Pista de aterrizaje
“Limpiar es digno, pero en estas condiciones no”

Marisa Palazzo y Paqui Ruiz son dos de las mujeres que durante muchos años contribuyeron al crecimiento económico de Benidorm, aunque en su faceta más invisible: la de las camareras de piso.

Marisa Palazzo y Paqui Ruiz
Marisa Palazzo y Paqui Ruiz Lis Gaibar
30 ene 2020 04:00

Marisa Palazzo y Paqui Ruiz son dos de las mujeres que durante muchos años contribuyeron al crecimiento económico de Benidorm, aunque en su faceta más invisible: la de las camareras de piso. Aseguran que la profesión ha evolucionado y coinciden en que, con los años, el turismo creció pero sus condiciones laborales fueron empeorando. Ahora jubiladas, ambas observan con preocupación el futuro de las kellys —término con el que aseguran sentirse identificadas— y aplauden su asociacionismo.

¿Cuándo empezasteis a trabajar como camareras de piso? ¿Qué implicaciones tenía para vosotras?
Paqui Ruiz:
Yo empecé en 1972, tenía 16 años. Era mi primer empleo y, como se decía antiguamente, trabajaba “para hacerme el ajuar”. Yo estaba muy contenta, porque además de la independencia que me daba, me trataban muy bien en donde trabajaba. Era un hotelito familiar y había mucho compañerismo, me enseñaron a hacer mi trabajo y todo el mundo me ayudaba.
Marisa Palazzo: Mi caso es muy diferente porque yo llegué en 2001 de Argentina con 54 años, y fue a esa edad cuando empecé a trabajar en el sector. Por una parte me sentí agradecida por la oportunidad laboral, pero por otra no entendía el sistema. Me parecía una barbaridad de trabajo y que era mucho peso el que había que cargar. Yo lo llamaba “las minas blancas” por el color de nuestros uniformes.

¿Cómo fue evolucionando vuestro empleo?
P.R.:
Cuando cumplí 20 estuve unos años sin trabajar y volví al tiempo, pero esta vez a apartahoteles. Fue muy diferente: teníamos mucho trabajo, te faltaban horas. El estrés aumentaba con los años y cada día nos metían más tareas.
M.P.: Los últimos dos años que trabajé lo hacía por la noche, fue cuando se abarató el consumo de energía en horario nocturno así que acumulaban la ropa y yo iba de 12 de la noche a 7 de la mañana para poner las máquinas. Fue duro.

¿En qué se ha traducido?
P.R.:
Yo acabé siendo operada tres veces de la columna porque los carros que nos daban eran pequeños y los cargábamos mucho para ahorrar viajes, porque no te daba tiempo. Además, trabajábamos mucho rato agachadas y teníamos muy pocos días de descanso. Más allá de eso, he estado varios meses sin cobrar o sin estar asegurada. He estado en el sector unos 34 años, pero tengo 28 cotizados.
M.P.: Yo, entre otras cosas, tuve un problema en la rodilla, me corté el ligamento cruzado y los meniscos. En la mutua me anunciaron que como no era deportista no me iban a operar, porque eran siete meses de postoperatorio y no me lo iban a pagar. Me dijeron que me pusiera dos rodilleras.

¿Es un colectivo de difícil unión?
M.P.:
Es lo que yo observé. Creo que faltaba compañerismo. En mi caso se añade que siempre fui migrante y sí he podido ver que eso ha afectado. Pero creo que hay un problema entre las camareras de piso para exigir derechos: muchas mujeres priorizan estar a bien con la gobernanta y con la empresa, tienen miedo de que les quiten algo. Pareciera que golpear la puerta a la directora te quema las manos.
P.R.: De hecho, recuerdo que en uno de los hoteles que no nos pagaban, un grupo de camareras hacíamos huelgas. Nos decían ‘las rojas’. Denuncié y al final me pagaron, pero a base de mucho luchar.

¿Cómo se relaciona el crecimiento del turismo en Benidorm con las condiciones laborales de las empleadas?
P.R.:
El turismo ha crecido mucho pero es de muy mala calidad. Antes había menos turismo, pero los clientes te trataban muy bien: eran muy considerados, daban buenas propinas, destacaban nuestro trabajo en las evaluaciones y hasta nos hacían regalos. Mi percepción es que el tipo de turismo ha sufrido una transformación muy grande.
M.P.: Sí, creo que ha cambiado para mal. Es un tipo de turismo muy alocado y barato. Y a ello se suma que la escasez de trabajo hace que en el hotel te digan que si a ti no te apetece el puesto, hay una cola detrás.

Conocéis el pasado y el presente de la profesión, ¿cómo veis su futuro?
P.R.:
Yo lo veo muy duro. El empresario cada día es más fuerte y el trabajo cada vez más demoledor. Ahora tú coges a una chica joven con los años que yo me vine a trabajar y la matas en una semana. ¡Figúrate 30 habitaciones por día!
M.P.: Hay que fortelecer desde las bases el tema de los derechos de las trabajadoras, y presionar para se respeten. Las leyes existen, pero los hoteles luego ponen las suyas propias. Creo lo que están haciendo las kellys es algo importante, sobre todo el tema de la externalización. Hay gente que está cobrando tres euros por habitación: limpiar es digno, pero no en estas condiciones. Creo que el futuro pasa por asociarse. Imagínate que se ponen en huelga todas las camareras de piso de Benidorm, ¿cómo venderían entonces las habitaciones? Es imposible.

Relacionadas

Trabajo doméstico
“La sociedad ha tomado conciencia de la importancia de los cuidados”

Graciela Gallego Cardona lleva 19 años trabajando en el cuidado de personas mayores. La pandemia ha traído el reconocimiento social a las trabajadoras del sector pero siguen demandando el reconocimiento pleno a sus derechos laborales.

Coronavirus
En Estados Unidos el golpe fuerte de la pandemia lo reciben las trabajadoras del hogar

Encuestas semanales a miles de trabajadoras del hogar en Estados Unidos constatan el impacto desproporcionado que está recibiendo este colectivo. Pero ante la crisis y un sistema que les falla, las limpiadoras, niñeras y cuidadoras, en su mayoría mujeres latinas y afroestadounidenses, se organizan para cuidarse a sí mismas y conseguir el reconocimiento que se merecen. 



Coronavirus
¿Por dónde empezar?

Necesitamos salir del individualismo extremo impuesto por el neoliberalismo dominante y recuperar la dimensión colectiva de las luchas. Lo primero es recuperar el tejido social y crear organización y poner aquellas tareas que hacen posible la vida en el centro.

0 Comentarios

Destacadas

Brecha salarial
Esto es la brecha salarial: un 40% menos de salario si barres en el interior

Un barrendero que escoba las calles de Bilbao cobrará este mes 1.477 euros, frente a los 1.028 euros de quien barre el interior de los edificios municipales. Ellos se ocupan del espacio público visible. Ellas, del invisible.


Actualidad
De Colombia a India. Ciclones y totalitarismos

Un resumen visual de la actualidad mundial. Todo imagen, sin comentarios. Un nuevo formato de El Salto TV: el Plano Maestro.

Coronavirus
La mascarilla, nuestra nueva frontera

La obligatoriedad de la mascarilla simboliza lo que me atrevería a calificar de mutación antropológica: nuestros gobernantes, con el apoyo de pensadores de la altura de Byung-Chul Han, parecen estar decididos a que la cara no enmascarada comience a parecernos obscena.

Drogas
Más opioides, más alcohol y cannabis al doble de su precio: las drogas durante el estado de alarma

¿Qué ha cambiado en el mundo de las drogas durante los dos meses de confinamiento? Javier Sánchez Arroyo, coordinador de Consumo ConCiencia, responde a las dudas sobre el uso y posible abuso de sustancias en este tiempo.

Antifascismo
Salir del armario de la patria

Hablar de patria en la izquierda es casi tan jodido como salir del armario, y mira que suele ser tortuoso. Pero la realidad es que, una vez que sales, se está bastante mejor.

Coronavirus
Sanitarios organizan la primera protesta de la desescalada en Madrid
El lunes 25 de mayo a las 20 horas trabajadoras y trabajadores llaman a secundar una protesta en las puertas de todos los centros de Madrid
Teatro
Cuando en el teatro se representaba la huelga

La huelga fue protagonista, principal o secundaria, en numerosas obras de teatro escritas y representadas en España en la bisagra entre los siglos XIX y XX. El hispanista Gérard Brey ha analizado en profundidad lo que denomina “teatro de la huelga”, un subgénero hoy olvidado y desaparecido de la escena actual.

África
La comunidad sostiene las vidas vulnerables en Nairobi durante la pandemia

Ante las medidas del gobierno de Kenia por el covid-19, muchas familias que viven al día se enfrentan a graves dificultades para acceder a productos de necesidad básica y a una violencia policial estructural que pone en riesgo su vida.

Últimas

Centros de Internamiento de Extranjeros
CIE de Zapadores, prisión privativa de dignidad vacía por primera vez

La vulneración de derechos, los abusos policiales y la falta de garantías vitales convierten los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) en espacios de deshumanización. Con la pandemia del covid-19 y la declaración del estado de alarma, todos los centros del Estado han quedado vacíos por primera vez en más de treinta años.

Historia
Vasco Núñez de Balboa y el consenso del pueblo

Las cacerolas que estos días reclaman en la calle Núñez de Balboa el fin de un supuesto golpe de Estado nunca habrían tolerado que un Vasco Núñez de Balboa existiese.