Estados Unidos en la Unesco: 40 años de amenazas y castigos

La retirada de Estados Unidos e Israel de la Unesco, después de la última resolución de este organismo de la ONU relativa a Palestina, es uno más en una larga lista de castigos estadounidenses.

Casa Blanca
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto al presidente estadounidense, Donald Trump, en octubre de 2017.

publicado
2017-10-13 15:21:00

En la tarde del 12 de octubre, el Gobierno de Estados Unidos anunciaba su abandono de la Unesco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. El motivo alegado es el “continuo sesgo antiisraelí” de este ente de la ONU, y la decisión se hará efectiva el 31 de octubre de 2018, aunque el país ha pedido permanecer en la organización como observador. Horas después, Israel anunciaba que seguirá los mismos pasos que su protector.

La directora general de la Unesco, Irina Bokova, deploraba la decisión de los Estados Unidos, afirmando, entre otras cosas: “Estoy convencida de que el trabajo de la UNESCO para promover la alfabetización y la educación de calidad responde a las preocupaciones del pueblo estadounidense”.

El episodio que ha precipitado una decisión ya previsible en un prolongado contexto de desavenencias fue la decisión en julio pasado, por 12 votos a favor, tres en contra y seis abstenciones, de declarar el casco viejo de la ciudad palestina de Hebrón como patrimonio de la humanidad, lo que levantó la ira de Israel. "Israel no volverá a colaborar con la Unesco siempre y cuando siga siendo un órgano meramente político y parcial", dijo en aquel momento Naftali Bennet, el ministro israelí de Educación. En Hebrón viven 200.000 palestinos bajo ocupación y sometidos a fuertes restricciones de movimiento y a constantes violaciones de derechos, mientras el Ejército protege a varios centenares de colonos israelíes asentados en el casco antiguo.

Previamente, el 13 de octubre de 2016, el Consejo Ejecutivo de la Unesco aprobó, por 24 votos a favor, seis en contra y 26 abstenciones, una resolución en la que reclamaba de Israel, "la potencia ocupante”, la protección del patrimonio cultural palestino en Jerusalén Este y en la que, entre otras cosas, deploraba los constantes ataques contra las personas y lugares históricos como la mezquita de Al-Aqsa. Esa resolución provocó una inmediata suspensión de la colaboración de Israel con el organismo de la ONU.

Sin embargo, ya en aquel momento las relaciones se hallaban muy deterioradas desde hacía al menos cinco años. En 2011, la Unesco aceptó a Palestina como miembro de la organización tras una votación con 107 países a favor y 14 en contra. La respuesta inmediata de los Estados Unidos fue la suspensión de sus aportaciones económicas a la organización, que suponía el 22% del total, lo cual supuso un varapalo económico para la Unesco. Siguiendo los pasos de Estados Unidos, Israel también suspendió sus aportaciones a la organización para la educación de la ONU. Dos años después de dejar de pagar, Estados Unidos e Israel perdieron su derecho a voto en la organización.

Israel ha estado anteriormente en el centro de las crisis entre Estados Unidos y la Unesco. Ya en 1974, los Estados Unidos suspendieron sus contribuciones económicas a la Unesco después de que la organización excluyera a Israel de un grupo de trabajo regional por alterar “los rasgos históricos de Jerusalén” durante unas excavaciones arqueológicas. Dos años después, Israel fue readmitida y los Estados Unidos reanudaron sus pagos en 1977.

Tan solo seis años después, la Administración de Reagan abandonó de nuevo la organización afirmando que la “Unesco ha politizado casi todos los temas que trata. Ha exhibido hostilidad hacia una sociedad libre, especialmente el libre mercado y la prensa libre, y ha demostrado una descontrolada expansión presupuestaria”. Fue en 2003, paradójicamente bajo el Gobierno de George W. Bush, cuando los Estados Unidos decidieron reintegrarse en la organización.

Según la revista Time, puede haber otros motivos por los que los Estados Unidos no ven a la Unesco como “crucial para su política exterior”, como su pérdida progresiva de poder en la organización a lo largo de los años. De ser una organización fundamentalmente occidental formada por 37 países en 1945, la Unesco pasó a integrar en los primeros años ochenta a 160 países, en su mayoría nuevos Estados descolonizados de África y Asia, cuyos intereses y políticas estaban a menudo muy alejados de los estadounidenses.

Según el corresponsal diplomático de la BBC, Jonathan Marcus, “la Unesco es un objetivo fácil para el presidente estadounidense, Donald Trump, porque es un organismo multilateral con objetivos educativos y de desarrollo, como la promoción de la educación sexual, la alfabetización y la igualdad de las mujeres”. Los objetivos de la organización, creada tras la Segunda Guerra Mundial, son “contribuir a la construcción de la paz, la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y el diálogo intercultural a través de la educación, las ciencias, la cultura, la comunicación y la información”, además de la “educación para todos” o el “aprendizaje para toda la vida”.

LOS CASTIGOS A LA UNESCO

1956: la República de Sudáfrica, dominada por un régimen de apartheid, se retiró de la Unesco al considerar que la organización “interfería” en los “problemas raciales” del país. En gran medida, esta retirada se debió a las declaraciones y publicaciones de la Unesco sobre la “cuestión racial” y el racismo. Sudáfrica no se reintegró en la Unesco hasta 1994, tras el fin del régimen de apartheid y con Nelson Mandela como presidente. 


1974: Estados Unidos suspende sus pagos a la Unesco después de que Israel fuera excluido de un grupo de trabajo.

1983: Estados Unidos abandona la Unesco después de acusarla de estar “politizada” y de ser cercana a la URSS. No volvería hasta 2003.

1985: retirada de Gran Bretaña después de acusar a la Unesco de estar “gravemente politizada” y por “haber sido usada para atacar esos valores que estaba designada para levantar”.

2011: Estados Unidos e Israel suspenden su financiación a la organización después de que Palestina sea admitida como Estado miembro de la organización.

2016: Japón suspendió su financiación a la Unesco después de que el organismo incluyese documentos sobre la Masacre de Nankín de 1937 en su programa “Memoria del Mundo”.

2017: Estados Unidos e Israel anuncian su retirada como miembros de la Unesco debido a su última resolución sobre Palestina.

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