Instituciones culturales
Solo una de cada tres exposiciones individuales en museos españoles es de una artista

La programación de exposiciones individuales incumple la ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres en la inmensa mayoría de museos y centros de arte. Durante el último lustro, solo el 31% de las realizadas fue de artistas mujeres, según un informe presentado por la asociación Mujeres en las Artes Visuales, un colectivo que también propone un manual y una app de autodiagnóstico para que las instituciones culturales corrijan esta desigualdad.

Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Visitantes en una exposición en el Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid.

La conclusión es grave y urge a poner fin a la situación cuanto antes: en los museos y centros de arte en España se produce un incumplimiento generalizado de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. En su artículo 26, la norma impele a “los distintos organismos, agencias, entes y demás estructuras de las administraciones públicas que de modo directo o indirecto configuren el sistema de gestión cultural” a desarrollar actuaciones que promuevan “la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la oferta artística y cultural pública”, según se lee en el tercer apartado del segundo punto del texto legal.

Pero en las exposiciones individuales que se pueden visitar en los museos esa presencia equilibrada está muy lejos de darse: en las 20 pinacotecas y centros de arte que ha analizado la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV), el número total de exposiciones individuales realizadas entre 2014 y 2019 fue de 718, 221 de ellas de mujeres, un 31% del total. “Lo que dista aún mucho de la paridad”, valoran las autoras del estudio, que también consideran que la Ley de Igualdad “por sí misma no ha sido suficiente para generar cambios estructurales en gran parte de los museos y centros de arte estudiados”.

Según el informe, el tercero de estas características que realiza MAV, se aprecia una leve mejoría puesto que en 2009 el porcentaje relativo a exposiciones individuales de mujeres artistas fue un 21% y en 2013 del 23%, pero advierten que, de los 20 centros analizados, en el último lustro solo cumplen la paridad en la programación de exposiciones individuales y, por tanto, la ley, cuatro de ellos: DA2 (con un 41% de mujeres), Centre d’art La Panera (44%), CA2M (42%) y el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (45%). En ninguno de los 20 ha habido mayoría de exposiciones individuales protagonizadas por mujeres artistas.

Entre los que más lejos se encuentran de esa igualdad figuran el Centre d’ Art Tecla Sala (19%), la Fundació Antoni Tàpies (17%), el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (20%) y el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (21%). MAV insta a estas instituciones cuyas exposiciones individuales se distancian de la paridad a “reflexionar sobre la urgente necesidad social de conseguir a una mayor igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres en el ámbito cultural”.

El informe es parcial, reconocen sus autoras, puesto que analiza la evolución en cuanto a la paridad de género en 20 museos y centros de arte que MAV ya había estudiado en trabajos previos elaborados en los periodos comprendidos entre 1999-2009 y 2010-2013. Es decir, lo que han hecho es observar cómo ha variado en los últimos 20 años la presencia de mujeres artistas en las exposiciones individuales en los mismos espacios. Y la foto que muestra ese trabajo supone, en su opinión, un cuestionamiento de la “verdadera apuesta institucional comprometida con el fomento de la igualdad entre mujeres y hombres, ya que quizás este criterio dependa del equipo de dirección en cuestión, algo que se debe remediar”.

La docente y gestora cultural Marta Álvarez considera que el informe lanza cifras importantes, a tener en cuenta, pero también entiende que el ejercicio “imprescindible” para alterar esa realidad que describen los números “tiene que ir más allá”. Para ella, si hubiera muchas exposiciones individuales de mujeres “pero siguieran estando construidas desde una historiografía patriarcal o con unos roles heterocéntricos muy marcados, o sin hacer crítica al capitalismo, al final no estaríamos haciendo lo que realmente puede hacer que esto cambie”, valora para El Salto.

Álvarez apunta que la perspectiva feminista en los museos “tiene que ser absolutamente transversal”, de modo que afecte no solo a los contenidos sino a las políticas de la propia institución. También habla de otros riesgos, en una interesante advertencia: “La paridad ha de cumplirse en todos los órganos consultivos o decisorios de los museos, pero si seguimos teniendo a mujeres blancas de clase alta dirigiendo estas instituciones, vamos a seguir construyendo instituciones de clase alta, heterocentradas y coloniales, que al final es el origen del museo y que es lo que los feminismos deberían dinamitar”.

Por su parte, además del informe, desde MAV también han lanzado una “propuesta positiva” para identificar las claves que permitan a las instituciones aplicar medidas correctoras para avanzar en la igualdad y la inclusión en los museos. Lo han llamado la herramienta MAV para la igualdad en el arte y consiste en un manual y una aplicación de autodiagnóstico para museos, que integrará tanto datos cuantitativos como informaciones cualitativas.

Dicha herramienta tiene tres tipos de desarrollo: la app que estará colgada en la web de MAV a disposición de los museos que cumplan una serie de condiciones y que, a partir del autodiagnóstico, recibirán una serie de recomendaciones; una evaluación conjunta de los museos con expertas de MAV en un proceso más profundo; y una ficha con claves para el público, que podrá valorar algunos aspectos con el fin de conocer si el museo que se visita cumple o no con la Ley de Igualdad.

Acuchillar el libro canónico de la Historia del Arte

En 2015 el grupo Las Bistecs lanzó “HDA”, una canción pegadiza y con una letra sencilla que desmontaba algunos tópicos que, como columnas dóricas, han sostenido el orden artístico: frases como “historia del arte, penes con pincel” o “el falo es tendencia en todos los museos, no me quedan euros para ver algo tan feo” explicaban de modo preciso la perspectiva que ha dominado durante siglos la manera de estudiar la historia del arte.


El informe de MAV dice algo muy similar con otras palabras: “Los itinerarios de los museos y centros de arte han actuado a modo de falso espejo de la realidad histórica, social y política de un determinado periodo cronológico, creando un imaginario que tradicionalmente se ha entendido en masculino, obviando en muchas ocasiones la contribución artística femenina”.

El 9 de noviembre María Gimeno acuchilló un libro en el Museo del Prado. Era la vez número 18 que lo hacía, pero la primera en un escenario tan importante, tras haber llevado a cabo el ‘apuñalamiento’ en universidades, otros museos más pequeños o teatros. Y, además, el libro que acuchilló no era un título cualquiera sino La Historia del Arte de Ernst Gombrich, un volumen canónico de la disciplina.

“Lo del Museo del Prado fue bestial, se llenó, 200 personas se quedaron fuera. Parecía un concierto de Iggy Pop y simbólicamente ha sido muy potente”, explica la artista María Gimeno a El Salto.

Lo que hizo, en realidad, fue una performance, un trabajo titulado Queridas Viejas que desarrolla desde 2014 y que ha ido evolucionando en contenido y a nivel formal, aunque siempre manteniendo el acuchillamiento del libro de Gombrich, una imagen poderosa. “Lo potente del cuchillo es que la imagen es muy radical: meterle cuchillo a un libro no deja de ser un acto agresivo, pero visualmente funciona porque es hacer un corte en la historia, abrir la herida para sanarla”.

Siguiendo el orden cronológico y geográfico que establece Gombrich, Gimeno corta esa historia del arte para hacer huecos en los que incluir las páginas que faltan, las de las mujeres creadoras, en el lugar que les corresponde, junto a sus contemporáneos varones.

Asegura que sus intervenciones han recibido reacciones positivas y muy pocas críticas que la acusen de hacerlo por un mero tema de cuotas. “Las artistas y las obras se validan por sí mismas, entran perfectamente en el libro. De hecho, el libro queda mucho mejor con la intervención que sin ella”, entiende la artista, que califica el texto de Gombrich como la definición absoluta del canon, “un poco como un museo en formato libro”.

Gimeno tiene la impresión de que hay una demanda generalizada de una mayor presencia de mujeres en el arte, no solo en el contemporáneo, y también de que empieza a existir una conciencia, igualmente generalizada, de que el canon artístico es “excluyente, muy sesgado y creado por historiadores masculinos”.

“Se nos ha excluido del relato —recuerda—, y por eso creo que mi performance gusta: lo que estoy haciendo es justo, no es una locura ni una paja mental. Cuando la gente la ve, la sensación es que se ha hecho lo justo porque las obras de las artistas que introduzco son tan buenas que es muy difícil justificar su ausencia”.

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4 Comentarios
#44755 11:52 16/12/2019

Estáis contando expos de artistas muertos? Barroco, renacimiento, etc. De ser así por volumen de producción es lógico y por tanto este artículo no aportaría nada. Ok, en 50/50 arte actual

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#44703 19:52 15/12/2019

Cuanto hay de igualdad en andamios, minas, zanjas,....
Si se quiere igualdad es con todas las consecuencias, la ley del embudo ya no sirve

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#44679 10:57 15/12/2019

Siguiendo en el ambito cultural y artístico, 9 de cada 10 son payasos y no payasas en el circo y lo mismo para domadores y domadoras podéis reivindicarlo en algún articulo?

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#44702 19:50 15/12/2019

Muy buena opinión. +1

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