Ciento cinco misiles más sobre Siria

Dado que el entendimiento entre Estados Unidos y Rusia en Siria es mayor de lo que las propagandas respectivas admiten, para que una escalada pudiera producirse sería necesario que el régimen sirio quedara seriamente tocado y que personal militar ruso fuera afectado de manera directa.

Inspectores armas químicas Siria
Inspectores de armas químicas de la ONU en Zamalka el 29 de agosto de 2013. Foto: William Proby
@quilombosfera

publicado
2018-04-16 10:53:00

En la madrugada del 14 de abril, las fuerzas militares de Estados Unidos, Reino Unido y Francia lanzaron, desde diversas posiciones, un centenar de misiles contra unas pocas instalaciones militares y científicas del Gobierno sirio, situadas en Homs y en las afueras de Damasco. Ciento cinco misiles durante setenta minutos, oficialmente en represalia por el uso de armas químicas (presumiblemente gas de cloro) una semana antes en Duma, el último enclave de la Guta oriental controlado por el grupo rebelde Jaish al-Islam.

El ataque aéreo se producía horas antes de que el equipo de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) llegara a Damasco para iniciar su investigación, lo que puede haber precipitado la decisión. Falta por determinar de manera oficial las responsabilidades del ataque químico, pero lo cierto es que después del mismo los rebeldes cedieron y el régimen sirio pudo comenzar la expulsión forzosa de miles de residentes, vapuleados tras años de bombardeos con armas convencionales. Por otra parte, la comisión de Naciones Unidas sobre Siria ha confirmado el uso de armas químicas por parte del Gobierno sirio (y otras fuerzas en el conflicto) desde el acuerdo de desarme químico de 2013.

Obviamente, no es la primera vez que los gobiernos occidentales llevan a cabo bombardeos en Siria. En los últimos tres años y medio, solo Estados Unidos ha realizado más de 13.000 bombardeos y desplegado en el noreste sirio más de 2.000 soldados (en apoyo a las kurdo-árabes Fuerzas Democráticas Sirias, FDS) en el marco del operativo contra el Estado Islámico. Para liquidar el Estado Islámico, la coalición internacional liderada por Estados Unidos terminó por arrasar Raqqa (con un saldo brutal de víctimas civiles), como antes Rusia había devastado la parte oriental de Alepo para acabar con el control rebelde, sin que esta división en áreas de influencia haya sido puesta en cuestión en los hechos por ninguna de las partes.

En el caso del último ataque, se trata del segundo contra el Gobierno sirio: hace un año, también en abril, Estados Unidos lanzaba misiles de crucero contra la base militar siria de Sharyat, tras el ataque químico en Jan Sheijun. Ahora como entonces, la fuerza aérea rusa fue informada con antelación de la incursión (aunque los comunicados de Estados Unidos y Francia difieran en el detalle de lo transmitido) a través de los canales de comunicación establecidos para que cada país pueda llevar a cabo sus respectivas operaciones militares aéreas sin roces.

Aunque algo más amplio que el ataque de 2017, el bombardeo de la coalición tripartita fue, sin embargo, muy limitado, sin una voluntad de alterar la situación de los diferentes frentes del conflicto sirio. Esta habría sido, según algunas fuentes, la posición del secretario de Defensa, James Mattis, y la del jefe del Estado Mayor Conjunto, Joseph Dunford (ambos militares de alto rango), frente a la propuesta más agresiva del presidente Donald Trump y del nuevo asesor del Consejo Nacional de Seguridad, el neocon John Bolton. Los vaivenes de las declaraciones de Trump a lo largo de la semana se explican en parte por estas divisiones internas.

Trump ha privilegiado razones políticas de consumo interno: quería dar una lección contundente a Bachar al-Asad que marcara diferencias con su predecesor, Barack Obama, en lo que respecta a la famosa “línea roja” del armamento químico y, de paso, mostrar a sus críticos un criterio propio frente a Rusia. En cambio, tanto Mattis como Dunford (es decir, el Pentágono) antepusieron consideraciones militares estratégicas, buscando evitar de nuevo una escalada de consecuencias impredecibles que pudiera conducir a un enfrentamiento directo con Rusia e Irán en un territorio, el sirio, plagado de bases y puestos militares de unas y otras potencias.

Dado que el entendimiento entre Estados Unidos y Rusia en Siria es mayor de lo que las propagandas respectivas admiten, para que semejante escalada pudiera producirse sería necesario que el régimen sirio quedara seriamente tocado y que personal militar ruso fuera afectado de manera directa. En febrero de este año, un poco mediatizado ataque de las fuerzas especiales estadounidenses cerca de Deir Ezzor —confirmado ahora por Mike Pompeo— dejó un saldo de docenas de “contratistas” (mercenarios) rusos muertos, sin que ello haya provocado una confrontación entre ambas potencias. 

El factor iraní

El factor iraní ha sido determinante en la decisión final sobre la modalidad de ataque, y puede que también de la contribución europea al mismo. Difícilmente la intervención puede desligarse de la próxima fecha límite del 12 de mayo, en la que Trump decidirá si prorroga el levantamiento de las sanciones bajo el acuerdo nuclear multilateral de 2015. La facción dura de la Administración Trump, encarnada ahora por John Bolton y Mike Pompeo (exdirector de la CIA y próximo secretario de Estado), es partidaria de terminar con el acuerdo nuclear, reintroducir duras sanciones e incluso desmantelar la infraestructura nuclear iraní por la vía militar. En cambio, el Reino Unido y Francia, al igual que Alemania y la Unión Europea, tratan de mantener dicho acuerdo con vida aunque probablemente al precio de revisar elementos importantes del mismo, debido a las presiones estadounidenses.

Así pues, pese a la inflamada retórica de Trump contra Al-Asad, ningún misil fue dirigido contra instalaciones que pudieran albergar representantes del Gobierno sirio o de su aparato de seguridad, ni contra aeródromos o hangares, ni contra infraestructuras importantes, por lo que el Ejército sirio mantiene intactas sus capacidades militares mientras el Gobierno se refuerza políticamente entre los suyos. La política de salvar la cara en el tema simbólico del armamento químico es a lo más que pueden llegar unas potencias occidentales que han acabado por ocupar un lugar secundario en el escenario sirio, entre otras cosas por no haber intervenido de manera decisiva en agosto de 2013, tras el primer ataque químico en Guta. Hoy quienes negocian el futuro de Siria son principalmente Rusia, Turquía e Irán, mientras los sirios permanecen como maltratados convidados de piedra.

La última exhibición militar es una manera de mostrar que Estados Unidos, y en menor medida Reino Unido y Francia, todavía tienen algo que decir. La carta con la que juega Estados Unidos es su presencia militar en el noroeste, en la Yazira siria, mediante su apoyo a las FDS y a su núcleo kurdo (YPG), y en estos días asesores y expertos discuten qué hacer allí, especialmente tras la intervención turca en Afrin contra las fuerzas kurdas. Personalmente, Donald Trump desearía salir del atolladero sirio y así lo ha expresado públicamente en diversas ocasiones. Pero es probable que Estados Unidos mantenga una presencia indefinida, salvo que llegue a un acuerdo con las otras potencias presentes en territorio sirio.

Una opción que se baraja —la que tiene a Irán como punto de mira— es la de reforzar un protectorado de facto en la Yazira —la región más pobre pese a sus recursos petroleros— que haga frontera al norte y el este con Turquía e Iraq, respectivamente. Sus proponentes estiman que así podrían contrarrestar la influencia iraní, y lo que queda del Estado sirio quedaría limitado territorialmente, dependiente de sus patrones ruso e iraní, que podrían acabar por considerarlo una carga demasiado costosa. Pero para que semejante protectorado pudiera tener visos de consolidarse, Estados Unidos debería lograr acuerdos estables con una diversidad de tribus árabes suníes —divididas y enfrentadas entre sí tras años de guerra y cambiantes alianzas locales— y con unas YPG a las que abandonó en Afrin. La factura sería costosa, algo que Donald Trump no está dispuesto a asumir, y está por ver que Arabia Saudí y los países del Golfo vayan a estar dispuestos a financiarla.

Otra opción, más modesta y acorde con los instintos de Trump, consistiría en facilitar un acuerdo entre las YPG y el Gobierno sirio que garantice tanto la autonomía kurda como la soberanía del Gobierno sirio sobre el noreste del país. Pero esto supondría reconocer la relación de fuerzas existente en Siria y aceptar —algo más difícil de asumir— que Irán puede desempeñar un papel relevante en la región, con el consiguiente reparto de zonas de influencia en el Medio Oriente, algo a lo que no están dispuestos ni Israel ni Arabia Saudí.

Sea como fuere, este baile de potencias extranjeras, ajeno al sufrimiento de la población siria, no va a resolver las múltiples aristas del conflicto en el corto plazo, y es dudoso que lo haga en el medio y largo plazo. Bachar al-Assad, beneficiario del miedo a una escalada regional o mundial, podrá haber aplastado la revolución y podrá “vencer” la guerra, sin convencer, a un precio costosísimo. Medio millón de muertos, seis millones de refugiados fuera del país (un millón de los cuales en Europa; Siria contaba con 21 millones de habitantes en 2010) y millones de personas desplazadas, golpeadas, traumatizadas, dentro del mismo. Quien piense que la supuesta “victoria” traerá consigo un retorno progresivo al autoritario statu quo ante se equivoca. Nada volverá a ser igual. Hay demasiada gente joven con demasiadas heridas acumuladas y demasiadas fracturas identitarias. Y falta el consenso geopolítico que facilitó, por ejemplo, la supervivencia del franquismo. Si de algo podemos estar seguros es de que estos ciento cinco misiles no serán los últimos.

14 Comentarios
#14586 10:38 22/4/2018

EL PRETEXTO DE LAS ARMAS QUIMICAS
Por Jesús Valencia, Resumen Latinoamericano, 21 abril 2018

De un tiempo a esta parte, las potencias occidentales y su largo cortejo de jaleadores estaban intratables; cada vez que se referían a Siria mostraban enfado y contrariedad. Pero fue el siete de abril cuando se divulgaron imágenes truculentas de un nuevo ataque con armas químicas contra la población de Duma. Como de costumbre, los difusores de las imágenes señalaban al gobierno sirio como reincidente en el uso de estas armas. Las potencias occidentales y sus jaleadores clamaron a coro contra aquella crueldad intolerable que merecía un escarmiento ejemplar. Una vez más, el pretexto que necesitaban Estados Unidos, Inglaterra y Francia para legitimar un ataque a Siria.

Buena parte de la ciudadanía mundial tuvo un acceso de risa floja al escuchar aquellas alharacas y lamentos. ¿A quién pueden conmoverle los gemidos de un torero ante el bicho que acaba de apuntillar? Haciéndose eco de esta incredulidad generalizada, el senador italiano Matteo Salvini se permitió un comentario cargado de humor negro: “Todavía están buscando las armas químicas que almacenaba Saddam”. ¿Hay alguien que tome en serio la sensibilidad humanitaria de los tres justicieros? Sus felonías coloniales a lo largo del mundo darían tema sobrado para varias enciclopedias. Pero, sin remontarnos tan lejos, basta observar las incontables canalladas que van cometiendo en Oriente Medio: casi todos los países de la zona han sido descuartizados por la trituradora neocolonial.

¿Y si hacemos un somero recuento de su criminal agresión en Siria? Se metieron en casa ajena y, adjudicándose atribuciones que nos les correspondían, intentaron remodelarla a su gusto y medida. Quien observe las fotografías que llegan de dicho país, difícilmente encontrará una casa habitable; las que antes fueran viviendas familiares, han quedado reducidas a ruinas. Cinco millones de sus antiguos residentes han buscado en el propio país otra madriguera algo más segura; otros cuatro millones, se juegan la vida -o la han perdido- soñando con algún lugar de refugio. 400.000 tuvieron peor suerte; yacen sin más sepultura que las incontables escombreras. Quienes fueron a Siria para expoliarla son los responsables directos de esa guerra importada ¿Alguien cree en sus gemidos ante la supuesta muerte de cincuenta personas, víctimas de un supuesto ataque químico?

Las potencias occidentales están muy cabreadas y no les falta razón, aunque el verdadero motivo de su enfado es otro: han perdido Ghuta Oriental, reducto en el que tenían puestas sus últimas esperanzas. Veían el repliegue de sus muchachos y aquello les agitaba el pulso. Aceptaban de mala gana la apertura de corredores humanitarios por los que iba saliendo la mayor parte de la población civil. Nunca condenaron la actuación de francotiradores que dejaban un reguero de muerte entre los fugitivos que buscaban un respiro a su tragedia. Se les antojaban intolerables los acuerdos pactados entre el ejército nacional y los insurgentes. Las caravanas de autobuses sacando de las zonas de combate a los alzados les suscitaban muchas y amargas preguntas. ¿Dónde habían quedado las jugosas soldadas con las que los retribuyeron? ¿Dónde estaban las armas pesadas que les regalaron? ¿De qué había servido el nutrido despliegue de asesores? ¿Dónde quedan sus esperanzas de convertir Siria en otro Estado fallido? Y, lo que es mucho más grave, ¿cómo llevar adelante la reconfiguración de la zona de acuerdo a los intereses geoestratégicos y económicos de Occidente?

Los servicios secretos habían adelantado otro posible ataque con armas químicas; había numerosos datos que lo apuntaban. Las potencias occidentales y sus corifeos estaban repitiendo ante la reconquista de Ghuta las mismas conductas boicoteadoras que habían mantenido ante la pérdida de Alepo y de Homs. Trump había lamentado públicamente la blandenguería de Obama: “Si hubiera tenido lo que hay que tener, hoy Al Assad ya sería un fantasma desaparecido”. Macron había insinuado como posible la eventualidad de un ataque químico. El Gran Jefe de Arabia Saudí acaba de visitar París, Londres y Madrid y en cada una de las citadas capitales ha suscrito acuerdos multimillonarios. Se da la circunstancia de que los salafistas expulsados de Ghuta, eran mercenarios saudíes y convenía castigar a quienes los ahuyentaron. Como bien se sabe, el favor, con favor se paga.

La Organización para la Prohibición de Armas Químicas ya había llegado a Damasco pero no tuvo tiempo de redactar un informe de lo ocurrido; Francia admitió que no tenía más información que los vídeos colgados en Youtube; el Consejo de Seguridad desaprobó el ataque ¿Qué más da? El imperialismo nunca ha necesitado cobertura legal, ética o social para ser lo que es; ya intentarán a posteriori legitimar su barbarie.

*Internacionalista Vasco

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#14464 9:11 21/4/2018

https://www.lahaine.org/mundo.php/el-juego-de-los-misiles

https://www.lahaine.org/mundo.php/venezuela-siria-irak-de-errores

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#14324 11:49 19/4/2018

https://www.lahaine.org/mundo.php/siria-el-momento-maddox

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#14083 13:58 18/4/2018

"ROGER WATERS - WHITE HELMETS ARE FAKE PROPAGANDA CONSTRUCT FOR TERRORISTS"
https://www.youtube.com/watch?v=tvVaG10AEI0&feature=youtu.be

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#14033 7:04 18/4/2018

Buen artículo

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#14400 9:25 20/4/2018

Buen sentido del humor.

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José Martínez Carmona 8:32 17/4/2018

http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4836/siria-la-teoria-madman-y-los-objetivos-de-los-misiles-bonitos-de-trump/

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Abdellkrim 20:00 16/4/2018

Él unico consuelo del señor Pulido es que los 105 misiles no serán los últimos, de pena !

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#13933 14:49 16/4/2018

https://www.investigaction.net/es/voces-del-pueblo-sirio/
https://www.investigaction.net/es/ataques-a-siria-el-ridiculo-no-mata-a-los-poderosos/

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#13913 12:02 16/4/2018

Fantástico artículo. Todos los dictadores se pelean, el Putín amigo de los nazis rusos, el loco de Trump, el dictador hereditario Al Assad (hijo de su padre, tiene la ventaja de hacer innecesario memorizar el nombre del jefe de Siria, siempre será un Assad). Que decir del dictador musulMALO que reprime Turquía. Y la única fuerza interesante de Siria: Los kurdos y su coalición con su milicia YPG, con su revolución social en marcha, se han visto obligados ha establecer una alianza táctica temporal con los USA, que como muy bien dice el artículo "les han abandonado en Afrin" (cantón ahora ocupado por Turquía de forma ilegal ). Los Estados practican todos el terrorismo, sean Estados Unidos, árabes, saudíes, rusos, turcos o iraníes. Si te gusta el Estado, apartate de nuestro lado.

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#13914 12:06 16/4/2018

Siento que tu padre te pegara hasta convertirte en un tara-trol.

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#13908 11:09 16/4/2018

"por el grupo rebelde Jaish al-Islam" A partir de aquí leí con muchísimo recelo y no poco asco. No se entiende nada de lo que Pulido intenta transmitir, más allá de un vago pesar porque Assad no ha caído (lo de que un "regímen" se mantenga siete años en "guerra civil" no es fenómeno digno de su atención, por lo visto) y una leve esperanza porque vuelva a ser 2011 y ninguno de nosotros haya visto a esos "rebeldes" comer corazones e iniciar limpiezas de minorías sirias. En fin, no es que vaya a pagar una suscrición a El salto, que ni de broma, es que lleváis unas semanitas que es para hacer toda la publicidad posible contra este medio, que bueno, tampoco es eso. Lo mejor es que decepcionéis a los pococs que os leen: vais por el buen camino.

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#13915 12:08 16/4/2018

El Salto esta haciendo un claro esfuerzo por dar cabida a distintas posiciones, en este caso filo-fascistas. Pluralidad y tal.

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#14040 8:01 18/4/2018

Filo...fascismo?

Enserio?

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