Consejo Superior de Investigaciones Científicas: un laboratorio de destrucción de empleos

En siete años, el CSIC ha destruido 4.000 empleos. La investigación se sostiene ahora por trabajadores temporales.

Sin Ciencia no hay Futuro
Manifestación de la marea roja por la ciencia en Madrid en septiembre de 2016 Álvaro Minguito

publicado
2018-04-10 06:51:00

Patricia Rivilla entró por primera vez al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 2004 como ayudante de investigación. Desde entonces, ha venido saltando de contrato por proyectos a becas y yendo y viniendo de la empresa privada al CSIC y del CSIC a temporadas de desempleo durante 18 años. Su situación de temporalidad es la del 43,2% de trabajadores del ente estatal encargado de promover la investigación científica y el progreso tecnológico.

"Esta situación es de lo más normal. En mi departamento, el puesto de la gente que se ha jubilado o se ha ido no se recupera porque ya lo cubro yo", declara Rivilla. El uso extensivo de trabajadores temporales como ella en laboratorios ha llegado al punto de que, en los periodos en los que no están contratados, los proyectos prácticamente se paran. "No hay nadie que sepa hacer lo que hace un ayudante de investigación que lleva ahí muchos años, cuando te vas se queda todo parado", explica Rivilla.

Las cifras hablan por sí solas de la precarización del CSIC en los últimos años. Según un informe elaborado por CC OO, la plantilla se ha visto reducida en más de 4.000 personas desde 2011, cuando la agencia estatal contaba con casi 16.000 trabajadores. El colectivo de ayudantes de investigación, al que pertenece Rivilla, se ha reducido en 273 efectivos en solo cinco años, casi el 20% de la plantilla fija.

Unos 1.500 trabajadores del CSIC estarían actualmente realizando estas labores estructurales bajo un contrato temporal, lo que, según CC OO es fraude de ley

Sin embargo, no son los ayudantes los más afectados por la temporalidad. Hasta el 74,3% de los titulados superiores se encuentran en una situación de temporalidad. Esta relación contractual habría aumentado en tres puntos porcentuales en los últimos cinco años, según el mencionado informe de CC OO. En definitiva, en los últimos años el CSIC pierde trabajadores y aumenta la precariedad entre muchos de los que siguen en la agencia.

Inversión privada y precariedad laboral

Daniel Jiménez entró como becario y después regresó en 2007 como temporal, hasta que una sentencia judicial obligó al CSIC a hacerle indefinido. El juez interpretó que Jiménez, un titulado superior, estaba realizando funciones estructurales, es decir, realizaba funciones no temporales sino que formaban parte de la rutina diaria de la agencia. Unos 1.500 trabajadores del CSIC estarían actualmente realizando estas labores estructurales bajo un contrato temporal, lo que, según CC OO, representaría un fraude de ley.

Estas relaciones laborales cada vez más precarias no se reparten homogéneamente por todos los departamentos del CSIC. Para entender el porqué, es clave saber de dónde procede la financiación. Solo dos tercios del presupuesto del CSIC provienen de los presupuestos generales del Estado. El tercio restante debe buscarse entre fondos nacionales y europeos y financiación privada proveniente de empresas como, por ejemplo, laboratorios farmacéuticos o biomédicos.

Para Julio Pinto, secretario general de la sección sindical de CC OO en el CSIC, este modelo de financiación mixta es que la financiación privada fluye solo hacia ciertos sectores y "se acaba investigando lo que quiere un determinado grupo de interés que busca revertir esa inversión en mayores beneficios, que no siempre es lo que tiene una mayor utilidad para el conjunto de la sociedad". Pero más allá de eso, existe una correlación entre mayor inversión privada y mayor temporalidad entre los trabajadores.

En este caso, la inversión privada ha sido mucho más acentuada en los proyectos del sector conocido como Ciencias de la Vida, que incluye biología, recursos naturales, ciencias agrarias y alimentos, donde la temporalidad llega hasta el 65%. "Se está buscando un incremento de la productividad derivado de tener menos efectivos", declara Pinto y advierte: "Los nuevos centros de biología, el Centro Nacional de Biotecnología, el Centro de Investigaciones Biomédicas, que se crean en base a la excelencia, al final están sustentados en base a un modelo de relaciones laborales precarias y temporales".

Los boinas verdes de la privatización

Durante este periodo de aumento de la temporalidad y la reducción de la plantilla del CSIC el ente ha estado bajo dirección de Emilio Lora-Tamayo, que abandonó el cargo a finales del año pasado. Lora-Tamayo, hijo de un ministro franquista de Educación, calificó la fuga de cerebros de España como una "leyenda urbana" en 2015 y ha sido uno de los grandes impulsores de la inclusión del capital privado en la gestión y financiación del CSIC.

"Había claramente una idea de adelgazar el CSIC a muerte, reduciendo el coste fuera como fuera, y cambiar el modelo de la investigación del CSIC, llevándolo hacia otro en el que únicamente hubiera investigadores funcionarios y el resto estuviera contratado", declara Daniel Jiménez. "Se han ido privatizando los servicios poco a poco y tengo la sensación de que el modelo que querían implementar era seguir privatizando los laboratorios y quedarse únicamente con los investigadores. Pero eso sería un desastre porque la investigación no se hace solo con los investigadores, sino que necesitas un cuerpo de apoyo bastante grande y necesitas que tenga experiencia".

En noviembre del año pasado, Lora-Tamayo fue sustituido en la dirección del CSIC por Rosa Menéndez, lo que ha sido interpretado como un cambio de rumbo en la gestión. Sin embargo, los herederos de la política privatizadora siguen comandando la secretaría general, responsable de los recursos humanos del CSIC. "La gestión de recursos humanos la lleva la secretaría general y allí son funcionarios de carrera que tienen mucha experiencia y son los boinas verdes de la privatización", declara Jiménez.

Actualmente, los sindicatos están presionando para la convocatoria de nuevas plazas de oposición que permitan la estabilización de las más de 1.500 personas que vienen cubriendo funciones estructurales con contratos temporales. En palabras del representante de CC OO "El futuro del CSIC y de la investigación española dependen mucho del éxito de este proceso".

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