Revolución rusa
“Cemento”: la revolución empieza después de la revolución

Cemento, la novela publicada en 1925 por Fiodor Gladnov, reúne una doble y paradójica condición: es una novela referencial e inexistente.

Revolución rusa
7 nov 2017 18:05

Estamos en 1921. La estrategia bolchevique planteada para garantizar la transición al socialismo, basada en el control obrero de la producción y distribución de los productos básicos se había frustrado dadas las condiciones de una guerra civil que apenas podía darse por finalizada en esas fechas. Después de años de lucha, la política del ‘comunismo de guerra’, asentada en medidas de confiscación y nacionalización apresuradas, no ha logrado evitar hambrunas, descontentos y revueltas. Una situación de extremo peligro que va a obligar a dar paso a una Nueva Política Económica (NEP) que supone facilitar la entrada de capitales privados e inversiones extranjeras y la desnacionalización de pequeñas y medianas empresas.

Cemento, la novela publicada en 1925 por Fiodor Gladnov (1883-1958) reúne una doble y paradójica condición, pues si por un lado es una novela referencial, por otro es una novela inexistente. Referencial porque es el ejemplo que los inquisidores literarios traen a colación cuando se trata de condenar el realismo social soviético. E inexistente porque, amén de su ostracismo editorial y a la vista de tal juicio, hay que deducir que sus inquisidores no la han leído ni por asomo.

Glieb Chumalov, uno de los protagonistas de esta novela, regresa de la guerra a su ciudad de origen con el deseo de reencontrarse con los espacios que la guerra le obligó a abandonar: el hogar y la fábrica. Pero ni los años ni la Revolución han pasado en balde.

Dacha, su mujer, ya no es la esposa dulce y entregada sino una mujer “nueva” que se ha construido una identidad propia, independiente y activa, mientras que la gran fábrica de cemento permanece abandonada y convertida en un esqueleto estéril e inútil. Con esta obertura, y como es de imaginar, Glieb, al modo de los héroes del Far-West o de la filmografía bélica anglosajona (Salvar al soldado Ryan) asumirá el papel de “héroe positivo” y acabará logrando que la derruida fábrica vuelva a funcionar gracias al esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras que recuperarán así, mediante el trabajo, su dignidad de clase perdida.

Resumida así la novela no dejaría de ser una versión anticipada, a lo soviético, de Un solo ante el peligro y acaso el tema explicaría en parte que el canon literario la hubiera condenado a padecer el anatema y el olvido en los infiernos del “realismo socialista”. Y no. Y no porque la novela no pueda inscribirse en ese anatemizado realismo socialista, sino porque, frente a lo que la inquisición piensa, el realismo socialista, al menos en un primer momento, no dejó de ser una propuesta de vanguardia que nació con la ambición de representar “lo nuevo” que la revolución trajo consigo.

No estamos tampoco ante el caso de ese típico y tópico realismo capitalista al uso, Erin Brockovich por ejemplo, donde las fronteras entre los buenos y los malos resultan claras y diáfanas. Cabe señalar que, muy al contrario, la novela de Gladnov logra desplegarse como un espacio narrativo con una sintaxis compleja donde resuena la propia y vasta complejidad que esa revolución se va a encontrar desde “el día después” a la toma del Palacio de Invierno. Es decir, desde ese después en el que la revolución realmente comienza.

A este respecto parece conveniente centrarse en cuatro de los aspectos o ejes narrativos que estructuran la novela de Gladnov: la amenaza de burocratización y corrupción del poder soviético, las contradicciones que las dificultades de carácter económico introducen en el interior de la propia revolución, la separación entre “los intelectuales” y los trabajadores y la emancipación de la mujer.

La burocratización y corrupción pespuntean sin reservas a todo lo largo de la novela: “Sois comunistas y no sabéis nada de política obrera. No habéis olfateado todavía ni la pólvora ni el sudor del obrero. Me cisco en vuestra máquina.Tenéis tres regimientos de empleados públicos que se han acostumbrado enseguida a comer, ociosos, el pan de los Soviets”. No crea que el relato acabé dando solución hollywoodiense al problema incluso cuando intervenga el órgano, la Inspección Obrera, que el partido crea para luchar contra esa tendencia.

En el campo de la economía, la novela aborda las tensiones que el establecimiento de la NEP provoca en la militancia comunista. No oculta que tales tensiones serán en muchos casos el origen de las primeras depuraciones que tienen lugar en el seno del partido bolchevique: “No podemos traicionar a la revolución, sería peor que la muerte. Pero la nueva política económica ¿no es en sí misma la reacción la restauración del capitalismo?”.

Será justamente la reaparición de la burguesía que la NEP propicia lo hará denunciar a otra de las muchas mujeres que protagonizan la historia que está viviendo algo inconcebible: “No sé dónde está la pesadilla ¿Está en esos años de lucha, de sufrimiento, de sangre derramada, de sacrificio o en esta fiesta de escaparates lujosos y de cafés embriagadores? ¿Para que hemos acumulado entonces montones de cadáveres? No, no puedo admitirlo no puedo vivir con ese pensamiento... ¿Hemos de haber luchado, de haber sufrido, de habernos hecho matar, para crucificarnos vergonzosamente nosotros mismos?”.

El tercer punto, la divergencia entre el partido y la intelligentia se argumenta narrativamente también a lo largo de la novela, que no omite el desencuentro entre el impulso revolucionario de los obreros y el pesimismo cínico de unos profesionales que, bien instalados por los avances de la revolución de febrero, en pocos casos querían ir más allá.

Pero quizá sea la emancipación de la mujer la cuestión que la novela plantea con más fuerza y acierto narrativo sin que jamás en ningún análisis sobre literatura y emancipación de la mujer se cite Cemento como uno de los primeros ejemplos en los que se aborda de manera clara y radical la cuestión. Basta para confirmarlo con citar uno de los muchos momentos en los que el tema se desarrolla. Así, cuando Glieb regresa de la guerra, Dacha, ha tomado conciencia de su independencia: “Eres comunista, pero también eres un bruto que necesitas una mujer sometida a ti como una hembra. Eres un buen soldado, pero en la vida eres un mal comunista” [...]. “Todos los vínculos se han roto y se han mezclado... En lo sucesivo es preciso comprender el amor de otra forma de un modo nuevo. ¿Pero cómo?” Se inicia así un eje argumental que tampoco se resolverá “felizmente”.

Frente a la versión dominante interesada en situar Cemento como parte de una narrativa soviética que se descalifica por maniquea, esquemática y meramente propagandística, sorprende en definitiva el papel, la atención y el lugar que se concede a lo que debemos considerar reflejo de los problemas, obstáculos, críticas , dudas y planteamientos que la revolución soviética hubo de abordar en sus primeros años en un contexto de guerra civil, acoso militar de las potencia europeas y bloqueo económico.

Cierto que en la novela se despliega también una visión épica de las realizaciones que la revolución. Hay un elogio claro del proletariado como protagonista colectivo, de sus conquistas, sus esfuerzos y sus logros pero no deja de llamar la atención la innegable empatía con se afronta a los personajes que se muestran críticos con los caminos que la revolución está recorriendo.

La novela no ahorra poner la mirada sobre los errores, perversiones y golpes ciegos de una revolución que está buscándose a sí misma en medio del desabastecimiento casi total y del caos revolucionario. Los claroscuros, en definitiva, de un tiempo en donde lo viejo no acaba de finalizar y lo nuevo tantea sus primeros pasos. Porque ese es “el argumento” de esta novela de fuerte y extraña densidad narrativa: la tragedia que el nacimiento de lo nuevo presupone.

Relacionadas

Revolución rusa
La Revolución rusa en el cine
A pesar de la relevancia histórica de la Revolución rusa, solo se le prestó una atención relativamente continua en el cine en la Unión Soviética.
Revolución rusa
Esperanza y desengaños: la leyenda negra del comunismo

Varios autores procedentes del comunismo se encargaron de hacer una enmienda a la totalidad de un movimiento que consiguió reinventarse lejos de la ortodoxia soviética.

Revolución rusa
Disfruten de la revolución bolchevique
Repaso a películas soviéticas, europeas y americanas sobre la Revolución Rusa y al cine durante los gobiernos de Lenin y Stalin
0 Comentarios

Destacadas

La semana política
Nenúfares

Los datos del paro elevan la campaña contra la gestión del Gobierno. Por medio de la intoxicación en Twitter y WhatsApp se extiende una caza del chivo expiatorio cuyo fin es la caída del Gobierno de coalición. La semana termina con una situación límite en el sistema sanitario, que registra más de 800 muertes cada día.

Coronavirus
“Tuvo que llegar una pandemia para visibilizar a las personas sin hogar”
¿Qué pasa con quien no tiene hogar? El coronavirus puede servir para conocer y cambiar las condiciones en las que viven las personas más empobrecidas.
Coronavirus
El declive de la sanidad venía de lejos

Es necesario tener muy presente que las políticas económicas llevadas a cabo desde la creación de la zona euro y, muy especialmente, desde el estallido del crack financiero han maltratado de manera sistemática a los sistemas de salud pública.

Coronavirus
Menos violencia de género según la Policía, más consultas al 016
Expertas alertan de que estos datos no revelan que la violencia de género haya disminuido y advierten de que habrá que esperar a que termine el estado de alarma.
Memoria histórica
Canción de una pandemia

“Resistiré”, la canción popularizada por el grupo Dúo Dinámico con letra de Carlos Toro Montoro y elementos tomados de la canción de Gloria Gaynor “I will survive”, esconde una historia que conviene recuperar: la de Carlos Toro Gallego, padre del autor de la letra. Él resistió.

Últimas

Coronavirus
Guayaquil, 'colonial' virus
Analizamos el trasfondo colonial que esconde la catástrofe humanitaria que se está viviendo en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil.
Coronavirus
Uno de cada cuatro españoles dispone de menos de 30m² para vivir el confinamiento

La encuesta de hogares del INE arroja una panorámica de cómo se está viviendo el aislamiento en el país: el 28% de viviendas dispone de menos de 30m² por ocupante, y una de cada cuatro familias españolas pasa el confinamiento en espacios de menos de 75m². También preocupan los datos de quienes viven solas: cuatro de cada diez son mayores de 65 años, la mayoría mujeres.

Coronavirus
¿Prólogo al ecofascismo?

Si aceptamos este momento como un acto fundacional en lugar de crear un clima destituyente e impugnador, seguramente estaremos aceptando participar en un acontecimiento que con toda facilidad va a ser utilizado como analogía positiva para desarrollos autoritarios.