Opinión
Todo por las etiquetas… pero sin las etiquetas

¿Ha sido precisamente este 2026 el momento en que MADO, FELGTBI+ y COGAM han decidido renunciar a las etiquetas?
Contra los nazis, mariconazos.  #JusticiaPorSamuel - 9
Concentración por el asesinato de Samuel en la Puerta del Sol en Madrid. No CC Álvaro Minguito

Comienza el mes de junio y empiezan a circular los carteles que convocan los eventos y la manifestación de eso que llamamos “Orgullo”. “¿Orgullo de qué?” dirán, como es costumbre, las voces de la intolerancia. Responderemos con distintos adjetivos, de acuerdo con nuestra edad, nuestras costumbres y —para quien la tenga clara— nuestra ideología reivindicativa. Desde el clásico «gay» hasta esa amalgama alfabética del actual “LGTBIAQ+”, son ya tantas las posibilidades para denominar esto que hacemos y defendemos que se vuelve cada vez más complejo atinar con el concepto exacto. ¿Será por eso que MADO, la entidad que organiza la parte festiva del evento, ha decidido celebrar un Orgullo “ciudadano”? ¿También será ese el motivo de que FELGTBI+ y COGAM, la federación estatal y la principal asociación madrileña, que convocan la marcha, han eliminado todo adjetivo y únicamente nos llaman a manifestarnos bajo el lema «A las calles con orgullo. Disidencia y resistencia»?

Hace ya muchos años que nuestro movimiento reivindicativo ha basado sus actuaciones en la idea de defender los derechos de una comunidad compuesta por personas lesbianas, gais, trans*, bisexuales, intersexuales, asexuales, queer, no binarias y cualquier otra categoría sexogenérica que se aleje de la ortodoxia de la sexualidad. Así, podríamos decir que el activismo “LGTBIAQ+” sostiene todo su discurso en denunciar la manera en la que el grupo social compuesto por todas las individualidades mencionadas ve amenazados sus derechos fundamentales. ¿A qué viene, entonces, eliminar del nombre de nuestra principal convocatoria las etiquetas que la identifican?

Son ya muchas las voces que consideran que la construcción “LGTBIAQ+” se ha convertido en una idea monstruosa que amalgama realidades muy distintas y devora unos matices fundamentales 

Son ya —somos— muchas las voces que consideran que la construcción “LGTBIAQ+” se ha convertido en una idea monstruosa que amalgama de forma difícilmente sostenible realidades muy distintas, vivencias particulares que se desdibujan bajo la rigidez de un concepto que se comporta como un bloque sólido y devora unos matices tan necesarios como fundamentales para comprender de qué hablamos, de quiénes hablamos. Como consecuencia de este problema —y de otros muchos—, buena parte de la militancia de nuestra reivindicación señala desde hace tiempo la necesidad de emprender, como se decía en los 70, una “clarificación ideológica” que actualice nuestro discurso, no solo para poder afrontar adecuadamente la representación de un grupo social cada vez más amplio y complejo, sino también para poder adaptarnos a la nueva realidad en la que nos movemos, con amenazas que dábamos por superadas, y, sobre todo, para conseguir que nuestras ideas de justicia, igualdad, respeto y tolerancia lleguen a las nuevas generaciones —nunca mejor dicho—.

¿Ha sido precisamente este 2026 el momento en que MADO, FELGTBI+ y COGAM han decidido renunciar a las etiquetas para dar paso a otra forma de expresarse y reivindicar? Me encantaría pensar que es posible una renovación discursiva en nuestro movimiento que nos permita avanzar más allá de la política identitaria, pero me temo que la explicación a los carteles que ya se han difundido para esta convocatoria es otra y que, por desgracia, no se trata del resultado de una profunda reflexión entre activistas sino de todo lo contrario; porque si uno observa con atención los dos carteles tampoco es fácil encontrar en ellos los colores de nuestra bandera arcoíris, completamente ausente en el diseño de MADO y relegada a un tímido reflejo en el caso del aviso de FELGTBI+ y COGAM, que deja paso en su lugar al poco conocido símbolo del activismo intersexual —amarillo y morado—, centro de la reivindicación de este año pese a la paradoja de que no aparece mencionado de forma expresa.

“Vivimos = Amamos. Madrid diversa, Madrid inclusiva”, en 2024, y “Libertad y diversidad”, en 2025, son los lemas que el gobierno de Martínez Almeida ha empleado para la conmemoración del 28 de junio

Identidades o no, representación o no, banderas o no, son debates que, aunque siempre abiertos, nuestro movimiento parece no haber querido afrontar durante los últimos años, como puede comprobarse tras observar la insistencia con la que hemos condenado los carteles que el propio ayuntamiento de Madrid ha publicado para las últimas convocatorias. “Madrid, cuestión de Orgullo”, en 2021, “Orgullo de Madrid”, al año siguiente, “Muestra tu orgullo”, para 2023, y, en los últimos dos años, “Vivimos = Amamos. Madrid diversa, Madrid inclusiva”, en 2024, y “Libertad y diversidad”, en 2025, son los lemas que el gobierno de Martínez Almeida ha empleado para la conmemoración del 28 de junio. Una y otra vez hemos defendido que faltaba en ellos la bandera arcoíris —que solo apareció de forma clara en la campaña de 2025— y, sobre todo, que la mención del Orgullo, sin más apellido, sin la adjetivación de las siglas, invisibilizaba el verdadero contenido de la reivindicación.

Teniendo en cuenta este mensaje colectivo de los últimos años, quiero pensar que la eliminación de siglas y bandera de los carteles que nos convocan este año se debe a un descuido irreflexivo de las entidades que organizan la manifestación y su parte festiva. No quiero siquiera imaginar que el avance de la extrema derecha, de las voces que amenazan los derechos por conseguir y, más aún, los que ya hemos conseguido, haya provocado que el mensaje que defendemos año tras año —nos guste o no, necesite renovación o no— se haya edulcorado con la intención de que nuestro discurso no resulte excesivamente agresivo. No obstante, y por si acaso, habrá que recordar a MADO, FELGTBI+ y COGAM que claudicar no es una empresa de alquiler de carrozas y que, si lo fuera, serían carrozas que no nos llevarían a ninguna parte. Desde luego no servirían para llevarnos a nuestro Orgullo LGTBIAQ+, o como queramos llamarlo, pero siempre con nuestra bandera y un apellido al que podamos llamar nuestro.

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