Colombia
¿Cómo entender la revuelta colombiana?

Más allá del recuento de los motivos del Paro Nacional, tenemos que entender lo ocurrido el 21N como fecha ya emblemática y proyectar lo que puede seguir.

Movilizaciones en Bogotá en noviembre de 2019 - 6
Las movilizaciones han tenido una fuerte presencia de manifestantes jóvenes, especialmente afectados por las reformas. Hernan Ayala - NONAME Producciones

publicado
2019-11-26 13:40

Y sí, el 21N puede verse como un sancocho [plato típico colombiano, similar a un cocido]. Se convocó en rechazo el “paquetazo” contra los trabajadores en el país, las “reformas” laboral y pensional, el intento de privatización de empresas públicas como Ecopetrol, los asesinatos de niñas y niños en bombardeos contra “disidencias” y su justificación, el regreso de los “falsos positivos”, los asesinatos de líderes y lideresas sociales, la actitud del Gobierno frente a los asesinatos contra el pueblo indígena en el Cauca, el incumplimiento de los Acuerdos de paz y de acuerdos con estudiantes, con profesores e indígenas, la impostura de Iván Duque sin rumbo definido y el cinismo mediático de quienes le apoyan, entre otras.

No obstante, ese sancocho no significa una suma accidental de oportunismos y en cambio es producto de una activación social expansiva desde la apertura del proceso de paz. Allí se enmarcaron las movilizaciones agrarias y estudiantiles de 2011-2013. Allí la novedad de los votos por el Si en el plebiscito después de décadas de propaganda anti-paz. Allí las movilizaciones que llenaron la Plaza de Bolívar con el “Acuerdo Ya”. Ese proceso continuó en 2018 con la ruptura del techo de la votación “alternativa” que llegó a ocho millones, en 2019 con la lucha universitaria por el presupuesto y la relativa renovación en las lecciones locales. Desde la apertura, han sido incontables las formas de acción política colectiva que han liderado precisamente los hoy llamados líderes y lideresas sociales en cada territorio.

El “paquetazo” propuesto por el presidente Duque en 2019 aparece como el colmo de la estafa, como un anuncio descarado frente a una sociedad activada que no acepta la decisión de bloquear la paz

Como marca de esa activación, el movimiento estudiantil desde 2011 y aún en 2019 ha venido impulsando el retorno a la mirada sobre los problemas estructurales del país —después de años de hiperconcentración en la mirada humanitaria en torno al conflicto armado—, y un salto táctico para hacer la movilización más efectiva y ofensiva al conducirla hacia otro punto diferente del viejo destino de la ruta hacia el centro y el mero tropel.

Con esos antecedentes, el “paquetazo” propuesto por el presidente Duque en 2019 aparece como el colmo de la estafa, como un anuncio descarado frente a una sociedad activada que no acepta la decisión de bloquear la paz y perseguir al fantasma “castrochavista” como cortina para nuevas reformas neoliberales.

La movilización sin precedentes, con muchas identidades, sensibilidades, etc., tuvo tres características muy importantes. 

En primer lugar, no pretendió ser una movilización “de nadie” y fue una movilización “de todos”. El involucramiento de marcas de movimientos sociales y políticos no fue visto por los manifestantes como “politización negativa”, contaminación o marca de oportunismo. Con el protagonismo de las banderas sindicales, no hubo sectores atemorizados de untarse con otros ni los sin partido, las ciudadanías libres, artistas, intelectuales, etc., se sintieron utilizados.

En segundo lugar, la movilización también trascendió las divisiones entre acción directa y pacifismo. Hubo consenso frente al enemigo común de la estigmatización y el miedo particulares promovidos por el Gobierno (hablando del Foro de Sao Paulo). También hubo consenso sobre la necesidad imperativa de hacer, más que una demostración de corrección política, una marcha efectivamente convocante y masiva.

Hacia delante, hace falta comprender el acumulado de procesos sociales y políticos que ha producido la activación social que ahora se expande, para responder del único modo posible a la dinámica de “pueblo”
En tercer lugar, no se ajustó exactamente a la dinámica clásica del paro como cese de actividades que corta la circulación del capital, pero tampoco se quedó en la marcha del 21N. Después de las horas marcadas por desmanes y enfrentamientos que siguieron a las de la movilización gigantesca, se difundió y caló la iniciativa del cacerolazo que se constituyó en un llamado de atención para que no se perdiera el foco en el paro ahora ciudadano, y que se no desviara hacia esa hiper-concentración humanitaria naturalizada en el cubrimiento mediático.

Con todo, no tiene sentido ver el 21N como el plan de un sector particular —como le gustaría al Gobierno descubrir—, ni como un estallido desordenado de inconformismos que se sale de las manos de quienes tienen unas reivindicaciones claras que ahora hay que resaltar —si sólo habláramos del “paquetazo”—, ni como el movimiento de un solo partido o sector político ligado a un líder —como Petro o Robledo—, ni como un éxito del movimiento que denuncia violaciones a los derechos humanos e incumplimiento a la paz. Todo eso estuvo está en el 21N, cierto, pero está junto y desbordado.

Hacia delante, hace falta comprender el acumulado de procesos sociales y políticos que ha producido la activación social que ahora se expande, para responder del único modo posible a la dinámica de “pueblo”, sin ninguna clase de sectarismo, y con la audacia para sacar, como con el cacerolazo, propuestas inesperadas. De no constituirse y rápido un referente de orientación, podrían surgir fantasmas latentes como el de la xenofobia o degenerarse la movilización lo que podría conducir a un reencauche de sectores hoy debilitados por sus acciones y responsabilidades, incluyendo la extrema derecha.

El Gobierno, por el momento, está metido en una trampa que se ha construido a sí mismo, de lealtad de Uribe y de alianza con la internacional de Bolsonaro, Piñera, Moreno, y cía. No es fácil prever por dónde buscará la salida.

Sobre este blog
El blog de luchas sociales a lo largo del planeta, conflictos internacionales y propuestas desde abajo para cambiar el mundo. El Salto no comparte necesariamente las opiniones volcadas en este espacio.
Ver todas las entradas

Relacionadas

Colombia
Colombia. Un país en su laberinto

Después de la firma de los Acuerdos de Paz entre el Gobierno Colombiano y las FARC-EP, el 26 de septiembre de 2016, han aumentado las violaciones a los Derechos Humanos, se han deteriorado el clima democrático y las libertades y se ha incrementado la represión sobre los movimientos sociales y las comunidades. Ante esto, el pueblo se ha movilizado y ha planteado la lucha por el cumplimiento integral de los Acuerdos de Paz y por la mejora de las condiciones de vida de la población.

Pensamiento
Patogénesis de la violencia fascista

Una mente fascista no soporta la pluralidad de puntos de vista, el disenso crítico le genera tirria, pues no sabrá lidiar con los conflictos que supone dialogar con diversas perspectivas.

Colombia
No hay paz para un Caribe colombiano que aún espera al Estado

La desatención del Estado en la Sierra Nevada de Santa Marta ofrece vía libre para que estructuras criminales impongan su ley. A sus habitantes no les queda más alternativa que sostenerlas, mientras dejan un rastro de sangre detrás de sí. 

0 Comentarios
Sobre este blog
El blog de luchas sociales a lo largo del planeta, conflictos internacionales y propuestas desde abajo para cambiar el mundo. El Salto no comparte necesariamente las opiniones volcadas en este espacio.
Ver todas las entradas

Destacadas

Congreso de los Diputados
El poder judicial se mete en política
Un CGPJ de mayoría conservadora y en funciones desde hace un año planta cara al nuevo Gobierno con dos movimientos polémicos.
Música
Antropoloops: 200 años de músicas mediterráneas en una hora

En el disco Mix Nostrum, Antropoloops combina más de cien fragmentos de músicas tradicionales mediterráneas para decir que el arte siempre es fruto de la mezcla, que no existe la música auténtica y que es necesario replantear el registro desde Occidente de las denominadas ‘otras’ culturas.

Alpinismo
Pablo Batalla Cueto: “El montañismo que abandona el reloj está en decadencia”

‘La virtud en la montaña. Vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista’ es un ensayo de Pablo Batalla Cueto, un agitador cultural que reivindica la no agitación.

Asturias
Mieres: oasis cultural para un desierto industrial

¿Puede funcionar la cultura como una herramienta para combatir el desaliento provocado por la crisis económica y demográfica? Bajo el lema Make Mieres Great Again, la localidad minera, que en los años 60 llegó a tener 70.000 habitantes y hoy no alcanza los 40.000, ha recuperado autoestima y visibilidad perdida, convirtiéndose en un referencia de la cultura alternativa de la Asturies actual.

América Latina
Los Chicago Boys y el origen del neoliberalismo en Chile

La revuelta chilena, que estalló por el aumento del precio del billete de metro, ha puesto en jaque el sentido común neoliberal heredado tras décadas de aplicación ortodoxa del plan de los chicos de Chicago. 

Últimas

Vivienda
Victoria contra el “banco malo”: recuperado un bloque de la Sareb para cuatro familias

La Plataforma d'Afectades per l'Habitatge i el Capitalisme (PAHC) del Baix Montseny hace pública la ocupación del Bloc Caliu, propiedad de la Sareb, y anuncia que exigirá hogares sociales para las cuatro familias que viven en él. 

Medio ambiente
Turismo de cruceros: buenas noticias para FITUR, malas para el medio ambiente

Organizaciones ecologistas aprovechan la celebración del macroevento del turismo en Madrid —FITUR 2020— para recordar lo que esconden las buenas cifras del desarrollo de la industria de cruceros: sus impactos socioambientales. España lidera la lista de países más contaminados por este tipo de transporte. 

Asturias
Asturies se salvó luchando (y se perdió planificando)

En ausencia de un movimiento regionalista o nacionalista digno de tal nombre, el movimiento obrero se convirtió, en los años 80 y 90, en la gran herramienta colectiva en defensa de los intereses generales de la comunidad.

Humor
Troll a sueldo mínimo

Trigésimo tercera entrega de las viñetas de Mauro Entrialgo para El Salto.

Tecnología 5G
Organizaciones médicas, ecologistas y científicas reclaman paralizar la instalación del 5G

Una resolución del Defensor del Pueblo reconoce que la implantación de la tecnología 5G en España no ha sido objeto de evaluación ambiental previa. Tampoco se ha hecho en el caso del Plan 5G ni de los proyectos piloto derivados del mismo, en los que se va a utilizar una banda de frecuencias para las que aún no se han fijado los límites de exposición seguros.