Alemania
La comodidad alemana
Mª José Pérez Chillón, profesora del Centro de Idiomas de la Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg - FAU, 07/09/2026
Las vertiginosas transformaciones tecnológicas de los últimos años provocan temor si se mira hacia el futuro y una sensación de anacronismo si se echa la mirada hacia atrás. No obstante, el miedo es siempre un mal consejero y reflexionar sobre lo que acaece en el mundo desde una perspectiva histórica se antoja necesario, sobre todo en un mundo tan extremadamente interdependiente.
Por eso, echar un vistazo a lo que está ocurriendo en Alemania, ¿otrora? el “motor económico y moral (que no ético) de Europa”, se convierte en imprescindible para comprender el devenir de los acontecimientos.
La sociedad alemana, me refiero a la que tiene el poder fáctico, la que sale en los medios y expresa sus opiniones con suma diplomacia, y todos aquellos alemanes –muchos si analizamos los resultados electorales– que no sólo se tragan esas opiniones sino que se identifican con ellas, se autodefine en su mayoría como eficiente, limpia, trabajadora, justa y con un alto estándar “moral”.
Yo, desde dentro porque llevo muchos años viviendo aquí, pero desde fuera porque raramente se me ha permitido estar verdaderamente dentro –salvaguardando magníficas excepciones, cada vez más alejadas del protagonismo social o político–, me atrevo a describirla como acomodada, hedonista, egocéntrica, supremacista y, muy importante, ciegamente vasalla del imperialismo deshumanizado.
Esta supeditación sistemática al mundo de los “blancos, ricos y listos (léase los sinescrúpulos)” ha mostrado su verdadera faz en su posición incondicional a favor de Israel. No le ha importado cercenar el estado de derecho, traicionar los derechos humanos, desobedecer las disposiciones del Tribunal Internacional y actualmente, desmontar el estado de bienestar tan arduamente peleado por los supervivientes de las guerras mundiales, para mantener sometida a una población, ya de por sí sumamente obediente.
Para poder sostener esta posición el gobierno y todos sus aliados del mundo empresarial han tenido que absorber, claro, a un importante aliado: los medios. Es realmente más difícil en Alemania que en España, por ejemplo, leer, ver o escuchar una información objetiva y fidedigna de lo que acontece en el mundo. Sus propios analistas se han visto forzados a bajar su rango de fiabilidad mediática. De esta manera, fundamentalmente con omisiones, con utilización de fórmulas lingüísticas muy subliminales (utilización de la pasiva, elección cuidadosa de la semántica, la ubicación de las imágenes, el ángulo y la posición de las fotografías o vídeos, etc.), han conseguido mantener a la gran mayoría de la población alemana a favor de la militarización: ya hay campañas de soldados haciendo propaganda en los colegios; el apoyo a Ucrania es prácticamente unánime, así como el odio visceral a Putin. El apoyo a Israel se define como “razón de Estado” y, lo más sorprendente, la casi absoluta invisibilidad de Palestina y de los palestinos. A veces aparecen, claro, mujeres y niños en la más absoluta miseria, como víctimas... Es el único papel en el que se les permite la existencia y queda retenido en las pupilas, como prueba latente y corroboración de “su culpa” por ser palestinos. Que el estado sionista de Israel sistemáticamente desde de 1948, y previamente el británico, les esté masacrando, mutilando, violando, robando sus casas, sus ganados, sus cultivos, sus derechos, el acceso a agua, electricidad, conexión a internet, la educación y cualquier otro atributo que pudiera definirlos como seres humanos se omite a gritos, como si simplemente no existieran.
Pero esto va a peor porque ¡hay crisis económica! Alemania ya no exporta tanto como antes. El resto del mundo se está dando cuenta de que hay otros muchos proveedores mejores y más baratos (y menos engreídos que los europeos)...
Así pues ¿cómo solventar la crisis en esta coyuntura? ¡Fabricando armas!
Los hasta ahora grandes pero tímidos fabricantes de armamento, Rheinmetal, Airbus, KNDS, MBDA, Hensoldt, TKMS, Diehl, Renk, NVL, Heckler &Koch por orden de incremento de beneficios (más de un 30 %) y otros muchos más están aumentando su plantilla y los fabricantes de automóviles, claro, no quieren perder comba, así que ahora también se están convirtiendo en los mayores proveedores de piezas para armamento, munición y todo tipo de repuestos y complementos suplementarios para los militares. Incluso Volkswagen, la empresa más “del pueblo Volk” ya ha anunciado despidos en el sector automovilístico y sus primeros pasos en la industria armamentística.
Pero tampoco se queda aquí... Las universidades parecen poder ser un (pequeño) foco de rebelión... ¿qué hacer antes de que se inicie cualquier revuelta? Cambiar las leyes: en Baviera hay un proyecto de ley que prevé exmatricular a estudiantes por activismo político. Ya se ha intentado antes. Vigente sigue estando la prohibición de ejercer la profesión de docente, si la persona en cuestión resulta “peligrosa” (para el sistema vigente). Y mientras a la figura más icónica del partido de extrema derecha (AFD) Björn Höcke no se le “consigue” retirar su facultad para ejercer la enseñanza, existen varios casos de profesores a quienes sí se les ha prohibido la docencia por posicionamientos de izquierdas. El endurecimiento de las leyes regulatorias de las universidades es muy problemático, por ejemplo por la simplificación de los procedimientos de gobierno, o los procedimientos de urgencia de patentes que quieren implementar y podrían suponer la pérdida de los derechos de propiedad intelectual del autor.
En fin, que debemos estar muy alerta: la derivación del foco mediático al susodicho partido de extrema derecha es, por otro lado, una magnífica estrategia con la que mantener canalizada la indignación de la población, a la vez que su cómoda sensación de ser moralmente correctos.
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