Opinión
Mientras unos esperan otros se forran

Asistimos a una nueva embestida de la patronal contra los derechos de la clase trabajadora. Ya no es posible enfermar, o mejor dicho, ya no es posible faltar al trabajo por tener una enfermedad. Si te encuentras mal y vas a trabajar no hay problema.
Varios Laboral - 7
Un trabajador de reparto durante el coronavirus. En su campaña la patronal pone en el mismo saco de 'absentismo laboral' dos situaciones totalmente diferentes: el estar de baja médica y faltar al trabajo sin justificar. David F. Sabadell

Secretario Laboral CGT Región murciana


28 jul 2026 14:37 | Actualizado: 28 jul 2026 18:23

(Respuesta de la CGT de la Región Murciana a la campaña empresarial titulada “mientras unos no están otros esperan”).

 En días recientes la patronal cántabra ha lanzado una campaña, con carteles publicitarios en la vía pública incluidos. La campaña empresarial consiste en culpar a las trabajadoras y trabajadores de las nefastas consecuencias provocadas por, lo que no deja de ser, una mala gestión y planificación de la propia empresa.

La campaña está diseñada con toda la intención de confundir, utilizando el mismo concepto para definir situaciones que son completamente diferentes y no tienen nada que ver una con la otra. El tema no es nuevo, llevan tiempo transmitiendo a la sociedad que estar de baja médica y faltar al trabajo sin justificar son ausencias idénticas, de hecho, definen ambas situaciones con el mismo término: absentismo laboral.

Cualquiera que mire la legislación laboral podrá comprobar que, desde la primera ausencia injustificada, la empresa puede iniciar un proceso de despido disciplinario. Y si esto es así, entonces, ¿dónde tienen los empresarios el problema? Pues en las ausencias por bajas médicas, que están perfectamente justificadas por un parte de baja médico, tramitado además por el personal facultativo perteneciente al sistema público de salud.

La campaña pone ejemplos para visualizar las molestias habituales que supone el estar esperando demasiado tiempo por la prestación de un servicio determinado. Uno de los usados es el de la telefonía, empezando con la siguiente frase: “esperar al técnico de internet toda la tarde y que no aparezca”. En el párrafo siguiente te describe el motivo por el cual el técnico en cuestión no aparece: “evitar el absentismo injustificado es responsabilidad de todos”. Y ya remata con un “mientras unos no están otros esperan”.

Si como dice el anuncio el técnico no viene por “absentismo injustificado”, es responsabilidad de la empresa poner en marcha los mecanismos correspondientes para corregir y si procede sancionar esa ausencia injustificada, pero la realidad es muy diferente.

Lo que no nos cuenta el anuncio es que las plantillas de las empresas están tan ajustadas que no son capaces de sacar el trabajo en tiempo y forma cuando se produce una ausencia justificada, como es el caso de la baja médica, pero no sólo. La responsabilidad es en su integridad empresarial, cualquier organización del trabajo tiene que prever no sólo las posibles bajas médicas, sino también los derechos que recoge la legislación laboral en cuanto a permisos retribuidos (matrimonio o registro de pareja de hecho, por fallecimiento de cónyuge o familiar de hasta 2º grado, traslado de domicilio, etcétera). Todas estas situaciones están recogidas en el estatuto de las personas trabajadoras, el problema es que las empresas no las tiene en cuenta a la hora de diseñar las plantillas.

Lo que hace esta campaña empresarial es plantear como privilegio lo que en realidad es un derecho. De esta manera trasladan las consecuencias de su mala planificación y en definitiva de su avaricia a las propias personas consumidoras de ese servicio y a las personas que trabajan prestando dicho servicio.

Las dimensiones de esta nefasta planificación son tremendas y además inciden en el aumento de bajas médicas por sobrecarga de trabajo. Se trata de contratar el menor personal posible con el fin de aumentar los beneficios empresariales. Esa raquítica dimensión de las plantillas la suplen con el aumento de jornada laboral, para lo cual abusan de las horas extraordinarias hasta convertirlas en ordinarias (en el 2025 se hicieron 2,5 millones de horas extras sin retribuir a la semana). Otro detalle a tener en cuenta es que la legislación sólo permite un total de 80 horas extras al año por trabajador o trabajadora. Por lo tanto, son horas de trabajo que los empresarios no cotizan a la seguridad social y las pagan en negro, eso en el caso de que las paguen.

Asistimos a las desastrosas consecuencias de los enormes procesos de privatizaciones de empresas públicas y de externalizaciones de actividad. Las grandes empresas subcontratan trabajos a otras empresas y éstas, a su vez, los vuelven a subcontratar. Hay un reguero de dinero que se queda en el camino, concretamente en los bolsillos de personas que no producen. Por lo tanto, el eslogan de la campaña es totalmente erróneo, no es que “mientras unos no están otros esperan”, la realidad es que “mientras unos esperan otros se forran”.

Y el ejemplo de las telecomunicaciones es de los más claros. Si pudiéramos establecer una relación directamente proporcional entre las condiciones laborales de las personas que trabajan en este sector y el avance tecnológico desarrollado de dicho sector, nos estaríamos comunicando por señales de humo.

Junto a esta desfachatez empresarial nos llama mucho la atención la respuesta de algún que otro sindicato, que ante esta campaña se ha llevado las manos a la cabeza. ¿En qué pensabais cuando participabais activamente en todos estos procesos de precarización laboral?

La clase empresarial se ha echado al monte, ya no tienen pudor ni miramiento alguno. Su manera de ser competitivos va orientada siempre a la disminución de derechos laborales y no quieren entender que se trata de todo lo contrario. Con salarios dignos que permitan a la gente llegar a final de mes, con jornadas que hagan posible compatibilizar la vida laboral con la social y familiar, las bajas médicas disminuirán, se prestará un mejor servicio y se eliminarán las interminables esperas.

Un servicio de calidad no se puede conseguir con condiciones laborales precarias. La calidad y la precariedad son conceptos antagónicos. Dejen ustedes de engañar a la población, dejen ustedes de maltratar a la clase trabajadora, dejen ustedes de defraudar al erario público y háganse responsables de sus proyectos empresariales ajustándose a la legislación vigente. Y sobre todo dejen de enfrentarnos porque las personas trabajadoras y las usuarias de cualquier servicio somos las mismas y nos sentimos estafadas cuando consumimos los servicios que ustedes prestan y nos sentimos explotadas cuando trabajamos en sus empresas.

Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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