Italia
Una víctima de la Camorra educa a los mafiosos en prisión para que no vuelvan a matar

Familiares de las 959 víctimas inocentes de la mafia italiana siguen luchando para acabar con su actividad criminal y para que el nombre de los suyos nunca caiga en el olvido.

Libera mafia Partanna
Manifestación contra la mafia en el municipio de Partanna, Italia. Foto: Flavia Amoroso

publicado
2018-09-14 06:00:00

Cuando Bruno Vallefuoco perdió a su hijo Alberto a manos del clan Cirella de la Camorra no imaginaba que, 19 años después, se encontraría en una prisión con el hijo del jefe de ese mismo clan, recuerda Vallefuoco a El Salto desde el antiguo piso de Nápoles del camorrista Giuseppe Scuotto.

Aunque Andrea (nombre ficticio), no había participado directamente en ese asalto a golpe de Kalashnikovs, la sangre que corría por sus venas y su implicación en otros asesinatos detonaron un sentimiento de culpa que le impidió pronunciar una sola palabra. Pero no hizo falta. Al final de la reunión solo necesitó cuatro gestos para sacar todo lo que llevaba dentro. “Se levantó, me abrazó, apoyó la cabeza en mi hombro y rompió a llorar”, cuenta Vallefuoco con unas lágrimas en los ojos que denotan que ni 20 años ni una vida entera bastan para sanar ciertos dolores.

Vallefuoco explica su historia desde este piso del centro de Nápoles porque los bienes confiscados a la mafia pasan a ser propiedad del Estado italiano y este los cede al pueblo (en este caso a la asociación que hoy hace de intérprete para Vallefuoco: la Asociación de Familiares de las Víctimas del Tren Express 904 del 23 de diciembre de 1984). Es como se conoce a uno de los muchos golpes de violencia que ha perpetrado la mafia en Italia y que ha arrancado, desde su nacimiento, la vida a 959 inocentes oficiales, según recoge la asociación italiana antimafia Libera.

Bruno Vallefuoco en el antiguo piso de un camorrista
Bruno Vallefuoco en el antiguo piso de un camorrista. Alba Losada Parella

“Hoy la Camorra entiende que la sociedad civil está más atenta a los asesinatos de inocentes, por lo que ahora es más silenciosa que antes (igual que el resto de mafias de Italia)”, dice Giulia Baruzzo, integrante del departamento internacional de Libera. Aunque, según agrega la experta, esto no ha logrado erradicar su actividad criminal en Italia ni evitar que no haya “país de Europa en el que no esté presente”.

Una espiral de delincuencia que hace que personas como Vallefuoco no desistan en luchar contra la mafia contando su historia en escuelas, actos de conmemoración de las víctimas y ante presos de la Camorra para hacerles entender que, por muy lúgubre que fuera su situación, siempre pudieron aspirar a ser más que camorristas.

Perdonar al verdugo

La guerra que está librando Vallefuoco es agonizante. Implica sumergirse, una y otra vez, en un mar de dolor en el que solo retumba una verdad: su hijo ya no está. Pero, al mismo tiempo, sabe que es el único modo de hacer justicia. “La Camorra no es solo el problema de la policía y de los jueces, tenemos que pensar que es problema de todos. Mi herida abierta es la misma herida abierta de muchas personas”, explica Vallefuoco, que mientras deja su mirada clavada en el suelo, asegura que las bases de la Camorra suelen estar conformadas por jóvenes de las barriadas humildes de Nápoles que creyeron que nunca tendrían un futuro alejado de las armas.

Se trata de una mentalidad que, históricamente, ha dictado el destino de la sociedad italiana y que Vallefuoco pretende contrarrestar contando a los camorristas, que maldicen su suerte entre rejas, las fatídicas secuelas de su brutalidad. “Cuando asesinan a una persona, la policía la cubre con una manta blanca. Les recuerdo que con esa manta han cubierto sus vidas y la de sus familias, novias y amigos, y también sus sueños. Algunos solo necesitan un abrazo”, detalla Bruno y, acto seguido, recuerda con una alegría mezclada con nostalgia que los sueños de su hijo Alberto eran tan simples como puros: conseguir un buen trabajo y formar una familia. Y, de hecho, cuando le mataron estaba a un paso de conseguirlo.

“Se encontraba en el momento más feliz de su vida. Justo ese día estaba empezando en el trabajo que tanto había buscado”, añade Vallefuoco, que a pesar de llorar a diario su pérdida, abomina de que algunos mafiosos pasen años o, incluso, toda la vida cumpliendo condena en celdas de aislamiento. Según la experta Baruzzo, el objetivo es evitar que delincan desde prisión, pero para él nada justifica hacer pagar al verdugo con más dolor: “Aunque la Camorra matara a mi hijo, esto es una tortura”.

Recordar al caído

El 23 de mayo de 1992, cuando la Cosa Nostra, la mafia más poderosa del momento, mató en un atentado en Palermo al ilustre juez Giovanni Falcone y a sus escoltas, también se llevó por delante la vida de todos sus familiares. Uno de ellos es Matilde Montinaro, hermana del jefe del equipo de escoltas del magistrado, Antonio. “Desde el momento en el que la bomba explotó debajo del coche de Antonio, la violencia entró en nuestra casa. Mi madre no vivía, sobrevivía. Estaba muerta por dentro”, lamenta Montinaro desde su casa de la región de Puglia con la voz entrecortada.

En esta abrasadora tarde de agosto, Montinaro está acompañada por sus tres hijos, quienes a ratos la escuchan absortos y a otros se pierden en las pantallas de sus móviles. Una actitud que trasluce que toda la familia convive con total normalidad con la muerte de Antonio, que no ha habido día en el que su hermana haya dejado de honrar su memoria ante los suyos, escuelas, actos de conmemoración y periodistas y plasmando su historia en el cómic Ragazzi di Scorta. Aunque no lo ha hecho de cualquier modo.

Matilde Montinaro en su casa en la región de Puglia (Italia)
Matilde Montinaro en su casa en la región de Puglia (Italia). Alba Losada Parella

“Mi misión es mantener viva la memoria de Antonio. Pero nunca lo presento como un héroe porque la muerte no convierte a nadie en héroe. Él solo era un joven haciendo su trabajo y, de hecho, ese día no le tocaba trabajar. Su sentido de la responsabilidad le llevó a morir”, cuenta Montinaro, quien siempre ha apostado mostrar al mundo al ragazzi, hermano, hijo y amigo que fue Antonio y no al escolta que protegía al juez que hizo tambalear los pilares de la Cosa Nostra.

La misma organización que, como indica la experta de Libera, perdió su hegemonía después de que el aluvión de asesinatos cometidos en los años 80 y 90 hiciera que la policía la persiguiera aún más. Hoy el mayor poder reside en las manos de la mafia calabresa, la Ndrangheta, pero más que prestar atención a este cambio, Montinaro continúa recordando todo lo que perdió esa infame primavera. “Estaba asustado, pero nos hablaba de su trabajo como si fuera un juego. No sabíamos lo peligroso que era. La mafia no solo me quitó a un hermano, también la oportunidad de conocerlo”, sentencia Matilde entre unas lágrimas que sus hijos no pueden evitar sentir como suyas por mucho que no llegaran a conocer a Antonio.

Acabar con la mafia

Después de casi un siglo y medio de su nacimiento, el fin de la mafia es aún un horizonte difícilmente alcanzable, y es por ello que la experta de Libera sostiene que para acercarse a ello es crucial que el resto del mundo tenga una legislación similar a la italiana. “Nuestra ley castiga con más dureza los crímenes de agrupaciones mafiosas que los de simples criminales. Si trafican con drogas en España, solo les detendrán por eso, no por ser la mafia italiana”, sostiene Barzucco dejando claro que fuera de las fronteras italianas son más fuertes.

Italia
¿Imaginas el chalet de Sito Miñanco convertido en vivienda social?
Cosas como esta suceden en Italia desde que, en 1996, el Estado aprobara la ley 109/96, que establece el uso social de los bienes confiscados a la mafia. Detrás se este hito se halla Libera, la red más importante del movimiento antimafia.

Sin embargo, Vallefuoco seguirá luchando para que los mafiosos cambien de vida, como sucedió con unos camorristas que cumplían condena en el penal de menores de Nisida. Una reinserción que ya vio posible antes de que ocurriera, cuando estos jóvenes leyeron la lista de 959 fallecidos en un acto de conmemoración a las víctimas. “Sus ojos brillaban y su voz indicaba que entendían que no era una simple lista de nombres, era el resultado del dolor de todos los familiares que les observaban”, de todas esas personas que, como Vallefuoco y Montinaro, seguirán enarbolando la idea de que nadie está muerto mientras los suyos sigan hablando de él.

Relacionadas

Antiespecismo
Así es la vida de los cerdos explotados por su carne
Jaulas tan estrechas que impiden a las cerdas darse la vuelta; lechones a los que se mutila la cola y se castra de forma rutinaria sin anestesia.
Italia
Verona tiembla, la marea feminista está subiendo

Hoy comienza el XIII Congreso Mundial de las Familias, reunión que contará con la presencia de ministros y otras figuras relevantes de la política italiana. Mientras algunos debatirán sobre cómo impedir la libertad de elección de las mujeres, en las calles de Verona explotará la alegría feminista.

Feminismos
Guerra a las mujeres: el frente italiano
De la contrarreforma del derecho de familia al ataque al aborto, la agresión a los derechos de las mujeres en Italia tiene motivaciones económicas, ideológicas y políticas.
1 Comentario
JASB 2:17 15/9/2018

Creo que en su situación yo no hubiera podido actuar de esa forma: educando y incluso perdonando a los que mataron a su hijo. Las personas como Vallefuoco me parecen súper héroes. Son realmente admirables.

Esta historia me ha tocado el alma. ¡Gracias, Alba Losada y El Salto, por contarla!

Responder
1
0

Destacadas

Ciudadanos
Villacís y su marido acumulan más de 2,5 millones de euros en inmuebles

La candidata de Ciudadanos al Ayuntamiento de Madrid y su marido, Antonio Suárez Valdés, son propietarios de al menos doce inmuebles en la Comunidad de Madrid

Elecciones generales del 28 de abril
Catalunya como objeto arrojadizo de la derecha española

Los ecos del otoño de 2017 están marcando la campaña electoral de los partidos neoconservadores y neoliberales. PP, Vox y Ciudadanos apuestan por la eliminación del autogobierno de Catalunya mientras gobiernen los partidos independentistas y por la recentralización de competencias autonómicas.

Veganismo
Y yo que soy de los malos…

Por más que me esfuerce, no hay nada heroico ni trepidante en comerse a un animal criado en una granja, ejecutado, despiezado, envasado, transportado, comercializado en una bandeja de poliestireno con una etiqueta en la que ponga “4,35 €” y una fecha de consumo.

Elecciones generales del 28 de abril
De los 40 (años de democracia) a la V de Vox, el glosario del primer debate electoral
4

El primer debate electoral televisado con los cuatro candidatos principales de las generales de 2019 dejó a un Pedro Sánchez desatado, a Pablo Casado y Pablo Iglesias comedidos; y a un Albert Rivera al borde de un ataque de histrionismo.

Elecciones generales del 28 de abril
De los sueños del 15M a “la política del zasca”

Entre elección y elección, se cumplirá el octavo cumpleaños del 15M. La posibilidad de que un gobierno de derecha y extrema derecha ocupe la Moncloa se junta con el recuerdo de las plazas vibrando.

Últimas

Bicicleta
Criticona 2019: ¿cuántas bicis caben en Madrid?

Esta pregunta, que fue el lema de la primera Criticona celebrada en 2009, se repetirá el próximo y muy electoral fin de semana en su undécima edición que, diez años después, vuelve a la capital del reino.

Cambio climático
Estas son las diez empresas que más contribuyen al cambio climático en España

Endesa, la empresa más contaminante del país, expulsa a la atmósfera el 23% de las emisiones industriales y el 9% de las totales, según el informe Big Polluters in Spain 2019, del Observatorio de Sostenibilidad. Las diez compañías más sucias lanzan el 62% de las emisiones fijas y el 25% de las de todo el país.