Casi no podemos creer que existen

El mundo se ha vuelto “triste”, y hasta “triste” parece una palabra leve ante el horror que contemplamos. Sin embargo, también pasan otras cosas, es decir, no pasan como pasa el tiempo, sino que se hacen, como se hace el pan, una estantería, la conciencia.
1 mar 2026 06:00

¿Cómo lograr que quede lo que no va quedando? Días en que se hacen cosas. “El mundo se ha vuelto triste porque una marioneta se puso una vez melancólica”, escribe Oscar Wilde en La decadencia de la mentira. La vida, decía Wilde, imita al arte y la melancolía de Hamlet se ha propagado siglo a siglo: corrientes de derrotismo, vacilaciones, temores, o una forma particular de adulación interior hoy devenida nihilista, aterrada, indiferente. El mundo se ha vuelto “triste”, y hasta “triste” parece una palabra leve ante el horror que contemplamos. Sin embargo, también pasan otras cosas, es decir, no pasan como pasa el tiempo, sino que se hacen, como se hace el pan, una estantería, la conciencia.

No sabemos si lo que se hace son victorias. Seguramente no, tal como se entienden las victorias. Y como es importante que se entiendan. Pues hay una lógica del espacio y una del tiempo. En la lógica del tiempo, si se lucha por evitar el cierre de un centro de salud y al final lo cierran, aunque se hayan generado vínculos y se haya ampliado el número de quienes se organizan, hay que asumir que ha habido una derrota. Es entonces cuando se modifica la estrategia, en lugar de consolarse vanamente con la leyenda de que lo único que importa es el proceso pues te brindó un hermoso viaje y te hizo emprender el camino. El proceso importa, pero no es lo único. A veces hay que decir: el viaje más hermoso habría sido el del centro de salud abierto; conseguirlo la próxima vez dará ímpetu y recordará que no se trata solo de un centro, sino de una transformación mayor que cambie de raíz las prioridades.

Ahora bien, la lógica del tiempo convive con la lógica del espacio. En el espacio a veces no hay victoria ni derrota, o bien la victoria es un estar que contiene un ser de otra manera, un existir ahora. En la lógica del espacio las cosas que se hacen no son las que se filman o enumeran, como si el resultado dependiera del número de planos o de metros. La lógica del espacio no es cuantitativa, es algo así como una lógica demostrativa donde lo que cuenta es lo que está pasando. Escojo tres espacios. Podrían ser miles, no doy su nombre porque no buscamos representatividad, sino el poder de la gratitud ante lo que sí está.

Hay un lugar, en un barrio, hay una persona que quiere dar vida a ese lugar y cuya prioridad no es la tasa de ganancia. No puede permitirse ignorarla en este contexto, pero sí contrarrestarla un poco con la fuerza de vecinas y vecinos. Cuando pierde pie, cuando teme el hundimiento, pide ayuda con un libro, Little durruti, y la comunidad responde. Ese libro, o manual de combate para personas de entre tres y cien años, se convierte en una rúbrica: estamos aquí, hay un local que proteger y que nos protege, que se va convirtiendo en cuartel de invierno para batallas y victorias; en su existir y, con tantos otros, hoy sostiene el recuerdo futuro de otra forma de estar, para ser de otra forma.

Hay una iniciativa, en el contexto educativo de otro barrio, es una voluntad de intervenir para que la inercia no pase como un ciclón de retroceso e impida los sueños realistas y los argumentos necesarios. Hay adolescentes que se juntan con personas adultas en un parque a pensar qué cosas podrían cambiarse y cómo. Hay un micrófono que se estropea, y alguien dice “hablemos más alto”, y alguien precisa “mejor, sentémonos más cerca”: hay, en esas coordenadas, una piña de personas de pronto indestructible.

El tercer espacio son muchas camisetas dibujadas por quien va a perder la vida. Lo intuye, la pierde y sin embargo no deja de escribir y difundir, en esos centímetros de tela que te rozan, una nueva amabilidad. Gracias Ainara Machain González, ahora sí nombramos para hacerte venir, y junto a Ainara unaluna gracias a todos los espacios que se mantienen contra el tiempo: casi no podemos creer que existen, que a veces nos acogen, que al hacer cosas dicen: alzado “en armas contra la soledad” no era solo un poema, y “paraíso ahora”, incompleto, imperfecto, bueno, no era solo una canción.

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