Benm'Barek-Aloïs: “En Marruecos la libertad individual funciona a dos velocidades. Cuanto más rico eres, más libre eres”

¿Qué le pasa en Marruecos a una joven si —estando soltera— se queda embarazada? Sobre esta pregunta la cineasta Meryem Benm'Barek-Aloïs traza el argumento de Sofía (2018). La película, primer largometraje de la directora, fue galardonada en el festival de Cannes y aún puede verse en algunas salas del estado.  

Retrato de Meryem Benm'Barek-Aloïs
La directora de cine marroquí Meryem Benm'Barek-Aloïs Luis Fábrega

publicado
2019-02-20 06:00:00
Un grupo de personas está sentado en torno a una mesa. Hablan animadamente en francés, también en dariya, el árabe dialectal marroquí. Hay dos chicas jóvenes en la escena: son primas. Una lleva una chilaba, habla en marroquí, y se levanta una y otra vez para servir a los comensales. Es Sofía. La otra viste con ropas occidentales, habla francés, apenas entra en esa coreografía del servicio. Se llama Lena. De pronto Sofía se siente mal. Lena es la única que se da cuenta de lo que pasa: su prima está a punto de dar a luz.

El primer largometraje de la directora marroquí afincada en Bélgica, Meryem Benm'Barek-Aloïs (Rabat, 1984) lleva el nombre de su protagonista, Sofía. La película aborda el destino de una madre soltera en un país en el que las relaciones sexuales fuera del matrimonio están prohibidas por ley. Se trata de un relato complejo, atravesado de matices, que le valió a su autora el premio Un certain regard al mejor guión en el festival de cine de Cannes del año pasado.

Sofia se estrenó en el país el pasado 8 de febrero, y aún se puede ver en algunos cines. Hablamos con su directora y guionista sobre lo que la película cuenta de la realidad marroquí, una conversación que incluye algunos spoilers, pero que contribuye a afinar la lectura sobre las desigualdades que atraviesan la sociedad del reino alauí, e indagar en los márgenes de agencia que las personas preservan.

La ley marroquí prohíbe las relaciones sexuales extra matrimoniales. La sexualidad fuera del matrimonio también es penalizada a nivel social, en particular en lo que respecta a las mujeres. ¿Cómo afectan ambos límites a la vida de las marroquíes?
Aquí hay varias cuestiones, la ley no afecta a todo el mundo porque —como intento explicar en la película— la libertad individual funciona a dos velocidades en Marruecos: cuanto más rico eres —es decir, cuanto más perteneces a la clase alta— más libre eres. Así que en realidad la ley que prohíbe las relaciones sexuales fuera del matrimonio no impide que la gente tenga una vida sexual, aunque no sea necesariamente una vida sexual feliz.

Es necesario, claro, que tengas los medios, que no vivas con tus padres, que disfrutes de tu propio apartamento en un barrio más bien occidentalizado, que puedas viajar a casa de una amiga en España, en Francia, o donde sea. Así que la ley afecta sobretodo a la sexualidad de las clases medias y las clases populares.

¿Y cómo afecta a los derechos de las mujeres y la infancia?
Claro, más allá del tema de la sexualidad se trata de ver el impacto, desde el punto de vista de la salud, que la prohibición produce en las mujeres y en los niños. Se plantea la cuestión de qué pasa con las madres solteras, con los hijos de esas madres que no tienen un padre reconocido, que son estigmatizados.

El aborto en Marruecos es ilegal, hay mujeres que abortan en condiciones peligrosas, o que no consiguen ser atendidas en un hospital y tienen que parir en contextos difíciles

Tiene que ver también con la cuestión del aborto que es hoy ilegal, tiene que ver con el cuidado de esas mujeres que a veces abortan en condiciones peligrosas, o que no consiguen ser atendidas en un hospital y tienen que parir en contextos difíciles. También se plantea la cuestión de los médicos y las matronas que pueden ser destituidas y penalizadas por esa ley, pues también es ilegal atender a una mujer en esas condiciones en un hospital. También está, por último, la cuestión de la anticoncepción, de la educación sexual.

Hay que saber que hay alrededor de 150 mujeres que dan a luz por día en Marruecos, cuatro niños al día son abandonados. La cuestión aquí es: esos niños que son apartados y que se convierten en los excluidos, qué pasa con ellos, a dónde les lleva la sociedad. Esa gente va a formar parte de los dominados de la nación.

Lena parece sorprenderse mucho ante lo que le sucede a Sofía, como si fuese algo que nunca podría pasarle a ella, una realidad que no le concierne. ¿Hay un Marruecos que vive de espaldas a las realidades de su propio país?
Es justamente lo que cuento en la película. Lena, al principio, se muestra como este personaje altruista, generoso, que va a asumir como misión personal ayudar, salvar a su prima. Poco a poco, a medida que avanza la película, nos damos cuenta de que Lena ve a su prima con una mirada atravesada de piedad, de compasión. Para mi es una crítica a la burguesía pero también a la mirada occidental hacia las mujeres del mundo árabe a las que se mira siempre como víctimas. Una crítica a una mirada etnocéntrica sobre la cuestión, una mirada descentrada de lo que pasa.

Esa burguesía está tan en su burbuja, tan en su mundo fuera de la sociedad, son una especie de microcosmos del que Lena forma parte, que de hecho mira las cosas con una mirada etnocentrista. En efecto, al principio de la película pareciera que Lena es la que ha comprendido todo sobre cómo funciona la sociedad y al final descubrimos que aquella que parecía un poco tonta al principio, pero que sin embargo es la más inteligente de todos, es Sofía. Ha entendido cómo funcionan las cosas y que para arreglárselas es necesario que ella transforme su problema en oportunidad.

De hecho Sofía no parece una víctima, durante toda la película da muestras de su agencia, de las decisiones que toma dentro de su realidad. ¿Qué dice su personaje de la agencia de las mujeres árabes?
En realidad, mi película no intenta generalizar una situación, yo he querido hacer esta película en principio porque faltaba algo en la representación que se hace de las mujeres del mundo árabe, a las que se muestra siempre como las grandes víctimas del patriarcado. De hecho, si bien la sociedad marroquí es patriarcal, quería interrogar a ese patriarcado que para mi es mucho más complejo, la sociedad es mucho más compleja.

He querido hacer esta película porque faltaba algo en la representación que se hace de las mujeres del mundo árabe, a las que se muestra siempre como las grandes víctimas del patriarcado

En mi opinión esa mirada occidental muchas veces caracterizada por la compasión y la victimización de las mujeres es un poco superficial. Cuando pensamos en la condición de las mujeres es muy difícil no hacerlo desde un punto de vista económico, en un país donde absolutamente todo está regido por el dinero. De hecho, si Sofía renuncia a su estatus de víctima es justamente porque no tiene el privilegio de poder aceptar este estatus.

Si esta historia le hubiese pasado a Lena es evidente que el recorrido personal hubiese sido diferente porque ella tiene poder, tiene dinero, tiene los contactos, su padre no es un cualquiera, ella puede salir del silencio. De hecho, se trata de eso, de un sistema opresivo que empuja a las mujeres a permanecer silenciosas. Pero aquí Sofía decide darle la vuelta a la situación en cierto modo y convertir su problema en una posibilidad para arreglárselas. Lo que quiero mostrar en la película es que cada cual es víctima y verdugo a la vez, no hay buenos ni malos, cada cual tiene sus motivos y el mundo es extremadamente complejo, hay muchísimos matices y es siempre difícil juzgar una acción sin conocer la intención que la acompaña.

Tal como se presenta la situación, los varones también se ven despojados de la posibilidad de decidir.
En efecto lo que cuento también en la película es que el patriarcado convierte —en este caso— en la gran víctima de la situación a un hombre, no porque sea un hombre sino porque está en lo más bajo de la escala social. Lo que cuento también a través de eso es que una sociedad que funciona de manera tan desigual, no puede proveer felicidad, que los hombres también pueden ser tocados por el patriarcado y que deberían sentirse interpelados.

¿De qué manera afecta esto a los hombres. De nuevo, es como con las mujeres: todo depende de qué hombre hables y de su estatus social. Es evidente que es una sociedad en la que —como todas las sociedades mediterráneas— un hombre, sobretodo un hombre como en el caso de Omar —el joven que Sofía identifica como padre de su bebé— que ha perdido a su padre y que es el único varón que queda en la familia, debe ser responsable de sus hijos y su mujer, garantizar la seguridad económica de su familia. Los hombres tienen esta presión en esta sociedad. Pero lo que es interesante es que Omar tiene esa presión, y su madre lo ha entendido, que este matrimonio es una oportunidad para Omar y para su familia para subir en la escala social y lo que es interesante es que incluso si es la víctima de esta situación, al final de la película acaba por adaptarse, aceptar y, en último término, nutrir este sistema opresivo.

En efecto, en esta película, todo el mundo toma decisiones porque no tienen otra elección. Haciendo las elecciones que están obligados a hacer,  porque el sistema les obliga a tomar esa decisión, nutren un sistema que es opresivo. Sofía eligiendo a Omar y saliendo de su estatus de víctima alimenta un sistema opresivo y participa en su propia opresión. Omar de la misma manera, aceptando el dinero y el matrimonio en cierto modo se siente contento y aliviado, pero él participa también de su propia opresión. De hecho es eso, es una especie de círculo vicioso, el pez que se muerde la cola. Sea la que sea la decisión que tomen están atrapados.

También el uso de la lengua francesa tiene una cierta centralidad, ¿qué implica dominar (o no) el idioma francés? ¿Qué fronteras de clase establece? ¿Cómo se articula con la identidad?
Agradezco esta pregunta porque es importante. En efecto, el francés es el indicador que permite determinar de qué clase social formas parte. Cuanto mejor hables francés, más probable es que pertenezcas a la clase dominante, que te hayan escolarizado en las escuelas privadas francesas, que se expresen en tu casa preferencialmente en francés, que viajes más a Francia, que vayas a estudiar allá tras la selectividad. De hecho la burguesía cultiva muchos lazos con la cultura francesa. Es lo que muestro con el personaje de Lena, un personaje franco-marroquí por esta razón. Su madre es marroquí, su padre es marroquí, ella se ha criado en Marruecos, vive en Marruecos. Y sin embargo, habita un pequeño microcosmos francófono dentro del mismo país.

El personaje de Lena está para criticar ese feminismo un poco distanciado, que sería el feminismo blanco, esa mirada de piedad, de compasión que dicta a las mujeres la manera en la que deben vivir.

El personaje de Lena está ahí también para criticar ese feminismo un poco distanciado y etnocentrista que sería el feminismo blanco, esa mirada de piedad, de compasión que dicta a las mujeres la manera en la que deben vivir. Al final de la película, cuando Lena dice: “Pero Sofía, no lo comprendes, eres una víctima” le impone aceptar su estatus de víctima, que es lo que Sofía rechaza, Sofía no quiere entrar ahí.

Frente a esta mirada que ve a las mujeres árabes como víctimas, háblenos un poco de otros feminismos, movimientos por los derechos de las mujeres que estén ahora en marcha en Marruecos.
Hay muchísimo movimientos, hay un movimiento LGTB, hay movimientos encabezados por la juventud. Todo tipo de movimientos diferentes. Por ejemplo está esta gran feminista marroquí que se llama Aicha Chena, fundadora de la asociación Solidarité Féminine, que tiene ya 25 años de trayectoria. Se ocupa sobre el terreno de acoger a madres solteras, de formarlas profesionalmente para que alcancen la independencia económica pues a menudo son excluidas por su familia, para que puedan hacerse cargo de sus hijos sin someterse a las expectativas de su entorno. Ese para mi es un feminismo situado. Aparte de esto, esta mujer milita por el derecho al aborto, milita por los derechos de las madres solteras, milita por la anticoncepción. Para mi ese es un feminismo interesante.

Cuando la película salió en Marruecos tuvo muchas críticas de algunas feministas que reprochaban que el personaje principal, Sofía, fuera un personaje manipulador que no da una buena imagen de las mujeres. Estas mujeres no han entendido por qué razón la gran víctima de mi película es un hombre y no una mujer. Para mi se trata de un feminismo menos interesante que va a mirar las cosas superficialmente, sin interesarse por el origen del problema.

Es gracioso que ese feminismo que hace esta crítica de la película, es un feminismo salido de la burguesía y que para mi pertenece más a un feminismo blanco, distanciado, colmado de buena conciencia. Yo tengo mucho respeto a las mujeres como Aicha que trabajan en lo cotidiano, sobre el terreno, cerca de las mujeres y que  realmente dimensionan la problemática de estas mujeres, que son conscientes de que los más necesitados son quienes son más frágiles económicamente, que esta ley se ensaña con las personas desheredadas. Esta asociación ha visto la película y la apoya.

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1 Comentario
#30802 12:00 20/2/2019

Pero eso solo es en Marruecos? En el resto del mundo, no? Una novela recomendable al respecto es "El banquero anarquista", del portugués Pessoa.

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