que pagar por perpetur nuestro gen egoísta.

Responder
7
0
#18674 10:49 13/6/2018

Buenos argumentos. Y por el dinero suficiente, con el consentimiento de los padres, también podemos ofrecer menores. Ese es un mercado que una vez sacado a la luz sin duda puede dinamizar la economía y ofrecer un pingüe retorno.

Responder
6
0
#18668 9:50 13/6/2018

Que cada una haga lo que quiera con su cuerpo. Cómo era eso de nosotras parimos nosotras decidimos?
No obligueis a otras a pesar como vosotras y exigid regulación legal. Mientras no exista la gente se irá a otros países donde no se regula.

Responder
2
12
#18679 11:23 13/6/2018

con esos argumentos se entra en una deriva peligrosa, entrar en el mercado el cuerpo sin límite alguno

Responder
8
0
#18665 9:24 13/6/2018

interesante las jornadas e interesante introducción para abrir un debate necesario y aclarar conceptos erróneos y prejuicios

Responder
8
5

Destacadas

Vejez
“Podemos aguantar la huelga de residencias de forma indefinida”, asegura el sindicato ELA

La huelga de las trabajadoras de residencias arrancó en septiembre de 2018 y el viernes cumplió la jornada 146. Lejos de solucionarse el conflicto, el sindicato mayoritario asume un mes más de huelga si el 11 de diciembre la patronal no aprueba su propuesta.

Medio ambiente
Mar Menor, ecocidio anunciado

El Campo de Cartagena ha sufrido una profunda transformación en apenas unas décadas. Los excesos de una agricultura industrial intensiva y del turismo de masas han colapsado la mayor laguna salada de Europa. Los habitantes de la zona exigen frenar la debacle.

Partido Laborista (Reino Unido)
Raíces radicales: Corbyn y la tradición del radicalismo inglés

Las ideas que sustentan el corbynismo están profundamente integradas en la tradición radical inglesa. Reclamar esta tradición puede jugar un papel clave en la revitalización de nuestras ambiciones para el futuro.

Homofobia
CGT denuncia un despido “homófobo” en la estación de esquí de Sierra Nevada

La empresa Cetursa prescinde de los servicios de un trabajador fijo discontinuo con 15 años de experiencia. El sindicato CGT relaciona el despido con la orientación sexual del empleado.  

Contigo empezó todo
La muerte con la que Joan Peiró se ganó a sí mismo

Mientras esperaba el consejo de guerra, el franquismo victorioso hizo una oferta irrechazable al sindicalista y ministro republicano Joan Peiró.

Infancia
Alicia Murillo: “Una mujer adulta es una persona opresora respecto a la infancia”

El feminismo de hoy en día es adultocentrista porque solo defiende a las mujeres adultas. Así lo denuncia Alicia Murillo, activista feminista, artista y ama de casa que desde hace tres años lidera el proyecto Becas La Caja de Música, destinado a niños que han sufrido maltrato por parte de su padre o madre.

Últimas

Racismo
Medio millar de personas rechazan en Hortaleza el ataque de la granada y piden convivencia

Cerca de 500 personas han apoyado la convocatoria de las asociaciones vecinales de Hortaleza por la convivencia y contra el racismo, a cinco días del ataque con una ganada contra el centro de primera acogida de menores. 

Kurdistán
La Corte Suprema y la guerra en el Kurdistán
Los tribunales belgas han determinado que no se puede tratar al PKK como una organización terrorista, sino como un bando de un conflicto armado
COP25
Carteles para el fin de este mundo

Hay espacios donde los principios no se trafican y no es fácil que los mercaderes se hagan hueco. Este parece ser uno de ellos.

Extrema derecha
El detenido con el mayor arsenal de explosivos caseros hacía apología franquista y propaganda de Vox en redes sociales

La persona detenida en Miranda de Ebro con 17 explosivos de fabricación casera dispuestos para ser utilizados hacía propaganda de la dictadura franquista en un perfil de Facebook que varios vecinos de la localidad burgalesa identifican como gestionado por él. La Guardia Civil considera que, para la investigación, “es irrelevante que el detenido hiciese apología en redes sociales de partidos políticos legales, ya sean de extrema izquierda o extrema derecha”.

América Latina
Arantxa Tirado: “Venezuela es el paradigma de lo que le espera a cualquier gobierno que desafíe al neoliberalismo”

Arantxa Tirado es politóloga y experta en América Latina. Es autora de Venezuela: más allá de mentiras y mitos, un libro con el que quiere romper con las falsas verdades y bulos creados en torno al chavismo y la situación en Venezuela.