McCarthy, cuando el pop fue marxista

El lenguaje universal, el pop en su esencia más smithiana, fue el canal utilizado por Malcolm Eden, vocalista de McCarthy, un grupo nacido del desasosiego que le produjo la subida al poder de la Dama de Hierro.

McCarthy
McCarthy

publicado
2018-04-22 06:00:00

Hubo un tiempo en el que el jangle pop fue belicoso, como un caramelo envenenado. De envoltorio dulce y melancólico, pero avivado por un empuje natural hacia el documento social teñido de amargura. Uno de los singles publicados por The Smiths en 1985 fue “Heaven knows I’m miserable now”.

En el ensayo There is a light that never goes out, Tony Fletcher recuerda los debates causados por la frase “estaba buscando un trabajo y encontré un trabajo/ Y el cielo sabe lo desgraciado que soy ahora”.

“En la Gran Bretaña de Thatcher, donde el desempleo, especialmente entre los jóvenes, no mostraba signos de disminución, y se asistía a la constante preocupación de la pobreza adolescente, los críticos de Morrissey —y había muchos— querían saber cómo podía oponerse a la idea de trabajo”, explica Fletcher.

“Pero Morrissey ya había respondido a esto en ‘You’ve got everything now’ y ‘Stil ill’. Si bien este último pareado seguramente provenía de su propia experiencia personal, a través de sus infelices turnos en el puesto de Impuestos Internos, el Servicio Civil y como portero de hospital. Sus palabras resonaron en un montón de otros oyentes que estaban, casi a diario, participando en una batalla similar, entre las demandas conflictivas de insatisfacción en el trabajo y la necesidad de pagar el alquiler a fin de mes”.

Las políticas neoliberales propagadas por Margaret Thatcher llegaron a inspirar “Margaret on the guillotine”, de Morrissey. Desde un frente ideal de respuesta, escuchar a Housemartins, The The o a Billy Bragg era como leer un diario marxista de actualidad. La literalidad de su mensaje resonaba como una versión para todos los públicos de lo que, años atrás, habían fomentado bandas como Gang of Four y The Fall en la explosión post-punk de fines de los 70.

Precisamente, dentro del grupo de taras surgidas tras la progresiva transformación del post-punk en new pop, bandas como World Domination Enterprises, The Shrubs, Stump y Red Guitars sembraron los subsuelos underground de una colisión donde funk, noise y tapizado arty eran la gasolina que surtía su descontento.

Sin embargo, la conexión popular era imposible bajo dicha clase de cauces sonoros. El lenguaje universal, el pop en su esencia más smithiana, fue el canal utilizado por Malcolm Eden, vocalista de McCarthy, un grupo nacido del desasosiego que le produjo la subida al poder de la Dama de Hierro.

Según rememoraba Eden en una entrevista concedida a Lacewings en 2007: “Ella tenía una manera muy enérgica de imponer sus argumentos. Realmente, nadie en la oposición tenía una respuesta para ella. Es por ello que siguió ganando las elecciones. Para encontrar una buena respuesta para los tories, tenías que ir a la raíz del asunto. Eso es lo que me interesó del marxismo”.

Desde sus primeras canciones al frente de McCarthy, Eden cultivó una intensa lucha contra la propaganda capitalista. El envasado era idóneo para su consumo: viñetas perfectas de pop saltarín de dos o tres minutos de duración. Cortes como “Red Sleeping Beauty” refrendan los poderes hipnóticos de la fórmula. Single publicado en 1986, no resulta extraño que portavoces anti-liberales para las masas como Manic Street Preachers la versionaran en 2007. En esta canción, Eden clama porque ella [Thatcher] no le despierte de sus veinte años soñando, su edad en aquel entonces.

La poesía de subconsciente contestatario fue la forma adoptada para las canciones que conforman I am wallet, su primer lp, publicado en 1987. 14 gemas indie pop coronadas por títulos que parecen extraídos de pasquines revolucionarios. “The procession of popular capitalism”, “The wicked palace revolution” o “The international narcotics traffic”, la elocuencia destilada en la exposición de estos temas evitaba cualquier posible equívoco.
Aunque donde estas canciones triunfaban verdaderamente era en su impacto, intensamente individual y, al mismo tiempo, de acervo popular. En sí mismo, un ideal: masas unidas por conciencias ajenas a un pensamiento único y aleccionador.


Esta desconexión con el tono panfletario de los títulos de las canciones provenía de lo que el propio Eden reconocía en el fanzine Simply Thrilled Honey, en septiembre de 1987: “En verdad, no considero mis letras como políticas. Sin embargo, sí suelo escribir sobre ‘el mundo’ en lugar de sobre mí. Esta es una práctica que me gustaría ver alentada en mis jóvenes fans”.

En sí mismo, la primera impresión al escuchar las canciones de I am wallet es la producida por el contraste entre el arrojo activista de su mensaje y la belleza cuasi onírica de canciones como “An MP speaks” o el brío festivo irradiado en “The well of loneliness”.

En su proceso creativo, tanto Eden como su mano derecha, Tim Gane, siempre evitaban el tono airado. Su mejor respuesta contra la miseria propagada por el gobierno de Thatcher era rociar de belleza cifrada a una juventud deseosa de melodías para quebrar su aislamiento social, ya fuera por carecer de empleo o por trabajar en cadenas impersonales de fábricas.

En el fondo, Eden era un bardo de otra época nacido en el siglo equivocado. Pero, a diferencia de la pose hímnica de Billy Bragg, él prefería abrirse al mundo a través de las dudas de quien se siente incompleto. Una postura nacida de una experiencia de infancia: “Tuve la suerte de echarme un vistazo en un espejo roto a la edad de tres años y, aunque otros han venido y se han ido, yo me he mantenido fiel a esta brillante visión”, explicó hace tres décadas en Simply Thrilled Honey.


Como todas las revoluciones que importan, la de Eden llegó a su fin antes de cumplir su objetivo. Fue en 1990, después dar continuidad a I am a wallet con un lp tan estimable como The enraged will inherit the Earth the world y otro, sencillamente, majestuoso, Banking, violence and the inner life today. En este último trabajo, una tal Laetitia Sadier se hizo con un puesto en la banda. Precisamente, fueron ella y Tim Gane quienes tras la retirada de McCarthy recogieron su espíritu y lo trasplantaron dentro de la cadencia krautrock y experimental de Stereolab.

De aquella, Thatcher ya no regentaba el número 10 de Downing Street. En noviembre de 1990, John Major cogió el testigo conservador. Pero las barricadas indies se estaban abriendo paso en terreno mainstream. Era como decir: aquí tienes tu margen de libertad, uno alimentado por las corporaciones reinantes…

La trampa había sido dispuesta, por lo que la acción requería un cambio de estrategia que Laetitia Sadier supo concebir desde la perspectiva situacionista expresada en singles como “Ping Pong”, pero aún más a través de declaraciones como la ofrecida en la revista Rockdelux en enero de 1996: “Antes creía que un día cualquiera la gente se despertaría y, mágicamente, tomaría conciencia de todo lo que está mal en el mundo, del daño que hace el capitalismo a las personas. Pero, más tarde, te das cuenta de lo remota que es esa posibilidad, así que ahora nos identificamos más con el concepto de resistencia frente al sistema; es menos ambicioso pero más práctico”.

Relacionadas

Música
Mecano, ¿fraude o genio?

Más allá de la honestidad de sus fines, la capacidad de Mecano para trascender géneros estaba en sintonía con genios como ABBA, donde el fin último era tan subjetivo como vibrante: moldear la canción pop perfecta.

Música
“Un dos nosos obxectivos é que a xente nova goce coa nosa música”
A música tradicional galega goza de boa saúde e segue a ser interpretada por xente xoven. Así é o caso de DADGA, un grupo de mozos e mozas galegos.
Barcelona
La Barcelona que quisieron hacer olvidar
‘Gestió del caos’ es la historia oral del arrinconado underground barcelonés, y por extensión catalán, durante los últimos años del franquismo, la Transición y hasta los Juegos Olímpicos del 92.
0 Comentarios

Destacadas

Vivienda
Barcelona se organiza contra los desahucios en abierto

La plataforma Basta Desahucios Abiertos reúne a 200 entidades de la capital catalana que protestan en contra de estas ejecuciones cada vez más comunes y que consideran ilegales. Frente a ello, los vecinos y vecinas se organizan y reclaman soluciones reales a las administraciones.

Literatura
La espía que me amó... y lo contó en un libro
La novela de espías es aún un género vigente en un tablero global marcado por el auge de la extrema derecha, los atentados del Daesh y la sobreexposición mediática.
Feminismo poscolonial
Silvia Rivera Cusicanqui: “Tenemos que producir pensamiento a partir de lo cotidiano”

Cusicanqui es una de las referentes en el pensamiento subalterno en Bolivia. En su último libro, Un mundo ch'ixi es posible. Ensayos desde un presente en crisis, nos habla de lo ch'ixi como práctica descolonizadora.

Biodiversidad
‘Rewilding’, el planeta reclama lo suyo

La defensa del medio ambiente se ha centrado en conservar lo que tenemos, pero cada vez hay más voces que plantean la necesidad de renaturalizar grandes áreas que han perdido su biodiversidad vegetal y animal. En España aún no se ha hecho, aunque tenemos amplias zonas potenciales.

Últimas

Feminismos
El debate entre abolicionismo y regulacionismo que nos debilita
5

Ese enfrentamiento entre abolicionismo y regulacionismo no solo es un falso dilema, bastante reduccionista además, sino que debilita al movimiento feminista de cara al 8M.

Migración
Japón necesita miles de trabajadores extranjeros

El gobierno de Abe defiende una ley con la que pretende facilitar la entrada de 340.000 trabajadores extranjeros. La medida es confrontada por la extrema derecha que critica que se fomente la inmigración, y por la izquierda, que teme por los derechos laborales de quienes lleguen al país. 

Racismo
Del eslogan a la pura realidad: el antigitanismo es siempre institucional

La realidad sangrante de la brutalidad policial en base al perfil racial/étnico está todavía velada en nuestro territorio a causa de siglos de tabú en torno al carácter represor de las fuerzas de seguridad del Estado.

Memoria histórica
Guadiana Despierta frente a Guadiana del Caudillo

La Plataforma “Guadiana Despierta” convoca una nueva concentración en Guadiana para exigir la eliminación de simbología franquista en su localidad. Tendrá lugar en la Plaza Mayor del pueblo el próximo sábado, día 16 de febrero, a partir de las 17:00 horas.

Precariedad laboral
La plantilla de Navarpluma lleva 15 días de huelga frente a las coacciones de la empresa y la precarización
El comité de huelga denuncia bajadas de salario de hasta 400 euros mensuales, condiciones de control abusivas con cámaras de seguridad y la falta de mascarillas homologadas para las personas que trabajan desparasitando pluma en el taller, la mayoría inmigrantes.