Cannabis en la despensa

Con la progresiva aceptación social del cannabis, los productos y elaboraciones gastronómicas que lo incluyen no dejan de aumentar.

Gabriel Incertis

publicado
2018-01-11 07:30:00

La mayoría de gente a la que le preguntes por la relación entre el cannabis y la gastronomía, apenas te sabrá decir más allá de darle un toque de felicidad a la mantequilla para elaborar productos de repostería, como galletas o muffins. 

Sin embargo, diferentes partes de esta planta, o diversos extractos de la misma, pueden constituir ingredientes legítimos per se en propuestas gastronómicas serias y de calidad. 

A continuación, nos referiremos indistintamente al cáñamo o a la marihuana, pues a efectos culinarios, salvo que se persigan los efectos psicoactivos propios del THC, ambas variedades resultan similares. 

Por ejemplo las semillas del cáñamo son perfectamente comestibles y una fuente rica de hierro, magnesio y proteínas. Su sabor recuerda a la nuez, por lo que se puede consumir de manera análoga a este fruto seco en ensaladas, con yogur, como complemento en repostería o para elaborar quesos, como este estupendo gouda con semillas de cáñamo. 


Con los cogollos y hojas se puede elaborar mantequilla, como decíamos al principio, para consumirla o utilizarla de la forma habitual: untada en tostadas, como ingrediente de repostería o para elaborar platos, incluida la alta cocina. También se pueden aplicar cogollos, hojas y semillas como cualquier especia en toda variedad de platos. Sólo necesitarás un molinillo pimentero (o, en este caso, cañamero). 

Y es que, como cualquier vegetal comestible, la marihuana o el cáñamo son muy versátiles a la hora de reinventar productos tan comunes como la pasta. Es el caso de Canapa, la propuesta de la empresa italiana Terrebasse que integra las propiedades nutritivas de esta planta en el más típico producto de Italia, como parte del ingrediente base, al estilo de la pasta verde de espinaca. Sin irnos muy lejos de la gastronomía italiana, Clean Healing comercializa una salsa para pizzas con tres niveles de THC (60 mg, 150 mg y 600 mg). 

El cannabis en la cocina, a pesar de sonar novedoso a muchos, no es un descubrimiento reciente. También podemos encontrarlo en elaboraciones tradicionales y populares como el Bhang Lassi de la India, un batido de yogur con semillas de cáñamo y cogollos de marihuana, entre otros ingredientes. 

Y del plato… a la copa: la versatilidad de esta planta nos permite aplicarla como ingrediente principal o accesorio en multitud de bebidas caseras o comerciales.


El cáñamo culinario no sólo lo podemos comer, sino también beber. Existen diversas cervezas con cáñamo como la Hemp Ale de Humboldt Brewing Co. y la Hemp Hop Rye de O’Fallon Brewery, elaboradas a partir de semillas tostadas o la Two Flowers de Coalition Brewing y la General Washington’s Secret Stash de Dad and Dudes Breweria, con CBD añadido, que aprovechan las similares características aromáticas de los terpenos del lúpulo y del cáñamo. En España tenemos la Cannabeer, un producto concebido para hermanar más aun si cabe la cultura cervecera y del cannabis, elaborada con los clásicos ingredientes de la cerveza mas las semillas de cannabis sativa. 

Pero la cerveza no es la única bebida alcohólica con cáñamo. La empresa zaragozana Bodegas Jaime lanzó entre su línea de vermuts el Turmeon Weed, el primer vermut del mundo con cannabis, con un contenido muy bajo en THC (0,1%) y muy alto en CBD. Y aunque en España somos pioneros con el vermut cannábico, las bebidas alcóhólicas comercializadas con cannabis están empezando a menudear.

Tenemos el el whisky Mary Jane’s Hemp infusionado con cáñamo, y también vinos, desde el Canavì italiano, con CBD y un 0,6% de THC, hasta el español Cannawine. Una bebida quizá más sofisticada es el Myschyf, un licor de cáñamo y pistacho elaborado en Florida, ideal para tomar solo pero con una gran “mezclabilidad” en cócteles. Y hablando de cócteles, echadle un ojo a estas propuestas de NEKWO para impresionar a vuestras visitas. 

El cáñamo también lo podemos encontrar en bebidas no alcóholicas, como infusiones, ya sea sólo o mezclado con otras hierbas y tés, o en bebidas comercializadas, como el Cannabis Energy Drink, un producto inevitable y hasta previsible, dada la popularización de las bebidas energéticas. 

Este refresco holandés contiene extracto de semillas de cannabis, sin THC, además de cafeína, taurina y azúcares. También van llegando a algunos supermercados diversas marcas de leche de cáñamo, elaboradas con semillas y aceite de cáñamo, una alternativa interesante al resto de leches vegetales que se han ido popularizando en los últimos años. 

Y hablando de leche, ¿cómo sería hacerse un cortadito con leche de cáñamo y un buen café con THC? Y es que la empresa californiana Brewbudz ha elaborado una gama de cafés, tés y chocolates en cápsulas monodosis con THC, aprovechando la legalización de la marihuana en California, e inspirado en unificar en un solo gesto el doble ritual del coffee & joint. 

Las posibilidades culinarias de esta maravillosa planta parecen ser inagotables. Estamos seguros de que la progresiva aceptación social y la despenalización de su consumo nos ofrecerán un vasto mundo inexplorado de sabores. Lamentablemente, con nuestra situación en España, un país a la cabeza de la calidad culinaria mundial, muchos mercados se nos están adelantando en este sentido. 




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