Poesía
La poesía código de Belén García Nieto: versos éticos en lenguaje de programación

Belén García Nieto escribe poemas con variados tipos de lenguajes informáticos para subrayar que el lenguaje nunca es neutro y que detrás de los ordenadores siempre hay personas e intenciones.

Belén Nieto, poesía código
Belén Nieto, autora de poesía código, durante la entrevista. David Fernández

publicado
2017-10-24 13:20:00

Las jornadas de trabajo de Belén García Nieto (Sevilla, 1982) como programadora informática le han servido de abono para dar rienda suelta a una vena creativa que ya latía en ella. Traducirla a una nueva forma de expresión es quizá más acertado para describir su actividad.

Pasar ocho horas al día empleando lenguajes informáticos le dio la idea de trasladar ese conocimiento a un mundo en apariencia opuesto. Mezclar poesía y lenguajes informáticos, y dotar al resultado de una intención ética, es lo que hace. Se llama poesía código y es una disciplina poco desarrollada en España.

¿Qué es la poesía código?
Son poemas escritos en lenguaje de programación y cualquier tipo de lenguaje informático. Es utilizar todos los recursos que tiene este lenguaje para una creación artística: todos los simbolos, silencios, variables,… Todo el conjunto de elementos que forman el código de la programación.

¿Se escribe con 0 y 1?
Eso es una parte, eso sería código binario. Hay un librito, Code poems, un proyecto de varios desarrolladores informáticos que escriben poemas con lenguajes de programación. Fue de lo primero que conocí. No es tanto código binario como lenguajes como Java Script, que tienen sus flujos de trabajo, estructuras de control, variables, prototipos.

¿Tiene rimas?
Hay una página web que hace concursos de poesía de programación y una de las condiciones es que tiene que rimar. No es lo más importante. En general, en la poesía la rima es lo de menos.

¿Cuáles son las reglas de la poesía código?
Es muy amplio. Es código que a veces puede compilar, es decir, que se conecta con el ordenador, comunica bien y hace el trabajo que tiene que hacer, y el que no compila es el que tiene errores semánticos y no va a funcionar en un ordenador. Hay gente que utiliza estos poemas para que el código funcione y pueda verse algo en la pantalla, y otras veces que el código funcione no es lo importante sino que lo es que el conjunto de símbolos diga algo en la poesía, una utilización de los recursos informáticos, de ese lenguaje, más allá de su aplicación formal o funcional para expresar algo estético y ético. En realidad, no hay reglas. Todo lo que utilices de lenguaje informático se considera poemas en código.

¿Y sus objetivos?
El proyecto Code poems explica que el suyo es sacar al lenguaje de su trabajo puramente funcional, utilizarlo como un idioma. Para mí, tiene mucho sentido hacer esto no solo por lo estético sino por lo ético. Es un lenguaje que, al dotarlo de carga semántica y ponerlo en un contexto, dice muchas más cosas que las que comunica su mera funcionalidad. Es un lenguaje técnico que, como todo lenguaje, no es neutral, está sesgado por la persona –hay alguien que lo escribe detrás–, y eso implica una responsabilidad. Por ello en poesía código hay más cosas que el hecho estético, un poema visualmente atractivo que utiliza símbolos raros. Es un lenguaje que aparenta neutralidad pero ningún lenguaje lo es.

¿Pero no es un lenguaje muy cerrado que hace difícil la comunicación?
Sí, a mí no me gusta abusar mucho. Escribo poesía código y poesía en lenguaje natural. También utilizo el pseudo código, que está a medio camino de los dos y puede llegar a más personas. Hay autores que hacen poesía especialmente para informáticos, que requiere conocer el lenguaje y entenderlo, e incluso hay poemas código que necesitan ser compilados, hay que escribir el código en una consola para que te devuelva algo. Pero también hay otros poemas que no necesitas saber nada, puedes entenderlos porque el código de programación comparte mucho con el inglés.

¿Y se puede escribir sin saberlo?
Sí, he hecho algunos talleres –en el Día de la Poesía en la Universidad Complutense, en un máster de Comunicación Arquitectónica y también en La Ingobernable– y la primera media hora es muy rara porque nadie entiende nada (risas). Pero al final se acaba entendiendo, trabajando algunos conceptos que parecen muy raros pero que en realidad son bastante fáciles. Con ejemplos y poemas pequeños se va entendiendo. Solemos terminar los talleres haciendo un poema colectivo en el que salen cosas muy divertidas, la verdad. La gente sale del taller quizá no sabiendo escribir o leer un poema de estas características pero sí con la idea de que esto existe, que lo escribe una persona y no un ordenador, luego tiene una intención, y que su estructura básica es comprensible y manejable.

Como en toda la poesía, también hay una parte más crítica, que es la que a mí me interesa más, tanto en lenguaje natural como en lenguaje de programación

¿Qué temáticas trata la poesía código?
En muchos poemas se juega con la ironía del lenguaje, en qué se parece a la realidad. En Java se pueden hacer clases, que son como plantillas, y se juega con ironías propias del lenguaje. En html, que no es lenguaje de programación sino de etiquetas y es bastante comprensible, se puede comentar todo salvo ciertas palabras que son las que forman el poema al ponerlo en el navegador. Es el juego entre ese lenguaje y la vida real.

Como en toda la poesía, también hay una parte más crítica, que es la que a mí me interesa más, tanto en lenguaje natural como en lenguaje de programación. Yo hice un poema que se entendió muy bien y lo publicó Yo Sí Sanidad Universal hace tiempo. Era sobre una noticia que decía que 6.000 menores iban a ser dados de baja de la Seguridad Social por una serie de requisitos. Al final, se trataba de que iban a dar de baja a 6.000 menores inmigrantes. Lo que hice fue una query, una consulta a una base de datos, de ocho líneas en pseudo código, mitad lenguaje natural y mitad código, para saber cuánto tardaría un informático en hacer eso, dar de baja a esos menores. El resultado de la query fue que tardaría 0,03 segundos en eliminar a 6.000 menores de una base de datos. Y eso se hace, un informático tuvo que hacerlo. El poema es simplemente eso, una query a una base de datos y devuelve 6.000 registros eliminados. Está hecho para que se entienda, como denuncia de la responsabilidad que tiene este lenguaje, que no es solo técnico.

¿Tiene una dimensión de intervención política, por tanto?
Para mí sí, pero también la poesía que hago en lenguaje natural. Tiene dimensión política porque no es una cuestión de frikis que se dedican a la informática. Hay una responsabilidad en este trabajo. Las preferentes las programa un informático, por ejemplo.

¿En qué se concretaría esa intención de intervenir políticamente?
No lo tengo muy claro. Es más expresar que este no es un lenguaje neutral y la responsabilidad que conlleva para las personas que lo manejan. También hay una parte estética, por supuesto.

¿El lenguaje es fascista, como dijo Barthes?
No diría tanto, pero sí me parece que puede serlo. Es intencionado y puede ser una herramienta bastante peligrosa. Lo es, y a veces muy fascista, sí, no sé si siempre.

¿Hay autores y autoras de poesía código que hayan alcanzado la fama?
Creo que no, y menos en España. Todo lo que he encontrado es de América. Tuve un profesor de programación muy obsesionado con el código limpio –utilizar el mínimo número de expresiones–, con utilizar el lenguaje de programación como un verso. Hacía esas similitudes. Yo ya escribía poesía y ahí me saltó la idea.

Hay autores como Miguel Ángel Muñoz Sanjuan, que es un poeta actual y tiene un libro, Cantos & Uucronías, en el que utiliza lenguajes matemáticos, símbolos, silencios, ruidos y lo convierte en poesía. Me gusta mucho lo que hace.

Elena Asins fue la pionera de la utilización del lenguaje de programación en la parte artística. No hacía código pero sí programó.

colapso
if(this.habits){
   if(temperature.rise){
      if(thaw){
         if(species.extinction){
            if(deforestation){
               if(desertification){
                  return colapse;
               }
            }
         }
      }
   }
}

 

mientras yo sea otro
var i=”other”

do {
    indifferent();
} while (i != “me”);

 

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1 Comentario
Oswaldo 12:15 3/1/2018

Hola, programo desde hace mucho y nunca se me había ocurrido ver este aspecto de los lenguajes y la verdad es que me gusta, me gusta mucho. :)
Gracias.

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