Día de las Escritoras: esto es lo que leemos las mujeres del colectivo editor de ‘El Salto’

Chimamanda Ngozi, Silvia Federici, Constanzx Álvarez, Clarice Lispector, Rosario Castellanos... En el #DíaDeLasEscritoras, os contamos qué tenemos en nuestras estanterías algunas de las mujeres que integramos el colectivo editor de El Salto.


publicado
2018-10-15 09:43:00

El Día de las Escritoras es una iniciativa de la Asociación Clásicas y Modernas, la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe) y la Biblioteca Nacional de España, que en 2016 se propusieron hacer visibles a las mujeres en la literatura. Se celebra desde entonces en torno al 15 de octubre, festividad de Santa Teresa de Jesús.

En el #DíaDeLasEscritoras, os contamos qué tenemos en nuestras estanterías algunas de las mujeres que integramos el colectivo editor de El Salto.

Constanzx Álvarez Castillo

María R. Carreras (@mericarreras) recomienda leer La cerda punk. Ensayos desde un feminismo gordo, lésbiko, antikapitalista y antiespecista,  de Constanzx Álvarez Castillo (Valparaíso: Trío Editorial, 2014).

Constanzx Álvarez Castillo (Valparaíso, 1992), A.K.A. Missogina, A.K.A. La cerda punk escribe desde el feminismo más underground. Lo hace desde su cuerpo “gordo, lesbiano, anarquista, feminista, antiespecista, practicante de BDSM, sudaca” en un ejercicio empoderador que se contagia página a página y nos abre la puerta del armario a esas feministas que siempre creímos no encajar. Constanzx se apropia de la palabra “gorda”, eliminando la carga peyorativa del adjetivo y asumiéndose desde una posición de agencia. Partiendo de su Manifiesto Gordx, cada palabra es una bofetada a un prejuicio, cada página un molde que se rompe.  

La cerda punk es un ensayo trazado desde la autobiografía: “Escribo desde la cerda punk que me habita y su gruñido es un grito de guerra”, señala. Al abordar el problema de la gordofobia desde su vivencia personal, Álvarez habla de machismo, sexualidad, de lo queer, de deconolialismo, pero también de antiespecismo: “Al dejar de comer productos con derivados de animal, venían otros comentarios, ¿por qué eres gorda si eres vegana? (...). Puro prejuicio e ignorancia. [A]sumen que nuestras cuerpas son irracionales y que aparentemente nos metemos a la boca cualquier cosa 
que sea definida como comida, como si no tuviéramos capacidad de tener una alimentación más ética, consciente y libre de crueldad”. 

Clarice Lispector

Beatriz Badenas (@Beti_Smith) recomienda leer  Perdonando a Dios de Clarice Lispector (en Cuentos reunidos, Editorial Siruela, 2017).

Clarice Lispector es una escritora brasileña de origen ucraniano (se mudaron a sus 2 años) cuya vida está caracterizada por un sinfín de mudanzas —su marido viajaba mucho por occidente por motivos de trabajo—. Buscó la introspección a lo largo de toda su narrativa y en este cuento se pueden condensar sus hitos literarios.

En “Perdonando a Dios”, uno de los cuentos de este volumen, Clarice Lispector habla de la libertad personal y su relación con la idea de dios. Esta escritora que se sitúa a menudo entre el cielo y el infierno, se autodescubre con su narrativa sin tener miedo a los lugares comunes. Por eso sigue la estela de Kafka en La pasión según G.H., novela en la que se enreda y desenreda con una cucaracha que es ella, al tiempo que no, que es el horror.

En este cuento, el amor y el asco se fusionan, se confunden, y la introspección de la narradora supone una catarsis de la que sus lectoras no pueden escapar. Correcta y cumplidora en su vida real, es en esta introspección narrativa donde encuentra el espacio de la transgresión, pues finalmente será el horror el objeto de su amor. Horror que eleva a la enésima potencia cuando se atreve a crear una antiheroína como la que podemos observar en La hora de la estrella, su otra gran novela de referencia. Así, la obra de Lispector responde siempre a estos anhelos: introspección, aprendizaje de lo bello y lo horrible, transgresión (tanto formal como discursiva).

Rosario Castellanos

Susana Albarrán (@SusiQiuMad) recomienda leer Mujer que sabe Latín… , de Rosario Castellanos (Editorial Fondo de Cultura Económica, 1974). 

Rosario Castellanos (México 1925-Tel Aviv 1974), filósofa, escritora y diplomática, fue prolífica literata en la época en que la cultura mexicana solo se nombraba en masculino. Tocó muchos palos de la literatura, desde poesía, cuento y teatro, pasando por novela y ensayo. De este género destaca Mujer que sabe Latín... en el que Rosario pone de vuelta y media el “…no tiene marido ni buen fin” que cerraba el dicho popular.  Para ello tira de genealogía de otras autoras internacionales en las que se reconocía.

Además, hace un repaso histórico sobre los condicionamientos políticos y sociales a los que han estado sometidas las mujeres y que han determinado su subalternización. Un análisis tal vez más en sintonía con sus contemporáneas norteamericanas y que tuvo menos acogida en su propia patria en esos años, pero absolutamente vigente. En base a una prosa ingeniosa, aguda e irónica Castellanos desenmascara el sexismo de aquel refrán popular, que por suerte, resulta inverosímil hoy en día.

Mariama Bâ

Sara Plaza Casares (@Splazaque) recomienda leer Mi carta más larga, de Mariama Bâ (Ediciones Zanzíbar, 1979).

Con tono íntimo, reflexivo y reivindicativo, Mariama Bâ (Senegal, 1929- 1981) expone ante las ojos del mundo la situación de la mujer en el África Occidental, marcada por una práctica legendaria: la poligamia. Mi carta más larga es la confesión de Ramatoulaye a su amiga Aïssatou sobre su experiencia en el seno de una sociedad que relega a la mujer al ámbito de los cuidados, a través de una intensa relación epistolar en la que las dos amigas vuelcan sus vivencias.

Encerrada en un luto de cuatro meses tras la muerte de su marido, la protagonista explica las piedras que el patriarcado puso en su camino, como el tener que aceptar que tras treinta años de matrimonio su marido eligiera una segunda mujer mucho más joven que ella. Es en ese momento cuando Ramatoulaye se ve obligada a ponerse frente al espejo y empieza a reflexionar sobre su papel en la familia y en la sociedad. Su amiga, que se ve expuesta a una situación similar, decide romper con su relación, dando un puñetazo sobre la mesa de la poligamia. Son, por tanto, dos mujeres que se posicionan con contundencia ante unas tradiciones que las oprimen, algo valiente y más en el periodo poscolonial en el que se enmarca la historia.

Bâ, que siempre fue crítica con el papel que le asignaba la sociedad, ejerció como profesora y comenzó a escribir ya en el ocaso de su vida. Mi carta más larga fue su primera novela y se publicó tres años antes de su muerte. Un libro que sembró una semilla y que con el paso del tiempo se ha convertido en un grito que intenta romper los roles asignados.

bell hooks

Sarah Babiker (@lababiker) recomienda leer  El feminismo es para todo el mundo,  de bell hooks (Traficantes de Sueños, 2017).

Una guía imprescindible en un contexto en el que la reacción patriarcal a la fortaleza de los feminismos convive con la incorporación del feminismo al mainstream... con lo que ello conlleva.

No está de más recordar, como hace bell hooks, que  el feminismo va más allá de la llamada igualdad entre hombres y mujeres: la autora explicita la capacidad transformadora del feminismo como herramienta para superar las fronteras de clase y raza. Un feminismo que merezca ese nombre es antirracista, anticlasista y antihomófobo.

Silvia Federici

Patricia Reguero (@des_bordes) recomienda leer  El patriarcado del salario, de Silvia Federici (Traficantes de Sueños, 2018).

La economía ortodoxa ha ocultado muy convenientemente el trabajo no pagado o mal pagado que hacen las mujeres, sobre las que se sostiene la producción. En un giro de perversidad, sobre este trabajo femenino e infravalorado recae la producción de los trabajadores que luego explota el sistema para seguir sosteniendo su desigualdad. A esto es a lo que se llama “sostenibilidad económica”.

Silvia Federici ya iluminó muchas sombras con Calibán y la bruja. En El patriarcado del salario revisa los presupuestos del marxismo para advertirnos de que el sapo que nos hemos tragado con eso de la conciliación (la estrategia para poner a las mujeres a producir) no es más que otra pieza más en el proceso de acumulación que va a acabar con nosotras. Si no lo paramos.

Chimamanda Ngozi Adichie

Mai Gredilla (@my_txu) recomienda Medio sol amarillo, de Chimamanda Ngozi Adichie (Random House Mondadori, 2014).

La novela recrea un período de la historia contemporánea de África: la lucha de Biafra por conseguir una república independiente de Nigeria y la consecuente guerra civil que sesgó la vida de miles de personas. 

Ngozi Adichie narra la vida de tres personajes atrapados en las turbulencias de la década en una novela épica, que cuestiona el colonialismo, las alianzas étnicas y la responsabilidad moral de un conflicto apoyado por las potencias mundiales.

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