Garras Libano - 1
Um Hamed, una mujer libanesa desplazada de Nabi Chit (Al-Nabi Shayth), regresa para inspeccionar lo que queda de su hogar tras varios días de ausencia. Su vivienda fue reducida a escombros por un ataque aéreo israelí en el marco de una de las operaciones más controvertidas de la ofensiva. Durante la primera semana de marzo, el ejército israelí ejecutó una incursión comando nocturna con el objetivo de recuperar los restos de Ron Arad, un piloto desaparecido en 1986. La operación resultó fallida y desencadenó una respuesta de la población local, que plantó cara a las fuerzas incursas. En su retirada, las fuerzas israelíes castigaron la zona con una ola de bombardeos sistemáticos, dejando tras de sí un rastro de destrucción total que ha forzado el éxodo masivo de los residentes de Nabi Chit. Bruno Thevenin
27 abr 2026 06:00 | Actualizado: 27 abr 2026 10:17

—¿Oyes ese sonido? Lo llamamos el sonido del monstruo —señala Mahdi Abu Zeid, un paramédico voluntario de 30 años, mientras señalaba al cielo en referencia al constante zumbido del dron israelí.

En ese momento, Mahdi no sabe que ese mismo sonido, solo una semana después, será el último sonido que escuche. Mientras evacúa a sus compañeros, Mahdi es asesinado por un impacto de dron y se convierte en una de las más de 80 víctimas del personal sanitario asesinadas por Israel desde el comienzo de esta ofensiva en el Líbano, iniciada el pasado 2 de marzo.

Esta nueva incursión no es un hecho aislado. Al igual que en Gaza, la retórica de Gobierno israelí ha recuperado la deshumanización del árabe como “animal humano” o “salvaje” para despojarlo de su derecho a la existencia y a la tierra. No se trata solo de una operación militar; es una estrategia de colonización para vaciar el territorio y justificar su ocupación. El asesinato sistemático de sanitarios y la destrucción de infraestructuras civiles buscan convertir el sur del Líbano en una zona inhabitable, allanando el camino para una expansión territorial que ya ni siquiera se oculta.

El balance de esta última ofensiva en poco más de un mes es demoledor: ha superado ya los 2,300 muertos, de los cuales 130 niños y 110 mujeres

Israel inició esta ofensiva marcando una sentencia de muerte al sur del río Litani: todo lo que permaneciese en ese terreno sería considerado un blanco. Semanas de bombardeos buscaron imponer una buffer zone de escombros allí donde su ejército apenas ha logrado avanzar unos kilómetros. Ahora, bajo la sombra de un alto el fuego, han trazado una nueva frontera: la “Línea Amarilla”.

Al igual que en Gaza, este límite no es solo militar, sino extractivista; se extiende hasta el mar para asegurar el control de valiosos yacimientos energéticos. El modus operandi se repite ante la pasividad que implica inacción de la comunidad internacional, se deshumaniza al adversario para justificar la aniquilación, mientras el mapa de Israel se expande.

El balance de esta última ofensiva en poco más de un mes es demoledor: ha superado ya los 2,300 muertos, de los cuales 130 niños y 110 mujeres, además de 15 periodistas, la última, asesinada el pasado 22 de abril durante el supuesto alto el fuego. Con alrededor de 6.700 heridos y más de un millón de desplazados que han tenido que abandonar sus hogares, el país enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes.

No es que no supiéramos lo que vendría, es que el silencio se ha convertido en la música de fondo de esta nueva tragedia

Las pruebas son claras y están a la vista de todo aquel que quiera mirar: hospitales bombardeados, desplazamientos forzosos, ataques directos a la FINUL, el uso de fósforo blanco y el borrado sistemático de los pueblos del sur. A esto se suma la destrucción de infraestructuras críticas. Todo está documentado, pero choca contra el muro de la inacción internacional. Una comunidad global que, tras años de normalizar la agonía en el Líbano y el genocidio en Gazaa, ha validado el exterminio como una herramienta política aceptable.

No es que no supiéramos lo que vendría, es que el silencio se ha convertido en la música de fondo de esta nueva tragedia. Hoy, ese vacío de respuesta permite que el mismo patrón de destrucción ejecutado en la Franja se traslade ahora, con la misma impunidad, al territorio libanés. 


Un residente de Nabi Chit pasea por el centro de la localidad, convertido ahora en un escenario de ruinas y soledad. Tras la fallida operación comando de Israel a principios de marzo y los posteriores bombardeos sistemáticos.
Restos de sangre sobre el asfalto tras el ataque selectivo con un dron israelí que acabó con la vida de los jóvenes paramédicos Joud Mohammad Suleiman y Ali Hassan Jaber en Nabatieh, Líbano. Ambos circulaban en motocicleta cuando fueron alcanzados por el proyectil.
Garras Libano - 6
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Una mujer rompe a llorar durante el funeral de los periodistas Ali Shoeib, Fátima Ftouni y Mohamed Ftouni, asesinados en un bombardeo israelí en el sur del Líbano. Los reporteros murieron cuando un misil alcanzó su vehículo, que circulaba claramente identificado con distintivos de prensa.
Una mujer rompe a llorar durante el funeral de los periodistas Ali Shoeib, Fátima Ftouni y Mohamed Ftouni, asesinados en un bombardeo israelí en el sur del Líbano. Los reporteros murieron cuando un misil alcanzó su vehículo, que circulaba claramente identificado con distintivos de prensa.
Funeral de Jawad de 11 años, asesinado en un ataque israelí junto a otros dos niños, incluido un bebé de 3 meses, y su madre. Más de 120 niños han muerto en menos de tres semanas y más de 300 han resultado heridos, algunos con secuelas para toda la vida.
Garras Libano - 8
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Un niño se resguarda de la lluvia bajo un paraguas durante el funeral de los periodistas Ali Shoeib, Fátima Ftouni y Mohamed Ftouni, asesinados en un bombardeo israelí en el sur del Líbano. Los reporteros murieron cuando un misil alcanzó su vehículo, claramente identificado con distintivos de prensa.
Un niño se resguarda de la lluvia bajo un paraguas durante el funeral de los periodistas Ali Shoeib, Fátima Ftouni y Mohamed Ftouni, asesinados en un bombardeo israelí en el sur del Líbano. Los reporteros murieron cuando un misil alcanzó su vehículo, claramente identificado con distintivos de prensa.
Garras Libano - 12
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Una cuerda con ropa tendida permanece entre los restos de un ataque aéreo israelí en Nabatieh, Líbano, el 24 de marzo de 2026. Israel ha continuado con su ofensiva en todo el Líbano después de que Hezbolá abriera un nuevo frente en la guerra regional el pasado 2 de marzo, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Una cuerda con ropa tendida permanece entre los restos de un ataque aéreo israelí en Nabatieh, Líbano, el 24 de marzo de 2026. Israel ha continuado con su ofensiva en todo el Líbano después de que Hezbolá abriera un nuevo frente en la guerra regional el pasado 2 de marzo, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Yasmin, de 10 años, aguarda en un refugio improvisado con plásticos a orillas de una calle en Beirut. Como miles de desplazados por los bombardeos israelíes en el sur del Líbano y Dahie, espera poder regresar a su hogar.
Garras Libano - 16
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Una mujer sostiene a su bebé frente a su tienda en un campamento improvisado bajo las gradas de un estadio al sur de Beirut. Miles de familias desplazadas por los bombardeos israelíes buscan refugio en instalaciones mientras aguardan el fin de los ataques para regresar a sus hogares.
Una mujer sostiene a su bebé frente a su tienda en un campamento improvisado bajo las gradas de un estadio al sur de Beirut. Miles de familias desplazadas por los bombardeos israelíes buscan refugio en instalaciones mientras aguardan el fin de los ataques para regresar a sus hogares.
Garras Libano - 17
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Mahdi Abu Zeid sostiene un masbaha durante una ceremonia de Ashura en Nabatieh en memoria de sus compañeros Joud y Ali, asesinados por un dron. Una semana después, Abu Zeid moriría víctima de un "double tap", una táctica israelí consistente en lanzar un segundo ataque cuando se acude al lugar del primer bombardeo para rescatar a los heridos.
Mahdi Abu Zeid sostiene un masbaha durante una ceremonia de Ashura en Nabatieh en memoria de sus compañeros Joud y Ali, asesinados por un dron. Una semana después, Abu Zeid moriría víctima de un "double tap", una táctica israelí consistente en lanzar un segundo ataque cuando se acude al lugar del primer bombardeo para rescatar a los heridos.
Garras Libano - 18
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Likaa Shehouri llora la muerte de su hijo Joud Mohammad Suleiman, de 16 años, y de su compañero Ali Hassan Jaber, de 23, en el cementerio de Nabatieh, Líbano, el 25 de marzo de 2026. Los dos jóvenes paramédicos fueron asesinados por el impacto de un dron israelí mientras circulaban en motocicleta.
Likaa Shehouri llora la muerte de su hijo Joud Mohammad Suleiman, de 16 años, y de su compañero Ali Hassan Jaber, de 23, en el cementerio de Nabatieh, Líbano, el 25 de marzo de 2026. Los dos jóvenes paramédicos fueron asesinados por el impacto de un dron israelí mientras circulaban en motocicleta.
Garras Libano - 19
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Mohammed Souleiman llora mientras reza junto a sus compañeros durante una ceremonia de Ashura en memoria de su hijo, asesinado por un dron en un ataque israelí en Nabatieh, Líbano. Miembros de la Defensa Civil continúan su labor en Nabatieh, al sur del Líbano, el 27 de marzo de 2026, tres días después del asesinato de Joud, el hijo de 16 años de Mohamad Souleiman Souleiman, jefe de una unidad de rescate local, permanece de servicio mientras los equipos responden a los ataques aéreos, ayudan a las pocas familias que quedan en la ciudad y distribuyen alimentos a los residentes. Nabatieh, que alguna vez fue el hogar de más de 50.000 personas, se encuentra ahora mayoritariamente desierta, con apenas unas 100 familias viviendo aún en la zona en medio de los constantes bombardeos.
Mohammed Souleiman llora mientras reza junto a sus compañeros durante una ceremonia de Ashura en memoria de su hijo, asesinado por un dron en un ataque israelí en Nabatieh, Líbano. Miembros de la Defensa Civil continúan su labor en Nabatieh, al sur del Líbano, el 27 de marzo de 2026, tres días después del asesinato de Joud, el hijo de 16 años de Mohamad Souleiman Souleiman, jefe de una unidad de rescate local, permanece de servicio mientras los equipos responden a los ataques aéreos, ayudan a las pocas familias que quedan en la ciudad y distribuyen alimentos a los residentes. Nabatieh, que alguna vez fue el hogar de más de 50.000 personas, se encuentra ahora mayoritariamente desierta, con apenas unas 100 familias viviendo aún en la zona en medio de los constantes bombardeos.
Garras Libano - 20
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Paramédicos en Nabatieh evacúan de noche a un anciano en estado de shock tras el bombardeo de su vivienda. El traslado al hospital se realiza a máxima velocidad para reducir el tiempo de exposición y evitar un posible segundo ataque israelí sobre el lugar del primer impacto.
Paramédicos en Nabatieh evacúan de noche a un anciano en estado de shock tras el bombardeo de su vivienda. El traslado al hospital se realiza a máxima velocidad para reducir el tiempo de exposición y evitar un posible segundo ataque israelí sobre el lugar del primer impacto.
Garras Libano - 21
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El skyline de Dahie, los suburbios del sur de Beirut, se mantiene a oscuras y bajo la amenaza constante de los bombardeos israelíes, que se concentran en esta zona densamente poblada. Al fondo, un avión de la compañía Middle East Airlines (MEA) se aproxima a la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Rafic Hariri.
El skyline de Dahie, los suburbios del sur de Beirut, se mantiene a oscuras y bajo la amenaza constante de los bombardeos israelíes, que se concentran en esta zona densamente poblada. Al fondo, un avión de la compañía Middle East Airlines (MEA) se aproxima a la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Rafic Hariri.
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